CON LAS COSQUILLITAS EN EL ESTOMAGO POR
Me acerco a mi país y se empieza a sentir la alegría
de la patria que llama, pero a la vez salgo de otro país que me ha hecho sentir como en mi casa y
en el cual he dejado muchos amigos, esto también deja un vacío.
La salida de Mérida y mi llegada a ala frontera me
está dejando muchos amigos de la gran familia deportiva. En Tovar me recibió Yovanny, Rigoberto, Pablo, Gregorio, Gustavo y otros amigos
del ciclismo y el atletismo. Tuve la oportunidad de conocer un lindo grupo de
jóvenes que practican el atletismo con quienes compartí una entrevista para la
televisión local. Fui hospedado por Yovanny y su
familia en la panadería mi Favirita. Les digo que si
visitan esta ciudad no dejen de probar este pan que es el tradicional de la región.Al otro día la salida hacia el páramo fue muy
especial por la compañía de Pablo en bici y de Gustavo corriendo.
Nuevamente la carretera se empinó y tuve otro buen
ascenso hasta el páramo de
Los bomberos en
Los contactos continuaron y ya más cerca de la
frontera me recibió otro grupo de ciclistas. Esta vez en San Juan de Colón los
amigos del Club Ciclistico “Las Palmeras Bike Club”, me han brindado mucho más de lo esperado.
Gracias a Fátima, Rolando, Omar, David, Eduard y
demás amigos del club. Como siempre cuando uno se siente tan bien termina
quedándose un poco más de lo esperado. Mañana rumbo a la frontera, como
despedida de este hermoso país voy a tener una escolta de amigos ciclistas que
se han comprometido a dejarme bien ubicado con otro grupo de ciclistas ya en mi
país.
Creo que la próxima vez que pueda escribir ya estaré
en mi país.
CON
La subida al pico Espejo por medio del teleférico
fue una experiencia única. Nunca había llegado
tan rápido y tan fácil hasta estas alturas. Sentir el viento helado y la
proximidad de la nieve me ponían a recordar la gran cantidad de veces que he
tenido que esforzarme y hasta padecer para llegar hasta allí. Creo que por estos recuerdos y vivencias valoro mucho este tipo de
lugares. Algo muy especial fue poder ver
Mi estadía en la ciudad continuó, permitiéndome
conocer otra de sus vistas. Para ello subimos con Elí,
nuevamente en bicicleta hasta el “Plan del Morro” para luego bajar
técnicamente en un desnivel de casi
Definitivamente Venezuela me está dejando grandes
amigos. En Mérida Elí
y su esposa Jaquelín no han escatimado
detalle para hacerme sentir como en
casa. Como ellos salían un par de días para disfrutar de estos días feriados me
recibió otro gran “pana” que desde hace unos días me había contactado por
Internet. Se trata de Lino Goncalves, amigo de ascendencia portuguesa que también
gusta de la bicicleta como una excelente forma de conservar la salud y como
medio para eliminar estrés e incluso viajar a lugares cercanos. Con él terminé
de conocer el centro de la ciudad, me llevó a comer un delicioso helado en la
heladería Coromoto, Famosa por estar en el Libro de Guinnes Records por tener la mayor cantidad de sabores de helado en
el mundo (más de 700), y visitar algunos amigos incluso algunos colombianos.
Pero lo que Lino me tenía reservado para el lunes y martes era una espectacular
caminata por el páramo de
Ya mañana parto de la ciudad. Me quedan muy buenos
amigos, una ciudad bella con muchas alternativas para el disfrute y la aventura
y muchas ganas de volver.
Solo tengo que decir que en estos días estuve
huyéndole a las Ferias del Sol y el Carnaval, pues lamentablemente la gente a
raíz de estas celebraciones se descontrola bastante. El licor, la alta
velocidad, los conflictos, el exceso de basura y euforia mal dirigida, opacan
un poco el sentido alegre de las fiestas. Que bueno que mis amigos compartían
este sentimiento y pude ver la ciudad y la festividad desde
CON
Para llegar a Mérida era necesario sortear uno de
los puertos de montaña más conocidos en Venezuela, el Pico del Águila. Con sus
Nuevamente el frío, la sensación de estar más cerca
de las nubes y el sentimiento de la pequeñez humana frente a la grandiosidad de
ese paisaje y esas montañas de origen glaciar, fueron parte de las experiencias
vividas. Reencontrarme nuevamente con los frailejones, planta símbolo de
nuestros páramos fue muy especial. Siempre he disfrutado de estos rincones
mágicos donde caminar en medio de esta vegetación única, se convierte en una
verdadera terapia para el espíritu.
El gran premio, una bajada de casi
Mérida, con su clima agradable, sus paisajes
naturales y su cordillera que atrae a la aventura es una ciudad donde dan ganas
de quedarse. Y mi llegada no podía ser en mejor momento, pues se inician las
fiestas del Sol que se empalman con los carnavales. Es un buen momento para ver
la ciudad ofreciendo os mayores atractivos turísticos.
Aquí nuevamente otro gran amigo fue el que me
recibió en su casa, Eli Vieira, ciclista, aventurero,
próximamente padre de familia y gran ser humano, me abrió sus puertas de su
hogar para pasar unos excelentes días en esta hermosa ciudad. Hoy fuimos a
realizar un recorrido en bici por la montaña, como para no perder la costumbre,
pero realmente las bajadas técnicas me estaban costando un poco de trabajo.
Hace mucho tiempo que no bajaba por sectores complicados y mis reflejos y
seguridad estaban como adormecidos. La ruta fue espectacular para ver los picos
nevados de frente, ver la ciudad a sus pies y esperar el momento cuando el sol
se asoma detrás de la gran montaña. Muchas gracias a Elí,
quien tiene una tienda de bicicletas en la ciudad, donde pueden encontrar todo
lo que necesiten en materia de ciclismo si visitan la ciudad. Pueden
contactarlo en la página web www.biciaventura.net .
Espero quedarme unos días en la ciudad y para mañana
ya tengo programado subir hasta el Pico Espejo a
NUEVAMENTE PARA EL SUR POR
Ahora si adiós al mar que tanto tiempo fue mi
compañero de camino y mi refresco al fin de jornadas de buen pedaleo.
Bienvenida la sierra, con sus picos de verdes colores, con sus faldas adornadas
de múltiples cultivos y sus arroyos que modelan valles y cañones. Nuevamente
con dirección al sur, pero esta vez definitivamente para encontrarme con mi
terruño, Terruño que ha sido objeto de sueños , ahora que se siente tan próximo.
Acostumbrándome nuevamente a subir y bajar, a tener
kilómetros de buenas trepadas con un sol abrasador y sin brisa que te hacen sentir como en un
horno, pero también a que la lluvia te caiga inesperadamente y quedes de un
momento a otro como pato mojado.
Por ahora llego a otra capital de estado a la cual solo
espero dar una ojeada, pues estoy dirigiendo las energías para llegar lo más
rápido posible a Mérida, donde tengo algunos amigos y hay bastantes cosas para
ver y conocer, además que todo apunta a que también los carnavales los voy a
disfrutar allí.
LLEGANDO AL NORTE DE MI VIAJE (Coro, 15 de Febrero de 2006)
Llegar a la península de Paraguaná
significa llegar al extremo norte del continente suramericano. Es cierto que lo
más norte de América del sur está en
La península de Paraguaná
se caracteriza por sus fuertes vientos y por su paisaje casi desértico
engalanado por grandes cactus, muchos chivos y por el cerro Santa Ana que en
días despejados se puede ver desde cualquier parte de la península.
Mi ruta me llevó a recorrer toda la península y
visitar sus escenarios más importantes. En Coro inicié mi ruta con la ayuda
incondicional de los bomberos que me alojaron en sus instalaciones. Allí pude
caminar, revolcarme y disfrutar de los médanos de Coro. Arena en constante
movimiento que forma dunas que te transportan a lugares casi míticos de
desiertos lejanos que parecieran estar en otros continentes. Sus colores
dorados y las sombras que se van deslizando en un atardecer en este lugar es
algo que vale la pena degustar.
El camino me enrumbó hacia Punto Fijo, ciudad que
atrae al comercio de todo el país por ser puerto libre y encontrarse muy buenos
precios en electrodomésticos, licores y mercancía en general. Pero como este
tipo de turismo no es el mío, yo avancé hasta los Taques, donde nuevamente los
bomberos fueron mis buenos anfitriones. La ruta para el siguiente día fue entre
caminos de tierra, arena, desierto, pocas casas y poco
agua. Una ruta especial por la soledad y el contacto con la esencia real de la
península. Llegar a Cabo San Román, punto más norte de Venezuela y casi de
Suramérica era otro momento importante en mi viaje. De esta forma cerraba un
propósito de vincular apuro pedal los extremos de nuestra querida
Suramérica. Estos momentos de intimidad
con mi sueño en ocasiones me ponen muy emotivo y hasta con ganas de llorar por
lo que significa tener este tipo de satisfacciones.
Otro sitio al que quería llegar en la península era
al cerro Santa Ana. Una formación especial que se eleva de la planicie hasta
Hoy nuevamente en Coro, luego de un buen chaparrón
mi corazón se prepara para la montaña esperando que el clima sea benigno con mi
proyecto y no me toque padecer mucha lluvia y frío.
Dejo para la reflexión algunas cosas malas que pude
encontrar en el recorrido. Nuevamente la basura abunda en el paisaje y no me
explico como pueda encontrarse de todo: colchones viejos, pedazos de
electrodomésticos, toda la gama de plásticos, vidrios y pañales, en fin da
mucha lástima como el propio venezolano no asocia su vida al territorio que
pisa. El otro hecho que me dejó con dolor ambiental fue ver más de 40 flamencos
muertos en la orilla de la carretera. Resulta que por una mala planificación se
tendió redes de alta tensión en medio de dos zonas de alimentación y las aves
chocan con ellas y mueren. Parece un cementerio de estas hermosas aves. Siendo
un parque Nacional se deberían dar prioridad a la fauna y flora y que la
tecnología que nos jactamos de dominar nos ayude a solucionar aspectos tan
someros como no pasar unos cables por el espacio vital de estos animales.
NUEVAMENTE EN COMPAÑÍA DE MI SOMBRA POR EL NORTE VENEZOLANO(San
Juan de los Cayos, 8 de Febrero de 2006)
Caracas ha representado para mí un alto en el
camino, un descanso, la posibilidad de arreglar mi equipo, un compartir con
nuevos amigos, pero especialmente reafirmar que se puede lograr mucho más en la vida cuando uno asume el camino que los
sueños trazan.
Antes de salir de la ciudad se presentaron otras
actividades que mantuvieron mi agenda bastante ocupada. Nuevamente me
reencontré con David y Juan, los amigos con quienes subí el Tepuy
Roraima, para subir al pico Naiquatá, el más alto de
la sierra del Avila, terminé de hacer ajustes a la
bici ( o mejor dicho se las hizo Jaime, compartí unos
momentos especiales con Gilka, Celmira,
Jaime, Paola y demás amigos y alisté los últimos detalles de la partida.
Tengo que agradecer nuevamente a Santiago de Angulo
de muebles “BIMA”, ,
a Francisco Blasini, a Hans
Blue de la tienda de bicis Grillo, a Gilka Calvet y en especial a Jaime Sierra por todo el apoyo que
me brindaron en la ciudad.
Como siempre las despedidas son duras, sin embargo
el vacío que se siente estuvo matizado gracias a la compañía de Jaime, quien me
acompañó en bici hasta la ciudad de Maracay. También estuve acompañado por
Wilfredo, mi amigo del Paují que se encontraba en la ciudad. De Maracay todos fuimos a disfrutar de las
playas de Choroní.
Un sitio espectacular que me dio la partida real de este período de relajación
y comodidad.
Nuevamente la búsqueda de alojamiento, comida y
descanso volvió a ser parte de mi rutina diaria. En Maracay, las cosas iniciaron bien pudiéndome alojar en
la estación de bomberos de la ciudad. Luego el camino me llevó hacia el Parque
Nacional Morrocoy. Aproveché la invitación de Benito para conocer algunas
playas adicionales, mientras iba a recoger los turistas que había llevado en la
mañana y gracias a los guarda parques
pude quedarme en una cabaña mejor refugiado que en la carpa.
Un pequeño detalle en el recorrido me pasó con la
guardia Nacional Venezolana. Resulta que al tomar una foto de una refinería
petrolera que estaba cerca de la carretera, me llegó un carro de seguridad, me
retuvieron unos momentos, me hicieron borrar la foto y anotaron todos mis
datos. Creo que la paranoia del espionaje está muy latente en estos días.
En fin los días transcurren con energías renovadas y con el deseo de
llegar a mi patria, sin dejar de conocer las bellezas venezolanas.
No puedo pasar sin mencionar lo sorprendido que me
tiene la cantidad de basura que se encuentra en las carreteras por donde paso,
pero lo más preocupante es ver este mismo desastre en el Parque Nacional Morrocoy. Botellas,
latas de cerveza, pañales, pilas , plásticos por todas
partes son el decorado de los mangles en las rutas donde los turistas llegan. Creo que falta mucha más
conciencia de la responsabilidad que
todos tenemos con nuestro
entorno. Tal vez soy repetitivo con este tema pero creo que es la única forma
de ir calando poco a poco en la forma de actuar de la gente.
SIN GANAS DE PARTIR (Caracas, 31 de Enero de 2006)
El tiempo pasa y las raíces se hacen más profundas.
El compartir con personas tan especiales como las que he encontrado, hacen que
los lazos se hagan más fuertes y la perspectiva de partida bastante dolorosa.
Las cosas no han podido ir mejor. La carrera en bici
del domingo me mostró que el rodar de estos meses me ha puesto en condiciones
de disputar puestos punteros y pude ubicarme en tercer lugar en mi categoría a
pesar de lo rápida que fue la competencia. Sin embargo lo mejor del evento fue
el conocer nuevos amigos y disfrutar del excelente ambiente y calidez de la
gran familia de ciclomontañismo de la ciudad.
El vuelo en parapente al final no lo pude realizar por las
condiciones del clima, sin embargo aprovechamos
para conocer la “Colonia Tovar”, un poblado fundado por Alemanes que
conserva las tradiciones , cultura y arquitectura de este país.
Las ayudas siguen apareciendo en la ciudad. Santiago
un colombiano que hace varios años se vino a este país, creyó en mi proyecto y
me apoyó económicamente. Para él y su empresa “ muebles
BIMA”, un agradecimiento especial. De
esta forma puedo resolver los problemas de mi carpa y equipo que me está
haciendo falta para continuar nuevamente mi ruta que pienso llevar a las
alturas de los páramos Venezolanos y
Colombianos.
También pude participar en un ciclopaseo
que organizó el “IV Foro Social Mundial” para motivar el uso alternativo de la
bicicleta como medio de transporte ecológico, sustentable y eficiente. Fue una
experiencia interesante donde también llegaron algunos compatriotas que venían
rodando en bicicleta desde Pamplona, Norte de Santander.
Estos días continuo mi estadía en la ciudad con mi
principal patrocinador, Jaime Sierra, que sigue pendiente de que esté muy bien en la ciudad, que me
dejó a Niña Perse como nueva y que me ha hecho sentir
como en casa, haciendo más difícil tomar
la decisión de seguir camino. Sin embargo como ya me esperan en casa, pienso retomar nuevamente mi rodar para este viernes.
CARACAS CON MI NIÑA PERSE COMO NUEVA (Caracas, 27 de Enero de 2006)
Mi llegada a Caracas a pesar del clima un poco
lluvioso estuvo siempre matizada por encuentros especiales. Los bomberos como siempre
me ayudaron en mi peregrinar, pudiéndome quedar en las estaciones de Boca de Uchire y Araucagua. De recordar
de este compartir con los bomberos me queda la gran afición que profesan al
béisbol, que hizo que en Boca de Uchuri estuviera
despierto hasta las dos de la mañana viendo en televisión el juego entre
Caracas y Magallanes que definía uno de los finalistas del béisbol en este
país.
La ruta en general ha sido plana sólo con el buen
ascenso al final para llegar a la capital. El paisaje fue cambiando poco a poco
de un bosque seco a uno más húmedo donde después de mucho tiempo volvieron a
aparecer también los pinchazos, siempre en la rueda trasera.
El viaje como siempre tiene personas importantes,
sin embargo en ocasiones encuentras a algunas que imponen una marca especial y
un recuerdo imborrable. Este es el caso de mi “Pana” Jaime, con quien tengo contacto por Internet desde
hace más de tres meses y que por fin pude conocer personalmente. Para mí,
realmente ha sido encontrar un amigo que me ha brindado su tiempo para conocer
la ciudad, sus conocimientos en mecánica de bicicletas, pero principalmente su
amistad y gran calidez humana para compartir estos días en la ciudad.
Realmente tengo que darle un agradecimiento muy
especial, pues aparte de todo esto, mi “Niña Perse”
está quedando como nueva. Fue un tratamiento total, pieza por pieza ha sido
limpiada y considerado su estado para la continuidad de mi viaje. Muchas de
ellas por su condición un poco deplorable, las ha remplazado por piezas nuevas
que realmente la están dejando como para que no me crean que he recorrido
tantos kilómetros. De Caracas voy a salir con la suspensión, toda la rueda
trasera, cadena, pedales automáticos y descarrilador
trasero nuevos, más muchos detallitos más. Este domingo pienso darle el estreno
en una competencia de ciclismo que se realizará en la ciudad.
Por último tengo también que agradecer a Francisco Blasini, quien me ha ayudado en la ciudad brindándome la
posibilidad de quedarme en su casa y facilitándome nuevos zapatos para montar
en bici reemplazando los que hace ya
bastante tiempo en Argentina un perro me robo. En fin, voy a llegar mejor
equipado que cuando salí.
Todavía quedan varios días en Caracas donde me
quedan varias cosas por hacer. Encontrarme con mis amigos de ascenso al Roraima, acudir a un periódico y la televisión gracias a la
gestión de Jaime, montar un poco en bici por los alrededores de Caracas y
parece que también gracias a Jaime y si el clima lo permite, realizar un vuelo
en parapente.
De seguir así, creo que los tres meses que me dieron
para estar en Venezuela no me van a alcanzar.
NUEVAMENTE PEDALEANDO CON
Realmente mi estadía en Maturín fue muy especial.
Fueron dos días en que pude compartir con Carlenit
gratos momentos y conocer nuevos amigos como Moncho,
Juan, Patricia y su linda Hija.
Retomando la ruta para ir al Parque Nacional Cueva del Guacharo,
tuve nuevamente que forzar mis piernas en una muy buena subida. Realmente valió
la pena el esfuerzo para conocer este lugar donde el tiempo con su paciencia
infinita crea estructuras espectaculares. Según mi guía Fernando, las
estalactitas y estalagmitas crecen a un promedio de una pulgada cada 100 años.
Encontrarme con torres de decenas de metros, figuras y formas extrañas,
texturas y relieves únicos te deja impresionado y con sensaciones de pequeñez
ante la perfección del lugar. Como siempre no falta el pero. Lamentablemente
antes de tener un control mas concreto de los visitantes, hubo muchos destrozos.
Muchas de estas maravillas rotas, deterioradas e incluso con graffitis escritos encima de las paredes de la caverna. Da
mucha tristeza. El recorrido turístico
se adentra 1200 mts dentro de la montaña, de los cuales una parte corresponde al
Hábitat del Guacharo, donde no se pueden tomar
fotografías para no afectar a estas aves y luego de pasar un pequeño estrecho
se entra a los salones del silencio, donde ya es permitido hacerlo.
Ahora nuevamente me encuentro al pie del Océano Atlántico en su mar Caribe. El
fuerte calor me vuelve a acompañar,
aunque la lluvia también. Espero encontrarme con algunas buenas playas
para descansar un poco antes de mi llegada a Caracas
donde tengo buenos amigos que me esperan.
DIAS DE BUEN PEDALEO (Maturín, 16 de Enero de 2006)
El recorrido luego de bajar de
De todas formas la característica de mi recorrido de
estos días fue el de devorar kilómetros de una forma rápida.
Todos los días avancé más de
Ahora ruego que el equipo aguante para llevarme a
casa, pues cada día se estropea algo nuevo. La carpa tiene todas sus
cremalleras dañadas y las varillas se han roto ya no se en cuantas partes.
Espero que la última ruptura la pueda componer ya que fue de una manera
bastante dramática. Mis zapatos ya parece que hablaran cada vez que camino de
lo rotos que están. Las zandalias también se
rompieron y espero que el arreglo aguante. La estufa vive atorándose y a veces
creo que no me va a dejar cocinar. Mis licras de
montar en la bici ya casi son transparentes y se parecen a frankestein
de tantas costuras que tienen. El cargador de baterías también se arruinó.
Afortunadamente ni querida Niña Perse se mantiene
altiva a pesar de algunos achaques menores, esperando llegar a Caracas donde mi
amigo Jaime me tiene prometido una revisión cuidadosa. Sin embargo, estos
problemitas menores al contrario de preocuparme me dan un poco de risa y se
convierten en las anécdotas de cada día. Pienso que podría crear un museo del
viaje con todas las viejeras con que voy a llegar a casa. Pero que
aguantamos………aguantamos
SALIENDO DE
Llevo casi un mes en Venezuela y solo he avanzado
Gracias a la ayuda de Alfredo y a la posibilidad que
me brindaron Carleni, David y Juan para
acompañarlos, pude subir al Tepuy Roraima. Es el más alto del
Parque Nacional Canayma y uno de los más hermosos de
El Parque Nacional Canayma,
guarda el tesoro de una de las formaciones más antiguas del planeta. El
escenario de los Tepuyes, con arroyos y ríos por
doquier y saltos de agua de excepcional belleza, hacen del lugar un destino
para no dejar de conocer. Sin embargo la mano devastadora del hombre aparece en
muchos rincones del parque. Quemas que acaban con las selvas, que en antaño
eran mucho mayores, y la cantidad de basura que los turistas arrojan sin ningún
escrúpulo o remordimiento son dos ejemplos palpables de lo mucho que nos falta
por aprender en nuestra relación con la naturaleza. Y eso que estamos en un
parque nacional.
Nuevamente en tierras bajas y
calurosas continuo mi recorrido. Ahora acercándome al río Orinoco para luego
dirigirme al Caribe..Poco a poco se cierra el círculo
que me leva a casa.
A LAS PUERTAS DE
Mis primeros días en Venezuela han sido principalmente de
descanso. Después de mucho rodar en Brasil me estaba haciendo mucha falta unos
días de tranquilidad y de ambiente familiar.
Tuve la buena decisión de venir a Paují, un pequeño poblado
ubicado a
Con ellos me he identificado mucho en sus ideales y forma de
vida. También he podido caminar y disfrutar de los paisajes cercanos con vistas
impresionantes a la selva amazónica y a algunos tepuyes
distantes.
Es la antesala a la gran sabana que dentro de algunos días
pienso conocer de una forma más íntima. Por ahora aprovecho el tiempo
aprendiendo un poco de artesanía en piedra, caminando por los alrededores y
disfrutando de esta vida hogareña.
Adicionalmente estoy esperando a Jaime Sierra, un amigo
Colombiano que hace mucho tiempo vive en Venezuela y que viene a rodar también
en bicicleta este hermoso lugar. Espero compartir con él unos cuantos
kilómetros de la gran Sabana.
Por todo esto, creo que me quedaré acá un poco más de lo
planeado inicialmente. Según veo estaré para navidad con este grupo de amigos.
Al fin y al cabo el tiempo se vuelve relativo cuando
encuentras personas y lugares tan especiales. Vale la pena aprovechar,
compartir y disfrutar estos momentos irrepetibles cuando se tienen.
YA EN TIERRAS VENEZOLANAS (Santa Elena de Uairén, 13 de diciembre de 2005)
Se me terminó Brasil y con él una experiencia única llena de personas, lugares y situaciones. La despedida estuvo enmarcada por un fuerte ascenso para llegar a tierras Venezolanas, donde mi primer contacto con la gente del lugar, empezó a disipar los temores que un nuevo país trae consigo.
Venezuela se me presenta mucho más parecida a mi país. Volver a escuchar Vallenatos, merengue y salsa me revivió muchos momentos en mi pueblo.
Ahora estoy evaluando un poco lo que puedo hacer en la ciudad y sus alrededores. Tal vez haga un recorrido adicional para conocer la comunidad de Paují y visitar “El Abismo” que es un gran mirador natural de la selva y la sabana y “El Pozo de Esmeralda”.