SALIENDO DE NUESTRO PAÍS (Rumichaca, 22 de mayo)
Un viaje de más de
Ecuador sin embargo nos recibió con
bastante lluvia y frío, que nos recordó que la frontera no tiene diferencia en
estos aspectos. Y creo ahora, que realmente nuestros países en su esencia tienen
mucho más en común de lo que creemos. Las diferencias nos las crean la política
y las preconcepciones externas a nuestra verdadera vida y esencia andina
latinoamericana.
EN
Nunca pensamos en pasar tantas
veces por la mitad del mundo (en 4 o 5 ocasiones). Varias ciudades se disputan
el sitio: el más preciso, o el primero que tuvo esta categoría, o la primera del
Ecuador según su longitud, etc. El caso es que encontramos una mitad del mundo
cerca de Otavalo, otra (la más grande y comercial), cerca de Quito, otra en la
vía de Santo Domingo a Pedernales y otra de Pedernales a Jama. En total duramos
16 días para realmente pasar la línea ecuatorial y dirigirnos en definitiva al
sur. Al comienzo fue la novedad del viaje, pero al final parecía un carma que no podíamos superar.
UN
ASCENSO SACRIFICADO PERO HERMOSO (Subiendo al Cotopaxi, 5 de
junio)
Para
mí, que había estado hace unos años en esta montaña, me había quedado el deseo
de algún día subirla en bicicleta (hasta los 4550 que llega su carretera). Este
ascenso es bastante exigente y en especial con condiciones climáticas lluviosas.
Se había convertido en uno de los sitios obligatorios de este viaje. Por ello lo
intentamos bajo unas condiciones climáticas extremas. Mucha lluvia y frío
hicieron que solo Cristian y Yo llegáramos. En la bajada, la lluvia hizo que en
ocasiones no sintiéramos las manos. Era necesario parar, frotarnos las manos y buscar calor donde
no había. Sin embargo todo este sacrificio tuvo su recompensa, cuando por unos
momentos pudimos tener una hermosa vista de esta montaña cónica y majestuosa,
además de llegar donde no muchos se atreven.
RUMBO A
Justamente
tanto frío en la sierra hizo que cambiáramos nuestra ruta. Inicialmente
pensábamos seguir por toda la cordillera pero decidimos conocer más bien la
costa de este país. Sin embargo fue una costa un poco diferente a lo imaginado.
No era para nada plana, pues estuvimos recorriéndola por puros columpios que
agotaban las piernas y la paciencia. El clima no era caluroso, por el contrario,
muchas nubes, viento y una lluvia menudita que llaman garua. Y por último el mar no estaba a la temperatura que
estamos acostumbrados en nuestro caribe. Bueno sin embargo había que meterse y
disfrutar un poco de los escasos momentos soleados. Eso sí, encontrarse junto al mar trae
ese sentimiento de inmensidad y majestuosidad que recargan las energías del
cuerpo y el alma para continuar construyendo el sueño.
HASTA
CUANDO AGUANTARAN NUESTROS MARES (Manta 14 de junio)
Manta
es una de las ciudades con mayor actividad pesquera en Ecuador. Salí esa mañana
a ver el movimiento de esta actividad en una de las playas y me sorprendió la
cantidad de tiburones que sacan. Grandes y pequeños salen por igual. Para muchos
de ellos lo que importa son sus aletas. De los más pequeños parte de su carne
para preparar el tollo, pero en general no se aprovechan en su
totalidad.
Queda
un sin sabor en el alma. A ese ritmo creo que más pronto que tarde estaremos
acabando con estos animales sin reconocer lo que van a hacer falta dentro del
ecosistema marino.
Esperemos
que exista un mayor control y también estudio de estas especies en nuestros
países antes que sea demasiado tarde.
LASTIMA
QUE NO PIENSEN EN LAS BICICLETAS. (Guayaquil 20 de
junio)
Conocimos
el “Malecon