![]() |
|||
|
| SECCIONES |
|
| ||
Montado en una bicicleta y con sus propios recursos, Óscar Cañón viajó 36 mil kilómetros a pedal Él es un joven facatativeño de 24 años y le dio rienda a suelta a su propia osadía: recorrer Suramérica montado en una cicla todoterreno. Con unos 35 kilos de peso sobre su bicicleta, representados en maletas, ropa, herramientas y hasta ollas, y con la soledad como copiloto, Cañón recorrió a 20 kilómetros por hora, cerca de 36.300 de carreteras suramericanas. Esta aventura, que inicialmente sus amigos y su familia calificaron como una locura, empezó a rodar el primero de mayo de 2004 y culminó el 18 de marzo de este año, hacia las 11 de la mañana, en Facatativá (Cundinamarca), el mismo municipio que hace 23 meses lo vio partir. Emprendió su viaje con tres amigos. Pedalearon hacia el sur por la vía Panamericana hasta llegar a Pasto, ciudad donde realmente empezó su travesía: dejar su país y entrar al mundo suramericano. "Cuando llegamos a Quito hacía mucho frío y decidimos bajar a la costa, por Guayaquil, por allí entramos a Perú", relata. Fue justo en esa zona, y luego de haber pedaleado cerca de tres mil kilómetros, donde Cañón decidió separarse de sus compañeros. "Estando solo tenía más facilidades para que me brindaran hospedaje y comida gratis", explica. La travesía Desde ese punto, Cañón salió hacia Bolivia, rumbo al lago Titicaca. Ese país lo cruzó por el altiplano, por encima de los 4 mil metros sobre el nivel del mar, y fue una de las zonas más difíciles de recorrer. "Allí, prácticamente, no hay carreteras. Es un campo traviesa por el que hay que guiarse con brújula".De ahí se dirigió hacia Chile, por el desierto de Atacama hasta llegar a Santiago, la capital. Fueron más de dos meses pedaleando en ese país hasta que llegó a San Martín de los Andes, donde se conectó con Argentina. En ese país, recorrió pasó a pasó la Tierra del Fuego, la Patagonia y llegó hasta Ushuaia, la ciudad más austral del continente y cuyo eslogan turístico es: ‘Usted ha llegado al fin del mundo’. "Es el destino que está más hacia el sur. Después de eso, solo sigue el Polo", explica. La ruta continuó por la Costa Atlántica. Pasó por Buenos Aires, Córdoba y Rosario por donde entró a Uruguay y Paraguay. "La ciudad de Chuy es el límite entre Uruguay y Brasil", recuerda y fue por allí por donde entró a la tierra de la samba. De Brasil recuerda que duró cinco meses y medio recorriéndolo y su temor era que el permiso solamente lo tenía por seis meses. Una vez en Manaos, Cañón retomó su vehículo y pedaleó hasta Venezuela. Entró por Caracas y se enrutó hacia Colombia por Cúcuta, a donde llegó el 6 de marzo pasado. "Me moría por pisar tierra colombiana. Al llegar a Cúcuta contaba las horas para llegar a mi casa", relata Cañón, quien recuerda que aunque la mayoría del viaje fue satisfactorio, tuvo que enfrentar momentos difíciles como el frío y las intensas lluvias. "Tuve que cambiar de corazas 16 veces. De resto, fueron impasses que se podían sortear, el más complicado fue en Argentina donde un perro, me refundió un zapato especial de bicicleta, me rompió la carpa y se me comió los alimentos", dice. Además, en cada parada, era inevitable meterse a un café Internet para actualizar su página web (http://www.sobre2ruedas.com/) en la que hizo el anecdotario, minuto a minuto, de su viaje, paso inicial para lo que será el libro que planea escribir. Anécdotas, más sueños y amistad Cuenta que en todos los países que recorrió intercambió libros con los lugareños y que gracias a ese trueque leyó 30 libros, entre ellos El alquimista, El código Da Vinci, y varios más sobre budismo. La primera Navidad y el primer Año Nuevo, lejos de su familia, fueron en el 2004, fechas que pasó con unos amigos en la isla de Chiloé, en Chile. "No me dio mucha nostalgia. Me sentía en calor de hogar. La del 2005 sí fue triste. La pasé en Venezuela con una comunidad indígena de la Gran Sabana". Por hospedaje tampoco sufrió. "Trataba de buscar zonas para acampar, pero la mayor ayuda la ofrecieron los bomberos. A donde llegaba, buscaba la estación y por lo general me daban posada", dice. Para Cañón, este viaje, en el cual invirtió más de diez millones de pesos, producto de sus ahorros y del arrendamiento de una casa en Facatativá, fue un sueño que construyó hace años y que le dejó como enseñanza el valor de la amistad: de hecho dice que hizo más de 650 amigos en todo su recorrido. El próximo reto de Cañón es Norteamérica: Llegar pedaleando hasta Canadá, en un recorrido de unos 20 mil kilómetros. Para eso, ya está buscando patrocinio. Una vez lo culmine, planea sentarse a escribir un libro, tal vez lo titule El fin del mundo a mitad de camino, en el que estarán todas las anécdotas de lo que él llama su propia osadía. CATALINA URIBE BARRETO
|
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Aviso legal y cláusula de
privacidad COPYRIGHT © 2006 CASA EDITORIAL EL TIEMPO S.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved |