CON LAS COSQUILLITAS EN EL ESTOMAGO POR LA CERCANÍA DE MI PAIS (San Juan de Colón, 4 de marzo de 2006)

Me acerco a mi país y se empieza a sentir la alegría de la patria que llama, pero a la vez salgo de otro  país que me ha hecho sentir como en mi casa y en el cual he dejado muchos amigos, esto también deja un vacío.

La salida de Mérida y mi llegada a ala frontera me está dejando muchos amigos de la gran familia deportiva. En Tovar me recibió Yovanny, Rigoberto, Pablo, Gregorio, Gustavo y otros amigos del ciclismo y el atletismo. Tuve la oportunidad de conocer un lindo grupo de jóvenes que practican el atletismo con quienes compartí una entrevista para la televisión local. Fui hospedado por Yovanny y su familia en la panadería mi Favirita. Les digo que si visitan esta ciudad no dejen de probar este pan que es el tradicional de la región.Al otro día la salida hacia el páramo fue muy especial por la compañía de Pablo en bici y de Gustavo corriendo.

Nuevamente la carretera se empinó y tuve otro buen ascenso hasta el páramo de la Negra. Más de 2000 metros de subida sirvieron para calentar piernas nuevamente.

Los bomberos en la Grita fueron mis anfitriones. Definitivamente ellos son muy buenos amigos de nosotros los viajeros. Su espíritu de colaboración siempre está abierto para compartir y entregar un rinconcito y una buena comida. Para ellos realmente muchas gracias.

Los contactos continuaron y ya más cerca de la frontera me recibió otro grupo de ciclistas. Esta vez en San Juan de Colón los amigos del Club Ciclistico “Las Palmeras Bike Club”, me han brindado mucho más de lo esperado. Gracias a Fátima, Rolando, Omar, David, Eduard y demás amigos del club. Como siempre cuando uno se siente tan bien termina quedándose un poco más de lo esperado. Mañana rumbo a la frontera, como despedida de este hermoso país voy a tener una escolta de amigos ciclistas que se han comprometido a dejarme bien ubicado con otro grupo de ciclistas ya en mi país.

Creo que la próxima vez que pueda escribir ya estaré en mi país.

 

CON LA MONTAÑA COMO MI COMPAÑERA DE ESTOS DÍAS (Mérida, 28 de febrero de 2006)

La subida al pico Espejo por medio del teleférico fue una experiencia única. Nunca había  llegado tan rápido y tan fácil hasta estas alturas. Sentir el viento helado y la proximidad de la nieve me ponían a recordar la gran cantidad de veces que he tenido que esforzarme y hasta padecer para llegar hasta allí.  Creo que por estos recuerdos y  vivencias valoro mucho este tipo de lugares.  Algo muy especial fue poder ver la Sierra Nevada del Cocuy en  Colombia. El día estaba tan despejado que mi vista se asomó a este rinconcito mágico de mi país que he visitado en cuatro ocasiones. Realmente ahora sí me sentí cerca de mi país.

Mi estadía en la ciudad continuó, permitiéndome conocer otra de sus vistas. Para ello subimos con Elí, nuevamente en bicicleta hasta el “Plan del Morro” para luego bajar técnicamente  en un desnivel de casi 1200 metros. Que buena ruta, donde pude comprobar que mi confianza en la bajada todavía no está en su mejor momento.

Definitivamente Venezuela me está dejando grandes amigos. En Mérida Elí  y su esposa Jaquelín no han escatimado detalle  para hacerme sentir como en casa. Como ellos salían un par de días para disfrutar de estos días feriados me recibió otro gran “pana” que desde hace unos días me había contactado por Internet. Se trata de Lino Goncalves,  amigo de ascendencia portuguesa que también gusta de la bicicleta como una excelente forma de conservar la salud y como medio para eliminar estrés e incluso viajar a lugares cercanos. Con él terminé de conocer el centro de la ciudad, me llevó a comer un delicioso helado en la heladería Coromoto, Famosa por estar en el  Libro de Guinnes Records por tener la mayor cantidad de sabores de helado en el mundo (más de 700), y visitar algunos amigos incluso algunos colombianos.

Pero lo que Lino me tenía reservado  para el lunes y martes era una espectacular caminata por el páramo de la Culata. Junto con su novia Mirelba Muller nos dirigimos para este parque Nacional en búsqueda del reencuentro con el encanto del páramo. Con lo que no contamos fue con la lluvia que nos cayó y que nos obligó a permanecer buena parte del tiempo en la carpa. Sin embargo la montaña es así y mantiene su magia y misterio inclusive con éstas condiciones. Realmente gracias a esta pareja por compartir conmigo estos momentos y brindarme su sincera amistad.

Ya mañana parto de la ciudad. Me quedan muy buenos amigos, una ciudad bella con muchas alternativas para el disfrute y la aventura y muchas ganas de volver.

Solo tengo que decir que en estos días estuve huyéndole a las Ferias del Sol y el Carnaval, pues lamentablemente la gente a raíz de estas celebraciones se descontrola bastante. El licor, la alta velocidad, los conflictos, el exceso de basura y euforia mal dirigida, opacan un poco el sentido alegre de las fiestas. Que bueno que mis amigos compartían este sentimiento y pude ver la ciudad y la festividad desde la Montaña.

 

CON LA FERIA DEL SOL DISFRUTANDO DE MÉRIDA (Mérida, 23 de febrero de 2006)

Para llegar a Mérida era necesario sortear uno de los puertos de montaña más conocidos en Venezuela, el Pico del Águila. Con sus 4118 m.s.n.m. se convierte en un buen reto para cualquier ciclista, y para mí fue muy especial ya que era el reencuentro con la gran montaña luego de más de 15 meses sin ni siquiera pisar los 3000 m.s.n.m. Casi toda la subida la realicé el martes 21 cuando ascendí de los 750 m.s.n.m. a los 3550. Una trepada de 2800 metros que realicé en 61 kilómetros y que tardé un poco más de 6 horas.

Nuevamente el frío, la sensación de estar más cerca de las nubes y el sentimiento de la pequeñez humana frente a la grandiosidad de ese paisaje y esas montañas de origen glaciar, fueron parte de las experiencias vividas. Reencontrarme nuevamente con los frailejones, planta símbolo de nuestros páramos fue muy especial. Siempre he disfrutado de estos rincones mágicos donde caminar en medio de esta vegetación única, se convierte en una verdadera terapia para el espíritu.

El gran premio, una bajada de casi 50 kilómetros donde pude encontrarme de frente con las montañas del Parque de los Nevados. Con su pico Bolívar como mayor altura venezolana sirven de escenario inigualable de la ciudad de Mérida.

Mérida, con su clima agradable, sus paisajes naturales y su cordillera que atrae a la aventura es una ciudad donde dan ganas de quedarse. Y mi llegada no podía ser en mejor momento, pues se inician las fiestas del Sol que se empalman con los carnavales. Es un buen momento para ver la ciudad ofreciendo os mayores atractivos turísticos.

Aquí nuevamente otro gran amigo fue el que me recibió en su casa, Eli Vieira, ciclista, aventurero, próximamente padre de familia y gran ser humano, me abrió sus puertas de su hogar para pasar unos excelentes días en esta hermosa ciudad. Hoy fuimos a realizar un recorrido en bici por la montaña, como para no perder la costumbre, pero realmente las bajadas técnicas me estaban costando un poco de trabajo. Hace mucho tiempo que no bajaba por sectores complicados y mis reflejos y seguridad estaban como adormecidos. La ruta fue espectacular para ver los picos nevados de frente, ver la ciudad a sus pies y esperar el momento cuando el sol se asoma detrás de la gran montaña. Muchas gracias a Elí, quien tiene una tienda de bicicletas en la ciudad, donde pueden encontrar todo lo que necesiten en materia de ciclismo si visitan la ciudad. Pueden contactarlo en la página web www.biciaventura.net  .

Espero quedarme unos días en la ciudad y para mañana ya tengo programado subir hasta el Pico Espejo a 4765 m.s.n.m. por medio del teleférico más largo y alto del mundo. Esperemos que otras cosas trae la ciudad.

 

NUEVAMENTE PARA EL SUR POR LA SIERRA (Trujillo, 20 de febrero de 2006)

Ahora si adiós al mar que tanto tiempo fue mi compañero de camino y mi refresco al fin de jornadas de buen pedaleo. Bienvenida la sierra, con sus picos de verdes colores, con sus faldas adornadas de múltiples cultivos y sus arroyos que modelan valles y cañones. Nuevamente con dirección al sur, pero esta vez definitivamente para encontrarme con mi terruño,  Terruño que ha sido objeto de sueños , ahora que se siente tan próximo.

Acostumbrándome nuevamente a subir y bajar, a tener kilómetros de buenas trepadas con un sol abrasador  y sin brisa que te hacen sentir como en un horno, pero también a que la lluvia te caiga inesperadamente y quedes de un momento a otro como pato mojado.

La Sierra trae esos cambios abruptos que tal vez la planicie tarda más en mostrar. De un momento a otro estas en un bosque húmedo y a la hora estas entre cactus y arenales. Ese ha sido el rodar de los últimos días con encuentros de personas interesantes y una exigencia física un poco mayor. Aunque realmente todavía la gran montaña no aparece pues no he superado ni siquiera los 1000 metros.  Al acercarme a Mérida se que las cosas van a cambiar y el frío y la gran subida me esperan tranquilitos.

Por ahora llego a otra capital de estado a la cual solo espero dar una ojeada, pues estoy dirigiendo las energías para llegar lo más rápido posible a Mérida, donde tengo algunos amigos y hay bastantes cosas para ver y conocer, además que todo apunta a que también los carnavales los voy a disfrutar allí.

 

LLEGANDO AL NORTE DE MI VIAJE (Coro, 15 de Febrero de 2006)

Llegar a la península de Paraguaná significa llegar al extremo norte del continente suramericano. Es cierto que lo más norte de América del sur está en la Guajira colombiana, pero llegar allí en bicicleta tengo entendido es muy difícil, por lo cual me conformo con lo cerca que estuve de este pnto geográfico.

La península de Paraguaná se caracteriza por sus fuertes vientos y por su paisaje casi desértico engalanado por grandes cactus, muchos chivos y por el cerro Santa Ana que en días despejados se puede ver desde cualquier parte de la península.

Mi ruta me llevó a recorrer toda la península y visitar sus escenarios más importantes. En Coro inicié mi ruta con la ayuda incondicional de los bomberos que me alojaron en sus instalaciones. Allí pude caminar, revolcarme y disfrutar de los médanos de Coro. Arena en constante movimiento que forma dunas que te transportan a lugares casi míticos de desiertos lejanos que parecieran estar en otros continentes. Sus colores dorados y las sombras que se van deslizando en un atardecer en este lugar es algo que vale la pena degustar.

El camino me enrumbó hacia Punto Fijo, ciudad que atrae al comercio de todo el país por ser puerto libre y encontrarse muy buenos precios en electrodomésticos, licores y mercancía en general. Pero como este tipo de turismo no es el mío, yo avancé hasta los Taques, donde nuevamente los bomberos fueron mis buenos anfitriones. La ruta para el siguiente día fue entre caminos de tierra, arena, desierto, pocas casas y poco agua. Una ruta especial por la soledad y el contacto con la esencia real de la península. Llegar a Cabo San Román, punto más norte de Venezuela y casi de Suramérica era otro momento importante en mi viaje. De esta forma cerraba un propósito de vincular apuro pedal los extremos de nuestra querida Suramérica.  Estos momentos de intimidad con mi sueño en ocasiones me ponen muy emotivo y hasta con ganas de llorar por lo que significa tener este tipo de satisfacciones.

Otro sitio al que quería llegar en la península era al cerro Santa Ana. Una formación especial que se eleva de la planicie hasta 830 metros. En días claros se puede llegar a ver desde su cima toda la península e incluso algunas islas caribeñas. Lo interesante de este cerro es su diversidad biótica que en tan pocos metros cambia abruptamente. Fue un ascenso especial pero que lamentablemente por la nubosidad no me dio la claridad desde su cumbre para contemplar lo imaginado. Sin embargo la vista que pude tener y lo especial del lugar ameritaron el esfuerzo.

Hoy nuevamente en Coro, luego de un buen chaparrón mi corazón se prepara para la montaña esperando que el clima sea benigno con mi proyecto y no me toque padecer mucha lluvia y frío.

Dejo para la reflexión algunas cosas malas que pude encontrar en el recorrido. Nuevamente la basura abunda en el paisaje y no me explico como pueda encontrarse de todo: colchones viejos, pedazos de electrodomésticos, toda la gama de plásticos, vidrios y pañales, en fin da mucha lástima como el propio venezolano no asocia su vida al territorio que pisa. El otro hecho que me dejó con dolor ambiental fue ver más de 40 flamencos muertos en la orilla de la carretera. Resulta que por una mala planificación se tendió redes de alta tensión en medio de dos zonas de alimentación y las aves chocan con ellas y mueren. Parece un cementerio de estas hermosas aves. Siendo un parque Nacional se deberían dar prioridad a la fauna y flora y que la tecnología que nos jactamos de dominar nos ayude a solucionar aspectos tan someros como no pasar unos cables por el espacio vital de estos animales.

 

NUEVAMENTE EN COMPAÑÍA DE MI SOMBRA POR EL NORTE VENEZOLANO(San Juan de los Cayos, 8 de Febrero de 2006)

Caracas ha representado para mí un alto en el camino, un descanso, la posibilidad de arreglar mi equipo, un compartir con nuevos amigos, pero especialmente reafirmar que se puede lograr mucho más  en la vida cuando uno asume el camino que los sueños trazan.

Antes de salir de la ciudad se presentaron otras actividades que mantuvieron mi agenda bastante ocupada. Nuevamente me reencontré con David y Juan, los amigos con quienes subí el Tepuy Roraima, para subir al pico Naiquatá, el más alto de la sierra del Avila, terminé de hacer ajustes a la bici ( o mejor dicho se las hizo Jaime, compartí unos momentos especiales con Gilka, Celmira, Jaime, Paola y demás amigos y alisté los últimos detalles de la partida.

Tengo que agradecer nuevamente a Santiago de Angulo de muebles “BIMA”,  , a Francisco Blasini, a Hans Blue de la tienda de bicis Grillo, a Gilka Calvet y en especial a Jaime Sierra por todo el apoyo que me brindaron en la ciudad.

Como siempre las despedidas son duras, sin embargo el vacío que se siente estuvo matizado gracias a la compañía de Jaime, quien me acompañó en bici hasta la ciudad de Maracay. También estuve acompañado por Wilfredo, mi amigo del Paují que se encontraba en la ciudad.  De Maracay todos fuimos a disfrutar de las playas  de Choroní. Un sitio espectacular que me dio la partida real de este período de relajación y comodidad.

Nuevamente la búsqueda de alojamiento, comida y descanso volvió a ser parte de mi rutina diaria. En Maracay,  las cosas iniciaron bien pudiéndome alojar en la estación de bomberos de la ciudad. Luego el camino me llevó hacia el Parque Nacional Morrocoy. Aproveché la invitación de Benito para conocer algunas playas adicionales, mientras iba a recoger los turistas que había llevado en la mañana y gracias a los guarda parques  pude quedarme en una cabaña mejor refugiado que en la carpa.

Un pequeño detalle en el recorrido me pasó con la guardia Nacional Venezolana. Resulta que al tomar una foto de una refinería petrolera que estaba cerca de la carretera, me llegó un carro de seguridad, me retuvieron unos momentos, me hicieron borrar la foto y anotaron todos mis datos. Creo que la paranoia del espionaje está muy latente en estos días.

En fin los días transcurren  con energías renovadas y con el deseo de llegar a mi patria, sin dejar de conocer las bellezas venezolanas.

No puedo pasar sin mencionar lo sorprendido que me tiene la cantidad de basura que se encuentra en las carreteras por donde paso, pero lo más preocupante es ver este mismo desastre  en el Parque Nacional Morrocoy. Botellas, latas de cerveza, pañales, pilas , plásticos por todas partes son el decorado de los mangles en las rutas donde  los turistas llegan. Creo que falta mucha más conciencia de la responsabilidad que  todos  tenemos con nuestro entorno. Tal vez soy repetitivo con este tema pero creo que es la única forma de ir calando poco a poco en la forma de actuar de la gente.

 

SIN GANAS DE PARTIR (Caracas, 31 de Enero de 2006)

El tiempo pasa y las raíces se hacen más profundas. El compartir con personas tan especiales como las que he encontrado, hacen que los lazos se hagan más fuertes y la perspectiva de partida bastante dolorosa.

Las cosas no han podido ir mejor. La carrera en bici del domingo me mostró que el rodar de estos meses me ha puesto en condiciones de disputar puestos punteros y pude ubicarme en tercer lugar en mi categoría a pesar de lo rápida que fue la competencia. Sin embargo lo mejor del evento fue el conocer nuevos amigos y disfrutar del excelente ambiente y calidez de la gran familia de ciclomontañismo de la ciudad.

El vuelo en parapente  al final no lo pude realizar por las condiciones del clima, sin embargo aprovechamos  para conocer la “Colonia Tovar”, un poblado fundado por Alemanes que conserva las tradiciones , cultura y arquitectura  de este país.

Las ayudas siguen apareciendo en la ciudad. Santiago un colombiano que hace varios años se vino a este país, creyó en mi proyecto y me apoyó económicamente. Para él y su empresa “ muebles BIMA”,  un agradecimiento especial. De esta forma puedo resolver los problemas de mi carpa y equipo que me está haciendo falta para continuar nuevamente mi ruta que pienso llevar a las alturas de los páramos  Venezolanos y Colombianos.

También pude participar en un ciclopaseo que organizó el “IV Foro Social Mundial” para motivar el uso alternativo de la bicicleta como medio de transporte ecológico, sustentable y eficiente. Fue una experiencia interesante donde también llegaron algunos compatriotas que venían rodando en bicicleta desde Pamplona, Norte de Santander.

Estos días continuo mi estadía en la ciudad con mi principal patrocinador, Jaime Sierra, que sigue pendiente  de que esté muy bien en la ciudad, que me dejó a Niña Perse como nueva y que me ha hecho sentir como en casa,  haciendo más difícil tomar la decisión de seguir camino. Sin embargo como ya me esperan en casa,  pienso retomar nuevamente mi rodar  para este viernes.

 

CARACAS CON MI NIÑA PERSE COMO NUEVA (Caracas, 27 de Enero de 2006)

Mi llegada a Caracas a pesar del clima un poco lluvioso estuvo siempre matizada por encuentros especiales. Los bomberos como siempre me ayudaron en mi peregrinar, pudiéndome quedar en las estaciones de Boca de Uchire y Araucagua. De recordar de este compartir con los bomberos me queda la gran afición que profesan al béisbol,  que hizo que en Boca  de Uchuri estuviera despierto hasta las dos de la mañana viendo en televisión el juego entre Caracas y Magallanes que definía uno de los finalistas del béisbol en este país.

La ruta en general ha sido plana sólo con el buen ascenso al final para llegar a la capital. El paisaje fue cambiando poco a poco de un bosque seco a uno más húmedo donde después de mucho tiempo volvieron a aparecer también los pinchazos, siempre en la rueda trasera.

El viaje como siempre tiene personas importantes, sin embargo en ocasiones encuentras a algunas que imponen una marca especial y un recuerdo imborrable. Este es el caso de mi “Pana” Jaime,  con quien tengo contacto por Internet desde hace más de tres meses y que por fin pude conocer personalmente. Para mí, realmente ha sido encontrar un amigo que me ha brindado su tiempo para conocer la ciudad, sus conocimientos en mecánica de bicicletas, pero principalmente su amistad y gran calidez humana para compartir estos días en la ciudad.

Realmente tengo que darle un agradecimiento muy especial, pues aparte de todo esto, mi “Niña Perse” está quedando como nueva. Fue un tratamiento total, pieza por pieza ha sido limpiada y considerado su estado para la continuidad de mi viaje. Muchas de ellas por su condición un poco deplorable, las ha remplazado por piezas nuevas que realmente la están dejando como para que no me crean que he recorrido tantos kilómetros. De Caracas voy a salir con la suspensión, toda la rueda trasera, cadena, pedales automáticos y descarrilador trasero nuevos, más muchos detallitos más. Este domingo pienso darle el estreno en una competencia de ciclismo que se realizará en la ciudad.

Por último tengo también que agradecer a Francisco Blasini, quien me ha ayudado en la ciudad brindándome la posibilidad de quedarme en su casa y facilitándome nuevos zapatos para montar en bici reemplazando los que  hace ya bastante tiempo en Argentina un perro me robo. En fin, voy a llegar mejor equipado que cuando salí.

Todavía quedan varios días en Caracas donde me quedan varias cosas por hacer. Encontrarme con mis amigos de ascenso al Roraima, acudir a un periódico y la televisión gracias a la gestión de Jaime, montar un poco en bici por los alrededores de Caracas y parece que también gracias a Jaime y si el clima lo permite, realizar un vuelo en parapente.

De seguir así, creo que los tres meses que me dieron para estar en Venezuela no me van a alcanzar.

 

NUEVAMENTE PEDALEANDO CON LA BRISA DEL MAR (Cumaná, 20 de Enero de 2006)

Realmente mi estadía en Maturín fue muy especial. Fueron dos días en que pude compartir con Carlenit gratos momentos y conocer nuevos amigos como Moncho, Juan, Patricia y su linda Hija.

Retomando la ruta para ir al  Parque Nacional Cueva del Guacharo, tuve nuevamente que forzar mis piernas en una muy buena subida. Realmente valió la pena el esfuerzo para conocer este lugar donde el tiempo con su paciencia infinita crea estructuras espectaculares. Según mi guía Fernando, las estalactitas y estalagmitas crecen a un promedio de una pulgada cada 100 años. Encontrarme con torres de decenas de metros, figuras y formas extrañas, texturas y relieves únicos te deja impresionado y con sensaciones de pequeñez ante la perfección del lugar. Como siempre no falta el pero. Lamentablemente antes de tener un control mas concreto de los visitantes, hubo muchos destrozos. Muchas de estas maravillas rotas, deterioradas e incluso con graffitis escritos encima de las paredes de la caverna. Da mucha tristeza. El recorrido turístico  se adentra 1200 mts dentro de la montaña,  de los cuales una parte corresponde al Hábitat del Guacharo, donde no se pueden tomar fotografías para no afectar a estas aves y luego de pasar un pequeño estrecho se entra a los salones del silencio, donde ya es permitido hacerlo.

Ahora nuevamente me encuentro al pie  del Océano Atlántico en su mar Caribe. El fuerte calor me vuelve a acompañar,  aunque la lluvia también. Espero encontrarme con algunas buenas playas para descansar un poco antes de mi llegada a Caracas donde tengo buenos amigos que me esperan.

DIAS DE BUEN PEDALEO (Maturín, 16 de Enero de 2006)

El recorrido luego de bajar de La Gran Sabana se puede dividir en dos partes. Encontré primero un tramo hasta el río Orinoco, con mayores ondulaciones, una mayor vegetación y pequeñas comunidades indígenas que hacían el recorrido variado y divertido. Sin embargo pasando el gran río Orinoco, se abrió una gran planicie calurosa con muy poca gente, y realmente sin mucho que contemplar, inclusive con advertencias de ser una región peligrosa por asaltos y delincuencia. A pesar de esto, el recorrido estuvo matizado por la compañía y el encuentro de personas anónimas que me brindaron su amistad e incluso un buen plato de comida. Fue así como compartí con la familia de Rosa, Rutilio y Jesús, también con la familia de José González y con Rafael, un amigo solitario que como mucha gente continua trabajando por cumplir sus sueños así la vida le imponga mucho trabajo. De todos ellos siempre se aprende algo, en especial la necesidad, de soñar,  perseverar, tener paciencia y creer.

De todas formas la característica de mi recorrido de estos días fue el de devorar kilómetros de una forma rápida.

Todos los días avancé más de 100 kilómetros en la búsqueda de Maturín donde me esperaba Carlenit, mi amiga compañera de ascensión al Tepuy Roraima. La perspectiva de reencontrarme con esta gran amiga, dormir en una buena cama por unos días, lavar la ropa que está llegando a estados deplorables y descansar relajado, hicieron que acelerara el paso.

Ahora ruego que el equipo aguante para llevarme a casa, pues cada día se estropea algo nuevo. La carpa tiene todas sus cremalleras dañadas y las varillas se han roto ya no se en cuantas partes. Espero que la última ruptura la pueda componer ya que fue de una manera bastante dramática. Mis zapatos ya parece que hablaran cada vez que camino de lo rotos que están. Las zandalias también se rompieron y espero que el arreglo aguante. La estufa vive atorándose y a veces creo que no me va a dejar cocinar. Mis licras de montar en la bici ya casi son transparentes y se parecen a frankestein de tantas costuras que tienen. El cargador de baterías también se arruinó. Afortunadamente ni querida Niña Perse se mantiene altiva a pesar de algunos achaques menores, esperando llegar a Caracas donde mi amigo Jaime me tiene prometido una revisión cuidadosa. Sin embargo, estos problemitas menores al contrario de preocuparme me dan un poco de risa y se convierten en las anécdotas de cada día. Pienso que podría crear un museo del viaje con todas las viejeras con que voy a llegar a casa. Pero que aguantamos………aguantamos

 

SALIENDO DE LA GRAN SABANA (Km 88, limite norte Parque Nacional Canaima, 11 de Enero de 2006)

Llevo casi un mes en Venezuela y solo he avanzado 280 Km de mi ruta hacia  Colombia. Lo que sucede es que un lugar tan especial como la Gran Sabana, con sus lugares , paisajes y ante todo su gente te atrapa.

Gracias a la ayuda de Alfredo y a la posibilidad que me brindaron Carleni, David y Juan para acompañarlos,  pude subir al Tepuy Roraima. Es el más alto del Parque Nacional Canayma y uno de los más hermosos de la Gran Sabana. Fueron 5 días de intensa caminata que se hicieron más difíciles por la intensa lluvia, que torno los caminos en lodazales y los riachuelos y arroyos en grandes ríos difíciles de cruzar. Sin embargo la experiencia y grandiosidad del lugar compensan todos los cansancios y por el contrario, recargan de nuevas energías el cuerpo y el espíritu. Siento que ahora tengo muchas más fuerzas para seguir mi recorrido por Venezuela.

El Parque Nacional Canayma, guarda el tesoro de una de las formaciones más antiguas del planeta. El escenario de los Tepuyes, con arroyos y ríos por doquier y saltos de agua de excepcional belleza, hacen del lugar un destino para no dejar de conocer. Sin embargo la mano devastadora del hombre aparece en muchos rincones del parque. Quemas que acaban con las selvas, que en antaño eran mucho mayores, y la cantidad de basura que los turistas arrojan sin ningún escrúpulo o remordimiento son dos ejemplos palpables de lo mucho que nos falta por aprender en nuestra relación con la naturaleza. Y eso que estamos en un parque  nacional.

Nuevamente en tierras bajas y calurosas continuo mi recorrido. Ahora acercándome al río Orinoco para luego dirigirme al Caribe..Poco a poco se cierra el círculo que me leva a casa.

 

A LAS PUERTAS DE LA GRAN SABANA (Santa Elena de Uairén, 17 de diciembre de 2005)

Mis primeros días en Venezuela han sido principalmente de descanso. Después de mucho rodar en Brasil me estaba haciendo mucha falta unos días de tranquilidad y de ambiente familiar.

Tuve la buena decisión de venir a Paují, un pequeño poblado ubicado a 80 km de Santa Elena, pero más fortuna fue la de encontrar el hogar de Wilfrido, Rosy y Dagoberto, quienes me recibieron como a un viejo amigo que hace tiempo no venía de visita.

Con ellos me he identificado mucho en sus ideales y forma de vida. También he podido caminar y disfrutar de los paisajes cercanos con vistas impresionantes a la selva amazónica y a algunos tepuyes distantes.

Es la antesala a la gran sabana que dentro de algunos días pienso conocer de una forma más íntima. Por ahora aprovecho el tiempo aprendiendo un poco de artesanía en piedra, caminando por los alrededores y disfrutando de esta vida hogareña.

Adicionalmente estoy esperando a Jaime Sierra, un amigo Colombiano que hace mucho tiempo vive en Venezuela y que viene a rodar también en bicicleta este hermoso lugar. Espero compartir con él unos cuantos kilómetros de la gran Sabana.

Por todo esto, creo que me quedaré acá un poco más de lo planeado inicialmente. Según veo estaré para navidad con este grupo de amigos.

Al fin y al cabo el tiempo se vuelve relativo cuando encuentras personas y lugares tan especiales. Vale la pena aprovechar, compartir y disfrutar estos momentos irrepetibles cuando se tienen.

 

YA EN TIERRAS VENEZOLANAS (Santa Elena de Uairén, 13 de diciembre de 2005)

 Se me terminó Brasil y con él una experiencia única llena de personas, lugares y situaciones. La despedida estuvo enmarcada por un fuerte ascenso para llegar a tierras Venezolanas, donde mi primer contacto con la gente del lugar, empezó a disipar los temores que un nuevo país trae consigo.

 Venezuela se me presenta mucho más parecida a mi país. Volver a escuchar Vallenatos, merengue y salsa me revivió muchos momentos en mi pueblo.

Ahora estoy evaluando un poco lo que puedo hacer en la ciudad y sus alrededores. Tal vez haga un recorrido adicional para conocer la comunidad de Paují y visitar “El Abismo” que es un gran mirador natural de la selva y la sabana y “El Pozo de Esmeralda”.