POR LA FLORESTA AMAZONICA,
ENTRE MANAUS Y BOA VISTA (Boa Vista, 9 de diciembre de 2005)
800
km
entre estas dos ciudades y la expectativa de recorrer un pedacito de la floresta
más importante del planeta. Tal vez como en el río Amazonas, los contrastes
aparecieron y la mezcla de sensaciones y sentimientos también. La carretera al
servir de cordón umbilical para unir Brasil con Venezuela, también es el medio
de entrada de nuestra “civilización” con todo lo que ella implica para este
ecosistema tan frágil: construcciones, cultivos, deforestación, quemas y en
general deterioro del medio ambiente. Claro que también está el encuentro
con personas especiales con sueños, ilusiones de un mejor futuro y en ocasiones
con el mismo sentimiento de amor por el entorno, pero sin muchas alternativas
para sobrevivir, viéndose obligados a utilizar la selva como único sustento.
Gran parte de la culpa lo tienen los gobiernos de turno al implantar políticas
erradas que incentivan la colonización de estos lugares, dejando luego a la
suerte a la gente que con ilusiones llega de muchos rincones del país.
Aunque tenía algunos temores con relación al paso por la
reserva indígena “Waimirí Atroari”, afortunadamente me autorizaron a realizarla
en bicicleta y pude recorrer estos 130 km de naturaleza casi intacta en la cual
pude sentir el espíritu exhuberante de la selva en su esplendor. Toparme con
micos pasando la carretera. Guacamayas, infinidad de loros, tucanes, aves por
doquier, una gran anaconda cerca de la carretera y otros pequeños animales me
subiero muchísimo el ánimo del recorrido. Nuevamente la gran desilusión fue al
salir de la reserva y encontrarme con la otra realidad de gran deterioro de este
ecosistema.
En general, fuera de la reserva indígena hay mucha más
gente, villas y casas de lo que me imaginaba. No es un lugar agreste donde no
consiguiera donde comer o alojarme. Resultó en este sentido, más suave de lo
pensado; claro que el clima que siempre estuvo entre 35 y 40 grados con una
humedad altísima y una carretera que no paraba de subir y bajar, dieron cuenta
de mis energías en más de una ocasión. Ahora al llegar a Boa Vista el terreno
se ha puesto más plano, la selva se terminó, apareciendo grandes sabanas pero
empezó un viento relativamente fuerte en contra de mi ruta.
Ya se me acaba Brasil y un sentimiento de vacío empieza a
aparecer en mi pecho. Un país que me acogió muy bien y que dejo con la
seguridad de regresar en algún momento de mi vida. Muchos amigos, momentos y
sentimientos que hacen que el viaje tenga un gran sabor y ahora nuevamente la
expectativa de entrar en unos pocos días a un nuevo país.
VIAJE POR EL RIO AMAZONAS, CONTRASTES, BELLEZA Y DECEPCIÓN
(Manaus, 29 de noviembre de 2005)
El viaje por el río amazonas es una experiencia única y
llena de contrastes. La convivencia en un barco relativamente pequeño, por
parte de más de 150 personas, se convierte en un mosaico de situaciones,
anecdotas y momentos agradables y otros muy decepcionantes. Es en sí, una
vivencia que da para relatar muchas páginas dentro de esta bitácora de viaje.
Personajes hay de todos los estilos, pasando por el borracho
que estuvo en este estado los 6 días del viaje, algunos turistas europeos,
varios grupos familiares con muchos niños pequeños, algunas parejas de
enamorados, algunas chicas que viajaban solas y eran el centro de muchas
atenciones, el fotógrafo, el estudioso, los jugadores de dominó y cartas, el
revolucionario, algunos jóvenes que siempre se querían mostrar de más, los
artesanos rastas, el predicador y algunos personajes más. La convivencia con
tanta gente en un espacio tan pequeño permite entablar algunas buenas amistades
y conocer muchas historias personales.
En si, el viaje no es muy cómodo, pues todos nos acomodamos
en hamácas prácticamente sin dejar espacio una de la otra y con nuestros
equipajes debajo de las mismas. Hay que tener mucho cuidado con las
pertenencias, pues no falta que aparezca también el personaje que le guste las
cosas ajenas.
En mi caso el viaje se dividió en dos partes. La primera fue
relativamente buena con un barco mejor equipado y con mejores comodidades y
comida. Allí hasta mi Niña Perse se quedó en mejores condiciones que yo, pues
la pude dejar en el cuarto de la tripulación con aire acondicionado y espacio
de sobra. Luego en Santarem cambiamos de barco y la cosa cambió. Un poco
más apretados, un barco más lento, pocos baños, los cuales se atascaron al
final del viaje dejándolos imposibles de utilizar y para completar la comida
desmejoró un poco (claro que el menú resultó siempre el mismo: arroz, frijoles,
macarrón, carne o pollo acompañado siempre con farinha y agua).
Lo emocionante en medio de todo este escenario del viaje,
era sentirse siempre navegando por el río más caudaloso del mundo. Salir por
los corredores del barco y ver la majestuosidad de este río llenaban el alma de
energía y de sentimientos de pequeñez y admiración. Pero a la vez, el río
mostraba el lado oscuro de la acción humana lo que cambiaba las sensaciones por
vacío e inseguridad frente al futuro que nos espera. Ver bajar muchos barcos
cargados de madera, sectores con gran deforestación a la orilla del río, quemas
a la distancia, un río que está más bajo de lo normal y lo más sorprendente una
mendicidad por parte de los ribereños me ponían a meditar. En la primera parte
del viaje, antes de entrar al gran Amazonas, los niños son los encargados de
acercarse al barco en pequeños botes esperando que la gente les lance
principalmente comida y ropa. La pobreza en medio de la región más rica en
biodiversidad se hace sentir.
Otra gran decepción en el viaje fue la actitud de mis
compañeros de viaje frente a esta situación. Realmente a poquísimos de los Brasileros
presentes les importaba. Había más conciencia entre los extranjeros de la
gravedad de lo que está ocurriendo. Por el contrario, la tranquilidad con que
todo el mundo arrojaba al río los vasos de plásticos, colillas de cigarrillo, y
toda la basura que traían, era desalentadora y frustrante. El colmo de la
desilusión fue cuando en una mañana bien temprano me di cuenta que la basura
que arrojabamos juiciosamente en los botes de basura también era arrojada al
río por parte de la tripulación del barco. En realidad mi esfuerzo de conversar
con algunos niños para que arrojaran la basura en estos recipientes había sido
en vano. Inclusive mi queja ante las personas responsables del barco fue
respondida de manera un poco grosera.
Creo que definitivamente los grandes problemas si no los
empezamos a trabajar desde nuestras propias acciones personales nunca
cambiarán. Esperar que sólo por medio de leyes o acciones del gobierno se
cambie una tendencia es un poco difícil. Me queda esta sensación ya que existen
normas para que las embarcaciones trasporten toda la basura generada hasta
puerto, existen leyes para proteger la selva de la tala indiscriminada y de la
contaminación, en general existen leyes e instituciones para velar que exista
un respeto por la naturaleza y sin embargo todo el mundo viola estas mismas
leyes. Prácticamente no existe conciencia colectiva frente a este tema y el
deterioro al que estamos llegando es de no retorno.
Impotencia. Tal vez es el sentimiento que me queda, al
sentirme sin eco y sin forma para cambiar un poco esta situación. Tal vez
contando un poco lo que siento sirva para dejar algún mensaje de reflexión para
quien lea este relato.
COMO EN CASA (Belem de Pará, 21 de noviembre de 2005)
Mi estadía en Capanema, que me permitió conocer una
hermosa familia, también me dio el contacto para quedarme unos días en Belem al
amparo de otra parte de la misma familia. Estos días han sido muy
reconfortantes para mí, pues el poder estar rodeado de gente tan especial que
te hacen sentir como en casa me ha repuesto muchas de las energías, y algunos
kilitos, que se pierden al estar muchos días solo en la carretera haciendo
kilómetros.
Tengo que agradecer a las personas que se acordaron
de mi cumpleaños el día de ayer y a la vez pedir disculpas si en la fecha de
cumpleaños de muchos de mis amigos no les he enviado un mensaje parecido.
Espero que comprendan que me es un poco difícil hacerlo, pero tengan muy
presente que las personas que han cruzado por los caminos de mi vida son muy
importantes y valiosas.
Ya mañana sigo rumbo a Manaos. Son 5 días de viaje
por el río Amazonas, donde empieza otra nueva etapa en mi recorrido.
De Belem, me llevo el recuerdo de una ciudad
más grande de lo esperado, con mucho movimiento y agite, con un calor húmedo
que sofoca y con gente linda que me abrió las puertas de su casa.
PROXIMO A MI GRAN RECORRIDO POR EL AMAZONAS (Capanema, 15 de
noviembre de 2005)
La carretera siempre trae sorpresas y nuevos amigos. Esa ha
sido la fortuna de estos últimos días rodando por las tierras de Pará. Aunque
el paisaje no da para tomar muchas fotografías, pues lamentablemente la gran
mayoría del territorio ha sido muy mal tratado al estar bastante deforestado,
la calidez de la gente ha sido el que ha sacado la cara por la región.
Entrando al estado Paraense conocí a un personaje muy
particular, Rodriguez, quien vive con Maria Antonia. Fue un encuentro con una
gran persona que me brindo muchísimo de su alegría, carisma y cariño por la
gente. Me pareció muy particular de él, su mascota. Tenia un gallo de nombre
Piraricu al que trataba como a un niño y este animalito le respondía de igual
forma. Todo lo que puede hacer el cariño y el buen trato. Ojalá todos lo
practicáramos con nuestros semejantes.
Ahora, en camino a Belem, tuve la fortuna de encontrar a un
nuevo grupo de amigos ciclistas. Esta gran familia siempre está dispuesta a
recibirte y a tratarte como un miembro más de su casa. Paré a refrescarme en un
hermoso río, cuando llegaron, Fernando, Valdo y Gugu en sus bicicletas. Luego
de hablar un poco terminé invitado a su casa donde pude descansar, comer de
forma excelente, incluyendo un delicioso batido de açaí, e ir a nadar en un
parque acuático que tienen en la ciudad.
Ahora espero estar en dos días más en Belem, donde necesito
hacer el trámite de mi visa para entrar a Venezuela, conocer la ciudad y
embarcarme rumbo a Manaus.
DE LA EPOCA COLONIAL
AL ESPACIO (Pinheiro, 12 de noviembre de 2005)
La visita a São Luis me dejó muy bien impresionado. Es una ciudad
con bastante historia que se refleja en su arquitectura, denotando el esplendor
de la ciudad en épocas coloniales. Sus caserones con cuartos
enormes y azulejos en sus fachadas e interiores, sus iglesias con historias
particulares y en si, todo el conjunto de la ciudad antigua, sobrecoge e insita
a conocer todos sus rincones, esquinas y calles empedradas. Pude adicionalmente
ir a un concierto de cantores Maranhenses en el teatro Arthur Azevedo y aun
encuentro de Reggae universitario. El matiz que la cultura le da a todo este
marco arquitectónico complementa de la mejor forma la visita a la ciudad.
Para seguir a Belem de Pará opte por tomar un barco a la
ciudad de Alcântara. Es una pequeña villa declarada Patrimonio Histórico y
Artístico nacional y en ella también se ven los rastros de una
aristocracia rural que constituyó una ciudad con bastante riqueza y
prosperidad. Hoy la ciudad exhibe parte de este esplendor, pero también de su
decadencia al disminuir el comercio del algodón y caña de azúcar que eran la
base de su economía. Se encuentra gran parte de la ciudad en ruinas, que a la
vez son estas las que le dan un aire diferente y místico a la visita.
Muy cerca de Alcântara queda el centro Aeroespacial del
“Ministério da Aeronáutica”, donde se han realizado muchos lanzamientos de
sondas y se satélites y que por ende concentra tal vez la más alta tecnología
de Brasil. Por ello es paradójico ver como se presenta ese contraste entre una
época colonial, que aún muchas de las personas parecen seguir viviendo, con sus
casas de bareque y techos de paja, con pozos para obtener el agua y sin energía
eléctrica y por el otro lado la posibilidad de enviar alta tecnología al
espacio.
Son los contrastes de nuestra sufrida Latinoamérica que no
ha podido superar muchos de sus problemas y necesidades básicas, pero que sus
mandatarios están pensando en llegar a Marte.
EN LA CAPITAL BRASILERA
DEL REGGAE (Sao Luis, 9 de noviembre de 2005)
Llegar a Sao Luis ha significado pasar la
barrera de los 30.000
km. Al hacerlo, pude recordar como hace 15.000 km me
encontraba en tierra del Fuego con destino cercano a Usuahia. Hoy en el otro
extremo del continente me alegro del recorrido realizado y de saber que las
cosas con un poquito de tesón y ganas se pueden realizar.
El centro histórico de Sao Luis está
declarada patrimonio histórico de la Humanidad,
por lo cual espero realizar un recorrido por sus calles y encontrarme con su
historia que trae lembranzas de dominación francesa, portuguesa y holandesa, y
de períodos de bastante ostentación y opulencia. También sentir un poco la
música reggae que es la más escuchada en la región y le ha dado el título a la
ciudad de ser la capital Brasilera de este género musical.
Por ahora afortunadamente la carretera ha
estado bastante buena y he encontrado un viento a favor que ha estado ayudando
hace ya bastantes días y que de alguna forma ha atenuado algunos días donde el
calor y la arena fueron los grandes retos a vencer.
POR LA RUTA DE
LAS DUNAS (Parnaiba, 4 de noviembre de 2005)
Para llegar a la famosa playa de
Jericoacoara se me presentaban dos opciones: o realizar la ruta normal, casi
toda de pavimento pero más larga, monótona y peligrosa por los carros, o
avanzar nuevamente muy cerca de la costa con la incertidumbre de la existencia
o no de caminos (que en el mapa no aparecían) y la necesidad de recorrer playas
sin conocer sus características.
Como lo más interesante en esta vida se
presenta casi siempre al afrontar las alternativas que más incertidumbre
tienen, nuevamente opté por avanzar cerca al litoral.
El primer día saliendo de Fortaleza fue
de pavimento, pero luego la ruta tornaba cambiante entre andar por la playa, un
poco de pavimento y caminos con mucha arena.
En general durante todos estos días el
paisaje que ha predominado es bastante seco con la presencia de muchas dunas
donde solo los grandes cajueiros y palmas de coco contrastan con sus tonos
verdes, frente a los cambiantes escenarios que la arena puede crear con su
constante movimiento.
De esta forma llegué a Icaraí, donde tuve
la fortuna de conocer a Rico, un frances de un gran corazón y espíritu alegre
que me invitó a su posada a darme un baño, a almorzar y al final a quedarme y
descansar. Fue un descanso anticipado a lo que me esperaba. Allí pude retozar de
lo lindo, conocer nuevos amigos franceses y contemplar un lindo atardecer.
Al otro día gran parte del recorrido, o
por lo menos del tiempo del mismo, lo gaste en empujar a mi niña por arenales
que no dejaban el menor descanso. Con temperaturas cercanas a los 40 grados la
lucha parecía dispareja y daban ganas de tirar la toalla; pero no había opción,
era necesario continuar, no había escapatoria del camino escogido y era mejor
buscar la forma de disfrutarlo. Escuchar un poco de mi música preferida ayudó a
pasar la lucha. Hasta que por fin nuevamente los caminos mejoraron poco a poco
y pude volver a rodar. Sin embargo el día de mi llegada a Jericoacoara, me
esperaba el tramo más duro. Fueron unos 4 kilómetros de arenas
suaves, donde los pies y las ruedas se enterraban fácilmente y que obligaban
casi a cargar nuevamente a mi niña. Fueron como 2 horas de este suplicio donde
el poblado se veía tan cerca, pero a la vez tan lejano por el ritmo del avance.
Cuando por fin llegué, el cansancio solo me dejó opción de comer algo y dormir;
más tarde solo caminé un poco por el poblado, que básicamente vive en función
del turismo.
Jericoacoara es famosa entre otras cosas
por ser uno de los pocos lugares en Brasil donde se puede ver la puesta del sol
directamente cayendo al mar. Por ello es casi un ritual subir a una duna
cercana para vivir este hermoso momento del día. Por la experiencia que tengo
de muchos amaneceres y atardeceres vividos, se que lo más bello en sí no es el
momento de la salida o puesta del sol; lo más bonito para mí, son los 30
minutos anteriores y posteriores a estos dos momentos, donde el cielo se
engalana de colores anaranjados, blancos, grises y azules que cambian de una
manera especial y única. Lamentablemente la gente no se queda a vivir este
espectáculo y es casi sistemático que apenas el sol se oculta, todos bajan
rápidamente perdiéndose de lo mejor.
No puedo negar que el lugar es especial,
con sus dunas, las lagunas que se encuentran en la cercanía, su gran playa que
aflora lentamente cuando la marea baja y su sector de rocas con esculturas
hechas con la paciencia que la roca y el mar se tienen en sus caricias diarias
gracias a la complicidad de las mareas. Afortunadamente para mi pude encontrar
la villa con poco turista que permitió vivir estos lugares con mayor intimidad.
Ya el camino de salida fue más suave,
solo un recorrido por una amplia playa me alejaba del pavimento. Aquí la
belleza de la playa la daban sus aguas en constante retirada que formaban
pequeñas lagunas y mantenían casi siempre una capa de unos pocos centímetros a
lo ancho del recorrido lo que en ocasiones formaba el efecto espejo que daba la
sensación de estar flotando entre el cielo y el mar. Eso si, resultó imposible
no dejar completamente mojada de mucha agua salada a mi niña; también en
ocasiones el paso se hacía imposible montado y era necesario cargar sus 50
kilos.
Ahora retomo camino a Sao Luis por la
carretera principal, pues los caminos costeros son realmente imposibles para
hacerlos en bici.
ARENA Y MAS ARENA (Fortaleza, 26 de
octubre de 2005)
Al final el camino a “Porto do Mangue” no
fue ni de 15 ni de 80
km, pero fueron 45 km por medio de salinas
que forman laberintos en el terreno, lo que influyó para que resultara perdido
por cerca de 15 km;
claro que más que el camino, influyó algunas malas indicaciones por parte de
las pocas personas que pude encontrar. Eso si, mucho calor y la necesidad de
hidratar muchísimo. He seguido rodando cerca al litoral, lo que ha implicado
mucha arena en todas sus formas.
Ese mismo calor y las playas que no
permitieron rodar, hicieron de mi llegada a Canoa Quebrada un verdadero
calvario. No se si fue el exceso de sol y la necesidad de empujar a mi Niña por
más de una hora que cuando llegué a este sitio turístico no tenía ganas
realmente de nada; empecé a sentirme mal, los oídos se me empezaron a tapar y a
pesar que intenté comer algo terminé por devolverlo pues mi cuerpo se reveló.
Como dice la canción de Juan Luis Guerra no se si fue la presión o se me subió
la bilirrubina, que fue necesario una buena dosis de agua aromática que me
prepararon en el restaurante, un buen baño que refrescara mi cuerpo y la
necesidad de descansar muchísimo. Terminé por quedarme en el restaurante donde
consintieron mi maluquera.
Lo interesante del Nordeste Brasileño ha
sido más que todo la calidez de su gente. No he tenido ningún problema en
tender mi hamaca en diversos lugares, darme un buen baño todos los días y tener
una buena comida. Casi ni he tenido que cocinar pues las invitaciones no
faltan.
Por ejemplo, acabo de salir de Caponga,
un pequeño poblado cerca al mar, donde al llegar sólo tuve que mencionar que
estaba buscando un lugar para quedarme una noche y Lauis, un pescador de
profesión, me invitó sin dudarlo a su casa. La amabilidad y calor humano de su
familia, que me hicieron sentir como en casa, terminaron convenciéndome para
que me quedara un día más, solo para descansar. Aproveché el día e intenté
nuevamente surfear, pero creo que no nací para este deporte.
Es un poco preocupante la situación que
se empieza a presentar en Brasil y como veo en las noticias, en el resto del
mundo. La naturaleza se está revelando y está cambiando muy rápidamente. Aquí
en el nordeste hace mucho tiempo que no llueve y la necesidad de agua se empieza
a reflejar en todos los lugares. La seca del amazonas, al que pronto espero
llegar, no se había visto hasta ahora y las declaratorias de calamidad pública
cada vez son mayores; por el contrario en Río de Janeiro está lloviendo de
forma incontrolable produciendo grandes inundaciones. En fin, lamentablemente
no estamos sabiendo convivir con nuestra Pacha Mama y ella nos está contestando
de la misma forma en que la hemos tratado. Esperemos que cuando realmente se
tomen medidas y decisiones coherentes a lo que está pasando, no sea demasiado
tarde.
ABRIENDO CAMINO (Macau, 21 de octubre de
2005)
El recorrido de Natal a Fortaleza ha
resultado más interesante de lo esperado. Según el mapa las opciones eran
pocas. Lo más seguro era tomar la ruta nacional y luchar con los camiones para
que no me atropellaran. Otra carretera más cercana a la costa me permitía ir
paralelo pero un poco retirado lo que implicaba que si quería ir conocer alguna
playa era necesario entrar y salir por carreteras de todo tipo que alargaban
demasiado el recorrido. Sin embargo existía otra posibilidad según comentarios
de personas que habían cruzado esta región del país; era hacerlo directamente
por el litoral. Me la jugué por esta última alternativa sin saber que me iba a
encontrar.
Realmente ha sido una aventura recorrer
estos 240 Km.
iniciales, de los cuales casi la mitad los he hecho directamente por la arena
de la playa. Cada día es estar pendientes de la hora de la marea, de como está
la arena, de la inclinación de la playa y de la aparición de requerios o
riachuelos para cruzar. Lo más difícil es cuando es necesario empujar a mi
Niña, que con arena suelta y un buen calor, parece que pesara una tonelada.
Otra vez los perros han tomado medidas
con mis zapatos, no se que será que les gustan de ellos. Ahora en una
“fazenda”, cercana a la playa donde me pude hospedar gracias a la amabilidad de
Ilca y Sergio, fue Value, una cachorra Pastor Alemán que en la noche dejó mi
zapato un poco agujereado y sin un pedazo de lengüeta. No se si ahora aguanten
hasta Colombia.
Ahora mismo tengo que llegar a Porto de
Mangue y no se como lo voy a hacer, pues aunque queda cerca, a unos 15 Km., las
carreteras dan un rodeo de casi 80 km. Parece que hay algunos caminos y pasos
por lancha que pueden evitarme dar semejante rodeo.
Con mucho calor en el ambiente, pero
también con mucho calor humano que en estos días me han brindado comida y donde
colocar mi hamaca, seguimos la aventura de unir Natal y Fortaleza.
BRASIL PARA RATO (Natal, 17 de octubre de 2005)
El recorrido entre João Pessoa y Natal también estuvo
marcado por la inmensidad de los cultivos de caña de azúcar. Esta es la región
donde se produce más alcohol y azúcar en el país, por ello la cantidad de estos
cultivos. Al pasar por estos lugares me da un poco de tristeza al ver los
pequeños reductos que quedan de lo que antes era la gran mata atlántica que
abarcaba todo el litoral, desde el sur hasta el norte de Brasil. Sólo existen
recuerdos de este gran ecosistema y lo que queda no está en capacidad de sustentar
toda la vida que en antaño poseía.
Las playas por las que he pasado siguen cautivando los
sentidos. Lamentablemente está entrando la alta temporada turística y se está
volviendo más difícil encontrarlas vacías. En algunas playas, aunque muy bonitas,
no consigo permanecer mucho tiempo pues la cantidad de sombrillas, asientos,
mesas y personas no dan espacio ni para caminar. Es como llevar el agite de las
ciudades a la playa. Definitivamente no son para mí.
Sin embargo existen momentos muy personales que alientan
el andar. Entre ellos estuvo la bella noche y el especial amanecer en “Tibau do
sur”, donde dormí en hamaca en una cabaña junto al mar. La noche con una luna
casi llena y un amanecer con muchos tonos de naranja. También el recorrido de unos
7 kilómetros
por una playa llena de dunas aprovechando la marea baja. Cosas pequeñas como
estas son el combustible emocional para continuar el viaje.
En Natal he podido renovar mi permanencia en el país.
Afortunadamente no tuve problemas en la Policía Federal
para que me dieran todo el tiempo posible para continuar el viaje. Ahora cuento
con 3 meses más para unir el sur con el norte del país.
Ahora el problema se vuelve la ausencia de carreteras
cercanas al litoral. Muchas son en tierra y entran y salen sin continuidad.
Esto puede retardar un poco el andar, pues no quiero tomar la carretera
principal que por la cantidad de camiones no deja disfrutar el viaje.
Mañana continuo mi camino. Mientras tanto sigo
aprovechando la hospitalidad de un albergue en la ciudad que me permitió pasar
estas dos noches con buenas comodidades.
LO
MAS CERCA DE AFRICA (João Pessoa, 14 de octubre de 2005)
Estos días de pedaleo desde Recife
el paisaje no ha estado tan bonito como en otras ocasiones. Es una región que produce
mucha caña de azúcar para la producción de alcohol, por lo tanto son kilómetros
y kilómetros de este cultivo que hacen muy monótono el tránsito por la
carretera. Sin embargo al escaparme a las playas la cosa cambia.
Afortunadamente sigo encontrando lugares hermosos y solitarios, con personas
que me ayudan mucho.
Pude pasar por la playa de Tambaba,
que oficialmente está declarada como nudista, pero según las reglas de la
corriente "naturista" o nudista, no me dejaron entrar pues
estaba solo. Es necesario entrar con una mujer para que puedas conocer el
lugar; por su puesto que ellas si pueden entrar solitas. Realmente no encuentro
motivos claros para esta exclusión de género.
En la playa de Yacarapé pude
quedarme con un amigo paulista que me invitó a comer y pudimos hablar
bastante de todo un poco. Un lugar de pescadores en frente al mar, solitario y
con mucha tranquilidad.
Mi viaje me ha llevado a lo más
occidental, sur y ahora más oriental de nuestra américa del sur. Hoy acabo de
pasar por "Cabo Branco", donde queda el punto más oriental y por
tanto lo más cercano que se puede estar de Africa. Fue una mañana que empezó
con lluvia pero que mejoró rápidamente. Aproveché la marea baja para llegar por
toda la playa hasta allí.
Ahora me encuentro en Joao Pessoa,
capital del estado de Paraíba. Está haciendo más de 35 grados y lo que me
espera esta tarde presagia temperaturas mayodes a 40 grados. Voy a
terminar de conocer la ciudad y esperar que baje un poco la temperatura antes
de proseguir camino, ahora rumbo a Natal.
EN OTRA CAPITAL DE ESTADO (Recife, 11 de Octubre de 2005)
Ir pasando por varios estados de
una manera rápida da la sensación de un avance veloz en la ruta. De alguna
manera alienta el ir pasando estas ciudades y ver como la amazonía se acerca
poco a poco.
Mi paso por Recife, aparte de
recorrer sus sitios turísticos, trajo algo muy particular. Al tratar de visitar
el “Forte do Brum” fui recibido por el sargento Claudio que se interesó mucho
por mi viaje. El fuerte estaba cerrado para visitas, pero el no tuvo
inconveniente en que lo visitara, incluso me invitó a almorzar y al final me
invitó a participar en la noche en un curso de español que él estaba tomando.
En el curso conocí al profesor Walmir y a dos grupos de alumnos a los cuales
les conté un poco de mi viaje y de mis expectativas. Afortunadamente tuve
muchas preguntas y sirvió para que practicaran su español. Para mi fue un
intercambio muy ameno, sentí de alguna forma que este viaje transmite buenas
sensaciones a los que lo conocen y es una forma de reafirmar que los sueños se
pueden cumplir. En ocasiones, al volverse un poco cotidiano mi andar en
bicicleta, se pierden ciertas perspectivas que este tipo de encuentros sirven
para retomar. Realmente gracias a todos mis amigos de Recife que me permitieron
compartir mi experiencia y me brindaron mucho aliento y satisfacción con lo
hecho hasta ahora.
Ahora estoy en una ciudad vecina,
Olinda, que está declarada Patrimonio de la humanidad. Sus calles empinadas,
llenas de iglesias y casas coloridas con sus patios llenos de cocos y grandes
árboles dan un ambiente muy especial. Es una ciudad muy agradable y tranquila
que invita a descansar y tomar la caminata con calma.
Ya casi termino mi camino hacia el
oriente. Más o menos en un par de días más el continente se me acaba al
naciente y la carretera empieza a acercarme a casa.
ENTRE RIO
DE JANEIRO Y SERGIPE?? (Maceio, 7 de octubre de 2005)
El
recorrido por el litoral del noreste Brasileño no es tan uniforme como me lo
pensaba. La carretera constantemente cambia de un escenario plano a
ondulaciones que no te dejan tomar ritmo y terminas agotado más pronto de lo
esperado. La vegetación también salta de matorrales bajos a exuberante en las
cercanías de los ríos, llenos de mangle especialmente. Estos últimos días
también he visto grandes extensiones sembradas de caña de azúcar y plantaciones
de coco.
También
dependiendo de la cercanía de los ríos, los mosquitos han empezado a hacer de
las suyas. Parece que cada especie tiene su turno y su estilo de molestar.
Algunos muy pequeños llegan en bandada y no hay forma que no te piquen, los que
le siguen en tamaño no pican pero tratan de aterrizar en tus ojos, oídos y en
todo tu cuerpo, siendo demasiado molesto; y los más grandes atacan toda la
noche y están dispuestos a desangrarte si les das chance. La carpa bien cerrada
se hace indispensable para dormir cómodo.
Me ha
sorprendido por parte de muchos jóvenes y adultos que no conozcan donde está
Colombia. Muchos piensan que es una ciudad dentro de Brasil, o creen que se
habla inglés y está en Europa. Uno me pregunto si Colombia estaba entre Río de
Janeiro y Sergipe. En general existe una baja escolaridad y se percibe una
despreocupación por aprender más de lo que su entorno les exige. Es un pueblo
muy amable desparpajado y musical, pero a su vez esas mismas cualidades hacen
que pasen la vida muy a la ligera, donde siempre Dios proveerá. Claro que
también hay que ver que las posibilidades que el Estado brinda en cuanto a
educación no son muchas. Es difícil encontrar fórmulas mágicas que arreglen
tendencias que llevan décadas, pero creo que el invertir fuertemente en formar
a la gente es un inicio del cambio.
CRUZANDO
EL ESTADO MAS PEQUEÑO DE BRASIL (Aracajú, Sergipe. 3 de octubre de 2005).
Un país
tan grande como Brasil es necesario subdividirlo en pedazos más pequeños
para sentir que la gran meta se va completando poco a poco. Para ello, los
diferentes estados han sido para mí como peldaños en mi paso por este país.
Acabo de salir del estado de Bahía, el cual es uno de los más grandes del
país y ahora me encuentro en Sergipe que resulta ser el más pequeño y que
parece que en 3 días lo estoy cruzando.
Sigo
avanzando muy cerca al litoral lo que ha implicado que he tenido que atravesar
varios ríos en lanchas y balsas. No es la ruta más concurrida, pero para andar
en bicicleta ese mismo hecho lo hace muy ameno. Además poder encontrarme con
playas de todos los estilos, engolosina todos los sentidos. Un ejemplo de ello
fue las playas y el entorno de "Mangue Seco"; un lugar que no tiene
acceso por carretera y por tanto es necesario llegar en barca. Sus pocas
carreteras de arena, las dunas que poco a poco avanzan y sus playas calmas o
agitadas, lo constituyen en un lugar paradisíaco. Es como para estar bien acompañado.
La gente
sigue ayudando mucho. Realmente es muy fácil encontrar donde armar la carpa y
siempre encuentro quien me regale agua, de información o ayude en lo que
necesito. También se tornan muy curiosos con el viaje.
Realmente da
gusto rodar por el noreste de Brasil. Solo el calor que ahora casi no baja de
los 35 grados me está molestando un poco. En ocasiones me baja demasiado el
ánimo y las energías. Es por ello que ahora estoy optando por iniciar mi
pedaleada por tardar a las 7 de la mañana para aprovechar el fresco
que aún se mantiene. Con estos calores cada cuesta se hace interminable.
Sigo sobre
las dos ruedas de mi Niña Perse, ya cada vez más cerca de casa.
SALVADOR,
PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
(29 de septiembre de 2005)
Ya me
encuentro en la capital de Bahía que a la vez es la capital de la capoeira y de
una gran tradición que ha sido el resultado de la mezcla entre costumbres
negras y portuguesas. Una ciudad que tiene dos ambientes: la ciudad baja,
estrecha que corre paralela al mar, y la ciudad alta donde se encuentre el
centro histórico (conocido como Pelurinho) que está declarado patrimonio
histórico de la humanidad. Para ir de uno al otro se encuentran dos elevadores
que me recordaron un poco a la ciudad de Valparaíso en Chile.
He tratado
de recorrer un poco de sus viejas calles llenas de historia y conocer un poco
de la vida en la ciudad: incluyendo algunas playas, fuertes de épocas
coloniales e iglesias en cantidad con historias muy particulares.
Lamentablemente
la belleza de la arquitectura de esta ciudad antigua, con iglesias en cada
esquina, es opacado por el nivel de inseguridad que se presenta en los
alrededores. No falta el que te quiera sacar así sea un par de reales de la
forma más original (yo no fui la excepción de este tipo de peaje casi
obligatorio). Lamentablemente el alto nivel de turismo trae este tipo de
vicios, lo mismo que una alta prostitución, venta de droga y demás problemas
que se van encadenando.
Por ello
mañana parto de la ciudad. Realmente un par de días fueron suficientes para
saturarme de un ambiente que no comparto y que denigra mucho del ser humano. Es
una ciudad que de todas formas vale la pena conocer y que dependiendo de la
intención que se traiga puede representar infinidad de alternativas
(especialmente en el conocimiento de la cultura negra, la música y la
religiosidad afro americana).
Sigo mi
camino al norte por el litoral cada vez con más calor. Espero encontrar un
ambiente más sosegado y tranquilo alejado de las grandes ciudades.
UNOS
BUENOS DIAS DE DESCANSO (Valença, 26 de septiembre de 2005)
Saliendo
de Ilheus por cosas del destino terminé quedándome en la casa de un suizo que
ha viajado por gran parte del mundo principalmente dedicado al surf. Como tenía
parte de la tarde disponible volví a intentar montar una buena ola en una
tabla, pero realmente me falta mucha más práctica. Sin embargo, el rato estuvo
bastante divertido al cambiar de actividad, aunque para ello terminé tomando
bastante agua salada.
La ruta me
llevó luego a Itacaré donde me encontré con una gran pareja chilena. Eran mi
contacto que traía desde Teixeira de Freitas de parte de Felix. Mis nuevos
anfitriones, Claudio y Carolina cambiaron mi expectativa de salir al día
siguiente; me convencieron de quedarme por lo menos un día más para conocer las
playas cercanas y disfrutar un poco de la belleza del lugar. Fue un buen día de
caminata, ejercicio, playas y el poder compartir con estos grandes amigos.
Mi salida
de Itacaré fue con lluvia. El clima cambió y el recorrido del día lo hice con
bastante agua. Fue un trayecto diferente pues los 50 kilómetros
que me separaban de Barra Grande los hice todos por la playa aprovechando la
marea baja. En Barra Grande me reencontré con dos viejos amigos ciclistas: Jesús
y Justo a quienes había conocido en carreteras peruanas. Ahora ellos están en
un descanso de su rodar en bicicleta pues Jesús sufrió un accidente antes de
llegar a Trujillo en Perú. Fueron 3 días de descanso: nadar todos los días
media hora en el mar, ir a algunas playas cercanas, ver películas, dormir e ir
a bailar. Ya me estaba como acostumbrando a esta buena vida pero es necesario
volver a recorrer kilómetros. La vida nómada también llama a mi espíritu que
sigue volando y soñando con este gran país de contrastes.
UNA SEMANA
DE MUCHO CALOR Y HERMOSAS PLAYAS (Ilheus, 19 de Septiembre de 2005)
Mi ruta ha
seguido por el litoral en medio de hermosas playas y bastante calor. Saliendo
de Teixeiras me dirigí nuevamente al mar en la ciudad de Alcobaça. Este es un
sitio que sirve de partida a las islas de Abrolhos, un paraíso para bucear.
Estuve tentando la posibilidad de hacerlo, pero el presupuesto se alejaba mucho
de mis posibilidades. Fue necesario resignar la posibilidad de realizar algunas
inmersiones. En esta ciudad pude quedarme en la casa de Gininha y Paulista,
amigos de Ronaldo el amigo Rasta que conocí en Cabo frío y con quien visité las
cachueiras de Sana. Me recibieron muy bien, pudiendo compartir un poco de
nuestras experiencias de vida.
La ruta
que seguía no era muy clara pues el mapa no mostraba carreteras cerca del
litoral. El siguiente día las carreteras se fueron cerrando y convirtiendo en
pequeños caminos. Al final del día con la marea alta el último tramo lo realicé
por una playa con arena “fofa” que solo permitia arrastrar pesadamente a Niña
Perse. La sorpresa final fue llegar a un río que bloqueaba mi paso. Los
intentos de cruzarlo me mostraron que en ese momento era imposible. La
corriente era fuerte y en el sector más pando, el agua llegaba al pecho.
Afortunadamente al otro lado del río vivia una familia que luego de esperar más
de una hora a que la marea siguiera bajando me ayudaron a cruzar con todo mi
equipaje. También me invitaron a cenar y a quedarme en la “fazenda”. Lindas
personas, sencillas y humildes que te abren las puertas de paren par.
El jueves
ha sido el día de mayor calor que he tenido en el viaje. El comienzo del día lo
recorrí por playas que en marea baja permitían rodar muy agradablemente. Sin
embargo al llegar a Barra Velha la arena cambió y la marea también subía
rápidamente. Los siguientes 5 kilómetros fueron inclementes. Una
temperatura que alcanzó los 49 grados y una arena que hacia sentir que Niña
Perse pesaba una tonelada. Parecía que me estaba derritiendo pues mi cuerpo
expulsaba agua sin parar. Aunque luego pude seguir un camino más firme, el
último kilómetro antes de llegar a Caraiva fue de una arena similar. Nuevamente
empujar por casi otra hora.
Con el cansancio
del día en que en su mayoría me la pasé empujando a Niña Perse pude llegar al
pequeño poblado de Itaporanga. Preparar unos buenos espaguetis, hidratar muy
bien buscando recuperar toda el agua perdida y reponer el desgaste con un muy
buen sueño era lo único que quería realizar. Sin embargo antes de ello pude ver
un poco de microfutbol que estaban practicando algunas chicas del lugar. Creo
que tienen más dominio de la bola que muchos jugadores que he visto en otros
lugares. Con razón brasil tiene tan buen futbol.
El viernes
me devolví unos kilómetros para conocer una de las playas más lindas del
Brasil. Se trata de las playas de “Curuípe” y “Do Espelho”. Tranquilas, con
recifes y mar calmo me detuvieron por más de 3 horas en el lugar.
Mi ruta me
acercaba a una región muy histórica del Brasil. Estaba próximo al sitio del
descubrimiento. Así pude pasar por ciudades como Trancoso, Arraial D´ Ajuda y
Porto Seguro. Con influencia jesuítica y con centros históricos que conmemoran
el primer encuentro entre portugueses y nativos, donde se celebró la primera
misa y construyeron las primeras edificaciones.
Luego de
otro día deplayas llegué a Belmonte donde acampé en la playa y donde fue
necesario vijar por más de una hora en lancha para llegar a Canavieiras. Fue un
recorrido muy hermoso en medio de un ecosistema de intercambio de agua salada
con dulce donde predomina el mangle.
La noche
la pasé cerca de la ciudad de Una, junto a la carretera donde me permitieron
colocar la carpa.
Hoy sigo
mi camino pasando por este centro regional donde luego de varios días pude
volver a encontrar un computador. Creo que en los días siguientes también será
difícil encontrar internet, por lo cual podré escribir nuevamente por lo menos
en una semana.
Definitivamente
Brasil es el país de las playas y las hay para todos los gustos. En estos días
he pasado por todo tipo de ellas: con arena clara, amarilla u oscura; fina o
suelta; con río cercano o laguna, con olas fuertes o calma, desiertas o con
muchos turístas. En fin si a alguien le gusta las playas pues vengase y
disfrute de Brasil.
CON MUCHA
LLUVIA PERO CON OTRA SENSACION (Teixeira de Freitas, 11 de septiembre de 2005)
El
recorrido de los últimos días ha estado marcado por la lluvia. El viernes
llovió prácticamente desde que salí hasta que llegué a mi destino, solo con
unos pocos momentos de respiro. Sin embargo ya no es la lluvia que trae fríos
entumecedores y que obliga a parar. Sí retrasa un poco el ritmo, pero en
realidad hasta conforta pues baja la temperatura que en promedio está rondando
los 25 grados.
Al final
del viernes en un “posto” de gasolina aparecieron Eduardo y Félix, con los
cuales conversé unos momentos y terminaron invitándome a su casa en la ciudad
de Teixeira de Freites. Aunque no tenía pensado parar tan pronto luego de mi
salida de Victoria, la acogida ha sido tan buena que ya no pude negar ciertas
comodidades y consentir quedarme un par de días más. Además tengo que hacerle
un cambio a “Niña Perse”, que con tanta agua y arena que le entró terminó con un
pedal casi desbaratado. Es necesario cambiarlo pero solo hasta el lunes puedo
hacer este arreglo.
Me
preocupa ahora un poco la carretera, pues al pasar la frontera del estado de
Espíritu Santa al de Bahía, su condición se deterioro notablemente. Ya no hay
berma o acostamento como se llama aquí, y el paso de camiones gigantes de hasta
9 ejes cargando principalmente madera es constante. Me toca estar más atento
que nunca y salirme inevitablemente cuando vienen camiones en ambos sentidos.
Es un poco estresante esta forma de andar. Por ello creo que voy a cambiar la
ruta y espero retornar nuevamente a las playas que además dan un paisaje muy
hermoso.
Me deja un
poco triste y preocupado el estado del ecosistema de la “Mata Atlântica” que
era el preponderante en toda esta región. Ella abarcaba desde el sur del país
hasta el nordeste y eran casi tan rica en especies como la misma amazonia.
Ahora solo queda un 5% de su área original y en su gran mayoría ha sido
remplazada por cultivos, ganados y reforestación comercial. Por ejemplo los
últimos 4 días he transitado en su gran mayoría entre sembrados de eucalipto
utilizado por empresas papeleras y de celulosa. Solo quedan pocos espacios
protegidos que ya no soportan ecológicamente lo que en antaño era toda la región.
Por ahora
sigo compartiendo con Eduardo y su familia y Félix de un buen asado y de la
cordialidad de estos dos nuevos grandes amigos que dentro de poco piensan dar
la vuelta a Suramérica pero en motocicleta. Félix ha viajado muchísimo por toda
Suramérica y eso hace que nos entendamos en nuestros sueños y estilo de vida.
CON
LOS NIÑOS DE LINHARES (Linhares, 8 de septiembre de 2005)
Partí ya de Victoria y el clima también cambió con mi
salida. Ahora el sol se ocultó y volvió la lluvia. A pesar de ello para pedalear
no es tan complicado como el sur del continente, donde la lluvia era un
problema mayúsculo. Acá hasta refresca un poco del calor.
Anoche estrené mi nueva alternativa para dormir: ahora
tengo una hamaca y ayer la ensayé. Hacía mucho tiempo no dormía en una y
realmente la pasé muy bien. Para los climas calidos resulta más práctico que la
carpa.
Esta mañana fue necesario esperar un poco más a que dejara
de llover para salir. No había recorrido 3 kilómetros y
paré a comer algo de pan, cuando los niños de una escuela se acercaron a
conocer de mi viaje. Ya cuando estaba a punto de seguir una profesora se acercó
y me invitó a hablar con sus alumnos. Terminé contando un poco mi viaje a 6
cursos diferentes de niños entre 6 y 12 años. Fue una linda experiencia donde
pude compartir un poco de mi sueño y mostrarles en el mapa lo que se pude
viajar con una bicicleta. Las profesoras estuvieron muy amables, me invitaron a
comer y luego me despedí de todos los niños. Las sonrisas que tienen contagian
el espíritu de buena energía y dan mucha esperanza de que el futuro puede ser
mucho mejor.
Que importante es educar a los niños. Los gobiernos
deberían invertir mucho más en ellos que son el futuro de nuestros pueblos, y
no en tantas armas y guerras o la burocracia que nunca se sacia debido al virus
de la corrupción.
EN
VICTORIA COMPARTIENDO CON OTRO AMIGO DE LA BICICLETA.
(Victoria, Espíritu Santo, 5 de septiembre de 2005)
El
calor continua aunque ahora con una brisa un poco más fría. Parece que las
altas temperaturas de la semana pasada no eran tan normales para la época y
para la región, todavía un poco al sur. He llegado a Victoria a la casa de
Humberto. Otro amigo de la bicicleta que ha realizado algunos viajes por el
interior y el litoral del país y eso hace que las cosas sean mucho más fáciles
pues sabe lo que es andar en bicicleta. Los días anteriores los pasé luchando
contra un viento que no deja de estar en mi contra, pero con la fortuna de
encontrar personas maravillosas en la ruta. Es así como de la nada el viernes
salió Peter y su familia que me invitaron a su casa a cenar y pasar la noche y
el sábado apareció Juan y Almerinda que hicieron lo mismo. Incluso querían que
me quedara otro día en su casa. Su amabilidad me llevó a comer en exceso carne
de marrano que me sentó bastante mal. Fue una noche con demasiada pesadez
estomacal y diarrea, pero que al otro día se remedió con un buen remedio
casero. Ahora aprovechando la posibilidad de tener ciertas comodidades, espero
hacer lavado de ropa general, hacerle un mantenimiento a "Niña
Perse", enviar un exceso de equipaje para Colombia que ya no me sirve con
estas altas temperaturas y descansar un poco. También conocer un poco de la
ciudad y seguir empapándome cada vez más de esta rica cultura Brasileña.
Victoria
mepermitió conocer también aAlexandre, otro mante de la bicicleta que realizó
un gran viaje uniendo Chui, al sur de Brasil,con Usuahia. Pudimos
verfotografías y compartir unpoco de nuestras experiencias. Fue un bonito
encuentro con otro loco amante de viajar en bicicleta.
CON LA LENGUA AFUERA
DEL CALOR DE ESTOS DIAS (Campos dos Goitacazes, 1 de septiembre de 2005)
Hoy
que cumplo 16 meses del viaje estuve rememorando algunos momentos del mismo. Me
estuve acordando cuando el frío me encalambraba las manos y la cara, y deseaba
con mucha ilusión el calor del trópico. Pues hoy, que lo estoy viviendo en toda
su plenitud deseo un poco de ese frío de esos días. A pesar de que en ocasiones
estamos siempre inconformes con lo que nos toca, ese recuerdo hace que dé
muchas gracias a Dios por este calor de 40 grados y la posibilidad de gozarlo.
Cada momento merece el disfrute respectivo y hasta la compañía desalentadora de
este calor vale la pena degustar.. El paso por los saltos de Sana estuvieron
excelentes. Realmente es un sitio para descansar y cambiar de ambiente. Un
clima ideal, unas aguas deliciosas, toboganes naturales y unos pozos ideales
para saltar, permitieron que disfrutara como chico del lugar. Eso sí, el
resultado fue que mi cuerpo quedó más maltratado y cansado que si hubiera
pedaleado 200 km.
Las piernas, el cuerpo, el cuello, todo me dolía ayer cuando salí del lugar.
Me
acompañó todo el tiempo Ronaldo con quien pude compartir y aprender mucho de su
forma de ver la vida. También está realizando un viaje en bicicleta financiado
por su trabajo de artesanías. No tiene mucho y sin embargo la expresión de
alegría de su cara dice que tiene todo. En especial esa energía interna que
contagia. Creo que aprendimos uno del otro de nuestros viajes y nuestra forma
de ver la vida. Me dejó un libro, "Cirugía Moral", el cual lo empecé
a leer y es otro de esos tesoros que se reciben justamente en el momento que
toca.
Ahora
continuo con la lengua afuera, tomando mucha agua, caldo de caña, agua de coco
y cuanto líquido se me atraviesa por delante. Espero llegar a Vilha Vela y
Victoria en unos días y allí descansar con unos amigos que salieron en el
camino.
ACOMPAÑADO RUMBO A LAS
"CACHUEIRAS" DE SANA (Cabo Buzios, 28 de agosto de 2005)
Antes de salir de Río aparecieron las lluvias y el jueves no pude
continuar el viaje. Un día un poco aburridor por el encierro que el fuerte
aguacero obligó a realizar. El viernes el viajar entre la ciudad
es un poco estresante, y mi intención era alejarme lo más que pudiera de Río
para buscar con tranquilidad donde pasar la noche. Tuve justamente esa fortuna
al dormir en un puesto de venta de frutas, donde otros amigos me invitaron a
cenar y a desayunar. Amigos de carretera que con su humildad valoran el esfuerzo
que uno realiza y como ellos mismos dicen, saben lo que es estar rodando por el
mundo. Ese espíritu de solidaridad está haciendo mucha falta entre los que más
tienen recursos económicos. La carretera me llevó a un sitio de
veraneo local. Se trata de Cabo Frío. Allí me encontré con otro andariego de
bicicleta, Ronaldo, pero él para sobrevivir hace artesanías (pulseras, collares
y adornos). Pasamos la noche al lado de la playa Las Dunas y pudimos compartir
un poco de nuestras experiencias. Aunque él solo lleva un mes de viaje, asegura
que le ha cambiado la vida. Me convenció para desviar mi camino e ir a unas
"cachueiras" o saltos de agua en un sitio que se llama Sana. Son unos
3 días de más pero parece que vale la pena. A él le gustaron tanto que decidió
devolverse conmigo para ir nuevamente hasta allá, y eso que estuvo como 4 días
en este lugar. Ahora rumbo a Sana, estamos en otro lugar famoso de
veraneo. Se trata de Cabo Buzios. Mucha casa de veraneo y un ambiente bastante
mercantil. Es el estilo de turismo que poco me atrae, pero creo que la belleza
de las playas compensa todo el ambiente que hay alrededor.
POR FIN EN RIO DE JANEIRO (24 de
agosto de 2005)
Nuevamente la carretera buscando
el mejor camino cerca al mar, serpentea de un lado para otro y de arriba para
abajo jugueteando con la sierra que muere en el mar. Sin embargo no es la ruta
más corta. Si hubiera seguido por la autopista principal arriba de la sierra me
habría ahorrado unos 200
km; sin embargo esta ruta costera, con su vegetación bien
conservada, sus playas y sus paisajes vale la pena recorrerla. El
acercarme a Río significaba llegar otra vez a una gran ciudad cargada de una
gran reputación de inseguridad y peligro. Las advertencias aparecían por parte
de todas las personas con que me detenía a conversar del viaje. Por lo tanto
aumento mi preocupación al llegar y tener donde alojarme. Sin embargo pasaron
los días y no tenía la certeza de donde me quedaría en esta gran ciudad.
Afortunadamente en una de las playas a la entrada de la ciudad (Sao Conrado),
pude conversar con algunos miembros de la asociación de vuelo libre de Río de
Janeiro y no tuvieron ningún problema en permitirme armar la carpa. Donde menos
pensé que pasaría mis días acampando ha sido donde lo he hecho.
Llegué el lunes por la tarde, la cual terminé dedicando a caminar por la playa,
ver los descensos en parapente y ala delta y descansar un poco. Ayer
fue un día de bicicleta por la ciudad; estuve recorriendo sus playas más
famosas, Lebrón, Ipanema, Copacabana y subí con la bici hasta el Cristo
Redentor o Corcovado. Este ascenso se hace por una ruta entre vegetación bien
cerrada que va dejando ver de vez en cuando la meta: pero que cambia de sentido
y te aleja nuevamente o te hace bajar bastantes metros de los ya ganados. Una
subida fuerte que justifica el esfuerzo por el premio de la vista que se tiene.
Es un mirador inmejorable de la ciudad a 720 msnm. Desde allí se pude
contemplar lo grande que es con sus diferentes playas, edificios y todos los
puntos representativos de la misma. La bajada representó un
percance al dañarse la coraza de la llanta y pinchar el neumático. No pude
arreglarlo por lo cual me tocó caminar bastante y el arreglo representó un
retraso considerable. Como había dejado las maletas a guardar y cerraban a las
5 de la tarde corría el riesgo de llegar y no encontrar a nadie. Y fue
justamente lo que sucedió. La situación no dejó muchas alternativas, me tocó
dormir sobre unos cartones en un descampado de la asociación de vuelo libre sin
mucha ropa y con un poco de frío por el viento nocturno, sin embargo no estuvo
tan mala como parece. Hoy tengo que hacer la reparación de la
rueda de Niña Perse y arreglar una varilla de la carpa que se rompió
completamente. Espero también disfrutar unas buenas horas de las playas, el sol
y los 30 grados que están haciendo por estos días en la ciudad.
UN DIA DE DESCANSO EN
CARAGUATATUBA (17 de agosto de 2005)
Cuando partí de Sau Paulo, uno
de los amigos que me acompañó fue Felipe. Él tiene su tía en Caraguatatuba y
amablemente habló con ella para poder descansar unos días. Inicialmente sólo
pensaba pasar la noche pero reconsiderando la grata compañía de la señora Niza
y la necesidad de un pequeño descanso me he tomado un día de pausa. A pesar que
la comunicación ha sido difícil, pues ella a mí no me entiende casi nada:
afortunadamente yo ya casi le entiendo todo. Eso sí, saber que están hablando
dos Brasileños rápidamente es para mí casi imposible. Tengo que
dar un agradecimiento especial a mi tío Rafael que desde Estados Unidos siempre
está pendiente de mí y sigue colaborándome con ayudas económicas. Es muy grato
saber que este viaje puede reflejar el sueño de muchas personas. También
hoy tuve un correo muy especial: En Colombia tenemos pueblos indígenas con sus
costumbres y su cultura tal cual como era antes de la invasión o mal llamado
descubrimiento de América. Uno de estos pueblos es el Arahuaco. Allí hay dos
compatriotas trabajando y ayudando fuertemente a estos pueblos. Ellos son Nora
y Jesús. Conocí a dos amigos suyos en Córdoba, Argentina, que están promoviendo
desde la distancia el reconocimiento de estos pueblos tradicionales. Hoy Nora y
Jesús me escribieron y la energía de la Pacha Mama
fluyó desde la distancia. Espero al retornar conocer y convivir un poco con
estos pueblos que tienen mucho que enseñarnos.
POR RUTAS COSTERAS HACIA RIO
(San Sebastián, 16 de agosto de 2005) La partida de Sau Paulo fue más dura de lo esperado, la compañía de
varios amigos en bicicleta hasta Santos hizo un poco difícil el decir adiós. A
pesar de que fue corto el tiempo en esta ciudad, se crean lazos importantes y
se siente como se dejan parte de las entrañas en el momento de despedirse.
Realmente gracias a Mauricio y la familia Paulino por la acogida. También
gracias a otros amigos como Divino Jorge que me colaboró con algunos repuestos
para la bici. Ahora voy por una ruta muy bonita que serpentea
junto a la costa. Mucha vegetación, pero también muchas subidas y bajadas. La
sierra literalmente muere en el mar, por lo cual hace que el camino sea lo más
irregular posible. También crea infinidad de islas con muchas playas que dan
ganas de quedarse por horas. Lo único malo es que el agua aun está bastante
fría. Acabo de entrar a conocer la ilha de Sao Sebastián, e hice
un recorrido hasta una playa al otro lado de la isla. Fueron 22 km con un ascenso
a 700 msnm en menos de 10
km. Esta ruta aunque solo recomendada para 4x4 la pude
disfrutar bastante. Muy dura pues me exprimió al máximo. Los fuertes repechos y
el calor casi no me dejan llegar, pero valió la pena. Ahora
continúo mi camino hacia Río de Janeiro esperando que aparezca algún contacto
para poder quedarme unos días en esta ciudad.
LA LOCURA DE LAS GRANDES CIUDADES (San Pablo, 12 de agosto de 2005) Realmente ya me desacostumbré a las grandes ciudades. Su ritmo no va
con el mío y el ambiente que se siente en los poros de estrés, frenesí, afán,
desconfianza e inseguridad me han puesto a reflexionar y recordar mis
encuentros con personas anónimas en medio de campos deshabitados: aquellos
lugares donde es difícil encontrarte con alguien, cuando sucede, es imposible
no parar, hablar, contar tus historias y compartir cualquier cosa que se tenga,
te hacen sentir que nunca estás solo y que siempre tienes una mano amiga para
cualquier percance; por el contrario en una ciudad como estas, que alberga
millones de personas, hay una gran sensación de soledad y desamparo. Es difícil
que se detengan a ver si te pasó algo o necesitas una ayuda, realmente estás
solo en esta gran selva de cemento. Si no fuera por la compañía de
Mauricio, Odair y su esposa y Cristiane creo que no hubiera durado más de dos
días en la ciudad. Es difícil hasta preguntar alguna dirección, pues te miran
con desconfianza y casi todos buscan aislarse en burbujas del resto del mundo
que los rodea. Sin embargo es una ciudad que vale la pena conocer.
Justamente por su tamaño da para encontrar de todo en cada esquina. Aquí
conviven la miseria con la riqueza, el rebusque con las redadas policiales, la delincuencia,
las tendencias sexuales de todo tipo, las diferentes religiones y en general
personajes de todo estilo. En si, es una ciudad muy loca. Vale la pena sentarse
con calma en una esquina del centro de la ciudad y ver pasar a tantas personas
con sus rostros reflejando todo tipo de sentimientos y sabiendo que son miles
de historias tratando de alguna manera de llevar la vida. He
podido conocer un poquito de esta gigante ciudad, recorriéndola en bus y metro
para llegar a algunos de sus lugares más representativos, y compartiendo con
Mauricio y su madre y Odair y su familia estos días en la gran ciudad.
Realmente han sido muy especiales conmigo y me han brindado todo lo que está a
su alcance. Es muy reconfortante para mí encontrarme con personas que sin
conocerte te atienden y ayudan de una forma tal que te enseñan con la vivencia
los verdaderos valores humanos que todos deberíamos sembrar.
LLEGANDO A LA GRAN CIUDAD
(San Pablo, 8 de agosto de 2005) El tren
que baja a Morretes trae al pensamiento todo el trabajo que debió costar hacer
esta ruta. Bajar de 950 msnm hasta el mismo océano Atlántico por unas sierras
bastante empinadas y con mucha vegetación debió costar demasiado esfuerzo. El
tren para mí, representa un transporte mucho más ecológico que las carreteras.
Acá no se rompe de forma tan brusca el paisaje y por el contrario hay que
ingeniárselas para que el tren siga una ruta suave. Por esto, los puentes y
túneles están por doquier. La vegetación y el paisaje dan una muestra de cómo
era toda la región en antaño. Morretes es un pueblo pequeño y
turístico visitado por extranjeros en su mayoría que bajan de Curitiba en este
tren. Hoy día hay dos carreteras llegan también hasta aquí. Para regresarme
tome la ruta de la "Graciosa". Este pequeño poblado es el abreboca a
una subida pronunciada de más de 10 km por terreno empedrado. El paisaje es
espectacular y sabiendo tomar las cosas con calma se disfruta muchísimo la
ruta. Lamentablemente la realidad vuelve cuando termino el ascenso y me
encuentro nuevamente con la carretera principal llena de camiones, buses y
gente en sus carros a toda velocidad. Afortunadamente la ruta tiene buena
banquina y puedo estar tranquilo al sentir alejados los vehículos. El
calor se empieza a sentir y la deshidratación también. Mucha agua para aliviar
la sed. Para llegar el domingo y poder encontrarme con Mauricio en su tiempo
libre me fue necesario apurar el paso. Primero había considerado llegar el
lunes pero luego replanteando las cosas busqué llegar el domingo y cambiar de ruta
para bajarme a la ciudad de Santos por la costa. Valió la pena conocer estos
balnearios. Aunque no son el tipo de playas que realmente me gustan, en
momentos daban ganas de bajarse de la bici y meterse al mar. Playas de más de 50 km que se podían
recorrer en bici y fueron una buena distracción para que los kilómetros pasaran
rápido. Aunque el clima estaba nublado y es invierno pude ver bastante gente en
el mar y unas cuantas garotas muy lindas. Ya puedo vislumbrar lo que es Brasil
con un poco más de calor. En Santos me esperaba Mauricio.
Realmente subir de Santos a Sau Paulo es un poco complicado pues las vías son
rápidas y no permiten ciclistas. Por ello fue necesario subir en auto. Sin
embargo los 275 km
de los dos últimos días agradecieron esta pequeña comodidad. Mauricio es un
gran anfitrión que ya ha recibido a algunos ciclistas, entre ellos Alvaro, el
biciclown y una pareja de ecuatorianos. Aunque tiene que trabajar ha dejado
todo para que pueda estar muy cómodo. Hoy es un día de casa y de actualizar
internet. Espero en estos días conocer algo de esta gran ciudad antes de partir
a Río de Janeiro.
CURITIBA UN EJEMPLO DE CIUDAD
(Curitiba, 3 de agosto de 2005) Mi
recorrido por esta gran ciudad me dejó una muy buena impresión. Tiene un
sistema de transporte público eficiente de buses articulados que otras ciudades
(incluyendo Bogotá) han asimilado y buscado implantar. Sus redes de espacio
público y parques son los mejores que me he encontrado hasta el momento y lo
mejor de todo es que existen grandes redes de ciclorutas que unen estas áreas
verdes y la bicicleta está bien tratada como medio de transporte. En general
ayer pude recorrer 46
km de la ciudad con tranquilidad y pude conocer todos
los sitios turísticos. Para quien no tenga una bicicleta, existe un bus
turístico que pasa periódicamente y te lleva a conocer todos estos lugares. Es
agradable sentirse en una ciudad donde se respeta el espacio público, la
limpieza de sus calles y hay un ambiente que trata de mejorarse cada día. Sin
embargo no deja de existir el pero. Lamentablemente los índices de delincuencia
son elevados y es necesario estar con los ojos bien abiertos si no quieres que
te roben algo. Además para mí, Curitiba trajo nuevos amigos: El
odontólogo Luis Romero González quien ha sido mi anfitrión en la ciudad y en
especial Cleide, una chica proveniente del Mato Grosso, quien está tomando unos
días de descanso en la ciudad y con quién he podido compartir bastante. Hasta
ahora ha sido la mejor profesora de portugués que he tenido y una excelente
compañía para conocer parte de la ciudad. Mañana bien temprano,
por sugerencia de varias personas, me dirijo con todo y "Niña Perse"
hacia Morretes en tren. Es un recorrido de unos 40 km por entre sierras que
me dicen vale la pena realizar. Me despido de Curitiba, pues de allí retomo
ruta hacia Sau Paulo.
EN CURITIBA CON UN DIA
ESPLÉNDIDO (Curitiba, 1 de agosto de 2005) Mis días anteriores en la ruta estuvieron marcados
un poco por la gripe que todavía no se quiere ir. El viernes las fuerzas se me fueron,
y pedalear los 80 km
de la ruta fue un poco complicado y hasta tormentoso. El desaliento, un poco de
fiebre y un dolorcito en todo el cuerpo hicieron del día uno de aquellos que
uno no se quiere acordar. Adicionalmente mi sitio de acampada, aunque lleno de
verdor, estaba lleno de madrigueras de pequeños ratones de monte. Me costó un
poco conciliar el sueño ya que no paraba de escuchar el cuchicheo de estos
roedores al lado de la carpa. Afortunadamente el sábado las
fuerzas retornaron y realmente me sentí mejor. Creo que la cercanía a Curitiba
alentó las ganas de llegar. Hoy me he encontrado con Luis Romero
González, un odontólogo paraguayo radicado en esta ciudad. Gracias a mi amiga
Lorena de Asunción ya me esperaba y ahora tengo unos días de tranquilidad en
esta hermosa ciudad. Hasta ahora me llevo una grata impresión de
Curitiba. Bastante ordenada, limpia, con buenos espacios públicos y mucho
ciclista movilizándose por todas partes de la ciudad. La gripa se
está esfumando y espero retomar alientos para seguir luego para Sau Paulo. Es
un tramo más corto, sin embargo me está preocupando bastante las
recomendaciones frecuentes sobre la peligrosidad de toda esta zona. Según me
dice la gente, los asaltos son demasiado frecuentes. Espero que como todo el viaje
mis ángeles protectores sigan apareciendo y me vayan guiando en la ruta.
Gracias a todas las personas que me siguen escribiendo y alentando.
Lamentablemente Brasil tiene un servicio de Internet mucho más limitado y
también más costoso que el resto de Sudamérica, por lo cual perdónenme si en
ocasiones no les puedo contestar pues el poco tiempo que dispongo tengo que
aprovecharlo para actualizar la página. Sin embargo sigo leyendo sus correos
que para mí es de lo más importante y reconfortante en el viaje.
POR LAS RUTAS BRASILEÑAS
(Larangeiras, 28 de julio de 2005)
Ahora si de lleno en Brasil. El trato de la gente ha estado estupendo, a pesar
que parezco un bebé balbuceando unas pocas palabras en portugués y tratándome
de hacer entender. Lo único malo es que me atrapó una gripe un poco fuerte y la
fiebre y escalofríos bajan la moral y las ganas de pedalear. Ya casi un año que
no tenía gripe y esta me está cobrando la demora. El terreno es de
sierra y las subidas y bajadas son el pan de todo el día. El clima ha estado un
poco frío pero a la vez es ideal para pedalear y no acalorarse demasiado. Espero
estar en Curitiba en unos 3 días. He visto fotografías de esta gran ciudad y
está muy bella. Por ahora continuar a esperas que los contactos de las
próximas grandes ciudades que me esperan aparezcan. Lorena, una amiga de
Asunción, tiene unos amigos en Curitiba que espero me permitan pasar por allí
unos 3 días. Gracias a todos los que van ayudando para que mi viaje y este
proyecto se hagan realidad.
CATARATAS DE IGUAZÚ. ME QUEDO
SIN PALABRAS (Puerto Iguazú, 25 de julio de 2005) El clima no mejoraba y me tocó esperar dos días en
el camping sin poder ir a las cataratas del lado argentino. Como ya había
tenido el paisaje gris y nublado del lado brasileño, quería esperar un poco
para ver el paisaje desde una perspectiva soleada y con un cielo azul y
afortunadamente ayer domingo por fin las cosas mejoraron y el clima cambió. De
todas formas los días en el camping estuvieron muy bien, pues pude hacer nuevos
amigos argentinos. Como justamente las dos semanas anteriores eran de
vacaciones de invierno mucha gente se vino para esta región un poco más cálida.
De las cataratas realmente me quedo sin palabras. Su imponencia,
belleza y grandeza me extasiaron y realmente me recargaron de energía. La vista
desde el lado argentino es increíble con mucho más para recorrer en cuanto a
pasarelas y cercanía con los diferentes saltos. Lo ideal, como me lo explicó un
guía del parque, es empezar por los circuitos inferior y superior, ir a la isla
San Martín y terminar con la vista de "La garganta del Diablo". Las
dos primeras pasarelas te pasean por todos los saltos desde diferentes vistas y
ángulos y realmente no te cansas de mirarlas y a cada momento encuentras algo diferente
para tomar una nueva fotografía. El momento culminante, cuando crees que no
puedes encontrar algo mejor, es llegar a la "Garganta del Diablo",
donde la mayoría del río Iguazú cae en un solo imponente salto en forma de
"U". No se puede describir su imponencia y espectacularidad. Las
fotos no reflejan lo que se siente al estar ahí, y el ruido y la bruma que
generan terminan de crear un escenario único en el planeta. Por algo el turismo
internacional llega en masa para conocer este lugar. Desde la
distancia el gran salto se ubica pues la fuerza de su caída es tal que levanta
una bruma que asemeja a una fumarola volcánica. A pesar que estuve
allí a las 8 de la mañana, hora que abre el parque, salí a las 6 de la tarde
que cierra y creo que podría estar muchas más horas contemplando este regalo
que la naturaleza nos brinda. Ahora sí es la hora de mi partida de
Argentina y de la lengua española. Hoy espero iniciar mi recorrido por el gran
Brasil y podré volver a encontrarme sólo hasta Venezuela con mi idioma natal.
Parto feliz por haber conocido este lugar y espero seguir encontrando muchos
más regalos que el viaje brinde.
3 PAISES EN UN DIA (Puerto
Iguazú, 22 de julio de 2005)
Ayer fue un día particular en mi recorrido. Luego de despedirme de la familia
Pico, quienes me regalaron la camiseta de la selección Paraguaya, en un corto
recorrido ya estaba en Brasil, para luego de visitar las Cataratas de Iguazú y
por la tarde encontrarme en Argentina. Es una región donde los carteles tienen
que escribirse en español, portugués y guaraní pues la actividad e intercambio
es constante entre estos 3 países. En este sentido uno de los
momentos de más riesgo de mi viaje creo que ha sido atravesar el puente de la
amistad entre Paraguay y Brasil. La cantidad de autos y sobre todo motocicletas
que circulan como en competencia y por espacios muy reducidos da la sensación
de que todas te quieren atropellar. Pasan a toda velocidad lamiéndote las
maletas cargadas de cajas o pasajeros. Es realmente una locura y un deporte de
alto riesgo atravesar este puente. Y por fin en las cataratas de
Iguazú. Adentrarse en ellas es algo mágico. A pesar que mi visita estuvo
enmarcada en niebla e incluso lluvia, el entorno que se creó con la bruma que
genera la gran cantidad de agua cayendo más este ambiente frío y un poco gris
formaban un escenario sobrecogedor. El sonido cerca de las cascadas es
impresionante y no queda más que sentirse pequeñito frente a l poderío de la
naturaleza. Sin embargo es un poco difícil abstraerse del entorno
tan comercial que este lugar genera. Buses de turismo que te llevan
obligatoriamente hasta las pasarelas, tiendas de artículos turísticos, ventas y
promociones para actividades en el lugar y demás atracciones que de alguna
manera cautiven al turista están en cada rincón. Inclusive algunas caminatas
que quería hacer por los alrededores sólo se pueden hacer con agencias
establecidas y a un costo imposible. Por ahora solo he visitado el
lado Brasilero y espero mañana ir al lado Argentino. Hoy la lluvia me impidió
hacerlo y espero que mañana el clima mejore para tener el otro panorama de las
Cataratas con un cielo despejado. Ayer el destino me
presentó a otro ciclista Suizo en el camping donde estoy quedándome. Resulta
que ya casi va por su décimo año de viajes y ha recorrido más de 100 países. Me
emocioné mucho al escuchar algunos relatos de África, Asia, y otras regiones
del mundo que ha visitado. Aunque no creo que llegue a tanto, estos encuentros
también dan mucha energía y recargan energía para continuar el viaje.
LA CIUDAD DONDE ENCUENTRAS DE TODO (Ciudad del Este, 19 de julio de 2005)
Aunque Latinoamérica se caracteriza por el rebusque
y el comercio informal, Ciudad del Este es un punto clave para transacciones de
mercancías de todo tipo que en su gran mayoría provienen del contrabando. Por
este motivo es una ciudad con bastante movimiento en todo sentido: mercancías
que entran y salen de su centro de comercio, mucha gente de Argentina, Brasil y
Paraguay comprando y haciendo transacciones comerciales, pero también mayor
delincuencia y movimientos poco legales que son difícilmente controladas.
Aunque tenía un contacto en esta ciudad ha sido un poco difícil localizarla.
Sin embargo en el camino, antes de llegar a Ciudad del Este aparecieron dos
nuevos amigos que me invitaron a su casa. Por ahora estoy allí compartiendo con
su familia a esperas de hablarme con Adriana para pasar por lo menos un
día en su compañía. El día de hoy he podido visitar la represa de
Itaipú, la cual suministra prácticamente toda la energía eléctrica de todo el
Paraguay y aproximadamente el 23% de lo que necesita el Brasil. Por ahora es la
más grande del mundo y su imponencia te deja sin palabras al conocerla. Sin
embargo no me convence del todo por los problemas ambientales que parece estar
generando por el cambio tan radical del ecosistema. Lamentablemente el
hombre siempre deja de lado la sabiduría natural y creemos tener todas las
respuestas ante los problemas que nosotros mismos generamos. Otro
sitio que pude visitar es el salto de Monday. Muy hermoso e imponente. Creo que
no se le hace la propaganda que debería. Tal vez su cercanía con las Cataratas
de Iguazú opacan su grandeza. Sin embargo hasta el escenario natural más
pequeño es un gigante al sentir que es la manifestación de miles de años de
moldeo por parte de la naturaleza. Tengo que enviar un gran saludo
a mi amigo Tomas Aperlo a quien conocí en Villa Carlos Paz (Córdoba,
Argentina), quien está iniciando otro viaje por Sudamérica en bicicleta. Según
su último correo el viaje lo iniciaba este 12 de julio. Invito a todos para que
lo apoyemos en este recorrido por medio de su página de Internet www.dejandohuella.com.ar
RECORRIENDO LA ZONA SERRANA
DE PARAGUAY (Villarrica, 16 de julio de 2005) Antes de dirigirme a la región serrana pasé por la
ciudad de Caacupé. Allí pude visitar la basílica que venera a la virgen del
mismo nombre, con una historia muy interesante que mezcla el proceso de
evangelización franciscana y la tradición indígena Guaraní. Realicé el
recorrido por la basílica gracias a Rafael, quien luego de narrarme toda la
historia de la virgen gracias a unos dibujos espectaculares pintados en las
paredes que van al mirador, me invitó a su casa. Una familia muy unida que sin
importar su humildad me abrió sus puertas y me mostró como los deseos de
superación siempre prevalecen ante cualquier barrera. En esta familia o son
profesionales o están estudiando alguna carrera profesional. En ocasiones me he
encontrado personas con mejores posibilidades en sus vidas que se quedan
estancados en el primer obstáculo que encuentran en el camino. De
Caacupé me dirigí al municipio de Villarrica y sus zonas vecinas. Gracias a la
invitación de unos amigos, pude acompañarlos a recorrer algunos parajes de la
región y estar en los lugares más altos que tiene este país. Aunque la
intención de hoy era coronar la montaña más alta del país (870 msnm
aproximadamente), lamentablemente la lluvia apareció y dañó un poco los planes.
Sin embargo lo que estos dos días he podido recorrer y disfrutar ha valido la
pena para conocer uno de los lugares más hermosos del Paraguay. Eso sí,
"Niña Perse" y yo quedamos con bastante barro después de estos días
de montaña. La limpieza tuvo que ser exhaustiva ya que todavía faltan
muchos kilómetros y nuevas exigencias en el trayecto. Hay algo que
me llenó de emoción estos días. Aunque sabía que mis compañeros iniciales de
viaje (La Mona y
Claudio) continuaban en su ruta, realmente no había tenido noticias sobre su
paradero y sus vivencias. Gracias a mi otro amigo de viaje, Cristián, pude
saber que estaban por Bolivia y que estamos a punto de coincidir en fecha y
lugar nuevamente. Espero que nos podamos volver a encontrar en las
cataratas de Iguazú. Para quienes quieran conocer un poco de su viaje, que
también han seguido por los caminos latinoamericanos, pueden visitar la página
en Internet http://bicinfronteras.skynetblogs.be/?date=20050604#1208458
Espero estar en Ciudad del Este en un
par de días más. Allí un nuevo contacto me espera. Ahora es Adriana, otra
practicante de deportes de aventura quien me recibe en su casa. Los amigos de
aventura han hecho que mi paso por Paraguay sea uno de los más cómodos que he
tenido y realmente han dejado un recuerdo que no se puede borrar. Espero
volverlos a ver y ojala podamos compartir nuevamente otra carrera ya sea en
Paraguay, en Colombia o en otro lugar de nuestra Suramérica.
DESCANSANDO PARA SEGUIR MI
CAMINO (Asunción, 12 de julio de 2005) La competencia estuvo bastante divertida. Fue
corta por lo cual también fue bastante rápida. No daba tiempo ni de amarrarse
los zapatos si querías buscar un puesto en el podio. Siempre estuvimos
disputando el tercer puesto pero al final nos tocó conformarnos con el cuarto
lugar entre 22 equipos. Lo importante para mí en estos casos es participar,
conocer bonitos lugares y hacer nuevos amigos. Claro que cuando estás cerca de
los punteros el espíritu competitivo siempre asoma y anima a acelerar.
Ayer dediqué la mayor parte del día a caminar el centro de la ciudad para
conocer algunos lugares representativos como la estación del tren, el palacio
legislativo, la casa presidencial, el puerto, algunos museos y casas antiguas
de interés. Al final del día pude reencontrarme con Pablo
González, otro aventurero que realizó el viaje de Usuahia a Montevideo en
bicicleta en 35 días y ahora se prepara a unir Punta del Este con Valparaíso.
Junto con Melania, Karen, Sebastián y Javier compartimos unas ricas pizzas y
unas cervezas y pudimos hablar de nuestro tema favorito: deportes de aventura.
Si quieren conocer un poco más de esta aventura y de otras actividades
realizadas en Uruguay pueden visitar la página en Internet www.uruguaynatural.com.uy La
idea es seguir mi camino mañana rumbo a Ciudad del Este. Espero estar allí en
unos 4 días, claro que hay una invitación para realizar un desvío y conocer
Villarica y sus alrededores. Creo que voy a aceptar y esto me retrasaría unos 3
o 4 días más, pero vale la pena. Realmente tengo que dar un agradecimiento
especial a Melania, sus padres y el resto de la familia, pues me han acogido
como un miembro más de la familia y he podido estar realmente a gusto.
Con las pilas recargadas espero estar mañana nuevamente en ruta.
EN ASUNCION ALISTANDOME PARA
PARTICIPAR EN UNA CARRERA DE AVENTURA (Asunción, 9 de julio de 2005)
Como de costumbre la ayuda
continua. Los bomberos voluntarios de Carepegua fueron mis anfitriones la noche
de ayer. Con ellos pude compartir un poco de mi viaje, comer Mbeyu y
acompañarlos a un ensayo de baile que van a realizar este sábado por sus 6 años
de fundación. Felicitaciones para ellos y ojala que hayan podido seguirle el
paso a las chicas del grupo folclórico. Para mi llegada a la
capital tuve el recibimiento de dos amigos amantes de la aventura. Melania y
Sebastián salieron a esperarme en la ruta y los últimos kilómetros de entrada a
la capital pude hacerlos un poco más liviano al descargarle todo el peso a Niña
Perse. Justamente mi primera parada fue en el taller de bicicletas de
"Kachi", donde me encontré a un Colombiano que hace varios años se
vino de Cali. Ya estaba necesitando una revisión la bici pues estos últimos
días estaba molestando un poco. A Melania le encanta la aventura y
la bicicleta, lamentablemente está recién operada de la rodilla y tiene
que esperar un poco para poder competir en las próximas carreras. Justamente
este domingo hay una pequeña competencia que incluye canoa canadiense, caminata
y bicicleta y como llegué en el momento justo ahora soy el encargado de
completar el equipo "Arriero Porte". La noche paso muy
divertida con unas buenas cervezas y un exquisito dorado. Conocí a más amigos de
aventura que el domingo serán mis contrincantes. Hoy espero
conocer un poco la ciudad y preparar las cosas para mañana la competencia. Va a
estar interesante conocer un poco los parajes cercanos en medio de esta
aventura. Ya conocí a mi compañero Yaka y creo que la vamos a pasar muy bien.
ROHAYHU PARAGUAY (San Juan
Bautista, 6 de junio de 2005) Aunque
llevo poco tiempo en Paraguay el trato de la gente ha sido excelente. En el
camino la gente te saluda constantemente y se siente bastante calor humano. Lo
único malo ha sido que ese calor no se refleja en el clima que tenemos estos
días. El calor de los días anteriores sólo era un preámbulo del clima que me
espera en el norte, pero ahora volví a la realidad de los climas del sur y los
vientos que vienen de estas regiones hicieron que volviera a sacar mis ropas ya
guardadas. La alegría no me duró mucho tiempo. El paisaje es muy
verde y bello, lo malo es que la ruta 1 por la que viajo es muy angosta y
varios camiones y algunos autos ya me han sacado del camino. Parece que para
ellos valgo menos que el combustible y freno que implicaría que disminuyeran su
velocidad. Creo que los 30 segundos que los demoraría no debería ameritar que
me hechen su vehículo pero veo que los ciclistas en Paraguay estamos poco cotizados.
Esta noche que va a estar muy fría afortunadamente he tenido la fortuna de
encontrarme con un grupo de seminaristas de la ciudad que me han invitado a
quedarme en sus instalaciones. No tendré que armar carpa ni cocinar. Para ellos
un gran abrazo fraternal de un amigo Colombiano. El guaraní es la
otra lengua oficial del país. Es interesante ver como la gente cambia de idioma
constantemente y en ocasiones quedas un poco perdido al escuchar a la gente en
sus conversaciones. De lo primero que te enseñan en su idioma es a expresar el
amor a su tierra y la expresión Rohayhu quiere decir "te quiero".
Claro que la expresión puede ser útil para otras ocasiones en el país. Con
calma espero llegar el viernes a la capital de este hermoso país.
EN PARAGUAY, CON BUENOS AMIGOS Y
CELEBRANDO LAS FIESTAS DE SAN JUAN (Encarnación, 4 de julio de 2005)
Después de 15 días de pedaleo se siente la necesidad
de un par de días más relajados. Afortunadamente como siempre los buenos amigos
aparecen y me permiten esos días para descansar, lavar la ropa, hacer algunas
reparaciones pequeñas y ante todo compartir buenos momentos familiares y entre
nuevos amigos. Ese ha sido el devenir de los últimos días. Con Hugo, su esposa
Margarita y su familia, además de varios amigos del equipo de aventura
"Pantanal", mi tocayo Oscar, Marcelo y Rocío he podido tener días muy
especiales. Tengo realmente que dar un agradecimiento especial a Hugo Arce,
pues gracias a él estoy disfrutando de estos días. El me contactó hace unos
meses y tuvo la gentileza de invitarme a su casa. Nos une el gusto por la
bicicleta y los deportes de aventura y desde ya mis sinceros deseos que en las
próximas carreras de aventura los buenos vientos sean su compañero.
Adicionalmente, he llegado en una buena fecha para conocer un poco de los
bailes populares y las comidas de la región. Como el fin de semana se
celebraron las fiestas de San Juan he podido degustar comidas como el
"Chipa Kaburé, Sopa Paraguaya, Chipa Guasú y el pastel mandió". Ahora
la yuca o mandioca es el que manda la parada como principal ingrediente en las
comidas. Gracias a Rocío pude conocer un poco de los bailes de la
región. Ellas es una hermosa mujer que representa muy bien a la mujer paraguaya
y que tiene un amor inmenso por el folclor y la música de la región.
Con Hugo y su familia pude conocer adicionalmente la reducción Jesuítica de
Trinidad, la cual están muy bien conservada después de su proceso de
restauración. En ellas se puede ver una gran influencia romana en su
construcción y el perfeccionismo de los monumentos y las tallas en sus rocas.
Un lugar que vale la pena conocer por todo el valor histórico y cultural que
encierra. Ahora me preparo para continuar el viaje rumbo a
Asunción. Lo único que espero es que no amanezca lloviendo pues hoy en la tarde
cambió el clima y cayó bastante agua. Sin embargo bajo el clima templado que
ahora tengo, el agua puede presentarse no como un problema sino por el
contrario un refresco en medio de calores fuertes. Con las
energías renovadas, baterías cargadas, ropa limpia y tal vez un kilito de más
seguimos con Niña Perse rumbo a la capital Guaraní.
AHORA SÍ CON INTENSO CALOR
(Posadas, 1 de julio de 2005) Realmente
el clima está cambiando muy rápido y el calor que estoy sintiendo estos últimos
días en pleno invierno vaticina un calor impresionante para los próximos meses.
Ya la chaqueta de polar y mucha de la ropa que venía utilizando pasó al fondo
de la maleta. Lamentablemente la fuerza que hice junto con muchos
argentinos para que su selección ganara no resultó. Tampoco el partido de River
fue, y desde acá pensaba en Juan José y mis amigos de Gualeguay hinchas de este
equipo lo que debían estar sufriendo. Tranquilos que en el fútbol siempre hay
desquite. Otro que jugó un intenso partido y perdió fui yo. Ese
partido lo jugué la noche del miércoles y mis contrincantes fueron los
mosquitos. Me facilitaron una cabina de trasmisiones en un complejo deportivo
pero por no querer armar la carpa adentro sólo me acosté en el aislante
térmico. No es que me irriten sus piquetazos, pero el zumbido en las
orejas realmente no me dejó descansar. Ayer después de visitar las
ruinas de las misiones Jesuíticas de San Ignacio y Loreto, llegué a Santa Ana.
Estaba afanado pues estaba oscureciendo y no tenía garantizado donde pasar la
noche. Sin embargo como siempre el angelito aparece. En esta ocasión lo
encontré en un coliseo entrenando algunos niños el arte del taewkondo. Le
pregunté si podría quedarme en el coliseo y me mando para su casa. Me recibió
su esposa Claudia y su hija Ayelen. Pude armar la carpa y esta vez después de
una rica cena a la que me invitaron, dormí placidamente sin mosquitos. Una
hermosa familia con la que pude compartir buenos momentos. Hoy
luego de un día corto de pedaleo nuevamente me preparo para encontrarme con un
nuevo país. Esta vez es Paraguay donde me espera Hugo Arce. Eso sí, mi llegada
la hice más mojado que en varios aguaceros que he tenido en el viaje. Claro que
esta vez estaba mojado del sudor que más de 30 grados de temperatura y una
buena subida pueden producir. Con calorcito continuo mi viaje ahora por tierras
Guaranís.
CHE, NUEVAMENTE EN ARGENTINA
(Leandro N Alem, 29 de junio de 2005) Hoy crucé la frontera y me encuentro otra vez con mis amigos
Argentinos. Poder conversar abiertamente es lo que más me gustó nuevamente de
estar en este hermoso país. Hoy en todas partes lo único de que se habla es de
los dos partidos de fútbol que se juegan entre Argentinos y Brasileños, y más
en esta región donde se está tan cerca unos de otros. Mi aliento va por los
Argentinos que me han tratado tan bien en mi recorrido, claro que
desafortunadamente en el momento que escribo la nota van perdiendo. El
recorrido no ha cambiado y el sube y baja en la ruta continua, lo que hace un
poco agotador el recorrido. Sin embargo el paisaje cada vez se torna más
tropical y cálido y por ende otras molestias como los mosquitos empiezan a
desesperar. Sin embargo ese es el precio a pagar por ese calor que hace tanto
tiempo añoraba. Espero llegar mañana a San Ignacio donde iré
a visitar unas ruinas Jesuíticas y en un par de días estar en Paraguay donde de
entrada un amigo me espera. Un nuevo ángel de la guarda que necesitaba para
descansar de varios días continuos de pedaleo. Con toda la fuerza
que me dan estos aires tibios, un abrazo desde la ruta y sobre mis dos ruedas
de Niña Perse.
Y SE ENTRÓ EL CALORCITO (São
Louis Gonzaga, 28 de junio de 2005) Pedalear
y pedalear, esa ha sido la consigna de los últimos días. El terreno ondulante
no deja de subir y bajar y la temperatura cada vez se siente más tropical.
Aunque el trópico de capricornio todavía está como a unos 500 km al norte, ya
he podido ver algunos cultivos de caña de azúcar y ganado cebú. Hay lugares
donde el clima se siente más cálido pero aún la temperatura es relativamente
fresca. Claro que la transpiración aumenta y ayer justamente por no hidratar
bien el final del día estuvo agotador y un poco desesperante. Llegué a tomar
unos 3 litros
de agua casi de un solo aliento. Sigo para la frontera con
Argentina para entrar a la región de Misiones y pronto estar en Paraguay.
SUBE Y BAJA EN LA SIERRA
(Santa María, 25 de junio de 2005) Por fin
en Santa María. Fueron 3 días en que atravesé una pequeña sierra que fue
bastante dura para mis piernas un poco desacostumbradas a la subida. A pesar
que lo más alto que llegué a estar fueron 470 msnm, esa diferencia de altura
tuve que hacerla muchas veces pues no paraba de subir y bajar. El
clima ha estado benigno conmigo, eso sí los días amanecen demasiado fríos y es
duro iniciar la jornada. Las tres noches anteriores las pase
acampando en un galpón, en una bodega y en un cuartucho abandonado de una
estación de gasolina. La segunda noche tuve la colaboración de una gran familia
que me llenó de frutas, pan y mortadelas para seguir mi viaje. Lamentablemente
cuando salí por la mañana no se encontraban y no pude despedirme. Por
ahora me es difícil la comunicación y me hace mucha falta el poder hablar con
la gente para compartir vivencias; espero que poco a poco se me vaya
destrabando la lengua. Espero hoy poder conocer un poco de Santa
María, pues no he podido encontrar quien me dé un mapa de la ciudad y me
suministre algunas indicaciones turísticas. Afortunadamente entrando a la
ciudad pude hacer revisar a "Niña Perse" pues cada vez el ruido era
mayor. Se le cambiaron los rodamientos traseros y quedó pendiente cambiarle el
cono pues no lo tenían, pero creo que por lo menos puedo avanzar nuevamente
hasta Argentina. El calor todavía no aparece. Ya casi llego al
trópico y espero que allí se sienta el cambio. Por último aunque
un poco tarde un abrazote enorme a mi padre, ya que el domingo pasado en mi
país se celebraba su día.
BOM DIA! DESDE BRASIL (Pelotas 22
de junio de 2005). Ya un
poco más adentro de la provincia de "Rio Grande do Sul" las cosas
siguen muy bien. Luego de mi primer noche en bomberos la suerte siguió
acompañándome, primero con un viento a favor que aceleró mi paso y me trajo a
Pelotas en dos días y luego la gente que a pesar del idioma siguen ayudándome.
La segunda noche pude quedarme en la "Estação Ecológica do
Taim" donde trabajan fuertemente por conservar un gran ecosistema de
esteros y lagunas con bastante fauna propia y migratoria. Allí pude ver al
Capibara, carpincho o como en Colombia le decimos Chigüiro. Realmente no pensé
que habitaran tan al sur. Anoche pude pasar la noche en el Estadio
del Equipo G.E.Brasil. Un equipo local que ha obtenido muy buenos resultados a
nivel regional. Gracias a todos por la acogida y la amabilidad brindada. Continuo
mi ruta hacia Santa María, sin embargo voy a tratar de hacer revisar a Niña
Perse, pues tiene un ruido en la masa trasera que me tiene un poco preocupado.
Espero encontrar un buen taller acá o esperar hasta Santa María para revisarlo.
Lamentablemente el Internet en esta región de Brasil es muy
escaso. A pesar que Pelotas es una ciudad relativamente grande casi no
encuentro un cyber para escribir. En los poblados pequeños ni soñar con
encontrar uno, por lo cual creo que las comunicaciones van a estar un poco más
difíciles por ahora. Seguimos sobre 2 rodas.
YA EN TIERRAS BRASILEÑAS (Santa
Victoria, 20 de junio de 2005)
Tengo que hacer un agradecimiento especial a la munuicipalidad de Rocha, en
Uruguay, que la noche anterior me permitió alojarme en el Hotel Municipal,
además invitar a todos aquellos que visiten esta región a que conozcan el
Fuerte de Santa Teresa, el cual fue construído inicialmente por los Portugueses
pero luego tomado y terminado por los Españoles. Queda muy cerca de la frontera
con Brasil por la ruta de la costa. Creo que
oficialmente el invierno entra mañana, sin embargo hoy me pareció que el día
amaneció bajo cero grados, eso si, por fin esta mañana se dejó ver el sol
y parece que el día va a estar totalmente despejado.
Mi primera noche en Brasil la pasé en el cuerpo de bomberos de la
municipalidad. Aunque no he recurrido mucho a ellos, en estos últimos
días se han convertido en mis ángeles salvadores.
Brasil se siente muy cordial, sin embargo la gente te habla muy rápido y está
siendo un poco difícil entenderlos. Hoy lo primero que tengo que conseguir es
un diccionario para empezar a intentar hablar algunas palabras en portugués.
Con la energía que me da estar en el país más grande de
Suramérica y el quinto del mundo sigo adelante sobre las dos ruedas de mi Niña
Perse.