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¡22 meses en bicicleta!
Por Rubén Darío Escobar (Redacción
General) - generales@elespacio.com.co
Un
hombre de 33 años, facatativeño, durante 22 meses
pedaleó por toda Suramérica llevando la bandera de
Colombia y afianzando su fuerza de voluntad y
carácter a lo largo de 36.000 kilómetros para
cumplir uno de sus sueños. La Patagonia, en la
Tierra del Fuego, al sur de la Argentina, al sur
del continente, al sur de la nada, es un largo y
frío desierto que en sus más de 3.000 kilómetros
de extensión no deja lugar para nada, salvo para
pensar y reflexionar. Mucho más si su travesía se
hace montado en una bicicleta y esta hace parte de
una ruta de más de 36.000 kilómetros a lo largo de
toda Suramérica. Pues eso fue lo que hizo
Óscar Cañón, un joven facatativeño, que desde el 1
de mayo de 2004 inició el recorrido de todo el
subcontinente, que apenas terminó hace menos de un
mes: pensar y reflexionar en un tramo considerado
por él, como el de mayor dificultad, en este
recorrido de más de 23 meses. “Si hubo un
trayecto difícil en este largo recorrido fue el
paso de La Patagonia, pues es un desierto en donde
el viento golpea tenazmente y es difícil encontrar
alguna casa o a alguna persona, entonces lo que
uno hace es imbuirse en sus propios pensamientos y
toda su vida y su destino se pueden vivir allí, en
esa travesía”, contó Óscar a El Espacio con quien
habló acerca de esta hazaña que recién termina y
en momentos que prepara su otro viaje: la travesía
desde Canadá hasta Colombia. |
Sueño en solitario ¿Cómo
fue la preparación del viaje y cuándo nació esta
idea? “Desde hace por lo menos 10 años que yo
venía con el sueño de realizar este viaje, por eso
trabajé mucho tiempo y comencé a ahorrar y a
buscar la forma de encontrar patrocinios para la
empresa, pero desafortunadamente no encontré mucho
apoyo, sólo una empresa importadora de bicicletas
que me regaló un marco, todo lo demás fue por
cuenta mía. Así organicé una bicicleta con
alforjas con algo de comida, una cocinilla, una
carpa, algo de ropa y un libro que fui cambiando a
medida que iba leyendo cada uno”.
¿Cuál
fue ese primer libro con el que arrancó? “Si
mal no estoy era uno de Paulo Coelho, que cambié
más adelante, creo que en Ecuador”.
¿Cómo
fue la ruta que diseñó inicialmente y cómo fue esa
partida de Faca? “La propuesta era dirigirme
hacia el sur por toda la zona andina (Colombia,
Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile) hasta
la Patagonia, y regresar por las pampas
Argentinas, Uruguay, Paraguay y la Costa Brasilera
para tomar el río Amazonas (en embarcación, desde
la ciudad de Belem) hasta la ciudad de Manaos.
Allí dirigirme nuevamente en bicicleta hacia la
gran sabana Venezolana, para llegar al mar Caribe
y entrar nuevamente a nuestro país y regresar al
punto de partida que será el municipio de
Facatativá (aproximadamente 30.000 km de recorrido
en bicicleta más cerca de 2.000 km por el río
Amazonas en embarcación). Esa fue la ruta inicial
y tuvo muy pocos cambios. Con relación a la
partida, esa fue en grupo. Inicialmente unos
compañeros se animaron y quisieron acompañarme en
todo el viaje, pero a los dos meses y medio y
estando en el norte de Ecuador me di cuenta que
eso no era lo que yo quería y decidí separarme y
continuar solo. De los otros, algunos regresaron,
otros siguieron y todavía siguen en el viaje”.
¿Cuál fue la parte más difícil del viaje?
¿Sintió ganas en algún momento de abandonar el
proyecto? “Lo más difícil fue el paso de La
Patagonia, allí, con vientos muy fuertes de
costado y de frente, se siente en toda su magnitud
la fuerza de la naturaleza y la soledad del
desierto obligan a que la persona se meta en sus
pensamientos y en ver la vida plano a plano. Eso
hice yo, pensar, evaluar mi vida, sopesar mis
objetivos y entregarme con fuerza al pedaleo y a
tratar de salir de allí”. |
“En todo el mundo hay perros”
Los perros son casi siempre los ‘enemigos’ de
los ciclistas, ¿tuvo algún incidente con un perro
en el recorrido? “Más de uno. Precisamente en
el cruce de La Patagonia, con lo que se confirma
que en todas partes hay perros, uno quiso robarme
la comida y de paso dañó la carpa. Otro se me robó
un zapato, lo que me obligó a cambiar de pedales,
ya que estos eran especiales. Igualmente en Brasil
y Bolivia otros perros me robaron comida…”.
¿Cómo fue la llegada a cada uno de estos
países por los que pasó? ¿Obtuvo solidaridad de
otros viajeros? “Sí, cuando llegué a
Maldonado, en Uruguay, ese día celebraban los 250
años de la ciudad y unos amigos que me esperaban
me presentaron con el Alcalde, quien me condecoró
y me entregó una placa de la ciudad. En otras, mi
visita y la historia del recorrido fue reseñado en
los medios de comunicación”.
En cuanto a
seguridad y a incidentes con grupos subversivos o
bandas de traficantes, ¿tuvo algún incidente?
“No, en ninguna parte. Pero lo que sí me
impactó es que en casi todas las ciudades del
continente, desde Lima hasta Caracas, esa es la
advertencia que hacen las personas acerca del
cuidado que hay que tener con ladrones y
delincuentes, incluso mucho más de lo que pasa en
Colombia”.
¿Cuánto dinero se gastó en este
viaje y qué viene ahora para usted? “Más o
menos me gasté diez millones de pesos, todos de mi
bolsillo, salvo el cuadro de la bicicleta que le
cuento. Ahora estoy preparando el viaje en sentido
contrario, desde Canadá hasta Colombia, que espero
poder iniciar en febrero de 2007, desde Toronto,
en donde vive una hermana, pero para ese viaje
necesito el doble de dinero, ya que el recorrido
es más corto pero en los países en donde se lleva
a cabo la mayor parte del viaje el tema del dólar
lo encarece. Por eso quiero buscar apoyo del
Gobierno y de entidades privadas, ya que mi labor
es la ser un ‘embajador’ por todo el mundo. Toda
la información de mi proyecto por Suramérica se
puede ver en www.sobre2ruedas.com”. |
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