DE LA RUTA DE LA LECHE, HACIA UN SALTO DE FE |
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Rodando por el Norte de Medellín. Del 10 al 20 de diciembre de 2011 |
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Lo desconocido siempre nos ha intrigado y ha sido la motivación de muchas travesías y descubrimientos. En mi viaje la sensación de encontrar algo nuevo está siempre presente en la siguiente curva o en las sorpresas que se puede presentar en el siguiente pueblo. Por ello cuando Juan K Hernández de Colombia Bungee Jumping, me invitó a saltar del puente La Unión en Porce III, simplemente pude comprobar nuevamente que el viaje trae regalos inesperados y son ellos los que le dan el sabor al viaje. Pero esta etapa empezaba en Medellín, donde sólo me quedan palabras de agradecimiento a mi amigo Alejandro Puertas, más conocido como Macha cho, por toda su compañía y apoyo para que esos días fueran, no sólo descansados, sino lleno de nuevas experiencias. Como para que el descanso no se hiciera aburridor y como Machacho, es uno de los mejores conocedores de los caminos antioqueños, salimos a rodar en nuestras bicis, buscando rutas cortas pero interesantes. Fue así como hicimos un circuito muy cerca de Rionegro y una ruta cercana de Sabaneta subiendo hasta el parque ecológico “La Romera”. Adicionalmente rodamos con Mildred y Liliana lo que hizo la rodada más interesante. Inicialmente pensaba salir el martes por la mañana, pero cuando me enteré que justamente esa noche mi amigo Carlos Carvajal “Pedaleando Alma” estaba programando una salida por toda la ciudad para ver los alumbrados aplacé mi salida un día más. Y realmente valió la pena estar en este evento que reunió más de 600 ciclistas, tomándose muchas de las avenidas más importantes de la ciudad y dejando un mensaje importante para que la bicicleta sea tenida mucho más en cuenta a la hora de fijar políticas de movilidad. Es, creo yo, el nacimiento de la “masa crítica” del valle de Aburra. El viaje tenía que continuar y con la perspectiva de llegar un poco más al norte de lo planificado inicialmente, ese miércoles volví a apear mi querida Fura, recién salida de mantenimiento y tuve mi primera experiencia en el viaje de rodar en medio de una gran ciudad. Fueron más de 20 km para atravesar Medellín en medio de un tráfico que pone a prueba los reflejos y el instinto de supervivencia, para al fin ir sintiendo poco a poco que rodaba ya por una zona rural. El regalo de ese día fue conocer a Uriel Valentín, otro amigo de la bicicleta que subsiste vendiendo libros que compra en Medellín, o como ese día, le regalan un poco más arriba en la ruta a San pedro. Pudimos compartir un poco de nuestras vidas mientras la ruta seguía subiendo hasta llegar al sitio donde vive y donde pude colocar mi carpa. La vida puede ser vista de tantas formas y todas ellas igual de válidas, justamente Valentín, estudioso de teología, historia y filosofía de la universidad de Antioquia , se definía como ermitaño, yogui, místico y asceta. Será que nosotros somos capaces de definirnos en cuatro palabras?? Valentín con sus más de 60 años me mostró una vitalidad y a la vez una serenidad y tranquilidad en su hablar, su mirada y sus acciones. Una vida sencilla, ha sido más la constante de quienes he visto más cerca de la felicidad, que mucha opulencia y riqueza material que otros poseen. Ya estaba rodando por la ruta de la leche y todos estos días no me faltaría mi vaso en cada parada y la ración en mi termo con el pedacito de panela para las paradas de descanso. Justamente acercándome a la piedra del Peñol o Peñolcito (ya que es parecida a la que se encuentra en Guatapé, pero más pequeña), pude ver todo el proceso de ordeño, que la mayoría de estas fincas tienen que elaborar dos veces al día. La familia Espinosa me salvaron del aguacero, me invitaron a comer y compartieron todo el trabajo que implica dejar la leche lista para que las grandes empresas como Colanta y Alpina la terminen de procesar y así todos la puedan disfrutar en su mesa. Es un trabajo duro, que como dicen Jesús Emilio, “El Flaco”, mucha gente no valora. |
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Seguía camino acompañado de la lluvia, que no me quería abandonar y que de alguna forma he aprendido a tolerar. Luego de tener un campamento tranquilo gracias a la ayuda de Julian Montoya, pude seguir camino a Santa Rosa de Osos y desde allí emprender una ruta trochera por caminos perdidos de la geografía antioqueña. Mi ruta me llevaría hasta Carolina del Príncipe, pero para ello tuve que hacer más de 40 km de una trocha que me rompió la parrilla, me lavó como en tres oportunidades, pero que a la vez me permitió conocer personas especiales que lo primero que te brindan es una gran sonrisa y una colaboración total. Carolina del Príncipe es conocida como la tierra de nuestro cantante Juanes, sin embargo debería ser también conocida por lo bello de su arquitectura y su entorno. Seguía rumbo al sector de los embalses de las EPM. Primero la represa Troneras que almacena el agua para la planta Guadalupe III, luego visitaría el embalse Porce III donde realicé el salto de Bungee y luego pasaría por el embalse Porce II. De todo este recorrido guardo en mi memoria el “Salto”; cascada natural que cae paralelo a las tuberías y al teleférico del embalse Troneras. Es impresionante la fuerza que tiene y el entorno donde se encuentra. Desde que se va bajando por el teleférico, se siente la fuerza de su caída al ver la bruma que genera. Me quedé mucho rato viéndola y sintiéndola. Enfilaba los pedalazos rumbo al puente la Unión para esperar ese instante de vértigo y de adrenalina que implica saltar al vacío con una caída de 70 metros al frente. Me pude quedar en la casa de don Antonio, hombre de pocas palabras pero de gran corazón. Me abrió las puertas de su casa para que pudiera estar cómodo para el día siguiente. El salto, como les comenté, fue un regalo que el mismo viaje sabe brindar. Gracias a todo el equipo de Colombia Bungee Jumping por esta invitación que trajo adicionalmente una ruta muy bella. El regreso por la represa de Porce II fue muy bello, ya que pude pedalear en un entorno muy natural con muy pocas casas y gente, retornando de alguna forma al ambiente que hemos sabido destruir. Y es que lamentablemente todo el eje cafetero con su símbolo del hacha, como señal de progreso, arrasó sectores enteros donde no dejaron nada en pie. Los potreros pelados o las plantaciones de café sin nada adicional son una muestra de ello. Y la naturaleza hoy día nos recuerda todos los errores cometidos con tanto derrumbe e inundación. Será que todo este sufrimiento no nos pone a reflexionar sobre lo que hemos hecho mal?? O le echaremos la culpa al cambio climático como si nosotros no fueramos los causantes??. En fin, terminaba mi ruta entrando nuevamente a la ciudad de la furia que es Medellín, en medio de un aguacero muy fuerte, con 2 pinchazos en el camino y nuevamente poniendo a prueba mi instinto de supervivencia en frente de buses, camiones, y gente malhumorada por el trancón. Afortunadamente la amabilidad de machacho, un buen baño (que realmente lo necesitaba luego de sudar por más de 100 km de la ruta del día), la posibilidad de reparar mi bici y un buen descanso, eran más que suficiente para estar muy contento de llegar nuevamente a Medellín. |
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DATOS DE INTERES Kilómetros recorridos: 27 con Machacho en rutas cercanas a Medellín, 43 en la salida nocturna y 330 km de ruta días descansados 2 días pedaleados: 2 con Machacho, 1 salida nocturna y 7 de ruta
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
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