Y SE ME ACABO ESTADOS UNIDOS.

De las Vegas a San Diego.  Del 20 de noviembre al 4 de diciembre

Empezaba nuevamente el camino. Tenia que salir de la ciudad de Las Vegas y reabastecerme de comida, pues seguía varias etapas en medio del desierto de Mojave y el desierto de Colorado. Serían otros días donde no pararía de subir y bajar.

Mi intención fue tomar vías secundarias que tienen los paisajes más espectaculares y evitar de esta forma encontrarme con las autopistas interestatales.

Por lo difícil del desierto para encontrar agua, ya venía rodando cargando unas botellas adicionales, tenía que recargarlas cada vez que fuera posible pues no sabía lo que me esperaba en el camino y tenía que programar mi día de tal forma que lo terminara cerca de alguna villa. Inclusive los carros se constituían en fuentes potenciales de agua en casos extremos.

Esa primera noche terminaba mi pedalear a las afueras de Searchlight. Tenía que arreglar mi colchón de una pinchadura, preparar la comida y descansar para la siguiente jornada que se venía con mucha Montaña. Sin embargo el descanso fue interrumpido por el intenso viento que arranco algunas estacas que sostenían la carpa y me obligo a salir en dos ocasiones rápidamente a componer el problema. Fue un viento helado que no cesó en toda la noche y que dificultó la preparación del desayuno en la mañana.

Esa mañana empecé mi pedaleada con toda la ropa posible, incluyendo pantalón, dos chaquetas, guantes y gorro. El viento era intenso y no me estaba ayudando mucho.

Iniciaba con una subida larga, recta, monótona, de unos 20 km y 500 metros de desnivel. Ver el final de cada recta en la distancia te hacía sentir en ocasiones que en vez de estar mas cerca, te alejabas con cada pedalazo, es un poco desesperante. Era necesario abstraer las rectas y el viento para disfrutar del paisaje con bosques de Joshuas por doquier.

Luego de coronar este paso, por fin bajaba hasta el diminuto poblado de Nipton. Este lugar tuvo su apogeo con la construcción del ferrocarril y con algunos hallazgos de oro en la región. Hoy solo es un paso, afortunado para mí, para recargar provisiones.

Cambiaba de dirección nuevamente al sur, entrando a la reserva ecológica de Mojave y con ello el viento me empezó a ayudar con mas intensidad.. Que bueno era sentir los jalonazos de este amigo invisible que me aliviaban el esfuerzo en la subida. Llegaba nuevamente a otro paso y luego de un sector de subidas y bajadas llegaba al que había programado como mi parada. Era la villa de “Cima”. Resulto ser una estación  del ferrocarril pero nada prometedor para un viajero en bicicleta. Preguntando a las únicas dos personas que encontré no me dieron buenas posibilidades para quedarme allí. Como no era muy tarde preferí seguir rodando e ir mirando en el camino un posible lugar. El desnivel no era mucho, pero con el viento tan fuerte a mi favor, baje rapidito, lo que hizo que 35 kilómetros los hiciera en una hora y unos pocos minutos. Estaba ahora en el centro de visitantes  de este parque natural.  Con algunas indicaciones del guarda parque pude poner mi carpa cerca de la carretera. Otra vez el desierto sería el telón de fondo para disfrutar de una noche solitaria.

Continuaba mi camino al sur y con ello me despedía de este parque natural. Tenía que sortear otro paso montañoso, como para no perder la costumbre, pero luego me esperaba una bajada realmente fuerte. Tenía que bajar mas de 1000 metros para llegar casi al nivel del mar. Estaba en la ruta 66, cuyo origen se remonta a 1926 y que llego a ser catalogada como “La Calle Principal de América”, constituyéndose en el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste. Sin embargo con la construcción de las autopistas interestatales empezó su decadencia hasta casi su desaparición y ahora son pocos los que hacen un esfuerzo de recuperar algo de sus tiempos gloriosos.

Seguía rodando por el desierto de Mojave y preferí parar en Amboy antes que continuar en medio de la nada.

El camino continuaba bordeando un lago seco que ha formado un salar, para nuevamente empezar la subida. El Viento estuvo nuevamente a mi favor en la primera parte de la jornada, pero como la vía también se dirige al occidente este cambio de dirección hizo que otra vez el viento se convirtiera en mi contrincante. Luego de una lucha de casi 3 horas por fin llegaba a “29 palmas”. Era la entrada oficial al Parque Nacional “Joshua Tree”. Tenia que recargar provisiones lo que me demoro un poco pero veía que podía alcanzar a llegar al primer campamento dentro del parque. Sin embargo me lleve una sorpresa al saber que todo estaba lleno, ya que mucha gente estaba aprovechando las vacaciones del “día de acción de gracias” y también no había precio especial para caminantes o ciclistas como en otros parques.

Sin mas remedio, me adelante en el camino y en un punto intermedio antes de entrar al parque y ya a las afueras del poblado encontré otro buen lugar en medio del desierto para instalar el campamento.

Al siguiente día tenia dos opciones, podía rodar rápido y salir del parque, o desviarme y adentrarme para conocer sus lugares más importantes. Lo pensé un poco, pero realmente al estar tan cerca que mas da un día mas o un día menos. No estoy tratando de llegar rápido, sino quiero que el camino sea el alimento que le dé valor al viaje. La decisión estaba tomada pero el problema era conseguir donde acampar.

Ese día me dirigí al sector de “Hidden Valley” donde pude disfrutar de un escenario único que combinaba rocas apiladas extrañamente, como por la mano de un gigante y bosques de los árboles característicos del parque. Es el paraíso para escaladores que en sus rocas gigantes han encontrado infinidad de rutas de todos los grados de dificultad.

Uno de los guarda parque me comentó que se pueden realizar campamentos agrestes, pero es necesario alejarse de las vías y los senderos. Era un poco complicado moverme con mi Monarca en medio del desierto sabiendo que las espinas pueden aparecer en cualquier recodo del camino. Me aleje lo más que pude para poder disfrutar de una noche en medio de un bosque de Joshua. Fue espectacular ver el atardecer coloreando las rocas y convertir estos árboles en sombras que evocan personajes surrealistas. Eso si, la mañana con una temperatura por debajo del punto de congelación, hizo que fuera difícil iniciar la jornada.

Pensé que la salida del parque sería mas sencilla, pero nuevamente el terreno me confirmo que voy de valle a paso montañoso y nuevamente a valle. Descendí fuertemente donde el desierto de Mojave empieza a cambiar y es reemplazado por el desierto de Colorado. Sin embargo para salir, tendría que volver a trepar los mas de 600 metros perdidos en el descenso.

Luego de este nuevo paso montañoso tendría un descenso que me llevaría al segundo punto en Norteamérica que esta por debajo del nivel del mar. Se trata del gran lago  “Salton”. Era un oasis en medio del desierto pero a la vez mas complicado por la necesidad de rodar en medio de vías bastante congestionadas.

Volvía a separarme de estas autopistas y tomar otras vías mas tranquilas. Ahora me adentraba en el parque regional de “Anza Borrego Desert”. Con el último gran premio de montaña por superar continuaba mi recorrido por estos desiertos del sur de California. Estaba acercándome a San Diego y el cambio de vegetación se iba notando con el cambio de altitud. Estuve pasando por una de las zonas más afectadas por los grandes incendios que ocurrieron hace un mes atrás y pude ver en algunas casas quemadas, bosques arrasados y carteles de agradecimiento a los bomberos por salvar las vidas de muchos, lo fuerte que fueron estos momentos para toda la población de la región. Mas tarde me enteré que casi 300.000 personas fueron evacuadas por estos hechos y resultó que algunos de estos incendios fueron provocados, por lo que la gente estaba bastante nerviosa.

Esto lo pude comprobar cuando al encontrar el campamento cerrado, tuve que recurrir a otro lugar saliéndome de la carretera y algunas personas que me vieron cuando cocinaba con mi estufa pensaron que estaba haciendo alguna fogata. Había terminado de cocinar cuando se aparecieron 2 carros de policía y un gran carro de bomberos. Nunca me imaginé que la preocupación fuera tan grande. El problema es que a veces esta preocupación se combina con violencia, por lo cual Víctor, otro lugareño que llegó al lugar, me comentó que no sería bueno que me quedara esa noche allí.

Al final resulté en el poblado de Ramona alojado en la casa de Andrés. El trabaja con la iglesia católica del lugar y al conocer mi historia no dudó en invitarme a su hogar.

Llegaba por fin a San Diego y gracias a mi hermana, a falta de un contacto ahora tenía dos. Adicionalmente en el camino pude conocer a Jeanne quien rodaba en su bicicleta de carreras y al hablar un poco tampoco dudó en invitarme a su casa.

Realmente disfrute los días en San Diego. Incluyendo el día extraño, pero necesario donde llovió sin parar. Espero que haya servido para aplacar también algunos sentimientos agresivos en las personas de la región.

Primero llegue a la casa de Roy y su esposa Maggi. El resultó ser un apasionado de las bicicletas (de por si tiene como 8), no solo por haber realizado algunos viajes y estar planeando otros, sino porque su actual trabajo lo realiza en una tienda especializada en aventura y él esta directamente trabajando en el área de mantenimiento de estas bellas máquinas. De por si, mi consentida recibió un fabuloso obsequio al quedar con una llanta nueva y al recibir un mantenimiento que la dejó tan limpia y engrasada como cuando estaba nueva.

Gracias a ellos pude conocer a sus amigos Jaime y su esposa Erin (Casi María). El es  Colombiano, de Medellín y ella de Estados Unidos. Hacía mucho tiempo no hablaba con un compatriota y afortunadamente pudimos compartir bastante tiempo para contarnos un poco de nuestras experiencias alejados de nuestro país, al que queremos mucho, pero que a la vez, ahora vemos desde otra perspectiva.

Me pareció muy curioso que Maggi y Erin fueran unas fanáticas del fútbol. No se pierden partido de la liga europea y ya están haciendo planes para ir a verla en directo. Son las primeras mujeres que conozco que deliran por este deporte.

Otro detalle muy propio de nosotros los Colombianos, es que Jaime llama a su esposa Erin por el alias de “Casi Maria”. “Casi” ya que ella, casi que habla español y María pues en Colombia todos tenemos dos nombres y a ella le faltaba uno y que mejor que “María”. Estos son detalles que no se ven en otro lugar.

Mi segunda parada en la ciudad fué en la casa de Merle y su esposa Linda. Tienen una casa muy bella en medio de la ciudad pero escondida, de tal forma que parece que hubieras salido de ella. Hasta gallinas tienen en su patio, algo poco común en estos hemisferios. Me hospede en una pequeña cabaña donde ya otros ciclistas del mundo lo han hecho.

Y por último acepté la invitación de Jeanne para compartir con su familia un día muy especial. Ya mañana espero cruzar la frontera y se que empieza una etapa completamente diferente en mi viaje.

Agradecimientos especiales.

·         Doe Youtz. Por su ánimo en el camino (cerca de Cima en el Parque Nacional “Mojave Preserve”)  y por regalarme una deliciosa sopa y unas barras de cereal. Te aseguro que las disfruté esa noche.

·         A Josh Parr y Rosa Lina, quienes pararon en el parque Joshua Tree a conversar conmigo y también terminaron obsequiándome unas barras de cereal para el camino.

·         Un saludo para mi compatriota Paola a quien conocí en Joshua Tree NP y a sus amigas Catherine y Eloise y su amigo Paul.

·         A Steve Gram. y su esposa Ivy por compartir conmigo una noche en el campamento “Tamarisk Grove” en el parque regional “Anza Borrego Desert”. Estuvo deliciosa la cena.

·         A Roy Smith y su esposa Maggi, realmente gracias por recibirme en su casa. Gracias por el detalle con que cuido a mi consentida Monarca. Fué muy especial ver como la intención inicial era solo limpiar la cadena pero no pudo aguantar el deseo de limpiar más y más y dejarla como nueva. Gracias por los nuevos zapatos de mi Monarca para el recorrido que sé, durarán muchos kilómetros más.

·         A Jaime y Casi María, por compartir un momento de sus vidas en mi caminar. Gracias a Jaime por hacerme sentir en otro Colombiano las cosas buenas de mi país y por la ayuda que me brindaron para continuar con mi viaje. A Casi María le deseo que siga metiendo muchos goles y espero que siga disfrutando junto con Maggi de esa pasión tan especial.

·         A Merle y Linda por recibirme en su casa y hacerme sentir como parte de la familia.

·         A Jeanne, gracias por su espontaneidad, su alegría y su gran sonrisa. Gracias por abrirme las puertas de su casa cuando apenas hablamos 5 minutos.

Algunos datos de interés

·         Kilómetros recorridos en esta etapa: 810 kilómetros

·         Total kilómetros recorridos hasta la fecha: 9780, ya casi completo los diez mil.

·         No se cuantas veces subí y bajé en este recorrido, pero casi siempre eran más de 1000 metros de desnivel ascendido cada día.

·         Muchos litros de sudor derramados en estos caminos. Y eso que estamos en invierno.

 

Llegando al paraíso de lo Artificial. Las Vegas, Nevada.

Del 16 al 20 de noviembre.

Entraba a Las Vegas sin saber que esperar de esta ciudad. Algunos comentarios de otros viajeros, fotos de revistas y  recuerdos de programas de televisión, solo me hacían una idea de lo que me encontraría en la zona turística de casinos. Mi primera impresion que se salía de mi imaginación era el tamaño de la misma. Es una ciudad muy desparramada y al verla de noche con luces que se pierden en la distancia; sientes que estas entrando en una jungla de cemento.

Gracias a la ayuda de Raúl, tenía un hogar para esa noche y adicionalmente, el me recogió a la entrada de la ciudad para llevarme hasta allí. Realmente hubiera sido complicado ubicar esta dirección entre tanta autopista, calles y barrios.

Llegaba donde Perla y su esposo Antonio. Con Antonio pude tener una noche llena de historias de viajes que el había emprendido por varios lugares de Estado Unidos y Centro América. Ver las fotos, lo único que hacían, era propiciar ideas de nuevos viajes para mi futuro.

Mi hermana llegaba al siguiente día en horas de la noche, por lo cual iba a aprovechar el día para empezar a recorrer su zona de casinos y a eso de las dos de la tarde ya tenía programado encontrarme nuevamente con Christina y Roger, mis amigos suizos.

Llegar al Corazón de las apuestas, al sector de los casinos, al lugar de pocas alegrías pero muchas frustraciones, fué bastante impactante. Son muchísimos casinos, enormes, cada uno con una temática en particular y parece que no son suficientes, pues siguen construyendo algunos mas, cada vez de mayor tamaño y lujo. De por si no hace mucho colapsaron uno de los edificios de la zona para construir un nuevo resort que saldrá costando unos 8000 millones de dólares. Al escuchar estas cifras astronómicas lo único que puede venir a mi mente son estos desequilibrios económicos donde en esta parte del mundo, en lujo, diversión y juego se pueden gastar tanto, mientras en muchas partes del mundo hay gente muriendo de simple hambre. Por eso no puedo disfrutar de estos lugares.

Hay cosas muy interesantes que recorrer, no lo puedo negar. Lugares que evocan los canales de Venecia o fuentes que danzan al ritmo de la música o si quieres puedes trasladarte practicamente de New York a Paris en menos de 15 minutos (de la réplica del Puente de Brooklyn a la replica de la torre Eiffel solo te separan unos 500 metros). Hay programas para cualquier gusto, espectáculos nocturnos, juego y diversión, dispuesto para que todo el que entre a la ciudad deje la mayor cantidad de dólares posibles.

Luego de la grata compañía de mis amigos, se llegó la hora del encuentro con mi hermana y su esposo Matt. Era la primera vez en todo el viaje que me iba a hospedar en un hotel, hasta mi Monarca estaría reposando con una alfombra a sus pies.

El encuentro con mi hermanita y Matt fue realmente especial. Volverlos a ver y darles un gran abrazo era como un premio a estos días de pedaleo entre desiertos.

Me pareció muy curioso que no existe ninguna restriccion para entrar en los casinos, con la intención que la gente apueste, e incluso para llegar a las habitaciones es necesario pasar por el casino primero. Por tal motivo mi consentida Monarca se paseo despreocupada en medio de máquinas tragamonedas, mesas de carta y entre ávidos apostadores sin importarle el que dirán. Claro que definitivamente estaba fuera de su medio.

El día siguiente era necesario hacer el recorrido turístico nuevamente. A pesar de todo, la ciudad resulta llamativa a los sentidos con tanta luz y con tanta variedad de lugares en tan poco espacio. Eso si, es necesario estar programado para hacer largas caminatas saltando de un hotel-casino a otro.

Mi hermanita y Matt me tenían mi regalo de cumpleaños; era la invitación a ver una función del “Cirque du Soleil”. Yo había podido ver apartes por TV de lo que era un espectáculo de este estilo, pero me lleve una grata sorpresa al verlos y sentir la perfección plasmada en este espectáculo, fué algo increíble. Realmente que regalo!!.

Otro lugar que vale la pena ver es el juego de luces que cada hora corre en el sector de Fremont. A lo largo de unos 200 metros y en el techo en forma de arco (domo) se proyectan imágenes increíbles. Es la pantalla más grande de este estilo en el mundo.

Faltaba la otra parte de mi regalo de cumpleaños. Era ir a conocer el Gran Cañón del Colorado. Era una larga manejada pero nos dirigimos para allí lo más temprano posible. Llegamos en horas de la tarde y pudimos contemplar los cambios de luces y sombras que el cañon empieza a producir cuando la puesta de sol se acerca.

Cual gigantes que crecen, del fondo del valle, las sombras van emergiendo poco a poco y las paredes se tornan rojizas; es imponente realmente el espectáculo. Al estar allí se percibe el poder de los elementos que se confabulan con el tiempo para lentamente abrir esta herida en la tierra, dejando al descubierto miles de años de su pasado.

Terminaba así unos días que se pasaron más rápido de lo querido. Como se vuelve una constante en mi viaje, era necesario decir hasta luego. Esta vez fui yo el que los vió partir primero con lo que esa sensación de vacío aparecía nuevamente y esta vez con mas intensidad.

Yo iniciaba mi nueva etapa buscando el mar y con el mi despedida de los Estados Unidos, pero eso sera historia para mas adelante.

Agradecimientos especiales

A Christina y Roger, por compartir conmigo esa tarde en la ciudad, por ayudarme en todo lo que fuera posible y espero, gracias al espejo que le regalaron a mi Monarca, poder estar mas seguro cuando los conductores mexicanos se esten acercando mas de lo deseado. (por lo menos poderlos ver).

A mi hermanita y a Matt, por haberme consentido estos días en la ciudad. Fué un gran cambio al no estar en un campamento y al poder tener tantas comodidades. Pero más que eso, por estar compartiendo conmigo día a día este proyecto, por ser parte importante en él y  por la alegría que le trajeron a estos días de viaje.

Algunos datos.

Estos días fueron de mucho descanso para mí y mi consentida Monarca. Por tal motivo les dejo algunos datos de la ciudad.

Las Vegas es la capital del Estado de Nevada y su ciudad más grande, con mas de 2 millones de personas en su área metropolitana. Se le conoce como la capital mundial del entretenimiento por lo cual se calcula que en época de vacaciones este número se duplica por la visita masiva de turistas.

Las Vegas es conocida en ocasiones como la ciudad del pecado (Sin City en inglés) debido a la popularidad del juego y apuestas legales, la disponibilidad de bebidas alcohólicas a cualquier hora del día (como en toda Nevada), la legalidad de la prostitución en los condados vecinos (las leyes de Nevada prohíben la prostitución en los condados de más de 400.000 habitantes). El gobierno local y los promotores turísticos de la ciudad prefieren el apodo de lo que paso en Las Vegas, Se quedó en Las Vegas

Datico especial. A la salida de la ciudad estaba completando mis 9000 km. Como vuela el tiempo y el tacómetro lentamente se mueve. Definitivamente para llegar lejos lo mas importante es dar el primer paso.

 

Mi primera etapa por los desiertos. Un sube y baja rumbo a Las Vegas.

Del 3 al 15 de noviembre.

Era otro día de despedidas. Ahora tenía que decirles adios a Kathy y Jeff, mis anfitriones en el Parque Yosemite. No logro acostumbrarme a estos momentos y hacerlos menos duros.

Continuaba mi camino rumbo al sur con la idea de recorrer el Sequoia National Park, luego atravesar la cordillera Nevada para llegar al Death Valley y terminar esta etapa en la ciudad de Las Vegas.  Tenía adicionalmente una fecha exacta en la cual necesitaba llegar, pues mi hermana y su esposo ya habían separado pasajes aéreos para el 16 de noviembre.

Antes de salir del Valle de Yosemite, quería despedime de él estando en el punto donde muchos escaladores inician el ascenso a la pared del "Capitan". Estaba al lado de esta gran mole y me sentía pequeño ante sus dimensiones pero a la vez orgulloso por estar allí a punta de mi constante esfuerzo.

La salida del parque Yosemite implicaba nuevamente una gran subida para luego retornar nuevamente al valle de San Joaquín, claro que si quería ir a visitar el bosque de sequoias "Mariposa", tendría que realizar otra buena  subida antes de salir del parque. No lo pensé dos veces para ir a este lugar y realmente que valió la pena. Ahora si podía ver en su magnitud un bosque de sequoias gigantes. A diferencia de otros árboles, sus años acumulados generan en cada uno de ellos una estampa muy particular. Parecía que tuvieran su propia personalidad.  

Había senderos para caminar por bastantes horas pero yo tenía el problema de no tener un lugar para acampar en esa noche. Por tal motivo a eso de las 4 de la tarde empecé mi salida del parque tomando un fabuloso descenso. No muy lejos me encontré con un campamento del servicio forestal que se encontraba cerrado por temporada. No lo dudé y entré por el costado. Era perfecto, con mesas, baño y las canecas de basura para guardar la comida a prueba de osos. Eso sí, fué una de las noches más frías que he tenido. Mi termómetro marcó por la mañana 3 grados bajo cero dentro de la carpa. Realmente fué duro alistar todo y empezar a rodar.

Afortunadamente los kilómetros pasaron rápido gracias a la larga bajada y los metros descendidos mejoraron la temperatura. A casi la altura del nivel del mar y con un paisaje bastante desértico, llegué a mi campamento que resultó ser un oasis. Eso sí, pagué el haberme salido de la ruta, con cuatro pinchazos producto de varias espinas que se le enterraron a mi Monarca. Fue una buena forma de recordarme que el desierto no es para meterte con la bicicleta en cualquier lugar

Con una tarde agradable, entre muchos árboles al lado del río pero en medio del desierto, tuve que empezar mis labores despinchando la bicicleta para luego pensar en la comida. Estaba analizando el mapa que tenía y quise averiguar un poco más sobre la ruta con mis vecinos de un casacoche que estaba estacionado muy cerca. Al final con un par de sandwiches, un mapa más detallado y con algunas indicaciones adicionales salí de allí como una hora después.

La ruta me llevaba a Fresno pero quería tomar otra para no entrar a esta caótica ciudad. Mirando el mapa encontré una que seguía por el margen del  embalse de Millerton y luego entraba y salía de lo que era el piedemonte. Como he aprendido a costa del cansancio de mis piernas, el papel siempre es plano pero la carretera no, sin embargo, fuera como fuera, no quería rodar por la autopista en medio de tanto carro y sin poder levantar la mirada para ver el paisaje.

La ruta escogida me llevaba lejos de caminos principales, pero me ponía a conocer todas las colinas cercanas en un sube y baja constante. Solo gané 60 metros al final de la jornada, pero estoy seguro que subí más de 1000 metros en todo el día.

Parte de la jornada la pude realizar con un nuevo amigo, Pete. Él me alcanzó en su bicicleta de ruta y me acompañó buena parte de la jornada. De todas formas a pesar de lo exigente de la ruta fue muy bella en cuanto a su paisaje, incluyendo la vista del embalse de “Pine Flat”.

Al final encontré un área de descanso cerca del poblado de Piedras y no dudé en poner mi carpa allí. Ya tenía todo ubicado y estaba comiendo cuando aparecieron Susane y su amiga Paulette quienes me comentaron que esa área era de solo uso diurno y que el Sheriff podría ponerme problemas. Yo ya estaba resignado a no moverme de allí pero terminaron invitándome a que colocara la carpa en el patio de su casa para evitar problemas. Sonaba tentador el tener mayor tranquilidad y tener otras personas que conocer. Empaque las cosas y fuimos para su casa.

Yo seguía haciendo cuentas con relación a mi recorrido y el tiempo que tenía para llegar a encontrarme con mi hermana. El problema era que las cuentas no me daban por las grandes subidas que me esperaban. Estaba en estas cuando sin comentarles nada, me propusieron que me acercaban el siguiente día a la entrada del parque nacional  King Canyon” . Eran como 50 km pero con una subida de 2000 metros. Realmente quería hacerla, pero sabía que necesitaba de 2 días para subir y no me quedaría tiempo para conocer el parque y sus bosques. Por estas consideraciones opté por aceptar el ofrecimieto y lo tomé como un premio a las jornadas duras que había tenido previamente. Ahora sabía que el siguiente día sería relajado al no tener que escalar la Sierra Nevada nuevamente.

Con un desayuno realmente completo, puse toda mi casa dentro de la camioneta y a eso de las 9:30 AM iniciamos el recorrido. La ruta era muy escénica pero en algunos tramos bastante inclinada. Como una hora mas tarde  me dejaron junto al centro de visitantes que esta al comienzo del "King Canyon", listo para ir a recorrer estos bosques que tienen los árboles más grandes del mundo.

El primer sector que recorrí fué el que tiene el árbol insignia de navidad para los Estados Unidos (proclamado con este título desde 1926) y que tiene el tronco más ancho en el mundo (aproximadamente 12 metros de diámetro en su base). Se trataba del “Genera Grant”. Todas estas grandes sequoias tienen nombres particulares en honor a personajes históricos en especial generales de las primeras guerras de independencia estadounidense.

Retornaba a la ruta y seguía por entre bosques de pinos, sequoias y otras especies de grandes árboles, esperando avanzar hacia el sector sur y entrar al “Sequoia National Park”. Sabía que no llegaría ese día, por lo que tendría que acampar en medio de la reserva forestal. El camino continuó subiendo y encontré un buen lugar en la parte más alta de mi recorrido. Estaba por encima de los 2300 metros y lo único que me podía esperar era una noche bien helada. Sin embargo para mi sorpresa la noche estuvo realmente confortable pues no bajó del punto de congelación. Todavía no termino de entender el clima en las montanas estadounidenses. Hace un mes atrás a tan solo 1400 metros tuve un par de nevadas realmente fuertes, ahora con el otoño en su plenitud y a mayor altitud tengo una noche agradable, claro que afortunadamente para mí.

Amanecía y el buen tiempo permitió que saliera temprano. Seguía un buen descenso y luego un sector de columpios antes de llegar al sector donde se encuentra la famosa sequoia "General Sherman”. Aunque no es el más alto (Hay redwoods con mayor altura), ni el más grueso en su tronco (lo supera el Genera Grant), si es el que mayor masa posee (aproximadamente 1400 toneladas). Es por hoy el mayor árbol del mundo.

A pesar que tomé muchas fotos, creo que ninguna puede plasmar su tamaño ni tampoco trasmite las sensaciones que se tienen al estar al lado de este gigante.

Es increíble como no te cansas de contemplar  y de sentir en cada uno de ellos los cientos e incluso miles de años que han soportado para llegar a lo que son hoy. Da tristeza saber que muchos fueron talados sin el menor remordimiento y hoy solo queda un pequeño porcentaje de su cantidad original.

Terminaba mi visita a este mágico lugar. Solo la grandeza de un lugar como estos puede trasmitir serenidad y paz de una forma tan rápida. Caminar lentamente disfrutando de estos bosques es casi como una terapia para el alma.

Empezaba mi descenso saliendo del parque y me encaminaba a Three Rivers, donde me esperaban Nancy y Uwe. Los había conocido en una playa al norte de California cuando nos invitaron a Damian y a mí a una deliciosa torta. Ahora podría tener un alto en mi camino y un pequeño descanso para reorganizar mis cosas (lavar ropa, escribir un poco y organizar la información).

Que delicioso es sentir que a pesar que te conocen de poco tiempo te reciben como si fueras amigo de toda la vida. Esa fue la sensación que me transmitieron en especial con la gran sonrisa y amabilidad de Nancy.

Me propusieron quedarme un día mas para conocer otras partes del parque y como mi calendario estaba ajustado también ofrecieron acercarme al siguiente día evitándome toda la parte plana de autopistas dentro del Valle de San Joaquín que realmente no resultaba muy atractivo a la vista. Me quedaba un día más, la idea era dirigirnos al sector de "Mineral King" dentro del Parque Sequoia. Era una subida bastante empinada por un camino angosto y de curvas bien complicadas, pero nuestra sorpresa fue grande cuando a mitad de camino encontramos la vía cerrada. No había opción nos devolvimos y tocó cambiar el plan conociendo algunos sectores aledaños que resultaron muy bonitos también.

El siguiente día con mis cosas dentro de su camioneta pude evitarme esta pedaleada un poco monótona y ellos me acercaron un poco mas a mi destino llevándome hasta el Lago Isabella y evitándome un ascenso que no tenía contemplado que me llevaba hasta los 1800 metros. Viendo la ruta creo que no hubiera podido hacerlo en el tiempo que tenía previsto, realmente estaba larga e intense la ruta.

Ahora, nuevamente con el itinerario en orden seguía mi camino rumbo al Parque Nacional "Death Valley".

Primero continue bordeando el Lago Isabella para luego iniciar un ascenso suave para mi primer paso montañoso, de los muchos que de ahora en adelante tendría que afrontar.

Fue muy relajante poder pasar esa noche en medio del desierto. Creo que es virtud de estos parajes trasmitir tranquilidad y paz. Además poder contemplar muchas estrellas, incluso algunas fugaces y escuchar el sonido de los coyotes de fondo le daban un toque todavía más intenso al escenario. En nuestro mundo actual, donde el sonido común es el del bullicio de las ciudades, resulta realmente necesario ponerse en contacto con nuestra parte natural y disfrutar de estos momentos, se lo recomiendo a todos.

Iniciaba mi siguiente día con el ascenso al primer paso montañoso. En medio de árboles “Joshua” coronaba el paso Walker para luego descender al Valle de “Indian Wells”. Es una región desértica donde la mayor parte de su extensión pertenece al ejército o a la marina o a otra rama de las  fuerzas armadas estadounidenses, para prueba de armas, paracaidismo, o equipo militar.

Tomaba una ruta paralela a la Sierra Nevada pero ahora hacia el norte, con un ascenso suave pero constante rumbo al lago seco de Owens. Era otro día donde terminé casi a la misma altura que lo inicié pero donde trepé más de 1000 metros de desnivel.

Saliendo de Olancha el desierto se sentía con más fuerza y el paisaje que producía el lago seco de Owens a modo de salar le daba un toque especial al paisaje. Nuevamente iniciaba una subida constante con algunos repechos bastante fuertes.

Entraba ahora si oficialmente al parque nacional “Death Valley” y yo estaba convencido que solo me esperaba la gran bajada final para llegar al valle que esta por debajo del nivel del mar. Lamentablemente me equivoqué y de ello me pude dar cuenta cuando poco a poco se fué mostrando un Nuevo valle, el de Paramint, con lo que necesitaba descender mas de 1000 metros para volverlos a subir casi que inmediatamente.

Ya con esta perspectiva necesite aplazar mi llegada al “Valle de la Muerte” (Death Valley) un día más. Sabia por la hora que sería poco sensato tratar de afrontar la nueva subida y preferí al final del decenso buscar un lugar para acampar.

Esa noche se nublo bastante y hasta algunas gotas cayeron, sin embargo en la mañana el cielo estaba completamente despejado.

Me alisté temprano pues era otro día de intensa subida. Pase primero por Paramint que se convierte en el único punto en esta parte del camino para recargar provisiones. Allí fué mi primer encuentro con una pareja suiza: Christina y Roger, quienes en sus bicicletas, estaban uniendo Vancouver en Canadá, con Las Vegas, celebrando de esta forma su luna de miel. Ojalá si algún dia me caso también pueda tener mi luna de miel de esta forma.

Ellos siguieron adelante y yo empecé a subir lentamente con muchas paradas para tomar fotos del valle que iba dejando. Me gusta el desierto, sus variados colores que van cambiando según la hora del día y las formas de sus montañas. Poco a poco recuperaba nuevamente los mas de 1000 metros de desnivel y con un viento bastante frío por fin cambiaba la pendiente y empezaba el tan anhelado encuentro con este famoso valle, que es el remanente de un lago gigante que hace miles de años cubría toda la región.

Fué un descenso de 1600 metros de desnivel que pasaron mas rápido de lo que hubiera querido. El primer sitio al que llegue y que es la parada obligada para solicitar información, comprar lo que se olvidó en el camino y recargar agua es el poblado de “Stovepipe wells”. Allí volví a encontrarme con la pareja suiza, pero ellos ya continuaban el camino.

La ruta que continuaba solo presentaba leves ondulaciones. Primero pasas muy cerca de un sector de dunas de arena donde vale la pena gastarle unos minutos para caminar en medio de ellas, luego en la parte baja del valle aparece el color blanco típico de los salares que se forman al secarse las lagunas, también puedes recorrer algo de la historia del lugar cuando algunos osados llegaron buscando explotar el borax que se encontraba en sus entrañas o simplemente contemplar un amanecer como el que tuve gusto de compartir nuevamente con mis amigos suizos en el famoso “Zabrinski Point”

Creo que el mayor regalo que te brinda el desierto es la posibilidad de reflexión que el silencio otorga, la calma que se siente en cada rincón y la paz que se puede ganar si te compenetras con él.

La ruta entre el “Death Valley” y las Vegas fue nuevamente una sucesión de subidas y bajadas en medio del desierto de Mojave. Volví a a subir hasta los 1000 metros para luego bajar hasta Shoshone a 400 metros. Empezaba una nueva subida otra vez hasta mas de 1000 metros para por fin terminar en la ciudad de Puhrump. Fué realmente un día bastante desnivelado.

Aquí, gracias a Raúl Merezco, su hermano Boris y familia, pude tener un sitio donde pasar la noche con todas las comodidades y adicionalmente me contactaron con más familia en Las Vegas para que pudiera llegar al siguiente día sin apuros.

Ya con la seguridad de tener un lugar donde llegar en esta gran ciudad, emprendí mi último gran ascenso (nuevamente casi de 1000 metros) para por fin contemplar mi destino desde su cumbre. Baje por una ruta un poco más larga pero mas Hermosa: “The Red Rock Canyon” para por fin entrar a la ciudad de los casinos, el juego, las luces de neón y el exceso que se puede contemplar en todas sus expresiones.

Ahora esperaba encontrarme con mi hermana y vivir un poco la experiencia de esta ciudad.

Agradecimientos especiales

·         Nancy y Uwe por recibirme como a un miembro mas de su familia en Three Rivers, bajando del Sequoia National Park.

·         Wayna Davis y su esposa Mary por invitarme a comer, regalarme el mapa y guiarme en mi paso de la cordillera Nevada.

·         Pete Piva, por acompañar mi rodar en su bicicleta de ruta.

·         Susan y Paulette por invitarme a colocar la carpa en su patio, compartir la cena y el desayuno y ayudar para que mi itinerario se mantuviera en orden al acercarme a la entrada delKing Canyon”.

·         A Christina y Roger, por invitarme a su campamento en el Death Valley y compartir conmigo su experiencia de su luna de miel sobre 2 ruedas.

·         Raul Merezco, su hermano Boris y familia, por recibirme en su casa en Pahrump.

 

Nuevamente hacia la montaña. Nuestro encuentro con Yosemite National Park.

Del 27 de octure al 2 de noviembre.

Continuabamos con Damián nuestra ruta nuevamente hacia las montañas. Necesitabamos salir del área metropolitana de San Francisco pero para hacerlo en bicicleta las cosas eran bastante complicadas. De por si, la mayoría de puentes no permiten el paso de ellas.

Queriendo evitarnos todo este problema, la mejor solución era tomar el metro para que nos llevara a la estación más alejada que tenía hacia el oriente. Como el 27 de octubre era sábado no tuvimos problema con los horarios para poder colocar a nuestras consentidas en un vagón del BART. Fue un recorido como de una hora hasta la estación de Plescenton.

A pesar de ello todavía salimos en un sector bastante urbano y tuvimos que seguir bastantes señales e indicaciones para encontrar nuestra ruta sin utilizar las autopistas. La idea era llegar a pasar la noche en el parque “Caswell Memorial”. Para ello tuvimos que sortear un paso montañoso para luego nuevamente bajar al famoso valle de San Joaquín. Llegar a él, fue entrar a una de las zonas con mayor producción frutícola que tiene los Estados Unidos. Durante kilómetros rodamos en medio de cultivos de naranjas, mandarinas, manzanas y peras. Adicionalmente algunos hatos lecheros completaban este escenario altamente productivo.

Al final de la tarde y necesitando utilizar nuestras linternas por fin llegamos al campamento. Resultó un oasis de bosque al lado del río, en medio de tanto cultivo.

Noche tranquila que disfrutamos luego de tantos días de ciudad.

Al día siguiente cotinuamos con las instrucciones que habíamos bajado de internet para llegar al siguiente parque (Turlock Lake) sin utilizar las autopistas. Otra vez en medio de cultivos y eludiendo los poblados y vías principales continuaba nuestro rodar. Entrabamos en un área más árida y a la distancia pudimos ver el lago. Sin embargo nuestra dirección no nos acercaba a él. Luego de analizar los mapas nos dimos cuenta que estabamos en otro camino y era necesario devolvernos. Era un día caluroso y teníamos programado darnos un buen chapuzón en el lago. Sin embargo la demora del desvío y el darnos cuenta a última hora que el campamento quedaba alejado del lago, frustró nuestro deseo.

Por lo menos un buen descanso y un regalo adicional de una de las guardaparques (media pizza), nos contentaron la noche.

Nos estabamos preparando mentalmente para el ascenso que nos esperaba en el acercamiento al famoso parque Yosemite, que era nuestro destino.

Pensábamos que sería una subida continua, pero nuestra sorpresa fue grande cuando en medio de un terreno bastante árido lo que hacíamos era subir y bajar. Realmente las bajadas no las disfrutas sabiendo que tienes que volver a recuperar esos metros perdidos.

Toda la mañana nos la pasamos así, solo luego del reservorio acuícola de "New Don Pedro" sentimos que la subida se incrementaba rumbo a Coulterville.  Claro que la verdadera subida fue luego de esta villa, fueron unos 6 km donde trepamos de 530 a 1030 metros. Nos demoramos más de la hora en superarla y con la tarde que se nos venía y el cansancio en nuestros cuerpos, la decisión estaba tomada para buscar el primer campamento o espacio para colocar nuestras carpas.

Llegabamos a Greeley Hill y nos pareció muy curioso que en su cartel que hace referencia a la población, lo que apareció en vez del número respectivo, fue la palabra "amistosa". Y realmente lo pudimos comprobar cuando en el mercado donde compramos algunas cosas nos atendieron como si nos conocieran de tiempo atrás, con una gran sonrisa y gran amabilidad; después, en un local inmobiliario, luego de cruzar unas pocas palabras nos facilitaron el computador para mirar internet (Damián pudo ratificar que la nueva presidente de su país es la esposa del actual presidente Kitchner). Por último, en el campamento Yosemite west lake, el cuál era nuestra única opción, realmente nos hicieron un gran descuento.

Ya con las carpas armadas lo que nos empezó a preocupar fue la tormenta que se veía venir. Truenos y relámpagos nos rodeaban por varios frentes y nos apresuramos a preparar la comida; sin embargo el fuerte aguacero nos ganó a carrera y tocó refugiarnos a terminar de prepararla. Estábamos en estas cuando apareció Joshua, trabajador del campamento, quien se acercó a conversar un poco. Los rayos estaban cada vez más cerca hasta que uno cayó a menos de 100 metros de nosotros, todos quedamos paralizados. Viendo que nuestras carpas no eran el mejor lugar para pasar una noche así, él se fue un momento y nos llegó con la grata noticia de que esa noche teníamos una cabaña. Realmente fue espectacular tener la tranquilidad de este lugar donde pudimos cargar baterías, prender la calefacción y dormir muy cómodos.

El problema fue salir al otro día de este lugar tan confortable, mientras que afuera, apesar que había amanecido totalmente despejado, estaba haciendo un frío que rozaba el punto de congelación.

Teníamos que partir, nos despedimos de nuestros amigos patrocinadores del campamento Yosemite west lake e iniciamos nuestro jornada.

Nuevamente resultamos bajando más de lo que subíamos. Eran largos repechos que superábamos para nuevamente encontrarnos con una bajada igual o más larga. Realmente ese día las energías y las horas del día nos alcanzaron solo para llegar a la entrada del parque, aunque en total solo fueron como 40 km. Estabamos oficialmente dentro de Yosemite pero ubicados en el primer campamento, todavía bastante lejos del famoso valle. Ese recorrido quedaría para el siguiente día.

Tuvimos una noche despejada en medio de un hermoso bosque de pinos. Prendimos una fogata y nos quedamos hasta tarde charlando de todo un poco. Se nos avecinaba la entrada al famoso valle de Yosemite y eso nos tenía bastante emocionados.

Amaneció nuevamente despejado, lo que nos alegró bastante, aunque empezabamos el día con una mañana muy fría. Iniciábamos nuestro ascenso y antes de coronarlo, realizamos una parada para adentrarnos caminando hasta un pequeño reducto de Sequoias gigantes. Era nuestro primer contacto con estos gigantes de la naturaleza. Realmente pensamos que sería un bosque y solo eran unos pocos árboles, sin embargo sentimos su grandeza.

Regresábamos a la ruta y retomando la bajada. La llegada al valle se sentía cada vez más cerca y al final, de un momento a otro, luego de una curva se abría todo el valle de una forma increíble. La parada fue obligatoria para tomar muchas fotos y luego seguir por una ruta que nos hacía parar cada 5 minutos. Pasamos varios túneles hasta que por fin el desnivel cesaba y tomábamos terreno plano. Cruzamos por algunos bosques donde el otoño había pintado sus hojas de colores pastel, creando un cuadro, por lo menos para mí, único y novedoso, ya que en Colombia no poseemos estaciones.

Estábamos ya con hambre pero queríamos llegar al famoso "Capitan" para preparar nuestros sandwiches. Al fin estábamos junto a la pared de granito más famosa dentro del mundo de los escaladores. Realmente es impresionante sentir su grandeza y saber que con solo algunas cuerdas y equipo básico, muchos han encontrado el cumplimiento de sus sueños, en su cumbre.

Era otra jornada corta en kilómetros pero el tiempo parecía que no alcanzaba para todas las paradas que realizábamos y todas las fotos que se nos cruzaban en el camino. Teníamos que llegar a buscar información, comprar algunas cosas y ubicar el campamento.

Estábamos ya en la compra de la comida para la noche cuando apareció Kathy, quien luego de algunas preguntas terminó invitándonos a su casa. Ella junto con su esposo Jeff, trabajan con el parque y son amantes de la escalada (que mejor sitio para vivir).  Terminamos pasando una noche en familia, con ducha caliente, ropa entre la lavadora y nuevos amigos para compartir experiencias y vivencias.

Damián solo pensaba quedarse un día más para luego partir, sería nuestra despedida pues yo me quedaba otro día para hacer otra caminata y tomar una ruta diferente.

Con las indicaciones de Jeff la decisión estaba tomada para el día siguiente bien temprano. Queríamos unir 3 diferentes caminatas. Iniciabamos subiendo hasta el "Glacier Point" por la ruta "Four Mile" una de las más frecuentadas en el parque, luego empezábamos el descenso acercándonos a las cascadas Illiouette, Nevada y Vernal por el "Panorama Trail" y bajábamos a la villa por el "Mist Trail".

Realmente ha sido una de las caminatas más bellas que he realizado en mi vida. Nada técnica, pues la ruta es suave, inclusive con algunos tramos pavimentados, pero con una vista del Capitan, del Valle y del Half Dome, impresionante. Cada mirador, cada nuevo punto de vista era excusa para tratar de plasmarlo en una foto o simplemente parar a contemplar el escenario imponente.

Se nos fue todo el día y con los últimos rescoldos de luz llegamos a la vía pavimentada encontrándonos con la fortuna que el bus que recorre el valle, estaba justo a nuestra salida. Toco correr un poco pero logramos tomarlo. Llegar a la villa, ir a la casa, charlar un poco de nuestro día de caminata y prepararnos para nuestro siguiente día, gastaron nuestras últimas energías. Era duro nuevamente sentir que en el camino avanzaría sin la compañía de Damián, pero teníamos rutas diferentes y destinos que trazar.

Esa mañana nos levantamos con objetivos diferentes, Damián organizando todo su equipo para partir hacia el famoso "Tioga pass" y yo emprendería otra caminata hacia la cumbre de "Yosemite Fall".

Con un fuerte abrazo y con la idea de volvernos a cruzar en este viaje, vi partir a mi amigo rumbo a su destino, así como yo continuaba con el mío. Sentí un vacío en el alma cuando dobló la esquina y se me vinieron a la mente todas las vivencias compartidas. Desde lo más profundo de mi corazón le envié el mejor deseo de un verdadero amigo, para que continue con buen viento y buena mar en éste su gran sueño.

A mi me esperaba otro ascenso a la cima de la cascada Yosemite. Me sentía extraño al hacerlo nuevamente en solitario.

Lamentablemente en está época del año no baja agua por esta gran pared, por lo cual tuve que conformarme con las fotos y videos que mostraban todo su poder y belleza. Sin embargo ver las dimensiones de la pared al ir subiendo poco a poco me hacían querer volver en otra oportunidad para poder contemplarla con toda su fuerza y grandeza.

Fue una subida más corta que la del día anterior pero más pronunciada. Tal vez lo más impresionante fue al final poder estar al borde de la pared y sentir los 900 metros de desnivel casi en vertical al lado tuyo. El estómago apenas se encogía y sentías algo que te empujaba hacia atrás. Era impresionante la vista y la sensación al estar tan cerca del abismo.

Retorné a la villa con este recuerdo en mi mente, pude caminar un poco más sus alrededores y retornar a la casa de Kathy y Jeff para preparar mis cosas para la partida. Esa noche tuvimos cena con algunos amigos así que pude compartir con ellos parte de mi viaje.

Era momento de continuar, ahora mi rumbo en esta nueva etapa sería Las Vegas pasando por los parques nacionales Sequoia y Death Valley. Para mi tenía un condimento adicional y era el encuentro con mi hermanita Sandra y su esposo Matt. Eso convertían a las Vegas en un momento muy importante en mi viaje.

Agradecimientos especiales:

·         A mi amigo Damián, por compartir nuevamente la ruta. Fue muy dura la despedida y espero volverlo a ver durante el viaje. 

·         A Joshua y Malcom del campamento Yosemite West Lake  en Greeley Hill, antes de entrar a Yosemite NP, por facilitarnos la cabina en esa noche de tempestad. Pueden conocer este lugar en el sitio www.yosemitewestlake.com

·         Al resto de personas en Greeley hill por su amabilidad, por prestarnos el computador para mirar nuestros correos y por regalarnos varias sonrisas que siempre recargan nuestras energías.

·         A Kathy y Jeff por recibirnos en su casa en Yosemite Village, compartir sus experiencias y guiarnos para conocer este maravilloso parque.

 

San Francisco, California. Una ciudad de contrastes. Del 18 al 26 de octubre

Entraba a la ciudad más grande hasta ahora visitada en mi viaje y lo hacia por la Puerta de Oro como se le conoce a este famoso puente.

La primera grata sorpresa es la arquitectura que se mantiene en la mayoría de sus viviendas. Sus casas de no más de 3 pisos con sus ventanales saliendo en formas simétricas le dan un toque especial a todos los rincones de la ciudad.

Otro aspecto característico son sus colinas que están repartidas por todas partes y la convierten en un buen desafío para recorrerla en bicicleta. Incluso existe un mapa donde puedes ver todas las calles con su porcentaje de inclinación y así puedes programar la mejor ruta (que no siempre es la directa) para ir de un punto a otro.

Y por último, como primera impresión me quedó la cantidad de áreas verdes, parques y lugares de recreo que posee. Varios de ellos son viejas bases militares que se usaron durante la segunda guerra mundial.

Realmente San Francisco está limitada geográficamente, por el mar principalmente, lo que la convierte en un ciudad de apenas unos 750.000 habitantes. Sin embargo sumando las ciudades contiguas la convierten en un área metropolitana bastante grande.

Luego de mi entrada a la ciudad y estas primeras impresiones que pude ratificar posteriormente, pudimos disfrutar de la amabilidad de nuestra anfitriona. Shirley la habia conocido en Alaska cuando ella también regresaba en bicicleta. De por si, ella apenas habia llegado un par de dias antes a San Francisco.

San Francisco era también para mí el punto para hacer el trámite de mi visa Mexicana. Por eso me tomé un día para hacer estos trámites esperando que pueda terminarlos en San Diego cerca a la frontera con México.

Aparte de caminar por sus calles, rodar por sus empinadas colinas para llegar a algunos de sus lugares más representativos, ver la cantidad de turistas montados en los trenes jalados por cables e ir a la famosa isla de Alcatraz, creo que lo más importante que me pudo quedar de este paso por San Francisco fue el espíritu liberal que se siente en su gente, las diferentes corrientes de pensamiento que se viven y el cuestionamiento que se siente frente a la misma realidad que nos toca vivir, incluso se siente la controversia a la política armamentista de los Etados Unidos.

En este sentido pude ver algunas manifestaciones especiales que nacen de diferentes grupos en la ciudad. Me pareció importante el tema del ahorro energético, pudiendo ver un evento donde convocaron a apagar voluntariamente los bombillos de la ciudad por espacio de media hora y en el tema que a mi más me apasiona, también un grupo grande de personas en la ciudad está buscando generar conciencia en el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte. Esta corriente la pude sentir en toda su magnitud en el "Critical Mass" que todos los viernes al final de cada mes se realiza de forma muy espontánea. La idea es que al reunirse en un mismo punto gran cantidad de ciclistas, generan tal masa que ella misma empieza a desplazarse generando su propia dinámica y en últimas creando un cambio de pensamiento y de actitud de los participantes y los espectadores. Se pretende con ello hacer un llamado a la utilización de la bicicleta como medio alternativo de transporte y buscar mayor reconocimiento por parte de las politicas públicas para la creación de nuevas bicisendas y facilidades para este tipo de mobilidad. Adicionalmente este viernes era especial pues se celebraba “Halloween” y la gran mayoría de ciclistas irían disfrazados. Ver rodar tal cantidad de ciclistas (yo le pongo unos 4000) la gran mayoría con disfraces muy originales, incluso un papa noel desnudo con solo su barba y gorro, me ratificaba que cuando se pretende generar cambios la mejor forma de hacerlo es uniendo voluntades y aportando a la causa con ideas y acciones. Ojalá en mi país todos pudieramos unirnos en la causa común de conseguir la paz.

Realmente fue una forma de terminar de conocer la ciudad sin preocuparme por los carros, semáforos o dirección de las calles. Solo era cuestión de dejarse llevar por esa masa de ciclistas de todos los estilos, tendencias y filosofías.

Me llevo el recuerdo de una ciudad muy liberal de pensamiento, tanto, que concentra el más alto porcentaje de población homosexual en el país, con muchas manifestaciones en cuanto a las artes, música, deportes y actividades en cada rincón de la ciudad. Con su barrio japonés y chino, con una población multiracial y con muchos matices culturales y sociales, daría para escudriñarla por muchos más días,

Un detalle que me encantó fueron sus murales, muchos de los cuales involucran el tema de la bicicleta y la proyección de la ciudad en el futuro a una que le de menos importancia a los carros y más a la verdadera calidad de vida que se obtiene de otras formas.

A groso modo esta fue la impresión que me dejó San Francisco. De todas formas sigo prefiriendo los espacios naturales en los que puedo encontrar la paz, soledad, contemplación y energía que se convierten en la inspiración y sustento para continuar con mi recorrido.

Agradecimientos especiles.

·         A Shirley Johnson, por aguantarnos en su casa por más de una semana y mostrarnos las diferentes facetas de esta loca ciudad. Afortunadamente ella también es viajera y sabe de todas nuestras necesidades. Además ella fue la que nos contó de Critical Mass y esa fue la razón principal para demorar nuestra partida de San Francisco.

·         Kash, por su pasión por el tema de la bicicleta y por ayudarnos a ponerla nuevamente a punto para muchos más kilómetros.

·         Alejandro Caminos, amigo Venezolano con quien pude departir un agradable momento y conocer un poco más de la vida en esta ciudad.

 

La costa Californiana: Bosques de Redwoods, mucha lluvia y muchas subidas y bajadas. Del 6 al 18 de octubre.

Iniciaba una nueva etapa en mi viaje, ahora la cercanía al mar y la amistad de Damián serían mis compañeros de carretera. Ya sabía de antemano que el mal clima había demorado a mi amigo argentino, por lo cual tendría un día de descanso mientras él me alcanzaba en el campamento. Hacía mucho tiempo no tenía un día relajado. Para mí era mas que necesario tener una parada en el camino, donde no tuviera que pensar en empacar, en el almuerzo de carretera y en el lugar para dormir al final de la jornada.

Me dediqué a tomar fotos, a escribir y leer. Ya entrada la tarde llegó Damián y este momento fue celebrado con un caluroso abrazo. Habían muchas historias que contar de parte y parte y por ello la cena se alargó bastante.

Ese día llegaron adicionalmente otros ciclistas viajeros al campamento, con los que pudimos compartir nuestras vivencias.

Damián llegaba necesitando un día de descanso, pues como a mi, le habia tocado sortear la temporada de lluvias en la costa y esto había hecho del rodar una tarea un poco complicada. Por esto nos quedamos un día adicional en el campamento para recargar nuestras energías y retomar esta nueva etapa.

Nuevamente el "Sudaca Team" estaba reunido y esto hacia que la perspectiva del viaje cambiara. Para mi era muy especial rodar con un amigo como Damián y compartir nuestro objetivo en común.

Iniciabamos nuestro recorrido cambiando de estado y entrábamos a California, pero todavía no la de playas y chicas en bikini que es la imagen que vende la publicidad. Claro que California nos recibió con un escenario muy especial, los bosques de redwoods que constituyen un parque nacional.

Nuestro primer destino, luego de Harris Beach, fue el parque estatal de "Elk Prairier" aunque para hacerlo necesitabamos recorrer bastantes kilómetros. El recorrido nuevamente inició cerca a la costa, un poco mas plano de lo acostumbrado. Luego de pasar una pequeña región agrícola entramos por fin a California que se constituía en mi sexto estado en este país.

Recien entrados en California nos desviamos