SALIENDO DE NUESTRO PAÍS (Rumichaca, 22 de mayo)

 

Un viaje de más de 20.000 km como este, se tiene que vislumbrar por medio de metas cortas que se vean más cercanas. Es así, que nuestra primera meta era salir de nuestro país. Fueron casi 1000 km y una buena experiencia para conocernos un poco más y ver como nos acoplábamos. Sin embargo al salir de Colombia nos sentimos un poco desamparados. Otra moneda, otras comidas y costumbres, en general una manera diferente de ver las cosas, era novedad que traían tanto incertidumbre como expectativa. Sin embargo el principal sentimiento era de alegría por la aventura que se estaba realizando.

Ecuador sin embargo nos recibió con bastante lluvia y frío, que nos recordó que la frontera no tiene diferencia en estos aspectos. Y creo ahora, que realmente nuestros países en su esencia tienen mucho más en común de lo que creemos. Las diferencias nos las crean la política y las preconcepciones externas a nuestra verdadera vida y esencia andina latinoamericana.

 

EN LA MITAD DEL MUNDO (30 de mayo)

 

Nunca pensamos en pasar tantas veces por la mitad del mundo (en 4 o 5 ocasiones). Varias ciudades se disputan el sitio: el más preciso, o el primero que tuvo esta categoría, o la primera del Ecuador según su longitud, etc. El caso es que encontramos una mitad del mundo cerca de Otavalo, otra (la más grande y comercial), cerca de Quito, otra en la vía de Santo Domingo a Pedernales y otra de Pedernales a Jama. En total duramos 16 días para realmente pasar la línea ecuatorial y dirigirnos en definitiva al sur. Al comienzo fue la novedad del viaje, pero al final parecía un carma que no podíamos superar.

 

UN ASCENSO SACRIFICADO PERO HERMOSO (Subiendo al Cotopaxi, 5 de junio)

 

Para mí, que había estado hace unos años en esta montaña, me había quedado el deseo de algún día subirla en bicicleta (hasta los 4550 que llega su carretera). Este ascenso es bastante exigente y en especial con condiciones climáticas lluviosas. Se había convertido en uno de los sitios obligatorios de este viaje. Por ello lo intentamos bajo unas condiciones climáticas extremas. Mucha lluvia y frío hicieron que solo Cristian y Yo llegáramos. En la bajada, la lluvia hizo que en ocasiones no sintiéramos las manos. Era necesario parar,  frotarnos las manos y buscar calor donde no había. Sin embargo todo este sacrificio tuvo su recompensa, cuando por unos momentos pudimos tener una hermosa vista de esta montaña cónica y majestuosa, además de llegar donde no muchos se atreven.

 

 

RUMBO A LA COSTA (7 de junio)

 

Justamente tanto frío en la sierra hizo que cambiáramos nuestra ruta. Inicialmente pensábamos seguir por toda la cordillera pero decidimos conocer más bien la costa de este país. Sin embargo fue una costa un poco diferente a lo imaginado. No era para nada plana, pues estuvimos recorriéndola por puros columpios que agotaban las piernas y la paciencia. El clima no era caluroso, por el contrario, muchas nubes, viento y una lluvia menudita que llaman garua. Y por último el mar no estaba a la temperatura que estamos acostumbrados en nuestro caribe. Bueno sin embargo había que meterse y disfrutar un poco de los escasos momentos soleados.  Eso sí, encontrarse junto al mar trae ese sentimiento de inmensidad y majestuosidad que recargan las energías del cuerpo y el alma para continuar construyendo el sueño.

 

HASTA CUANDO AGUANTARAN NUESTROS MARES (Manta 14 de junio)

 

Manta es una de las ciudades con mayor actividad pesquera en Ecuador. Salí esa mañana a ver el movimiento de esta actividad en una de las playas y me sorprendió la cantidad de tiburones que sacan. Grandes y pequeños salen por igual. Para muchos de ellos lo que importa son sus aletas. De los más pequeños parte de su carne para preparar el tollo, pero en general no se aprovechan en su totalidad.

Queda un sin sabor en el alma. A ese ritmo creo que más pronto que tarde estaremos acabando con estos animales sin reconocer lo que van a hacer falta dentro del ecosistema marino.

Esperemos que exista un mayor control y también estudio de estas especies en nuestros países antes que sea demasiado tarde.

 

LASTIMA QUE NO PIENSEN EN LAS BICICLETAS. (Guayaquil 20 de junio)

 

Conocimos el “Malecon 2000”. Una gran obra que mejoró de una gran forma el espacio público y a su vez el sentido de pertenencia de la gente de Guayaquil. Hermosa obra con jardines, plazoletas, fuentes, zonas de juego, biblioteca, cines y zonas comerciales. Sin embargo se les olvidó la bicicleta. No nos dejaron llegar más allá de la puerta. La foto que nos tomamos fue con complicidad del guardia de seguridad y fue por menos de 1 minuto. Lástima que no se piense en la bicicleta de una forma más integral. Algunos países europeos nos llevan siglos en esta visión.  Sin embargo me acordé de Bogotá y otras ciudades Colombianas, con sus administraciones recientes que han pensado en el tema y han implementado ciclorutas en el sistema vial de las ciudades y fomentan el uso de este hermoso medio de transporte. Esperemos que en otras ciudades latinoamericanas se sigan estos buenos ejemplos dentro de su urbanismo y podamos pensar en la bicicleta un poco más integrada a su vida cotidiana.