PARA LLEGAR AL PARAISO SE DEBE PASAR POR EL PURGATORIO |
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Subiendo nuevamente al Parque Nacional de los Nevados: laguna del Otún. Del 5 al 9 de noviembre de 2011. |
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Salía de Manizales y pasaba nuevamente por Villamaría a saludar a Anita, Santiago y don Diego Giraldo. Luego de una mañana tranquila donde tuve que esperar para una entrevista, pude empezar a rodar nuevamente como a las dos de la tarde. Mi jornada era corta, la idea era llegar a la finca que administra un amigo y que solo estaba a 9 km de distancia. Fernando me recibió con los brazos abiertos y realmente era un placer llegar a este rinconcito de paz. Había estado en esta finca hace poco más de un año y en este lapso de tiempo noté un cambio muy grande. Se siente el amor y paciencia que Fernando y su esposa Berta le ponen al lugar. La cantidad de flores, colibríes, la familia de patos, gallinas, pollos, curies, la vaca y su ternera, ganzos, perros, gato, la huerta, los árboles sembrados, en fin, se podía ver todo ese cambio que sólo la constancia produce. En esta sociedad donde todo es acelerado, donde se quieren cambios inmediatos y resultados igual de veloces, el trabajo del campo enseña a ser constantes, a trabajar, a proyectar, pero a la vez a ser pacientes, ya que tú no puedes pedirle al roble que crezca rápido. El día que seguía me subiría varios cientos de metros, buscando el encuentro con la Laguna del Otún. Era un lugar que sólo las fotografías me habían mostrado algo de su magia y que ahora quería sentirla directamente. Lo que no contaba era con lo duro del ascenso. Arrancaba a 2300 msnm, por lo que me imaginaba que podría llegar en una sola jornada hasta la cabaña de parques en el sector de Potosí. Sin embargo luego de un sector de travesía, la carretera se descolgaba vertiginosamente buscando el río Bamba. Fueron más de 600 metros que perdí de ascenso y me tocaba iniciar la subida desde los 1850 msnm. Ya era medio día y mis esperanzas de llegar a Potosí se esfumaban. Era necesario retomar con toda la paciencia del caso una subida que se tornó muy intensa. Estaba subiendo en promedio al 10% de inclinación, lo que con los 55 kg que representaban Fura y su carga, lo hacían realmente exigente. Momentos de lluvia, relámpagos cercanos y un cielo gris para todas partes no vaticinaban el mejor desenlace. Sin embargo, nuevamente los dioses de la tormenta se apiadaron de mí y fui esquivando ese aguacero que se veía inevitable. Al final ese día llegué hasta los 3150 msnm. A las 4 de la tarde, con el cansancio a flor de piel y con la sensación de que la suerte con el clima no me iba a durar para siempre, encontré en la hacienda el Diamante y en Horacio y sus hijos el lugar ideal para terminar el día.
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Es un punto estratégico. Comenzando la noche, al final el clima dejó de jugar y se despejó el cielo. Tenía una vista a media luna del Nevado del Ruiz y Santa Isabel por un lado, las luces de la ciudad de Manizales por el otro y un atardecer lleno de tonos naranjas y rojizos por el otro. Fue un momento de esos que se queda grabado en la mente. Luego de las atenciones alimenticias que la gente paramuna siempre te brinda, iniciaba por fin la etapa final de ascenso. Pero el purgatorio tan solo comenzaba. Luego de unos 5 km relativamente suaves, la carretera se convirtió en una trocha imposible de transitar. La lluvia, las cárcavas que el agua abre, los intentos de algunos carros de pasar, todo esto se había sumado para volver estos últimos 5 km en un suplicio. Pasos de 100 metros de distancia que podía pasar en 20 minutos arrastrando, empujando y alzando mi querida Fura y su carga; lodazales que hacían imposible estar en pie, y pedregales que eran un martirio atravesar. En fin, esos 5 km los pude completar en 3 horas. Llegaba muerto a la cabaña, con el cuello y la espalda totalmente tensionados de toda esta exigencia. Pero a pesar de todo, luego de un descanso y un almuerzo que Clemencia, la funcionaria de Parques me brindó, quedé listo para no postergar mi encuentro con la laguna. Clemencia tenía que hacer un recorrido en ruta a la laguna y decidí acompañarla y luego continuar hacia ella. Llegué como a las 5 y media a la cabaña de la Laguna y allí Rogelio y otros dos amigos del programa de restauración ecológica me recibieron muy bien. La mañana siguiente a pesar de lo opaco que estuvo, me dediqué a filmar un poquito de este hermoso lugar y al medio día regresé a Potosí acompañado en parte por los amigos de parques quienes estaban en un trabajo de restauración ecológica. Las últimas 2 horas del recorrido ha sido el tramo donde más lluvia he tenido en todo el viaje. Llegué congelado a la cabaña, pero allí pude recuperar energías y tener una larga charla con Clemencia. El miércoles fue el día del descenso. Más o menos 2700 metros totales bajando y a pesar de ello por lo malo de la carretera terminé bastante cansado y con los frenos muy gastados. Llegaba a Dosquebradas donde un contacto del mundo de las bicicletas. Jose David, ha viajado por Suramérica en varias ocasiones y tiene unos proyectos muy interesantes como el de cicloexpedicionarios, Enbici-arte, la Universidad Sin Fronteras y varias iniciativas en torno a la bicicleta y los jóvenes como forma de educar, integrar y fortalecer la comunidad. Los descansos en su momento adecuado siguen apareciendo. Ahora nuevamente espero adentrarme en el parque de los Nevados, subiendo a la Laguna del Otún por otro camino y luego al paramillo del Quindío. Así espero dar un vistazo, lo mejor posible a este sector especial de Colombia. Nuevamente la montaña y el páramo me mostraron lo calidoso de su gente. También la relación inversa que hay entre la posibilidad de encontrar un lugar para alojarme y comer, y lo poblado del lugar. Me siento muy tranquilo cuando ruedo en medio de la montaña solitaria, pero al llegar a las ciudades, sino tienes un contacto, las preocupaciones aparecen. No es fácil encontrar ayuda en medio de tanta gente en la ciudad. Ojala las ciudades no maten el espíritu solidario que todos tenemos adentro y busquemos la forma de sentirnos más unidos con los demás seres que nos rodean.
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DATOS DE INTERES Kilómetros recorridos: 108 Kilómetros caminados: 23 días de recorrido: 5 Altura máxima del recorrido 4180 msnm AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
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