Y SE ACABÓ EL AÑO 2011

Entre Medellín y Norcasia. Del 21 al 31 de diciembre de 2011

 

Un día de reparaciones fue mi segundo paso por Medellín. Machacho como siempre fue mi ángel salvador y con la bicicleta con rueda delantera nueva, quedábamos listos para rodar por el oriente antioqueño.

Mi recorrido me llevó primero al corregimiento de Santa Helena, reconocido por ser la cuna de los silleteros que en el mes de julio y agosto salen a engalanar la feria de las flores en Medellín. En Santa helena no dejé de pasar por el parque Arvi, con su laguna natural de Guane y su embalse artificial de piedras Blancas. Sin embargo me parecería que un espacio como este, debería tener mucha más flora nativa y no tanto pino. Estamos cambiando la verdadera riqueza de nuestra diversidad natural por unas pocas especies foráneas. Se debería aprovechar estos espacios como aulas vivas, centros de investigación, lugares de conocimiento y para ello debemos regresar a lo nuestro como primer paso.

Seguía para Guatapé, la piedra del Peñon y su gran embalse, que presenta la misma monotonía de cultivos de pino en sus alrededores. El paisaje creado por el embalse se asemeja a los fiordos que he podido ver en Chile o Alaska, pero a una escala menor, con pequeñas islas, bahías y formas muy sinuosas y caprichosas. Vale la pena subir hasta lo alto de la gran piedra para contemplar este bello paisaje.

Estando en Guatapé esperaba el regalo de navidad y llegó, ya que nuevamente mi querida Malva vino a visitarme y pudimos compartir un par de días en este gran lugar, recorrer el colorido pueblo de Guatapé, conocido como ciudad de zócalos y bajar hasta San Rafael donde el río Guatapé forma unos pozos muy agradables para nadar y descansar.

Tenía que continuar el recorrido, con miras a llegar a la finca de mi amigo Wiston para fin de año, en Norcasia, Caldas. La ruta que seguía era la antigua vía Bogotá Medellín que movió buena parte de nuestra economía hace ya unos buenos años y que vio pasar inclusive vueltas a Colombia con Ramón Hoyos y Cochice Rodríguez como sus más destacados participantes. La etapa Sonsón, Norcasia, que era una de las más duras de la carrera yo esperaba hacerla en 2 fracciones, pero me iba a dar cuenta que las cosas han cambiado en estos últimos años y la carretera ya no tiene la gloria de esas épocas y su estado deja mucho que desear.

Saliendo de Guatapé, la primera parte fue sencilla ya que rodaba en carretera pavimentada. Sólo la lluvia en algunos momentos causaba un poco de incomodidad, pero cada vez me acostumbro más a ella. Pasaba por el pueblo del Peñol, el cual es conocido como La Fénix de Antioquia, ya que tuvo que ser reconstruido cuando el embalse inundó el pueblo original. Marinilla y Rionegro, los pasé relativamente rápido, sin embargo, siempre me tomo el tiempo de por lo menos ir al parque principal, conocer su iglesia y descansar unos momentos contemplando el devenir del pueblo.

La Ceja no estaba lejos, y con la carretera plana en buen estado y un clima que mejoraba rápidamente , hizo que a la una de la tarde ya estuviera entrando a la ciudad habiendo recorrido más o menos unos 60 km durante toda la mañana. Queriendo aprovechar la tarde soleada, quise avanzar un poco y sortear el ascenso de 400 metros que me separaban de la Unión. Entraba nuevamente en una región donde el clima frío se volvía a sentir y por ella nuevamente las fincas lecheras y paperas volvían a hacer su aparición.

 

Hasta Sonsón siguió un camino donde al final estaba a la misma altura que la Unión, pero que en últimas acumuló buenos metros de ascenso por la cantidad de buenos columpios que tuvo la ruta.

Sonsón tiene mucha arquitectura que rescatar, sus balcones y sus casas altas en bahareque, se mantiene como hace muchos años, sin embargo también se evidencia bastante deterioro en algunas de ellas que serían patrimonio municipal en otras regiones. Sin embargo es un pueblo muy bonito que podría tener mucha más trascendencia turística. Y este tema toma más importancia cuando toda la región está tratando de cambiar la imagen de violencia que los azotó durante muchos años atrás.

En Sonsón se me acababa la vía pavimentada y empezaba la travesía hacia el valle del río Magdalena. Subía a un sector muy bien conservado, conocido como el Páramo y empezaba un descenso en medio de bosques aparentemente intactos.

Llegaba al municipio de Nariño y acá la carretera se puso más complicada, por lo que el ritmo no pasaba de los 8 km/h a pesar que la mayoría del camino era en bajada. No me imaginé era que tenía que descender hasta el río Samaná a 630 msnm para volver a subir y recuperar esos 1000 metros de desnivel.

Tampoco conocía de la existencia de unas aguas termales en este valle y luego de hablar con algunas personas del lugar, tomé la decisión de irlas a visitar, disfrutar de una tarde de descanso, dejando el ascenso para el siguiente día bien temprano. Lo que nunca pensé fue que esa tarde de descanso la pagaría con mucho sudor y miedo al siguiente día.

Y fue así, pues esa noche llovió de una forma tal, que los dos derrumbes que sabía que existían en la parte alta de la ruta, se convirtieron en aproximadamente 25, la mayoría de los cuales muy complicados de pasar con la bicicleta armada.

Ya era 30 de diciembre y mi propósito de llegar a Norcasia lo veía más distante. El tiempo empezó a pasar y avanzaba muy lentamente por la necesidad de pasar un derrumbe tras otro, en la mayoría de las ocasiones me fue necesario desarmar todas las maletas de mi querida Fura y pasarla en 3 tandas, lo que convirtió la jornada en la más dura que he tenido. Adicionalmente muchos de los derrumbes todavía estaban vivos y con caída de piedras o la posibilidad que se viniera nueva parte de la montaña, por lo que la adrenalina estaba presente en muchos de esos pasos.

Lo más triste fue ver la cara de la tragedia de una forma muy directa. Primero, pasando el derrumbe donde quedó aplastada una humilde vivienda y con ella las vidas y sueños de un anciano y dos niños y luego al encontrarme con historias de personas que habían perdido esa noche su casa o sus cultivos. Realmente la sensación de tristeza y de impotencia la sentí a flor de piel. Es muy diferente palpar y ver esta realidad trágica tan de cerca, hablar con alguno de los damnificados realmente conmueve. Ojala que muchos de los que puedan colaborar de alguna forma con ayuda humanitaria lo hagan. Hay muchas historias tristes detrás del invierno que pasamos.

Por fin llegaba el 31 de diciembre al encuentro de mi amigo Wiston. Un amigo de mi ciudad Facatativá con quien he podido rodar en bicicleta por muchas rutas y por ello, él sabe todo lo que implica mi viaje y me recibió junto con su madre y otros amigos, de una forma única.

Fue un final de año familiar donde pude compartir buenos momentos y sentir el cambio de año como si estuviera con mi propia familia.

Arranco este año de la mejor forma: viajando para ser testigo de muchos lugares, personas e historias. Espero que siga siendo un año realmente sobre2ruedas.

 

 

 

 

 

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

  • Un saludo de año nuevo a todos mis amigos que en la distancia han sido parte de este viaje.

  • Machacho en Medellín siempre ha sido un apoyo invaluable en mis recorridos. Me recibió cuando pasé terminando mi viaje de Alaska y ahora cuando supo mi problema de la rueda no dudó en llamarme y decirme que me fuera para su casa que el me ayudaba. Realmente muchas gracias.

  • Muy cerca al parque Arvi, en Santa Helena, José Fuentes "El Mexicano" me invitó a su finca y tuve una tarde muy especial, Realmente muchas gracias por la invitación y gracias a las atenciones que Rogelio Ramirez, María Pino y sus hijos Alejandra, Hector, juliana, Vanesa y Paula tuvieron conmigo.

  • Tuve la fortuna de conocer a Sergio Luis Henao, campeón de la vuelta a Colombia del 2010 y su familia. El amor que le tienen al ciclismo se respira en toda la casa. Realmente gracias por brindarme toda la calidez de su hogar. Ya he podido rodar con el uniforme que me regalo Sergio. Gracias Sergio, sus padres Omar Y Cecilia y sus hermanos Felipe, Juliana y Milena

  • Saliendo de la Unión, José Manuel Morales, alias "El Gato" me abordó. También es un amigo del ciclismo y aunque andaba repartiendo el gas, fuente de su trabajo, quiso ayudarme con un aporte al proyecto. Muchas gracias.
  • La Unión no fue tan fácil para encontrar donde colocar mi carpa. Al final gracias a Javier Botero lo pude hacer. Realmente muchas gracias.
  • Saliendo de la Unión me dí cuenta que me había quedado sin frenos. Tuve que parar de urgencia a arreglarlos. En la casa de Don Alfredo Ocampo y Maria Donelia Perez, pude tener a parte del sitio ideal un buen chocolate con queso y pan. Muchas gracias por su generosidad.
  • Muy cerca a Nariño fue Evelio Castañeda Botero quien me abrió las puertas de su casa. Le pedí permiso para poner mi carpa y al final tuve habitación, baño, comida y desayuno. Realmente muchas gracias.
  • En la frontera entre Antioquia y Caldas se encuentra el río Samaná y las termales del Espíritu Santo. Un lugar realmente hermoso e ideal para descansar. Allí muchas gracias al administrador por invitarme a entrar y gracias a un amigo que me invitó a almorzar. No anoté el nombre en su momento y mi memoria tiene ya demasiados nombres para acordarme. Pero espero que veas este relato y puedas recordármelo.
  • Y fue Adelaida Muñoz Betancur quien me convenció de ir a los termales y luego me invitó a colocar mi carpa en la casa de su familia. Se encontraban en reunión familiar y pude compartir con ellos de buenos momentos y mucha comida. Gracias. Adicionalmente gracias Adelaida por todo el trabajo en educación ambiental que realizas. Gracias a toda su familia por la acogida que tuve.
  • Una familia muy bonita en el camino me invitó a desayunar. Esas ayudas totalemnte desinteresadas que el campesino tiene realmente me alegran el camino.
  • Luego de pasar todos los derrumbes no tenía ni tiempo ni energías para seguir. Gracias a hernando López y sus sobrinos Nancy Alzate y Wilder Alzate tuve una gran noche de descanso.
  • A mi amigo Wiston por todo su apoyo, por compartir el cambio de año, por su amistad realmente gracias. La llanta que me regalaste seguirá rodando por muchos kilómetros más.
  • En la Dorada, muchas gracias a Johan Sanchez y su amiga Nadia Cardona. Apenas fue su invitación a almorzar para refugiarme del aguacero que cayó.

 

ver las fotografías de mi paso por el Oriente Antioqueño