POR
Aunque tenía algunos temores con relación al paso por la
reserva indígena “Waimirí Atroari”, afortunadamente me autorizaron a realizarla
en bicicleta y pude recorrer estos
En general, fuera de la reserva indígena hay mucha más
gente, villas y casas de lo que me imaginaba. No es un lugar agreste donde no
consiguiera donde comer o alojarme. Resultó en este sentido, más suave de lo
pensado; claro que el clima que siempre estuvo entre 35 y 40 grados con una
humedad altísima y una carretera que no paraba de subir y bajar, dieron cuenta
de mis energías en más de una ocasión. Ahora al llegar a Boa Vista el terreno
se ha puesto más plano, la selva se terminó, apareciendo grandes sabanas pero
empezó un viento relativamente fuerte en contra de mi ruta.
Ya se me acaba Brasil y un sentimiento de vacío empieza a
aparecer en mi pecho. Un país que me acogió muy bien y que dejo con la
seguridad de regresar en algún momento de mi vida. Muchos amigos, momentos y
sentimientos que hacen que el viaje tenga un gran sabor y ahora nuevamente la
expectativa de entrar en unos pocos días a un nuevo país.
VIAJE POR EL RIO AMAZONAS, CONTRASTES, BELLEZA Y DECEPCIÓN
(Manaus, 29 de noviembre de 2005)
El viaje por el río amazonas es una experiencia única y
llena de contrastes. La convivencia en un barco relativamente pequeño, por
parte de más de 150 personas, se convierte en un mosaico de situaciones,
anecdotas y momentos agradables y otros muy decepcionantes. Es en sí, una
vivencia que da para relatar muchas páginas dentro de esta bitácora de viaje.
Personajes hay de todos los estilos, pasando por el borracho
que estuvo en este estado los 6 días del viaje, algunos turistas europeos,
varios grupos familiares con muchos niños pequeños, algunas parejas de
enamorados, algunas chicas que viajaban solas y eran el centro de muchas
atenciones, el fotógrafo, el estudioso, los jugadores de dominó y cartas, el
revolucionario, algunos jóvenes que siempre se querían mostrar de más, los
artesanos rastas, el predicador y algunos personajes más. La convivencia con
tanta gente en un espacio tan pequeño permite entablar algunas buenas amistades
y conocer muchas historias personales.
En si, el viaje no es muy cómodo, pues todos nos acomodamos
en hamácas prácticamente sin dejar espacio una de la otra y con nuestros
equipajes debajo de las mismas. Hay que tener mucho cuidado con las
pertenencias, pues no falta que aparezca también el personaje que le guste las
cosas ajenas.
En mi caso el viaje se dividió en dos partes. La primera fue
relativamente buena con un barco mejor equipado y con mejores comodidades y
comida. Allí hasta mi Niña Perse se quedó en mejores condiciones que yo, pues
la pude dejar en el cuarto de la tripulación con aire acondicionado y espacio
de sobra. Luego en Santarem cambiamos de barco y la cosa cambió. Un poco
más apretados, un barco más lento, pocos baños, los cuales se atascaron al
final del viaje dejándolos imposibles de utilizar y para completar la comida
desmejoró un poco (claro que el menú resultó siempre el mismo: arroz, frijoles,
macarrón, carne o pollo acompañado siempre con farinha y agua).
Lo emocionante en medio de todo este escenario del viaje,
era sentirse siempre navegando por el río más caudaloso del mundo. Salir por
los corredores del barco y ver la majestuosidad de este río llenaban el alma de
energía y de sentimientos de pequeñez y admiración. Pero a la vez, el río
mostraba el lado oscuro de la acción humana lo que cambiaba las sensaciones por
vacío e inseguridad frente al futuro que nos espera. Ver bajar muchos barcos
cargados de madera, sectores con gran deforestación a la orilla del río, quemas
a la distancia, un río que está más bajo de lo normal y lo más sorprendente una
mendicidad por parte de los ribereños me ponían a meditar. En la primera parte
del viaje, antes de entrar al gran Amazonas, los niños son los encargados de
acercarse al barco en pequeños botes esperando que la gente les lance
principalmente comida y ropa. La pobreza en medio de la región más rica en
biodiversidad se hace sentir.
Otra gran decepción en el viaje fue la actitud de mis
compañeros de viaje frente a esta situación. Realmente a poquísimos de los Brasileros
presentes les importaba. Había más conciencia entre los extranjeros de la
gravedad de lo que está ocurriendo. Por el contrario, la tranquilidad con que
todo el mundo arrojaba al río los vasos de plásticos, colillas de cigarrillo, y
toda la basura que traían, era desalentadora y frustrante. El colmo de la
desilusión fue cuando en una mañana bien temprano me di cuenta que la basura
que arrojabamos juiciosamente en los botes de basura también era arrojada al
río por parte de la tripulación del barco. En realidad mi esfuerzo de conversar
con algunos niños para que arrojaran la basura en estos recipientes había sido
en vano. Inclusive mi queja ante las personas responsables del barco fue
respondida de manera un poco grosera.
Creo que definitivamente los grandes problemas si no los
empezamos a trabajar desde nuestras propias acciones personales nunca
cambiarán. Esperar que sólo por medio de leyes o acciones del gobierno se
cambie una tendencia es un poco difícil. Me queda esta sensación ya que existen
normas para que las embarcaciones trasporten toda la basura generada hasta
puerto, existen leyes para proteger la selva de la tala indiscriminada y de la
contaminación, en general existen leyes e instituciones para velar que exista
un respeto por la naturaleza y sin embargo todo el mundo viola estas mismas
leyes. Prácticamente no existe conciencia colectiva frente a este tema y el
deterioro al que estamos llegando es de no retorno.
Impotencia. Tal vez es el sentimiento que me queda, al
sentirme sin eco y sin forma para cambiar un poco esta situación. Tal vez
contando un poco lo que siento sirva para dejar algún mensaje de reflexión para
quien lea este relato.
COMO EN CASA (Belem de Pará, 21 de noviembre de 2005)
Mi estadía en Capanema, que me permitió conocer una
hermosa familia, también me dio el contacto para quedarme unos días en Belem al
amparo de otra parte de la misma familia. Estos días han sido muy
reconfortantes para mí, pues el poder estar rodeado de gente tan especial que
te hacen sentir como en casa me ha repuesto muchas de las energías, y algunos
kilitos, que se pierden al estar muchos días solo en la carretera haciendo
kilómetros.
Tengo que agradecer a las personas que se acordaron
de mi cumpleaños el día de ayer y a la vez pedir disculpas si en la fecha de
cumpleaños de muchos de mis amigos no les he enviado un mensaje parecido.
Espero que comprendan que me es un poco difícil hacerlo, pero tengan muy
presente que las personas que han cruzado por los caminos de mi vida son muy
importantes y valiosas.
Ya mañana sigo rumbo a Manaos. Son 5 días de viaje
por el río Amazonas, donde empieza otra nueva etapa en mi recorrido.
De Belem, me llevo el recuerdo de una ciudad
más grande de lo esperado, con mucho movimiento y agite, con un calor húmedo
que sofoca y con gente linda que me abrió las puertas de su casa.
PROXIMO A MI GRAN RECORRIDO POR EL AMAZONAS (Capanema, 15 de
noviembre de 2005)
La carretera siempre trae sorpresas y nuevos amigos. Esa ha
sido la fortuna de estos últimos días rodando por las tierras de Pará. Aunque
el paisaje no da para tomar muchas fotografías, pues lamentablemente la gran
mayoría del territorio ha sido muy mal tratado al estar bastante deforestado,
la calidez de la gente ha sido el que ha sacado la cara por la región.
Entrando al estado Paraense conocí a un personaje muy
particular, Rodriguez, quien vive con Maria Antonia. Fue un encuentro con una
gran persona que me brindo muchísimo de su alegría, carisma y cariño por la
gente. Me pareció muy particular de él, su mascota. Tenia un gallo de nombre
Piraricu al que trataba como a un niño y este animalito le respondía de igual
forma. Todo lo que puede hacer el cariño y el buen trato. Ojalá todos lo
practicáramos con nuestros semejantes.
Ahora, en camino a Belem, tuve la fortuna de encontrar a un
nuevo grupo de amigos ciclistas. Esta gran familia siempre está dispuesta a
recibirte y a tratarte como un miembro más de su casa. Paré a refrescarme en un
hermoso río, cuando llegaron, Fernando, Valdo y Gugu en sus bicicletas. Luego
de hablar un poco terminé invitado a su casa donde pude descansar, comer de
forma excelente, incluyendo un delicioso batido de açaí, e ir a nadar en un
parque acuático que tienen en la ciudad.
Ahora espero estar en dos días más en Belem, donde necesito
hacer el trámite de mi visa para entrar a Venezuela, conocer la ciudad y
embarcarme rumbo a Manaus.
DE
La visita a São Luis me dejó muy bien impresionado. Es una ciudad
con bastante historia que se refleja en su arquitectura, denotando el esplendor
de la ciudad en épocas coloniales. Sus caserones con cuartos
enormes y azulejos en sus fachadas e interiores, sus iglesias con historias
particulares y en si, todo el conjunto de la ciudad antigua, sobrecoge e insita
a conocer todos sus rincones, esquinas y calles empedradas. Pude adicionalmente
ir a un concierto de cantores Maranhenses en el teatro Arthur Azevedo y aun
encuentro de Reggae universitario. El matiz que la cultura le da a todo este
marco arquitectónico complementa de la mejor forma la visita a la ciudad.
Para seguir a Belem de Pará opte por tomar un barco a la
ciudad de Alcântara. Es una pequeña villa declarada Patrimonio Histórico y
Artístico nacional y en ella también se ven los rastros de una
aristocracia rural que constituyó una ciudad con bastante riqueza y
prosperidad. Hoy la ciudad exhibe parte de este esplendor, pero también de su
decadencia al disminuir el comercio del algodón y caña de azúcar que eran la
base de su economía. Se encuentra gran parte de la ciudad en ruinas, que a la
vez son estas las que le dan un aire diferente y místico a la visita.
Muy cerca de Alcântara queda el centro Aeroespacial del
“Ministério da Aeronáutica”, donde se han realizado muchos lanzamientos de
sondas y se satélites y que por ende concentra tal vez la más alta tecnología
de Brasil. Por ello es paradójico ver como se presenta ese contraste entre una
época colonial, que aún muchas de las personas parecen seguir viviendo, con sus
casas de bareque y techos de paja, con pozos para obtener el agua y sin energía
eléctrica y por el otro lado la posibilidad de enviar alta tecnología al
espacio.
Son los contrastes de nuestra sufrida Latinoamérica que no
ha podido superar muchos de sus problemas y necesidades básicas, pero que sus
mandatarios están pensando en llegar a Marte.
EN
Llegar a Sao Luis ha significado pasar la
barrera de los
El centro histórico de Sao Luis está
declarada patrimonio histórico de
Por ahora afortunadamente la carretera ha
estado bastante buena y he encontrado un viento a favor que ha estado ayudando
hace ya bastantes días y que de alguna forma ha atenuado algunos días donde el
calor y la arena fueron los grandes retos a vencer.
POR
Para llegar a la famosa playa de
Jericoacoara se me presentaban dos opciones: o realizar la ruta normal, casi
toda de pavimento pero más larga, monótona y peligrosa por los carros, o
avanzar nuevamente muy cerca de la costa con la incertidumbre de la existencia
o no de caminos (que en el mapa no aparecían) y la necesidad de recorrer playas
sin conocer sus características.
Como lo más interesante en esta vida se
presenta casi siempre al afrontar las alternativas que más incertidumbre
tienen, nuevamente opté por avanzar cerca al litoral.
El primer día saliendo de Fortaleza fue
de pavimento, pero luego la ruta tornaba cambiante entre andar por la playa, un
poco de pavimento y caminos con mucha arena.
En general durante todos estos días el
paisaje que ha predominado es bastante seco con la presencia de muchas dunas
donde solo los grandes cajueiros y palmas de coco contrastan con sus tonos
verdes, frente a los cambiantes escenarios que la arena puede crear con su
constante movimiento.
De esta forma llegué a Icaraí, donde tuve
la fortuna de conocer a Rico, un frances de un gran corazón y espíritu alegre
que me invitó a su posada a darme un baño, a almorzar y al final a quedarme y
descansar. Fue un descanso anticipado a lo que me esperaba. Allí pude retozar de
lo lindo, conocer nuevos amigos franceses y contemplar un lindo atardecer.
Al otro día gran parte del recorrido, o
por lo menos del tiempo del mismo, lo gaste en empujar a mi niña por arenales
que no dejaban el menor descanso. Con temperaturas cercanas a los 40 grados la
lucha parecía dispareja y daban ganas de tirar la toalla; pero no había opción,
era necesario continuar, no había escapatoria del camino escogido y era mejor
buscar la forma de disfrutarlo. Escuchar un poco de mi música preferida ayudó a
pasar la lucha. Hasta que por fin nuevamente los caminos mejoraron poco a poco
y pude volver a rodar. Sin embargo el día de mi llegada a Jericoacoara, me
esperaba el tramo más duro. Fueron unos
Jericoacoara es famosa entre otras cosas
por ser uno de los pocos lugares en Brasil donde se puede ver la puesta del sol
directamente cayendo al mar. Por ello es casi un ritual subir a una duna
cercana para vivir este hermoso momento del día. Por la experiencia que tengo
de muchos amaneceres y atardeceres vividos, se que lo más bello en sí no es el
momento de la salida o puesta del sol; lo más bonito para mí, son los 30
minutos anteriores y posteriores a estos dos momentos, donde el cielo se
engalana de colores anaranjados, blancos, grises y azules que cambian de una
manera especial y única. Lamentablemente la gente no se queda a vivir este
espectáculo y es casi sistemático que apenas el sol se oculta, todos bajan
rápidamente perdiéndose de lo mejor.
No puedo negar que el lugar es especial,
con sus dunas, las lagunas que se encuentran en la cercanía, su gran playa que
aflora lentamente cuando la marea baja y su sector de rocas con esculturas
hechas con la paciencia que la roca y el mar se tienen en sus caricias diarias
gracias a la complicidad de las mareas. Afortunadamente para mi pude encontrar
la villa con poco turista que permitió vivir estos lugares con mayor intimidad.
Ya el camino de salida fue más suave,
solo un recorrido por una amplia playa me alejaba del pavimento. Aquí la
belleza de la playa la daban sus aguas en constante retirada que formaban
pequeñas lagunas y mantenían casi siempre una capa de unos pocos centímetros a
lo ancho del recorrido lo que en ocasiones formaba el efecto espejo que daba la
sensación de estar flotando entre el cielo y el mar. Eso si, resultó imposible
no dejar completamente mojada de mucha agua salada a mi niña; también en
ocasiones el paso se hacía imposible montado y era necesario cargar sus 50
kilos.
Ahora retomo camino a Sao Luis por la
carretera principal, pues los caminos costeros son realmente imposibles para
hacerlos en bici.
ARENA Y MAS ARENA (Fortaleza, 26 de
octubre de 2005)
Al final el camino a “Porto do Mangue” no
fue ni de 15 ni de
Ese mismo calor y las playas que no
permitieron rodar, hicieron de mi llegada a Canoa Quebrada un verdadero
calvario. No se si fue el exceso de sol y la necesidad de empujar a mi Niña por
más de una hora que cuando llegué a este sitio turístico no tenía ganas
realmente de nada; empecé a sentirme mal, los oídos se me empezaron a tapar y a
pesar que intenté comer algo terminé por devolverlo pues mi cuerpo se reveló.
Como dice la canción de Juan Luis Guerra no se si fue la presión o se me subió
la bilirrubina, que fue necesario una buena dosis de agua aromática que me
prepararon en el restaurante, un buen baño que refrescara mi cuerpo y la
necesidad de descansar muchísimo. Terminé por quedarme en el restaurante donde
consintieron mi maluquera.
Lo interesante del Nordeste Brasileño ha
sido más que todo la calidez de su gente. No he tenido ningún problema en
tender mi hamaca en diversos lugares, darme un buen baño todos los días y tener
una buena comida. Casi ni he tenido que cocinar pues las invitaciones no
faltan.
Por ejemplo, acabo de salir de Caponga,
un pequeño poblado cerca al mar, donde al llegar sólo tuve que mencionar que
estaba buscando un lugar para quedarme una noche y Lauis, un pescador de
profesión, me invitó sin dudarlo a su casa. La amabilidad y calor humano de su
familia, que me hicieron sentir como en casa, terminaron convenciéndome para
que me quedara un día más, solo para descansar. Aproveché el día e intenté
nuevamente surfear, pero creo que no nací para este deporte.
Es un poco preocupante la situación que
se empieza a presentar en Brasil y como veo en las noticias, en el resto del
mundo. La naturaleza se está revelando y está cambiando muy rápidamente. Aquí
en el nordeste hace mucho tiempo que no llueve y la necesidad de agua se empieza
a reflejar en todos los lugares. La seca del amazonas, al que pronto espero
llegar, no se había visto hasta ahora y las declaratorias de calamidad pública
cada vez son mayores; por el contrario en Río de Janeiro está lloviendo de
forma incontrolable produciendo grandes inundaciones. En fin, lamentablemente
no estamos sabiendo convivir con nuestra Pacha Mama y ella nos está contestando
de la misma forma en que la hemos tratado. Esperemos que cuando realmente se
tomen medidas y decisiones coherentes a lo que está pasando, no sea demasiado
tarde.
ABRIENDO CAMINO (Macau, 21 de octubre de
2005)
El recorrido de Natal a Fortaleza ha
resultado más interesante de lo esperado. Según el mapa las opciones eran
pocas. Lo más seguro era tomar la ruta nacional y luchar con los camiones para
que no me atropellaran. Otra carretera más cercana a la costa me permitía ir
paralelo pero un poco retirado lo que implicaba que si quería ir conocer alguna
playa era necesario entrar y salir por carreteras de todo tipo que alargaban
demasiado el recorrido. Sin embargo existía otra posibilidad según comentarios
de personas que habían cruzado esta región del país; era hacerlo directamente
por el litoral. Me la jugué por esta última alternativa sin saber que me iba a
encontrar.
Realmente ha sido una aventura recorrer
estos
Otra vez los perros han tomado medidas
con mis zapatos, no se que será que les gustan de ellos. Ahora en una
“fazenda”, cercana a la playa donde me pude hospedar gracias a la amabilidad de
Ilca y Sergio, fue Value, una cachorra Pastor Alemán que en la noche dejó mi
zapato un poco agujereado y sin un pedazo de lengüeta. No se si ahora aguanten
hasta Colombia.
Ahora mismo tengo que llegar a Porto de
Mangue y no se como lo voy a hacer, pues aunque queda cerca, a unos
Con mucho calor en el ambiente, pero
también con mucho calor humano que en estos días me han brindado comida y donde
colocar mi hamaca, seguimos la aventura de unir Natal y Fortaleza.
BRASIL PARA RATO (Natal, 17 de octubre de 2005)
El recorrido entre João Pessoa y Natal también estuvo
marcado por la inmensidad de los cultivos de caña de azúcar. Esta es la región
donde se produce más alcohol y azúcar en el país, por ello la cantidad de estos
cultivos. Al pasar por estos lugares me da un poco de tristeza al ver los
pequeños reductos que quedan de lo que antes era la gran mata atlántica que
abarcaba todo el litoral, desde el sur hasta el norte de Brasil. Sólo existen
recuerdos de este gran ecosistema y lo que queda no está en capacidad de sustentar
toda la vida que en antaño poseía.
Las playas por las que he pasado siguen cautivando los
sentidos. Lamentablemente está entrando la alta temporada turística y se está
volviendo más difícil encontrarlas vacías. En algunas playas, aunque muy bonitas,
no consigo permanecer mucho tiempo pues la cantidad de sombrillas, asientos,
mesas y personas no dan espacio ni para caminar. Es como llevar el agite de las
ciudades a la playa. Definitivamente no son para mí.
Sin embargo existen momentos muy personales que alientan
el andar. Entre ellos estuvo la bella noche y el especial amanecer en “Tibau do
sur”, donde dormí en hamaca en una cabaña junto al mar. La noche con una luna
casi llena y un amanecer con muchos tonos de naranja. También el recorrido de unos
En Natal he podido renovar mi permanencia en el país.
Afortunadamente no tuve problemas en
Ahora el problema se vuelve la ausencia de carreteras
cercanas al litoral. Muchas son en tierra y entran y salen sin continuidad.
Esto puede retardar un poco el andar, pues no quiero tomar la carretera
principal que por la cantidad de camiones no deja disfrutar el viaje.
Mañana continuo mi camino. Mientras tanto sigo
aprovechando la hospitalidad de un albergue en la ciudad que me permitió pasar
estas dos noches con buenas comodidades.
LO
MAS CERCA DE AFRICA (João Pessoa, 14 de octubre de 2005)
Estos días de pedaleo desde Recife el paisaje no ha estado tan bonito como en otras ocasiones. Es una región que produce mucha caña de azúcar para la producción de alcohol, por lo tanto son kilómetros y kilómetros de este cultivo que hacen muy monótono el tránsito por la carretera. Sin embargo al escaparme a las playas la cosa cambia. Afortunadamente sigo encontrando lugares hermosos y solitarios, con personas que me ayudan mucho.
Pude pasar por la playa de Tambaba, que oficialmente está declarada como nudista, pero según las reglas de la corriente "naturista" o nudista, no me dejaron entrar pues estaba solo. Es necesario entrar con una mujer para que puedas conocer el lugar; por su puesto que ellas si pueden entrar solitas. Realmente no encuentro motivos claros para esta exclusión de género.
En la playa de Yacarapé pude quedarme con un amigo paulista que me invitó a comer y pudimos hablar bastante de todo un poco. Un lugar de pescadores en frente al mar, solitario y con mucha tranquilidad.
Mi viaje me ha llevado a lo más occidental, sur y ahora más oriental de nuestra américa del sur. Hoy acabo de pasar por "Cabo Branco", donde queda el punto más oriental y por tanto lo más cercano que se puede estar de Africa. Fue una mañana que empezó con lluvia pero que mejoró rápidamente. Aproveché la marea baja para llegar por toda la playa hasta allí.
Ahora me encuentro en Joao Pessoa,
capital del estado de Paraíba. Está haciendo más de 35 grados y lo que me
espera esta tarde presagia temperaturas mayodes a 40 grados. Voy a
terminar de conocer la ciudad y esperar que baje un poco la temperatura antes
de proseguir camino, ahora rumbo a Natal.
EN OTRA CAPITAL DE ESTADO (Recife, 11 de Octubre de 2005)
Ir pasando por varios estados de una manera rápida da la sensación de un avance veloz en la ruta. De alguna manera alienta el ir pasando estas ciudades y ver como la amazonía se acerca poco a poco.
Mi paso por Recife, aparte de recorrer sus sitios turísticos, trajo algo muy particular. Al tratar de visitar el “Forte do Brum” fui recibido por el sargento Claudio que se interesó mucho por mi viaje. El fuerte estaba cerrado para visitas, pero el no tuvo inconveniente en que lo visitara, incluso me invitó a almorzar y al final me invitó a participar en la noche en un curso de español que él estaba tomando. En el curso conocí al profesor Walmir y a dos grupos de alumnos a los cuales les conté un poco de mi viaje y de mis expectativas. Afortunadamente tuve muchas preguntas y sirvió para que practicaran su español. Para mi fue un intercambio muy ameno, sentí de alguna forma que este viaje transmite buenas sensaciones a los que lo conocen y es una forma de reafirmar que los sueños se pueden cumplir. En ocasiones, al volverse un poco cotidiano mi andar en bicicleta, se pierden ciertas perspectivas que este tipo de encuentros sirven para retomar. Realmente gracias a todos mis amigos de Recife que me permitieron compartir mi experiencia y me brindaron mucho aliento y satisfacción con lo hecho hasta ahora.
Ahora estoy en una ciudad vecina, Olinda, que está declarada Patrimonio de la humanidad. Sus calles empinadas, llenas de iglesias y casas coloridas con sus patios llenos de cocos y grandes árboles dan un ambiente muy especial. Es una ciudad muy agradable y tranquila que invita a descansar y tomar la caminata con calma.
Ya casi termino mi camino hacia el oriente. Más o menos en un par de días más el continente se me acaba al naciente y la carretera empieza a acercarme a casa.
ENTRE RIO
DE JANEIRO Y SERGIPE?? (Maceio, 7 de octubre de 2005)
El
recorrido por el litoral del noreste Brasileño no es tan uniforme como me lo
pensaba. La carretera constantemente cambia de un escenario plano a
ondulaciones que no te dejan tomar ritmo y terminas agotado más pronto de lo
esperado. La vegetación también salta de matorrales bajos a exuberante en las
cercanías de los ríos, llenos de mangle especialmente. Estos últimos días
también he visto grandes extensiones sembradas de caña de azúcar y plantaciones
de coco.
También
dependiendo de la cercanía de los ríos, los mosquitos han empezado a hacer de
las suyas. Parece que cada especie tiene su turno y su estilo de molestar.
Algunos muy pequeños llegan en bandada y no hay forma que no te piquen, los que
le siguen en tamaño no pican pero tratan de aterrizar en tus ojos, oídos y en
todo tu cuerpo, siendo demasiado molesto; y los más grandes atacan toda la
noche y están dispuestos a desangrarte si les das chance. La carpa bien cerrada
se hace indispensable para dormir cómodo.
Me ha
sorprendido por parte de muchos jóvenes y adultos que no conozcan donde está
Colombia. Muchos piensan que es una ciudad dentro de Brasil, o creen que se
habla inglés y está en Europa. Uno me pregunto si Colombia estaba entre Río de
Janeiro y Sergipe. En general existe una baja escolaridad y se percibe una
despreocupación por aprender más de lo que su entorno les exige. Es un pueblo
muy amable desparpajado y musical, pero a su vez esas mismas cualidades hacen
que pasen la vida muy a la ligera, donde siempre Dios proveerá. Claro que
también hay que ver que las posibilidades que el Estado brinda en cuanto a
educación no son muchas. Es difícil encontrar fórmulas mágicas que arreglen
tendencias que llevan décadas, pero creo que el invertir fuertemente en formar
a la gente es un inicio del cambio.
CRUZANDO
EL ESTADO MAS PEQUEÑO DE BRASIL (Aracajú, Sergipe. 3 de octubre de 2005).
Un país
tan grande como Brasil es necesario subdividirlo en pedazos más pequeños
para sentir que la gran meta se va completando poco a poco. Para ello, los
diferentes estados han sido para mí como peldaños en mi paso por este país.
Acabo de salir del estado de Bahía, el cual es uno de los más grandes del
país y ahora me encuentro en Sergipe que resulta ser el más pequeño y que
parece que en 3 días lo estoy cruzando.
Sigo
avanzando muy cerca al litoral lo que ha implicado que he tenido que atravesar
varios ríos en lanchas y balsas. No es la ruta más concurrida, pero para andar
en bicicleta ese mismo hecho lo hace muy ameno. Además poder encontrarme con
playas de todos los estilos, engolosina todos los sentidos. Un ejemplo de ello
fue las playas y el entorno de "Mangue Seco"; un lugar que no tiene
acceso por carretera y por tanto es necesario llegar en barca. Sus pocas
carreteras de arena, las dunas que poco a poco avanzan y sus playas calmas o
agitadas, lo constituyen en un lugar paradisíaco. Es como para estar bien acompañado.
La gente
sigue ayudando mucho. Realmente es muy fácil encontrar donde armar la carpa y
siempre encuentro quien me regale agua, de información o ayude en lo que
necesito. También se tornan muy curiosos con el viaje.
Realmente da
gusto rodar por el noreste de Brasil. Solo el calor que ahora casi no baja de
los 35 grados me está molestando un poco. En ocasiones me baja demasiado el
ánimo y las energías. Es por ello que ahora estoy optando por iniciar mi
pedaleada por tardar a las 7 de la mañana para aprovechar el fresco
que aún se mantiene. Con estos calores cada cuesta se hace interminable.
Sigo sobre
las dos ruedas de mi Niña Perse, ya cada vez más cerca de casa.
SALVADOR,
PATRIMONIO DE
Ya me
encuentro en la capital de Bahía que a la vez es la capital de la capoeira y de
una gran tradición que ha sido el resultado de la mezcla entre costumbres
negras y portuguesas. Una ciudad que tiene dos ambientes: la ciudad baja,
estrecha que corre paralela al mar, y la ciudad alta donde se encuentre el
centro histórico (conocido como Pelurinho) que está declarado patrimonio
histórico de la humanidad. Para ir de uno al otro se encuentran dos elevadores
que me recordaron un poco a la ciudad de Valparaíso en Chile.
He tratado
de recorrer un poco de sus viejas calles llenas de historia y conocer un poco
de la vida en la ciudad: incluyendo algunas playas, fuertes de épocas
coloniales e iglesias en cantidad con historias muy particulares.
Lamentablemente
la belleza de la arquitectura de esta ciudad antigua, con iglesias en cada
esquina, es opacado por el nivel de inseguridad que se presenta en los
alrededores. No falta el que te quiera sacar así sea un par de reales de la
forma más original (yo no fui la excepción de este tipo de peaje casi
obligatorio). Lamentablemente el alto nivel de turismo trae este tipo de
vicios, lo mismo que una alta prostitución, venta de droga y demás problemas
que se van encadenando.
Por ello
mañana parto de la ciudad. Realmente un par de días fueron suficientes para
saturarme de un ambiente que no comparto y que denigra mucho del ser humano. Es
una ciudad que de todas formas vale la pena conocer y que dependiendo de la
intención que se traiga puede representar infinidad de alternativas
(especialmente en el conocimiento de la cultura negra, la música y la
religiosidad afro americana).
Sigo mi
camino al norte por el litoral cada vez con más calor. Espero encontrar un
ambiente más sosegado y tranquilo alejado de las grandes ciudades.
UNOS
BUENOS DIAS DE DESCANSO (Valença, 26 de septiembre de 2005)
Saliendo
de Ilheus por cosas del destino terminé quedándome en la casa de un suizo que
ha viajado por gran parte del mundo principalmente dedicado al surf. Como tenía
parte de la tarde disponible volví a intentar montar una buena ola en una
tabla, pero realmente me falta mucha más práctica. Sin embargo, el rato estuvo
bastante divertido al cambiar de actividad, aunque para ello terminé tomando
bastante agua salada.
La ruta me
llevó luego a Itacaré donde me encontré con una gran pareja chilena. Eran mi
contacto que traía desde Teixeira de Freitas de parte de Felix. Mis nuevos
anfitriones, Claudio y Carolina cambiaron mi expectativa de salir al día
siguiente; me convencieron de quedarme por lo menos un día más para conocer las
playas cercanas y disfrutar un poco de la belleza del lugar. Fue un buen día de
caminata, ejercicio, playas y el poder compartir con estos grandes amigos.
Mi salida
de Itacaré fue con lluvia. El clima cambió y el recorrido del día lo hice con
bastante agua. Fue un trayecto diferente pues los
UNA SEMANA
DE MUCHO CALOR Y HERMOSAS PLAYAS (Ilheus, 19 de Septiembre de 2005)
Mi ruta ha
seguido por el litoral en medio de hermosas playas y bastante calor. Saliendo
de Teixeiras me dirigí nuevamente al mar en la ciudad de Alcobaça. Este es un
sitio que sirve de partida a las islas de Abrolhos, un paraíso para bucear.
Estuve tentando la posibilidad de hacerlo, pero el presupuesto se alejaba mucho
de mis posibilidades. Fue necesario resignar la posibilidad de realizar algunas
inmersiones. En esta ciudad pude quedarme en la casa de Gininha y Paulista,
amigos de Ronaldo el amigo Rasta que conocí en Cabo frío y con quien visité las
cachueiras de Sana. Me recibieron muy bien, pudiendo compartir un poco de
nuestras experiencias de vida.
La ruta
que seguía no era muy clara pues el mapa no mostraba carreteras cerca del
litoral. El siguiente día las carreteras se fueron cerrando y convirtiendo en
pequeños caminos. Al final del día con la marea alta el último tramo lo realicé
por una playa con arena “fofa” que solo permitia arrastrar pesadamente a Niña
Perse. La sorpresa final fue llegar a un río que bloqueaba mi paso. Los
intentos de cruzarlo me mostraron que en ese momento era imposible. La
corriente era fuerte y en el sector más pando, el agua llegaba al pecho.
Afortunadamente al otro lado del río vivia una familia que luego de esperar más
de una hora a que la marea siguiera bajando me ayudaron a cruzar con todo mi
equipaje. También me invitaron a cenar y a quedarme en la “fazenda”. Lindas
personas, sencillas y humildes que te abren las puertas de paren par.
El jueves
ha sido el día de mayor calor que he tenido en el viaje. El comienzo del día lo
recorrí por playas que en marea baja permitían rodar muy agradablemente. Sin
embargo al llegar a Barra Velha la arena cambió y la marea también subía
rápidamente. Los siguientes
Con el cansancio
del día en que en su mayoría me la pasé empujando a Niña Perse pude llegar al
pequeño poblado de Itaporanga. Preparar unos buenos espaguetis, hidratar muy
bien buscando recuperar toda el agua perdida y reponer el desgaste con un muy
buen sueño era lo único que quería realizar. Sin embargo antes de ello pude ver
un poco de microfutbol que estaban practicando algunas chicas del lugar. Creo
que tienen más dominio de la bola que muchos jugadores que he visto en otros
lugares. Con razón brasil tiene tan buen futbol.
El viernes
me devolví unos kilómetros para conocer una de las playas más lindas del
Brasil. Se trata de las playas de “Curuípe” y “Do Espelho”. Tranquilas, con
recifes y mar calmo me detuvieron por más de 3 horas en el lugar.
Mi ruta me
acercaba a una región muy histórica del Brasil. Estaba próximo al sitio del
descubrimiento. Así pude pasar por ciudades como Trancoso, Arraial D´ Ajuda y
Porto Seguro. Con influencia jesuítica y con centros históricos que conmemoran
el primer encuentro entre portugueses y nativos, donde se celebró la primera
misa y construyeron las primeras edificaciones.
Luego de
otro día deplayas llegué a Belmonte donde acampé en la playa y donde fue
necesario vijar por más de una hora en lancha para llegar a Canavieiras. Fue un
recorrido muy hermoso en medio de un ecosistema de intercambio de agua salada
con dulce donde predomina el mangle.
La noche
la pasé cerca de la ciudad de Una, junto a la carretera donde me permitieron
colocar la carpa.
Hoy sigo
mi camino pasando por este centro regional donde luego de varios días pude
volver a encontrar un computador. Creo que en los días siguientes también será
difícil encontrar internet, por lo cual podré escribir nuevamente por lo menos
en una semana.
Definitivamente
Brasil es el país de las playas y las hay para todos los gustos. En estos días
he pasado por todo tipo de ellas: con arena clara, amarilla u oscura; fina o
suelta; con río cercano o laguna, con olas fuertes o calma, desiertas o con
muchos turístas. En fin si a alguien le gusta las playas pues vengase y
disfrute de Brasil.
CON MUCHA
LLUVIA PERO CON OTRA SENSACION (Teixeira de Freitas, 11 de septiembre de 2005)
El
recorrido de los últimos días ha estado marcado por la lluvia. El viernes
llovió prácticamente desde que salí hasta que llegué a mi destino, solo con
unos pocos momentos de respiro. Sin embargo ya no es la lluvia que trae fríos
entumecedores y que obliga a parar. Sí retrasa un poco el ritmo, pero en
realidad hasta conforta pues baja la temperatura que en promedio está rondando
los 25 grados.
Al final
del viernes en un “posto” de gasolina aparecieron Eduardo y Félix, con los
cuales conversé unos momentos y terminaron invitándome a su casa en la ciudad
de Teixeira de Freites. Aunque no tenía pensado parar tan pronto luego de mi
salida de Victoria, la acogida ha sido tan buena que ya no pude negar ciertas
comodidades y consentir quedarme un par de días más. Además tengo que hacerle
un cambio a “Niña Perse”, que con tanta agua y arena que le entró terminó con un
pedal casi desbaratado. Es necesario cambiarlo pero solo hasta el lunes puedo
hacer este arreglo.
Me
preocupa ahora un poco la carretera, pues al pasar la frontera del estado de
Espíritu Santa al de Bahía, su condición se deterioro notablemente. Ya no hay
berma o acostamento como se llama aquí, y el paso de camiones gigantes de hasta
9 ejes cargando principalmente madera es constante. Me toca estar más atento
que nunca y salirme inevitablemente cuando vienen camiones en ambos sentidos.
Es un poco estresante esta forma de andar. Por ello creo que voy a cambiar la
ruta y espero retornar nuevamente a las playas que además dan un paisaje muy
hermoso.
Me deja un
poco triste y preocupado el estado del ecosistema de la “Mata Atlântica” que
era el preponderante en toda esta región. Ella abarcaba desde el sur del país
hasta el nordeste y eran casi tan rica en especies como la misma amazonia.
Ahora solo queda un 5% de su área original y en su gran mayoría ha sido
remplazada por cultivos, ganados y reforestación comercial. Por ejemplo los
últimos 4 días he transitado en su gran mayoría entre sembrados de eucalipto
utilizado por empresas papeleras y de celulosa. Solo quedan pocos espacios
protegidos que ya no soportan ecológicamente lo que en antaño era toda la región.
Por ahora
sigo compartiendo con Eduardo y su familia y Félix de un buen asado y de la
cordialidad de estos dos nuevos grandes amigos que dentro de poco piensan dar
la vuelta a Suramérica pero en motocicleta. Félix ha viajado muchísimo por toda
Suramérica y eso hace que nos entendamos en nuestros sueños y estilo de vida.
El
calor continua aunque ahora con una brisa un poco más fría. Parece que las
altas temperaturas de la semana pasada no eran tan normales para la época y
para la región, todavía un poco al sur. He llegado a Victoria a la casa de
Humberto. Otro amigo de la bicicleta que ha realizado algunos viajes por el
interior y el litoral del país y eso hace que las cosas sean mucho más fáciles
pues sabe lo que es andar en bicicleta. Los días anteriores los pasé luchando
contra un viento que no deja de estar en mi contra, pero con la fortuna de
encontrar personas maravillosas en la ruta. Es así como de la nada el viernes
salió Peter y su familia que me invitaron a su casa a cenar y pasar la noche y
el sábado apareció Juan y Almerinda que hicieron lo mismo. Incluso querían que
me quedara otro día en su casa. Su amabilidad me llevó a comer en exceso carne
de marrano que me sentó bastante mal. Fue una noche con demasiada pesadez
estomacal y diarrea, pero que al otro día se remedió con un buen remedio
casero. Ahora aprovechando la posibilidad de tener ciertas comodidades, espero
hacer lavado de ropa general, hacerle un mantenimiento a "Niña
Perse", enviar un exceso de equipaje para Colombia que ya no me sirve con
estas altas temperaturas y descansar un poco. También conocer un poco de la
ciudad y seguir empapándome cada vez más de esta rica cultura Brasileña.
Victoria
mepermitió conocer también aAlexandre, otro mante de la bicicleta que realizó
un gran viaje uniendo Chui, al sur de Brasil,con Usuahia. Pudimos
verfotografías y compartir unpoco de nuestras experiencias. Fue un bonito
encuentro con otro loco amante de viajar en bicicleta.
CON
Hoy
que cumplo 16 meses del viaje estuve rememorando algunos momentos del mismo. Me
estuve acordando cuando el frío me encalambraba las manos y la cara, y deseaba
con mucha ilusión el calor del trópico. Pues hoy, que lo estoy viviendo en toda
su plenitud deseo un poco de ese frío de esos días. A pesar de que en ocasiones
estamos siempre inconformes con lo que nos toca, ese recuerdo hace que dé
muchas gracias a Dios por este calor de 40 grados y la posibilidad de gozarlo.
Cada momento merece el disfrute respectivo y hasta la compañía desalentadora de
este calor vale la pena degustar.. El paso por los saltos de Sana estuvieron
excelentes. Realmente es un sitio para descansar y cambiar de ambiente. Un
clima ideal, unas aguas deliciosas, toboganes naturales y unos pozos ideales
para saltar, permitieron que disfrutara como chico del lugar. Eso sí, el
resultado fue que mi cuerpo quedó más maltratado y cansado que si hubiera
pedaleado
Me
acompañó todo el tiempo Ronaldo con quien pude compartir y aprender mucho de su
forma de ver la vida. También está realizando un viaje en bicicleta financiado
por su trabajo de artesanías. No tiene mucho y sin embargo la expresión de
alegría de su cara dice que tiene todo. En especial esa energía interna que
contagia. Creo que aprendimos uno del otro de nuestros viajes y nuestra forma
de ver la vida. Me dejó un libro, "Cirugía Moral", el cual lo empecé
a leer y es otro de esos tesoros que se reciben justamente en el momento que
toca.
Ahora
continuo con la lengua afuera, tomando mucha agua, caldo de caña, agua de coco
y cuanto líquido se me atraviesa por delante. Espero llegar a Vilha Vela y
Victoria en unos días y allí descansar con unos amigos que salieron en el
camino.
ACOMPAÑADO RUMBO A LAS
"CACHUEIRAS" DE SANA (Cabo Buzios, 28 de agosto de 2005)
Antes de salir de Río aparecieron las lluvias y el jueves no pude
continuar el viaje. Un día un poco aburridor por el encierro que el fuerte
aguacero obligó a realizar.
POR FIN EN RIO DE JANEIRO (24 de
agosto de 2005)
Nuevamente la carretera buscando
el mejor camino cerca al mar, serpentea de un lado para otro y de arriba para
abajo jugueteando con la sierra que muere en el mar. Sin embargo no es la ruta
más corta. Si hubiera seguido por la autopista principal arriba de la sierra me
habría ahorrado unos
UN DIA DE DESCANSO EN
CARAGUATATUBA (17 de agosto de 2005)
Cuando partí de Sau Paulo, uno
de los amigos que me acompañó fue Felipe. Él tiene su tía en Caraguatatuba y
amablemente habló con ella para poder descansar unos días. Inicialmente sólo
pensaba pasar la noche pero reconsiderando la grata compañía de la señora Niza
y la necesidad de un pequeño descanso me he tomado un día de pausa. A pesar que
la comunicación ha sido difícil, pues ella a mí no me entiende casi nada:
afortunadamente yo ya casi le entiendo todo. Eso sí, saber que están hablando
dos Brasileños rápidamente es para mí casi imposible.
POR RUTAS COSTERAS HACIA RIO
(San Sebastián, 16 de agosto de 2005)
LLEGANDO A
CURITIBA UN EJEMPLO DE CIUDAD
(Curitiba, 3 de agosto de 2005)
EN CURITIBA CON UN DIA
ESPLÉNDIDO (Curitiba, 1 de agosto de 2005)
POR LAS RUTAS BRASILEÑAS
(Larangeiras, 28 de julio de 2005)
CATARATAS DE IGUAZÚ. ME QUEDO
SIN PALABRAS (Puerto Iguazú, 25 de julio de 2005)
3 PAISES EN UN DIA (Puerto
Iguazú, 22 de julio de 2005)
RECORRIENDO
DESCANSANDO PARA SEGUIR MI
CAMINO (Asunción, 12 de julio de 2005)
EN ASUNCION ALISTANDOME PARA
PARTICIPAR EN UNA CARRERA DE AVENTURA (Asunción, 9 de julio de 2005)
ROHAYHU PARAGUAY (San Juan
Bautista, 6 de junio de 2005)
EN PARAGUAY, CON BUENOS AMIGOS Y
CELEBRANDO LAS FIESTAS DE SAN JUAN (Encarnación, 4 de julio de 2005)
AHORA SÍ CON INTENSO CALOR
(Posadas, 1 de julio de 2005)
CHE, NUEVAMENTE EN ARGENTINA
(Leandro N Alem, 29 de junio de 2005)