Y SE ME TERMINÓ CENTRO AMÉRICA. MI PASO POR PANAMA

Del 9 al 19 de noviembre de 2008.

           

Entraba a Panamá justamente en el mes que se celebraban la mayoría de sus fiestas patrias. Por este motivo la bandera de este hermano país hondeaba en carros, motos y muchas casas que estaban a las orillas del camino.

Todo noviembre es una seguidilla de celebraciones que se manifiesta en desfiles de colegios, carrozas y muestras musicales y de trajes típicos. Por eso al llegar a la ciudad de David tuve la fortuna de ver toda la celebración del Grito de independencia, que aunque se dio en la provincia de Los Santos, en otras provincias como Chiriquí, también se celebra.

 

Panamá y Colombia fueron una sola nación entre 1821 hasta 1903 cuando sucedió la separación. Panamá celebra este hecho el 3 de noviembre y adicionalmente el 4 de noviembre se celebra el día de la Bandera, el 5 la rendición colombiana en Colón, el 10 el grito de independencia de la Villa de Los Santos y el 28 la independencia definitiva de España.

 

Pude contemplar muchas de las manifestaciones culturales y folclóricas gracias a estas fiestas y también pude ver como existe mucha cercanía entre las mismas con mi país Colombia. El acordeón, las tamboras, la guacharaca, ritmos similares a la cumbia y el vallenato y trajes típicos parecidos a las polleras, fueron la constante en el desfile.

 

Mi recorrido por Panamá lo realicé por toda la vía panamericana, por lo cual rodé por la zona más plana, poblada y moderna del país.

 

En David, la segunda ciudad del país,  me alojé el primer día con los bomberos de la ciudad y luego pude realizar una visita a la Aldea Infantil SOS, pero esta historia será ampliada en la sección de las Aldeas Infantiles.

Salía de la ciudad de David hondeando una pequeña bandera del país, que una niña de la Aldea Infantil me había obsequiado. El terreno se me presentaba con pequeñas ondulaciones pero casi todo a nivel del mar. Aunque no eran exigentes las subidas, la temperatura y la humedad alta, hacían del recorrido un poco exigente. Nuevamente los bomberos fueron mis anfitriones en el pequeño poblado de San Felix. Tenía tiempo para continuar pero preferí parar acá pues seguía un sector un poco desolado sin pueblitos donde parar.

 

Me acercaba a otra de las ciudades grandes de Panamá: Santiago y como se hizo habitual en Panamá, fueron los bomberos los que me dieron todas las posibilidades para pasar la noche muy cómodamente.

 

Mi siguiente destino era la Aldea Infantil SOS de Penonomé y aprovechando la vía prácticamente plana estuve allí pasado el medio día. De esta forma tuve tiempo de descansar un poco, comer y luego tener toda la tarde para pasarla con los niños compartiendo un poco de mi viaje y recibiendo de parte de ellos su alegría característica.

 

La vía Panamericana en ocasiones pasaba muy cerca de algunas playas, por lo que no podía dejar pasar la hora del almuerzo disfrutando de la vista del mar y la tranquilidad que inspira el vaivén y murmullo de sus olas.

 

El clima se había mantenido caluroso y seco por las mañanas, sin embargo en las tardes era casi una regla el chubasco y ya había tenido la suerte de salvarme de dos buenos aguaceros. Sin embargo la suerte no me alcanzó para el día que llegaba al poblado de Capira, pues faltando apenas unos 5 kilómetros el agua me alcanzó y fue necesario esperar antes de llegar nuevamente a los bomberos.

 

Definitivamente los bomberos en Panamá son los ángeles de la guarda de los viajeros en bici. Como prácticamente la mayoría de cicloviajeros pasan por esta vía, la mayoría de las estaciones de bomberos tienen varias historias de otros ciclistas que los han visitado. Aunque se ve la diferencia radical entre las estaciones de Costa Rica, con sus equipos nuevos y sus instalaciones a todo dar, en cambio en Panamá tienen que trabajar inclusive con carros que datan de la segunda guerra mundial y con instalaciones que dejan mucho que desear. A pesar de todo ello, en calidez humana todos comparten la buena disposición de ayuda, sacrificio y entrega por personas que en la mayoría de los casos no conocen. En Capira por ejemplo nos la pasamos en la noche jugando cartas y compartiendo nuestras diferentes anécdotas.

 

Me dirigía ahora si hacia Ciudad de Panamá y al final de mi destino en este país. Como existe el tapón del Darién, no es posible continuar hacia Colombia por vía terrestre. Tenía tres opciones. Un velero que tardaría 5 o 6 días en llevarme a Cartagena, un barco mercante que según lo averiguado no sería fácil de encontrar y por último tomar la ruta directa a Cartagena por avión. Evaluando los costos, pros y contras de cada opción, al final había decidido viajar por vía aérea.

 

La entrada a la ciudad de Panamá estuvo retrazada por 3 pinchazos que tuve este día, además de un terreno mucho más ondulado de lo esperado. Antes de entrar a Ciudad de Panamá hay que cruzar el famoso puente de ¨Las Américas¨, sin embargo al parar con anterioridad a tomar algunas fotos, di tiempo para que un policía viera mis intenciones de pasar el puente sobre mi querida Monarca. Al final no me dejaron cruzar argumentando que mucha gente se había suicidaba lanzándose desde el puente y por ello ahora estaba prohibido su paso. No lo pude convencer que si hubiera querido matarme lo habría podido hacer hace mucho tiempo en mi viaje con la cantidad de camiones que cruzaban a 5 centímetros de mi existencia o en otra cantidad de puentes, barrancos, y lugares más adecuados para ello. Al final, el policía  paró un camión y mi entrada a la ciudad la tuve que hacer sobre 4 ruedas.

 

Me quedé cuatro días en Ciudad de Panamá y tuve toda la comodidad posible gracias a la Aldea Infantil SOS de la ciudad y en especial a la calidez de su director Roberto Watson.

 

El primer día me fui de turismo a las exclusas de Miraflores y como la Ciudad de Panamá no tiene realmente un buen transporte público, la opción más sencilla fue hacerlo en mi Monarca. La ruta me llevó por uno de los barrios más exclusivos de la ciudad y que constituye toda el área del Canal que estuvo en dominio de los Estados Unidos y que fue revertida al país en el cambio de siglo.

 

Tuve que permanecer más tiempo de lo esperado en las exclusas de Miraflores ya que el paso de barcos solo empezaba en horas de la tarde. Pude entonces, conocer con detalle el museo, ver el video y hacer una nueva amiga que venía desde Venezuela. En esta visita es donde pude percatarme de las dimensiones de la obra y en especial de los sacrificios que se hicieron a nivel de vidas humanas para su realización. Es una obra monumental que ahora se va a ver magnificada con el trabajo de una nueva etapa que pretende construir nuevas exclusas para que puedan pasar los barcos de mayor tamaño que hoy día se construyen.

 

Luego de ver en acción todo el proceso de funcionamiento de las exclusas gracias al paso de un buque petrolero y un crucero, arranqué presuroso pues el chaparrón se venía venir. A pesar que le apuré, nuevamente el aguacero me alcanzó y llegué como un pato mojado a la Aldea Infantil SOS.

 

El día siguiente lo utilicé para realizar algunas entrevistas que estaban programadas. Pude contar un poco de mis experiencia en dos periódicos y dos cadenas radiales. También confirmé mi salida de la ciudad para el 19 de noviembre.

El siguiente día lo dediqué a los niños de la Aldea Infantil. Nos reunimos en el kiosco central y luego hice la visita a todas las casas. Las fotos y detalles podrán verlas en la sección de las Aldeas Infantiles.

 

Me preparaba para mi partida por lo que esa misma noche tuve que desarmar a Monarca y dejarla lista para llevarla al aeropuerto. Afortunadamente gracias a Roberto Watson, director de la Aldea Infantil SOS de la Ciudad de Panamá, tenía garantizado el transporte mío y de todo mi equipaje al Aeropuerto.

 

El vuelo salió aproximadamente a las 11 de la mañana, por lo que tuve que llegar como a las 8 y afortunadamente pude mandar a mi Monarca en el avión. Inicialmente me habían dicho que tendría que enviarla por separado y que eso tardaría como una semana. Ya me había hecho a la idea de darme unas vacaciones obligadas en Cartagena mientras llegaba mi compañera de viaje.

 

Se terminaba Centro América y retornaba a mi país. Estaba entre emocionado y expectante a las nuevas sensaciones que causaría mi país. A pesar de todos los recuerdos sabía que el viaje lo cambia a uno y la visión, en ocasiones parcializada que uno puede tener de su propio país, tiende a cambiar con un viaje como el mío.

 

Al final había escogido esta fecha pues quería pasar mi cumpleaños número 36 en Colombia y con amigos.

 

DATOS DE INTERES

 

Días totales en Panamá:                       11

Días pedaleados                                   7

Kilómetros recorridos                            539

Kilómetros totales acumulados:             23.055

Altura máxima del recorrido                  440 msnm

Lo que no pudo faltar:               6 pinchazos traseros y un rayo roto

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

 

  • A los bomberos en la ciudad de David por brindarme el lugar para colocar mi carpa y por su ayuda en mi paso por la ciudad. Fue muy especial haber compartido con muchos de sus integrantes. Disfruté las partidas de tenis de mesa que tuvimos.
  • A la Aldea Infantil SOS de la ciudad de David. En especial a su director Arcinio por permitirme compartir con los niños la Aldea de un día muy especial.
  • Al cuerpo de bomberos de San Felix donde pasé una noche muy agradable.
  • Nuevamente a los bomberos de Santiago, en especial a su comandante Ramón Marcos y a sus bomberos Luis, Mario, Humberto Faustino y José.
  • A la Aldea Infantil SOS de Penonomé. Gracias a Dimas, su directori y Jerlin por brindarme todo lo necesario para descansar y compartir con los niños.
  • En Capira un saludo especial al teniente Alex Rodrigo y a los cabos Cesar Murillo y Joel Castillo, del cuerpo de bomberos. Gracias por su amistad, por compartir conmigo de unos buenos juegos de cartas y brindarme las instalaciones para poder descansar.
  • En Ciudad de Panamá un agradecimiento muy especial a Roberto Watson director de la Aldea Infantil SOS. También a Liliana Anria de la oficina central en Panamá quien coordinó mi llegada a la Aldea. Tuve la tranquilidad para estar varios días en la ciudad, conocerla, disfrutar con los niños y tener la logística para poder viajar a Colombia.
  • Un saludo a mi amiga Maria Eugenia. Gracias por su amistad y compartir conmigo la visita al Canal de Panamá.

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Panamá

 

 

Como empezando de nuevo: De Heredia a la frontera con Panamá. (Costa Rica Segunda Parte)

Del 2 al 9 de noviembre

 

Había dejado mi gran pasión de recorrer lugares sobre 2 ruedas por ayudar en el programa de conservación de tortugas más antiguo del mundo y sabía que retomar el pedaleo, luego de estos 3 meses de descanso, no sería nada fácil. Sin embargo, como todo en el viaje, hasta que no se enfrentan los retos, se sufre o se disfruta, se suda o se congela, hasta esos momentos no se encuentran las respuestas a esos interrogantes o dudas que van apareciendo en el camino.

 

Tuve que sufrir nuevamente al retomar el andar. Luego de cruzar Heredia y San José, era necesario superar un puerto de montaña de casi 3400 metros. Que bonita forma de ver si mis piernas y mi cuerpo habían perdido condición.

 

Y realmente lo pagué. Me sentía pesado (y en realidad tenía unos cuantos kilos de más), me sentía sin fuerzas y hasta la voluntad parecía que hubiera perdido ánimo.

Tuve que realizar este ascenso prácticamente en 3 etapas. La primera saliendo de la casa de Jaime, cruzando toda el área metropolitana de San José e iniciar el ascenso apenas por unos 7 kilómetros. La segunda, muy cerca de coronar la subida hasta el restaurante ¨Los Chespiritos¨ y el tercero coronando la ruta más alta de Costa Rica para descender nuevamente hasta el mar.

 

Definitivamente la vida es así, por la mañana que te congelas del frío y por la tarde que te desesperas del calor; sin subida no hay bajada, sin dolor no hay goce. Creo que el ser humano se fortalece cuando puede tener estos momentos contradictorios pero necesarios. La comodidad, para mí es sinónimo de monotonía y de falta de espíritu para imponerse retos. El  amor por la misma vida requiere que tengamos el valor de ponerla a prueba.

En este tramo, aparte de mis pocas energías, tuve una preocupación diferente. Me empezó a doler la rodilla derecha y era un dolor que se incrementaba con cada pedalazo. Empezó en la subida al Cerro de la Muerte y a pesar del descanso de la bajada no disminuyó el dolor. Al final haciendo algunos ajustes en la altura del sillín, encontré el problema y luego de 2 días de preocupación sentí que con esta modificación el dolor empezaba a bajar.

 

Luego de retomar nuevamente la ruta costera, como siempre siguieron apareciendo los ángeles de la guarda que garantizaron un lugar para dormir y el regalo más grande que puedes tener: una amistad.

Poco a poco nuevamente me fui acomodando a los kilómetros de pedaleo y el recordar y sentir que el placer no está en la meta diaria sino en cada lugar que se recorre, me hacían disfrutar nuevamente de cada momento y detalle del recorrido.

Los últimos dos días rodando por sectores casi planos, tuve la ayuda nuevamente de los bomberos donde pude pasar la noche en las estaciones de Palmar Norte y de la ciudad de Neily.

Aunque Costa Rica puede tener problemas comunes a América Latina, también tiene algunas virtudes que deberíamos retomar. Le han apostado a un país sin ejercito, a un país que busca conservar gran porcentaje de áreas naturales y un país que se enorgullece de ser ¨Pura Vida¨. Conocí también algunos lados negativos como la pérdida del mismo territorio en manos de extranjeros que compran sus mejores tierras, o los atentados que muchos cometen contra los recursos naturales; sin embargo, comparándolo con otros países la balanza para mí fue muy positiva.

 

Cada vez más cerca de casa empiezo a sentir sentimientos encontrados por el camino que se empieza a hacer más corto y es el fin de una nueva etapa en mi vida. Pero todavía faltan algunas historias por contar.

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

 

  • A mi amigo Jaime Victoria por nuevamente recibirme en su casa y hacer de estos días previos a mi partida los mejores. Gracias mi amigo.
  • A Guillermo y Diego de Cartago: por la compañía en mis primeros kilómetros de ascenso y por el ánimo que me dieron al siguiente día cuando subieron a encontrarme nuevamente. Esos detalles no se olvidan.
  • A Eduardo de la Chicharronería Chiquiza. Me permitió dormir esa primera noche en uno de los cuartos que tenía. No se si sería mi cara de cansancio que sin pedirle nada me lo ofreció.
  • A Manuel Elizondo quien me recibió en el restaurante ¨Los Chespiritos¨. Otro amigo amante de la bicicleta con quien pudimos conversar bastante de los viajes y nuestros sueños en común.
  • En Palmar Norte a los Bomberos en especial a Jorge Navarro. Como siempre me recibieron en sus instalaciones y pude descansar sin igual allí.
  • Antes de salir de Costa Rica nuevamente los bomberos de Neily me dieron la mano para dejar todo arreglado antes de mi salida. Con ropita lavada, bien comidito y un buen descanso quedaba listo para entrar a mi décimo país en el viaje. Gracias Miguel, los 2 Mainor, Nelson, Junior y Ralphi.

 

DATOS DE INTERES

  • Días de viaje:                          8 de los cuales 2 fueron de descanso
  • Días totales de viaje                 495
  • Kilómetros recorridos:              336
  • Kilómetros acumulados             22516

           

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Costa Rica y Frontera con Panamá

 

 

LA VIDA EN TORTUGUERO

Del 18 de agosto al 1 de noviembre

 

Tener la posibilidad de trabajar en el programa de conservación de tortugas marinas más antiguo en el mundo, realmente es un privilegio. Este regalo adicional fue posible, entre otras personas, gracias a Graciela Tiburcio, la coordinadora del programa de Tortugas Marinas de Los Cabos, en Baja California, quien me informó y recomendó para poder presentarme como voluntario. Luego de más de un mes de correos electrónicos y un par de llamadas telefónicas, recibí la confirmación de parte de Emma Harrison, coordinadora científica de la CCC , que era aceptado para trabajar por 2 meses y medio como asistente de investigación en la estación biológica John H. Phipps, en Tortuguero, Costa Rica. Esta es una oportunidad que muchas personas en el mundo esperan realizar y fue un verdadero honor estar allí.

 

Este sueño de trabajar por la preservación de la tortuga marina y sus hábitats, nació gracias al Dr Archie Carr, quien al comienzo de los años 50´s empezó a viajar por el Caribe buscando conocer más acerca del comportamiento y biología de estos bellos reptiles. El viaje lo llevó a Tortuguero donde encontró la colonia anidante de tortugas verdes más grande del hemisferio occidental. Adicionalmente los problemas de cacería intensiva, saqueo de huevos y aniquilación de esta especie en la playa, también era lo cotidiano. Por eso es que empezó su trabajo incansable que se materializó con la creación oficial de la CCC (Caribbean Conservation Corporation) en diciembre de 1959,  constituyéndose en la primera organización en el mundo dedicada a la conservación de las tortugas Marinas.

 

A punto de cumplir 50 años de trabajos continuos, la CCC basa gran parte de su trabajo gracias al trabajo voluntario de personas que llegan de diferentes partes del mundo. En mi caso, he tenido la fortuna de trabajar, con amigos de Panamá, Estados Unidos, Francia, India, México, El Salvador, Costa Rica, España Inglaterra, Perú y una compatriota colombiana.

Tortuguero está ubicado en el Caribe Costarricense y se accede a él únicamente por lancha. Es un destino turístico en la actualidad gracias a su riqueza biológica y especialmente, en esta época, por la llegada de las tortugas verdes. Claro está, que en esta playa también llega la tortuga baula, entre marzo y junio y esporádicamente llegan tortugas carey y cabezonas. Afortunadamente el aislamiento de Tortuguero del centro del país, ha mantenido este parque nacional con buenos niveles de conservación, claro que la llegada masiva de turistas cada vez en mayor número, pone a pensar sobre el futuro de este bello lugar.

 

Dejé a ¨Monarca¨ en Heredia en la casa de mi amigo Jaime Victoria. Pararía mi viaje en bicicleta por más de 2 meses pero realmente era una oportunidad que no podía rechazar.

Después de un viaje de casi 4 horas en tres buses (incluyendo uno en medio de un calor infernal en medio de bananeras) y un poco más de una hora en lancha, llegué el 18 de agosto a la estación biológica John H. Phipps, en Tortuguero. Me recibieron Dagnia y Xavier, los coordinadores de campo y pude conocer a los compañeros que terminaban la primera temporada de tortuga verde y a algunos otros amigos que ya habían llegado para acompañarme en esta temporada.

El pequeño pueblo de Tortuguero está inmerso en un sector de bosque húmedo tropical  delimitada por el mar Caribe, la Laguna de Tortuguero y el Parque Nacional Tortuguero. La playa se extiende por 18 millas (aproximadamente 29 km), siendo esta la zona de anidamiento de las tortugas marinas.  El trabajo lo realizamos en las primeras 5 millas (8 km) iniciando en la bocana de la laguna de Tortuguero y adentrándose aproximadamente 2 km dentro del Parque Nacional Tortuguero. La estación biológica de la CCC queda  a mitad de camino de estas 5 millas, por lo que es el punto de partida de los grupos de trabajo: uno en dirección a la Boca y otro en dirección al Parque Nacional.

Durante el día, bien temprano, dos grupos (cada uno de 2 personas) tienen la tarea de realizar el censo de rastros y nidos en las primeras 5 millas. Esto para tener un conteo pormenorizado del número de tortugas que anidaron y así al analizarlo y compararlo con períodos anteriores. Estos datos son un buen estimativo estadístico poblacional que es trascendental para el seguimiento y la toma de decisiones en la búsqueda de la conservación de estas especies. También estos grupos tienen que verificar el estado de algunos nidos que se marcan en las patrullas nocturnas.

 

En el trabajo de la noche hay dos turnos diferentes. El primero de 8 a 12 de la noche y el segundo de 12 a 4 de la madrugada. Cada uno de ellos vuelve a tener 2 grupos (uno que trabaja hacia parque y el otro hacia boca) y en estas patrullas se buscan las tortugas que vienen a desovar. Si hay alguna tortuga que se encuentre en el momento previo a la postura de huevos, se marca el nido con cintas en la vegetación cercana y se cuentan los huevos (esto para poder excavar el nido luego de que las tortuguitas hayan emergido y ver la evolución del mismo). La otra parte del trabajo consiste en marcar y medir la mayor cantidad de tortugas. Sin embargo para ello, se tiene que realizar luego de que la tortuga haya puesto los huevos. Si la tortuga ya puso huevos se mira si tiene placas viejas (pieza metálica con una numeración consecutiva que se le coloca en las aletas), si es así, se escriben los números respectivos. Si no, se colocan nuevas placas; luego se toman medidas a su caparazón y se hace una inspección general a la tortuga para encontrar evidencias de cicatrices, balanos, sanguijuelas o cualquier otra señal que tenga.

 

El trabajo de patrulla diurna o nocturna no se detiene por lluvia o por fechas especiales, por lo cual, sin importar si es domingo, festivo, llueva o diluvie, se tiene que salir. Muchas noches las pasamos bajo la lluvia caminando en la oscuridad y completamente mojados; pero otras noches la vía láctea y las estrellas fugaces eran nuestras compañeras de caminata (claro que también en unas cuantas noches el jaguar rondaba muy cerca y el encuentro de sus huellas eran la evidencia).

Cuando comenzamos el trabajo, la temporada de tortuga verde ya iba avanzada, por lo que afortunadamente siempre tuvimos tortugas para trabajar. Sin embargo el pico de anidación fue como a mediados de septiembre y en las 4 horas de patrulla podíamos trabajar casi siempre un poco más de 10 tortugas. Mi mejor noche la tuve cuando realizamos la patrulla con Karla y dos estudiantes del colegio, pudiendo trabajar 18 tortugas. En el cierre de temporada (a fines de octubre), en una buena noche solo podíamos trabajar unas 3 tortugas.

Adicionalmente en el día hay actividades de caminata en la playa para la concientización de los turistas, ayudar en el museo, preparar propuestas para educación ambiental para los niños de las dos escuelas y del colegio y limpieza y aseo de la cocina y del equipo utilizado en las patrullas. Por esta razón en ocasiones, los tiempos eran cortos para descansar y poder realizar otras actividades.

 

En Tortuguero vale la pena salir a caminar por los senderos del Parque Nacional para observar la fauna y flora que es muy rica, lo mismo que por sus canales o subir al cerro Tortuguero a ver las ranitas venenosas. Por doquier se ven monos cariblancos, araña y congos, teniendo estos últimos un atractivo especial, por sus aullidos que se pueden escuchar a gran distancia. Por ello una de las actividades a la que le traté de dedicarle buen tiempo, fue la de tomar fotografías a la fauna local, como ranitas, culebras, insectos y otros.

La vida en la estación también es bastante interesante ya que es una convivencia permanente con personas de diferentes lugares del planeta, con culturas e idiomas diferentes. El diario vivir también es una buena forma de aprender inglés, pues algunos compañeros poco hablan el español.

 

Algo muy especial es que los chicos del colegio se están empezando a involucrar con las labores y trabajo que realizamos en la estación. Es así como en este año, más de 70 diferentes alumnos acompañaron a las patrullas nocturnas o a los censos, algunos de ellos en varias ocasiones, por lo que un buen grupo tiene gran experiencia en el trabajo con las tortugas.

 

También llegan participantes de diferentes partes del mundo que pagan por tener la experiencia de trabajar con tortugas por unos días o semanas. Ellos también salen con nosotros en las patrullas y comparten la experiencia del trabajo.

Hay varios momentos que han quedado muy marcados en mi mente. Entre ellos tengo una patrulla nocturna con Angie (estudiante del Colegio) y Vitek y Jared (pajarólogos), donde en un momento fue necesario parar y esperar unos 10 minutos muy quietos, pues estábamos rodeados de tortugas que llegaban. Detrás y delante nuestro teníamos tortugas saliendo del mar, a media playa y llegando a la vegetación. Había bastante luz de la luna por lo que se podían distinguir claramente las siluetas de las tortugas moviéndose lentamente y el brillo de sus caparazones cuando salían del mar.

 

Otra noche, estaba tomando el tiempo de cada etapa del proceso de anidación para una tortuga: Estuve más de una hora en silencio detrás de ella, viendo cada movimiento de este bello animal. La luna estaba llena y sin embargo muchas estrellas también resplandecían. La vista clara de la tortuga con la luz de la luna creaba un ambiente único.

 

Otra noche de tormenta con Frankie y otros alumnos fue un poco preocupante, pues los rayos se sentían cada vez más cerca y la lluvia era tan fuerte que no dejaba ver casi nada. Claro que de todas formas la disfruté.

Esta experiencia ha sido tan intensa que me ha puesto a reflexionar sobre mi futuro y como puedo seguir colaborando con esta causa. No quiero que este trabajo con tortugas termine acá, por lo que espero poder seguir en contacto en mi país con personas que trabajen con estos animales e integrarme a ellos de alguna forma.

 

Adicionalmente esta es una invitación para que todos colaboren. Nunca acepten carne de tortuga, sus huevos u otros elementos elaborados con estos animales. Ayuden a concientizar a otros que estas especies están a punto de desaparecer si no hacemos lo debido y en general busquemos dejar un poco mejor este mundo que cuando llegamos a él.

 

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

 

  • A Graciela Tiburcio por comentarme del programa y recomendarme para que fuera admitido como voluntario.
  • A Emma Harrison, la directora científica de la estación de la CCC en Tortuguero, pues ella fue la encargada de la selección de los voluntarios. Gracias por su ayuda para que pudiera enviar los formularios un poco tarde y por estar pendiente de mi viaje en bicicleta antes de llegar a Costa Rica. Fue muy especial para mí cuando ella me confirmó telefónicamente que era aceptado como voluntario para trabajar en Tortuguero.
  • A Dagnia y Xavier, los coordinadores de campo en la estación. Realmente gracias a ellos pudimos tener la capacitación necesaria para realizar el trabajo, además de todo lo necesario para desempeñarlo. Fueron nuestros guías en los dos meses y medio de voluntariado y también se preocuparon por brindarnos otros momentos de entretenimiento y diversión. Gracias por estar siempre pendientes de nosotros en todos los aspectos de la vida diaria en la estación.
  • A todo el ¨Staff¨ de la estación que hicieron lo necesario para que estuviéramos muy cómodos. Realmente muchas gracias:
  • Zelmira: Siempre me acordaré de su comida deliciosa, por la que volví a subir unos 3 kilogramos mientras permanecí en Tortuguero.
  • Marthica, Bertha y Yaneth: Por tener nuestros cuartos aseados (a pesar de nuestro desorden), nuestra ropa limpia y la estación en excelentes condiciones para el trabajo.
  • El capitán Jorge: Por transportarnos en la lancha a todos los lugares que necesitamos y solucionar cualquier daño que se produjera en la estación.
  • A Roberto por mantener los jardines de la estación impecables.
  • A Wilfredo y José: encargados de la vigilancia y también eran compañeros de pláticas nocturnas cuando llegábamos de patrullar.
  • A Ivan: encargado de hacer el censo de los sábados de los 30 kilómetros de playa. Fue realmente un placer haberlo acompañado en uno d e estos censos.
  • A mis compañeros de voluntariado y trabajo de campo: me brindaron su amistad y a la vez la experiencia de convivencia se convirtió en una faceta nueva para mí, en mi viaje, de la que aprendí muchísimo. El compartir tanto tiempo en un espacio pequeño, como Tortuguero, es una buena forma de aprender nuevas cosas sobre la convivencia, tolerancia y amistad. Gracias a todos ellos
  • Mi compatriota Catalina
  • Karla y Georgina del Salvador
  • Julia y Donell de los Estados Unidos
  • Christine de Inglaterra
  • Geiner, Alonso y Jesús de Costa Rica
  • Inocencio, Armando y Eliseo de Panamá.
  • Al grupo de Pajarólogos que compartieron con nosotros la convivencia en la estación y su trabajo con aves que es realmente muy interesante: Vitek (alias victor), Paul (alias Pablo), Jared (alias Jairo) y Pablo Elisondo (alias Chespi).
  • A todo el grupo de niños y jóvenes que nos acompañaron en varias patrullas:
  • Indira, Heizel, Angie, Kenia, Chanelli, Kevin, Marco, Joel, Angel, Minor, y otros más que fueron parte del equipo en varias noches de patrulla..
  • A Frances Clare, una participante inglesa por su alegría y su amistad. Fue alguien muy especial para mí en su permanencia en la estación.
  • A mis compatriotas Colombianos en Tortuguero con los que compartimos de buenos recuerdos y de un buen sancocho en la playa: Gracias Adriana, Rodrigo y el Parce.
  • A La gente del Parque Nacional, el grupo de rastreadores y en especial a Andrea su coordinadora.

 

DATOS DE INTERES

  • Junto con los compañeros de la temporada anterior de tortuga verde, se realizaron patrullas nocturnas que sumaron un poco más de 2060 horas de trabajo.
  • Se contabilizaron casi 18.000 nidos puestos en las 5 millas de trabajo.
  • Las tortugas verdes son una de las 7 especies de tortugas marinas en el mundo y son las más grandes que poseen caparazón rígido. Su etapa reproductiva empieza luego de unos 25 años (en otras partes del mundo pueden tardar más) y se estima que 1 de cada 1000 tortuguitas regresa a la playa a desovar.
  • Las tortugas verdes no desovan todos los años, ellas regresan luego de 2 o 3 años a su playa natal y en la temporada de anidación suben 2 o 3 veces a poner huevos.
  • En esta temporada un poco más de 60 tortugas fueron registradas muertas por el jaguar en las 18 millas de anidación. Esto se determina pues cada sábado se hace un censo de toda la playa.
  • A pesar de las restricciones, controles y normas, también se sigue presentando el saqueo de nidos para sacar sus huevos y la matanza de tortugas por parte de pobladores cercanos. Inclusive en una de mis patrullas nocturnas, tenían una tortuga amarrada lista para llevársela y al vernos salieron corriendo. Esa noche luego de desamarrarla regresó al mar y esta tortuga tuvo la fortuna de tener una nueva oportunidad. 
  • La tortuga más viejita que ha regresado a Tortuguero fue plaqueada en 1980, 28 años atrás. Quien sabe por cuantos problemas habrá tenido que pasar esta abuelita tortuga.
  • Si quieren conocer más del trabajo que la CCC realiza en el mundo, pueden visitar el sitio web www.cccturtle.org

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Tortuguero

 

 

 

COSTA RICA:  En el país de los Parques Naturales (Primera parte)

Del 7 al 18 de Agosto.

 

Luego de realizar el trámite migratorio en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, entraba a uno de los países con mayor interés para mí. Un país sin ejército, con un porcentaje muy alto de su territorio en áreas protegidas y con una propuesta económica basada en gran medida en el ecoturismo; todo esto me atraía para realmente tratar de conocerlo.

 

Aunque el paisaje Nicaraguense venía muy bello con el lago de Nicaragua y sus volcanes Concepción y Madera, como telón de fondo, también se notaba que las áreas cercanas a la carretera estaban destinadas principalmente para la ganadería por lo que la tala del bosque había sido necesaria. Al pasar a Costa Rica el paisaje cambió y una vegetación mucho más frondosa fue la vista común del recorrido, lo que mostraba el buen estado general de toda la región.

La carretera comenzó a subir un poco para llegar al poblado de ¨La Cruz¨ donde se sentía un ambiente totalmente diferente a Nicaragua. Muchos letreros en inglés, una organización de la ciudad con bastante influencia estadounidense y muchas casas también construidas con este modelo. Me hacia sentir extraño toda esta importación de cultura en un paisaje muy característico para mí.

 

En general el estado de Guanacaste es uno de los que mayor turismo e inversión estadounidense ha atraído y se ve reflejado en todo su estilo de vida. Ya acá desaparecieron los puestos de comida ambulante y la economía informal en general, lo que repercutía en unos costos mucho más elevados. De por sí, al hablar con más de un ¨Tico¨, me comentaban que lamentablemente varias regiones del país están pasando poco a poco a las manos de extranjeros con todas las repercusiones negativas que puede traer esta nueva clase de invasión territorial y cultural. También la exuberancia de los ecosistemas se está viendo amenazada por esta avalancha de proyectos constructivos, que con slogans ecoturísticos, lo que están es destruyendo todo a su alrededor.

La costa se veía desde algunos miradores no muy lejana; pero la lluvia que empezaba a caer, fue dilucidando el deseo de bajar hasta estas playas. En últimas, pensaba, mi satisfacción de caminar por playas estaría más que cumplido en Tortuguero, a donde me dirigía a cumplir un voluntariado de dos meses y medio para trabajar por la conservación de las tortugas marinas.

 

El camino me llevó en medio de dos parques nacionales naturales (El Santa Rosa y el Guanacaste), para luego descender nuevamente a una planicie costera que primero me llevó a Liberia y luego a mi destino para mi primer día: Bagaces.

La carretera pasó cerca a los volcanes de Orosí, Cacao y Rincón de la Vieja, pero por lo nublado del ambiente solo pude contemplar sus zonas bajas.

Ya en Bagaces, fue la ¨Cruz Roja¨ la que me abrió las puertas de su institución y pude tener una estadía realmente cómoda. Me sorprendió el poder escuchar a los monos aulladores o congos a las afueras del pueblo y en general por todas partes se sentía la fuerza con que el ecoturismo mueve gran parte de las actividades de la región.

 

Seguía camino, ahora a otro de los grandes atractivos de Costa Rica: el Lago Arenal y su volcán. Para ello seguí por un sector plano hasta el poblado de Cañas donde enrumbé en sentido norte y la carretera también se perfiló hacia las alturas. Realmente pensé que tenía que subir mucho más pero afortunadamente el punto más alto de la jornada no superó los 800 metros.

 

El lago Arenal es un gran embalse ubicado a los pies de los volcanes Chato y Arenal. Está a 600 msnm y en sus bordes se puede encontrar todo tipo de servicios ecoturísticos.

Un fuerte aguacero que se me vino encima, me obligó a parar y pasar la noche en un pequeño poblado al lado del lago. Gracias a Lidieth Guzmán y su familia pude colocar mi carpa en un lugar resguardado del fuerte chaparrón que cayó.

A la mañana siguiente y con un muy buen desayuno al que me invitaron, perfilaba mi rumbo hacia el poblado de La Fortuna.

 

La lluvia nuevamente fue mi compañera dejándome listo para disfrutar de las aguas termales de Tabacón. Afortunadamente existía la opción de disfrutar de este privilegio gratuitamente pues si quería entrar al spa que está a su lado, hubiera tenido que pagar 50 dólares (imposible para mí).

 

Fue una verdadera terapia disfrutar de este lugar por más de una hora. Lo único malo es que las aguas termales relajan tanto los músculos que luego es casi un martirio volver a montarte en la bicicleta y seguir rodando, más cuando lo que seguía era una buena subida.

Luego de pasar por las faldas del volcán Arenal, descendía rápidamente hasta la ciudad de La Fortuna. Resultó una ciudad demasiado turística para mi gusto. Es interesante ver que el turismo que promueven es el ecológico (caminatas, rafting, rapel, etc), pero definitivamente mi forma de disfrutar de los escenarios naturales ha cambiado y prefiero buscarlos y encontrarlos de una forma mucho más personal y solitaria.

Justamente lo comercial del lugar hizo que buscar un lugar para poner mi carpa se convirtiera en misión imposible. Pregunté en varios lugares y no tuve opciones, por lo cual decidí seguir camino para encontrar un lugar más tranquilo al lado del camino. Esta búsqueda me llevó cerca del poblado de Muelle donde en una casa campestre pude tener el lugar ideal para poner mi carpa. Había llegado a la casa de Oswaldo Hidalgo y Milagro Rojas, aficionado ecuestres y que por ello justamente tenía en este lugar ¨La casa del Rodeo¨ donde criaba algunos ejemplares especiales para cuarto de milla.

 

Me quedé en un pequeño cobertizo y luego de cocinar y leer un rato estaba listo para descansar.

El siguiente día afrontaba ahora sí el ascenso a la sierra. Estaba nuevamente casi al nivel del mar y tendría que subir más de 2000 metros de desnivel. Los primeros kilómetros fueron planos, luego, entre ¨Aguas Zarcas¨ y ¨San Miguel¨la carretera tenía bastantes subidas y bajadas pues rodaba a las faldas del volcán Platanar, pero luego de este punto,  la carretera empezó a subir de una forma muy intensa. No me esperaba estos  porcentajes de ascenso, con algunos sectores de casi 10% de pendiente.  Me dirigía a ¨Vara Blanca¨ pero justamente por lo intenso del camino solo llegué hasta la villa de Cinchona, donde se encuentra un espectacular mirador de la Catarata de la Paz.

 

Cinchona, que es el nombre científico de la quinina, resultó ser un lugar muy especial. Allí conocí a Ricardo quien me permitió poner mi carpa en la entrada de su casa y me presentó a Guillermo Herrera y su esposa Vera Luz, quienes tienen un lugar encantador con una vista única de la cascada. El lugar, aparte de la vista, tiene dispuestos una serie de bebederos para colibríes, por lo que es posible ver gran cantidad de estas aves revoloteando alrededor de la casa y en sus ventanales.

El camino seguía serpenteando entre bosques casi intactos, lo que me mantenía distraído mientras avanzaba lentamente. Por fin al llegar a Vara Blanca me desvié y el camino se tornó más plano, inclusive con algunas bajadas. Llegaba a Poasito y allí tenía que tomar la decisión de subir al volcán Poas ese mismo día o esperar a hacerlo bien temprano al siguiente. Al final terminé almorzando allí y subí un poco más buscando un lugar para poner mi carpa más cerca de la entrada del volcán.

Afortunadamente pude encontrar ese lugar como a 5 km de la entrada del Parque Nacional Volcán Poas y dejaba para conocer este lugar para el siguiente día bien temprano.

El Parque Nacional Volcán Poas cuenta con dos cráteres, el principal de 1.5 km de diámetro y con una profundidad de 300 metros y la laguna Botos, un frío lago alimentado por lluvia, que a su vez alimenta al río Angel. En la actualidad el volcán emite una gran cantidad de gases y vapor de agua de las distintas fumarolas. Desafortunadamente las nubes cubren temprano el cráter y a pesar que estuve a primera hora, sólo pude tener unos minutos de visibilidad antes que se cubriera. Fue especial llegar a este bello lugar natural y disfrutar nuevamente del frío de montaña y de ese escenario que embriaga.

 

Tenía que regresar a Vara Blanca pues me recomendaron que era la ruta más directa para mi destino del día: Heredia.

El valle central podía verlo desde la altura del volcán, por lo que sabía que tendría un día descansado, pues la mayor parte del camino sería en bajada. Y aunque la primera parte realmente me la pasé subiendo y bajando, ya cuando tomé la carretera final a Heredia casi que los frenos fueron los únicos que trabajaron.

 

Llegaba a la región cafetera de Costa Rica. Las matas de café empezaron a aparecer a ambos lados de la carretera combinados con zonas cada vez más urbanizadas. Me acercaba al área metropolitana de San José y a mi encuentro con mi amigo Jaime Victoria.

Heredia es una ciudad cercana a la capital y un poco más tranquila. Allí contaba con un amigo de mi país y de mi ciudad, que hace ya más de 5 años vive en Costa Rica.

Luego de llamar a Jaime y andar un poco perdido por el centro de la ciudad, por fin me encontré con él y pude llegar a su casa para descansar algunos días antes de mi partida hacia Tortuguero.

En esos días de descanso aproveché para conocer un poco de Heredia y la ciudad de San José. Pude ir a caminar y conocer sus calles principales, sus parques y algunos mercados de artesanías. Eso sí, era necesario hacerlo temprano pues era casi que una regla que aunque amanecía prácticamente despejado, al medio día estaba todo nublado y la lluvia se venía con bastante fuerza.

 

También tuve que ir a la cede de la CCC (Caribbean Conservation Corporation) en San José. La CCC tiene una estación biológica en Tortuguero y era allí donde me dirigía a realizar mi voluntariado de trabajo con la tortuga marina. Tuve que encontrarme con Emma Harrison, quien es la coordinadora científica, para ultimar los últimos detalles de mi viaje a Tortuguero.

Dejaba todo listo para partir el 18 de agosto hacia Tortuguero, en el Caribe Costarricense.  Esta sería una larga pausa de mi recorrido en bicicleta, pero como a la vez esta en el final del viaje, es la oportunidad ideal para recapitular todo mi recorrido y tratar de sacar conclusiones del mismo. También es una oportunidad única para conocer y ayudar a las tortugas marinas,  especies que han sobrevivido desde antes de los dinosaurios, pero que ahora por nuestras acciones egoístas las tenemos al borde de la extinción.

La experiencia  en Tortuguero es tan especial, que es el tema de la siguiente historia.

 

 

 AGRADECIMIENTOS ESPECIALES:

          En Bagaces:  A la Cruz Roja Costarricensepor recibirme en sus instalaciones. Un saludo especial a William, a Cuco, David, Enrique, Yadira, Sofía, Bernal y su hijo Bernal Jr.

          En Tilarán, la ciudad del viento, un agradecimiento especial a Anais de la ¨Soda la Amistad¨, quien luego de conocer mi historia no me cobró el almuerzo que había ordenado. Una deliciosa comida y mucho mejor el calor humano que Anais tiene con todos sus clientes.

          En la Laguna Arenal, en la villa del Aguacate un saludo a Lidieth Guzmán y sus hijos Jeisson y Katy por permitirme quedarme en su garaje y su invitación a un delicioso desayuno antes de mi partida.

          Cerca de Muelle, en el río Piedras Blancas, gracias a Oswaldo Hidalgo y Milagro Rojas de la Casa del Rodeo por permitir colocar mi carpa en su propiedad.

          En Cinchona gracias a Ricardo por permitir colocar la carpa en la entrada de su casa y gracias también a Guillermo Herrera y Vera Luz por la invitación a café y brindarme su confianza y amistad .

          Gracias a Raul Gutierrez por permitir colocar mi carpa en su casa antes de dirigirme al volcán Poas.

          A Ana y Erico Pisani, pareja de españoles que me invitaron la entrada al parque nacional Volcán Poas.

          Un agradecimiento muy especial a mi amigo y compatriota Jaime Victoria por recibirme en su casa y ser mi anfitrión estos días en la ciudad de Heredia. Gracias por mostrarme la ciudad y por ayudarme en cuanto necesité en esos días por mi paso en la ciudad (Incluyendo el dejar a Monarca y gran parte de mi equipo en su apartamento mientras realizo el voluntariado en Tortuguero).

 

 

DATOS DE INTERES

Días de recorrido:                     12

Días totales de viaje:                413

Kilómetros recorridos:               393

Kilómetros totales:                   22179

 

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Costa Rica

 

 

NICARAGUA:  Entre Lagos y volcanes

Del 25 de Julio al 7 de Agosto.

 

Luego de coronar la buena subida que me llevaba a la frontera y de realizar el trámite migratorio respectivo, que afortunadamente no se demoró demasiado, entraba a Nicaragua por un sector muy bonito de montaña con gran cantidad de pinos y un paisaje especial para tomar fotografías. Luego de un descenso de casi 20 kilómetros llegaba a Ocotal mi primera ciudad de este, mi octavo país en el recorrido.

 

Sentí algunos cambios leves, pero en general se respiraba el mismo ambiente cordial de mis anteriores países.

 

Saliendo de Ocotal volvía a subir un poco y aunque quería acercarme lo más posible a Estelí, al realizar una parada fortuita en el ¨Centro Solar¨, me cambiaron los planes. El Centro Solar maneja un programa que promueve el uso de fuentes alternativas de energía, especialmente la solar y justamente en esos momentos se encontraba dictando un curso para la construcción de hornos solares. Pude conocer a su directora Susan, a varios miembros de la comunidad y a los amigos que estaban tomando el curso, todos ellos estadounidenses.  Al final del día terminé aprendiendo bastante sobre la construcción de estos hornos solares, compartiendo con este especial grupo de nuevos amigos, comiendo en la casa de uno de los miembros de la comunidad de ¨Sabana Grande¨ y durmiendo en la sede del Centro Solar.

 

La carretera me llevó un poco más abajo a la zona de Estelí donde se produce uno de los mejores tabacos de Centro América y aunque allí había buenas posibilidades de encontrar lugar para alojarme decidí seguir camino buscando el cruce de carreteras que me desviaban a León.

Como me venía sucediendo, nuevamente rompí un par de rayos traseros, lo que me obligó a parar en el poblado de La Trinidad donde pude resolverlo de una forma muy rápida. Allí averigüé con la alcaldía mi posibilidad de quedarme y cuando me dieron la opción de colocar mi carpa en el polideportivo municipal, eso sí, luego de los partidos de baloncesto, me relajé para descansar allí mismo. Al final los partidos terminaron un poco tarde y casi a las 11 de la noche pude acostarme a dormir.

 

El siguiente día desviaba para León, una de las ciudades más bonitas de Nicaragua, pero para ello tuve que tomar una carretera bastante deteriorada. En algunas partes parecía que hubiera sido parte de un campo de batalla, llena de cráteres que obligaban a rodar muy lentamente. Lo bueno era que por esta misma razón la vía era casi completamente para mí. Muy pocos carros pasaban por allí. Terminaba mi descenso para ponerme casi al nivel del mar y esto me acercaba a la cadena de volcanes que atraviesan Nicaragua. 

La primera imagen que tuve al bajar de la Sierra fue justamente del Volcán Momotombo y luego de este empezaron a aparecer el volcán Cerro Negro, el Bombacho y algunos otros, cada uno con algo especial.

 

Me acercaba a León pero como el camino trae sorpresas, tuve la grata compañía de Hananías y Edwin, dos hermanos que regresaban en sus bicicletas a casa. Luego de hablar un poco con ellos, me invitaron a pasar por su hogar y a pesar que tenía tiempo suficiente para llegar a León, decidí quedarme allí y compartir con toda su familia de una tarde muy agradable. Sentarse con tranquilidad y conocer un poco de la forma de pensar, de vivir y de sentir de parte de ellos, tiene un gran valor y realmente se aprende muchísimo.

La sencillez que tienen muchas de las personas con quienes he convivido trae consigo otros aspectos y valores muy importantes. La entrega, la espontaneidad, la sinceridad y la amistad afloran de forma mucho más natural.

 

Llegaba temprano a León y para poder caminarla, dejé a Monarca en la Cámara de Comercio. León es una de las ciudades con más historia en Nicaragua, sus iglesias son una muestra de la historia del país y en sus paredes y algunos murales se puede conocer un poco del proceso que llevó al Sandinismo hasta la dirección del país.  León también es la ciudad del poeta Rubén Darío, es la ciudad que recuerda que había divisiones entre indígenas y mestizos, la ciudad que muestra en algunas ruinas lo crudo de la guerra interna y que en sus calles y construcciones coloniales ahora deja ver lo esplendorosa que fue su historia.

 

En León pude contactarme también con Victor, el director de la Aldea Infantil SOS de la ciudad y esa misma tarde me dirigí para allí. En la Aldea pude conocer a los niños y compartir con ellos de unos agradables momentos. El relato de esta visita y las fotos podrán verlas en la sección dedicada a las Aldeas Infantiles SOS.

 

Dejaba la Aldea Infantil SOS y partía de León rumbo a la capital de Nicaragua. Antes de esto pasé por algunos pueblitos cercanos al lago de Managua. Pude pedalear cerca de las ruinas de León Viejo, cuna de la primera capital del país y al final del día llegué al poblado de Nagarote. Allí llegué directamente a su cuerpo de bomberos y tuve la grata sorpresa que la ciudad se encontraba en pleno carnaval. Tuve la suerte de ver de forma resumida en esta tarde, las diferentes manifestaciones culturales de todo el país. Sus danzas, trajes típicos y costumbres pasaron delante de mí con toda la gama de colores y sonidos que un carnaval puede ofrecer. Fue un regalo inesperado y muy agradable.

 

Managua estaba cerca y la siguiente Aldea Infantil SOS, también. Partí temprano de Nagarote y seguí  muy cerca del Lago de Managua. La capital se empezó a sentir al encontrar más poblados y cada vez más grandes.  Esta vez llegué directamente a la Aldea Infantil SOS y me recibió Rolando su director. Gran persona que me abrió las puertas de la Aldea para que mi paso por la ciudad fuera el mejor posible.

 

Esa tarde fui con Rolando a conocer un poco de la ciudad en especial  su zona central que fue destruida por un terremoto y de la que solo quedan pocos lugares como su catedral y otras construcciones en estado de abandono.  El día siguiente tuve algunas entrevistas para medios locales y al tercer día tuve el encuentro con los niños de la Aldea. Como siempre recibí mucho de ellos y toda la experiencia se constituyó en otra fuente de energías y motivación para continuar con mi recorrido. La historia y fotos las pueden ver en la sección de las Aldeas.

Salía de Managua rumbo a Granada, tal vez la ciudad más emblemática y turística de Nicaragua. Estaba cerca, pero antes de ir allí quería visitar el Parque Nacional volcán Masaya. Realmente el cráter más visitado por su actividad constante es el Santiago y el cráter del volcán Masaya está inactivo. Llegué a la cumbre del volcán Santiago empapado de sudor por la fuerte subida que tuve en los últimos 2 kilómetros, pero la vista del cráter y de su constante fumarola valía realmente la pena. Hice el recorrido adicional alrededor del cono volcánico de Masaya desde el que se puede ver el Lago de Managua, el volcán Santiago, el Lago y la ciudad de Masaya y la ciudad de Granada a lo lejos con el Lago de Nicaragua como Telón de fondo.

 

Era una vista única. Lamentablemente estaba un poco nublado pues en días despejados se pueden ver casi todos los volcanes del país.

Al bajar al poblado de Masaya tuve el grato encuentro con Iscle y Roger, dos ciclistas españoles que venían desde Cancún. Llevaba mucho tiempo sin rodar con otro ciclista y luego de intercambiar rápidamente nuestras historias, decidimos rodar juntos hasta Granada. Salimos de Masaya con un poco de lluvia, pero rápidamente estuvimos en la ciudad emblema de Nicaragua. Realmente me impactó su sector colonial, con su iglesia imponente de un color amarillo intenso.

 

Mis amigos se hospedaron en un hostal, mientras que yo me fui para los bomberos donde me recibieron muy bien. Esa noche nos encontramos nuevamente para recorrer la ciudad, que a estas horas tiende a tomar un aire más especial que evoca tiempos pasados.

Al siguiente día salí bien temprano para recorrer la ciudad con la tranquilidad que da la soledad de las horas de madrugada. A esas horas los turistas duermen y de esa forma pude dar un recorrido por sus calles y sectores sintiendo de una forma más propia su espíritu.

Como el ferri para la isla de Ometepe salía hasta al siguiente día, decidimos con Iscle salir esa misma tarde en nuestras bicis rumbo a San Jorge, para tomar el ferri desde este puerto más cercano. Roger se quedaba un día más y nos alcanzaría en la isla. Sin embargo el plan cambió al encontrarnos un río especial para nadar. Al final no pudimos aguantar la tentación de parar y disfrutar del lugar con un grupo de niños que disfrutaban de sus aguas. De esa forma llegamos tarde a San Jorge, lo que nos obligó a quedarnos en un hostal y dejar para el siguiente día temprano nuestro paso al tesoro natural de Ometepe.

 

La isla de Ometepe está dentro del Lago de Nicaragua y es especial por estar conformada por dos volcanes hermanos: el  Concepción y el Madero.

Junto con Iscle nos dirigimos a la villa de Bague que queda a los pies del volcán Madero, pues nuestra intensión era subirlo al siguiente día. Esa noche nos quedamos acampando al lado del lago y a los pies del volcán.

 

El día amaneció nublado y el volcán mantenía su manto de niebla que no auguraba buena visibilidad. Sin embargo los ánimos estaban altos y empezamos el ascenso en medio de una vegetación cerrada y de una lluvia que cada momento se ponía más fuerte. Realmente nunca pudimos ver el paisaje que quedaba bajo nuestros pies, pero sí tuvimos que sortear, luego de que el aguacero se hizo más fuerte, un sendero resbaladizo y complicado que en sectores asemejaba un arroyo.

 

Por fin llegamos a la cima del volcán y bajamos hasta la laguna que está en lo que era su cono. Queríamos tomar un baño en sus aguas pero los rayos que caían cerca nos hicieron cambiar de opinión.

Bajamos cansados pero contentos de este ascenso fuerte para encontrarnos nuevamente con Roger que ya había llegado.

 

La tarde la tomamos muy relajada para descansar de la caminata y así pudimos conversar de nuestras particulares experiencias.

Me separaba de mis amigos Iscle y Roger, pues a la mañana siguiente yo partía para la frontera con Costa Rica y ellos se quedaban en el lago de Ometepe para tomar otra ruta.

 

Aunque el camino hacia mi noveno país no tenía mucha montaña, fue un poco más largo de lo esperado y como tuve que esperar a que el ferry me pasara nuevamente a San Jorge la decisión de llegar ese día a Costa Rica se fue difuminando lentamente. Sabía que en el trámite migratoria necesitaría por lo menos de una hora y por ello al llegar al pequeño poblado de Sapoa, decidí buscar donde colocar mi carpa. Estaba a 5 km de la frontera pero prefería dejarlo para el siguiente día.

 

En Sapoa encontré a Aldo Moisés quien al saber que estaba buscando lugar para colocar mi carpa me invitó a su casa con su familia para compartir esa noche. Nuevamente alguien que era extraño en apenas 5 minutos de plática me abría las puertas de su casa. Ese tipo de actitudes son las que te enseñan mucho más que una cátedra de amor al prójimo.

Luego de pasar una noche muy cómoda partía para Costa Rica y dejaba así a Nicaragua. Costa Rica se me presentaba muy interesante por su fama en la conservación del medio ambiente, pero a la vez con mayores limitantes por ser un país muy costoso. Sin embargo  esas historias vendrán más adelante.

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES:

 

  • Al Centro Solar de Sabana Grande en Topogalpa, en especial a su directora Susan y a todo el grupo de amigos de la comunidad y a los amigos que se encontraban en capacitación. Un saludo especial a Edwin Pérez, David Bangs, Keisey y Ana Young, Lari Hanna, Andrea Bunn, Natali Bangs, Peter Kolis, Luke Swift, Shane Miller, Shin Fujiyama, Amanda y Jessica.  Si alguien quiere conocer un poco más de ellos y de sus trabajos pueden visitar la página de internet www.grupofenix.org y www.saluddelsol.org
  • En Estelí a Hugo Altamirano y Emilio Herrera por su invitación a almorzar. Fue muy agradable la charla que tuvimos en mi paso por su ciudad.
  • En La Trinidad un saludo a Elvin López y Miguel Angel de Bicirepuestos por dejar mi bicicleta Monarca lista para continuar el viaje. Ha sido el servicio más veloz que he tenido en el viaje. También un agradecimiento especial a Bernardino el administrador de la Alcaldía por permitir quedarme en el polideportivo.
  • En la comarca Ojochal un gran saludo a mis amigos Hananias y Edwin lo mismo que al resto de la familia: Elmer, Abel, Arnoldo y doña Eusevia.
  • En León un agradecimiento a toda la familia de la Aldea Infantil SOS. Gracias Victor por permitirme conocer del proyecto y compartir con los niños, niñas, tías y madres de unos grandes momentos.
  • En Nagarote gracias a los Bomberos Voluntarios por recibirme y permitir estar tranquilo mientras disfrutaba de los Carnavales.

 

Managua

  • Gracias a Rolando Antonio director de la Aldea Infantil SOS de Managua por abrirme las puertas de la institución y hacer de mi paso por la ciudad una gran experiencia. Fue muy especial compartir con su familia, los niños y las demás familias de esos gratos momentos.

 

Granada

  • Un saludo a mis compañeros de viaje por 3 días. Gracias Iscle y Roger por su amistad y por compartir unos días de viaje sobre nuestros caballitos de acero.
  • A los Bomberos de la ciudad por alojarme en sus instalaciones.

 

San Jorge

  • A Erick Quiroga, un compatriota que conocí en este puerto del Lago de Ometepe y que como es costumbre me trató como si ya fuéramos amigos de tiempo atrás.

 

Sapoa

  • Cerca de la frontera con Costa Rica, Aldo Moises y su familia me alojaron en su casa. No deja de sorprender como alguien que conoces por cinco minutos te invita a su casa y te la brinda de una forma tan sincera. Gracias por estas clases de humanidad que quedan marcadas en lo profundo del alma.

 

DATOS DE INTERES

 

  • Días de recorrido:                     14
  • Días totales de viaje:               402
  • Kilómetros recorridos:              629
  • Kilómetros totales:                   21786

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Nicaragua

 

 

MI PASO POR HONDURAS

Del 8 al 25 de julio

 

Antes de llegar a la capital de Honduras mi idea fue realizar un recorrido por buena parte del país incluyendo una visita a su costa Atlántica.

 

Sin embargo antes de ir al norte mi primer destino estaba enfocado en conocer a otra de las joyas del mundo maya:  Copán.

 

Por ello mi entrada a Honduras la hice por la frontera del "Poy" y ese mismo día tuve una larga pedaleada para poder llegar hasta Santa Rosa de Copán. Mi primer día en Honduras tuve que subir mucho y por ello llegué a la ciudad cuando empezaba a oscurecer. Esta vez fue la Cruz Roja la que me abrió las puertas de su casa para poder tener un buen descanso.

 

Mi camino me acercaba a las ruinas de Copán, pero para ello tendría que desviarme bastante de la vía principal. Por ello al llegar a "La Entrada", la mejor opción fue descansar allí y dejar para el siguiente día mi visita a las ruinas. Realmente no valía la pena hacer este recorrido en bicicleta, por lo que nuevamente tuve la ayuda de la Cruz Roja de esta ciudad para hospedarme y para dejar mi bicicleta mientras iba en bus a este lugar arqueológico.

 

Bien temprano me dirigí a las ruinas de Copán y ya a las 8:30 estaba entrando a conocer la última zona arqueológica de mi ruta.

 

Copán está ubicada en otro escenario espectacular. Una vegetación exuberante envuelve los alrededores y sirve de marco ideal para contemplar las ruinas y monumentos prehispánicos. Ver guacamayas revoloteando sobre las cabezas de todos los visitantes es algo común.

 

Algo sobresaliente y especial de Copán son la gran cantidad de estelas y altares que adornan todos los patios del complejo arqueológico. Visitar Copán obliga a visitar su plaza de las Estelas, la Plaza Central, el campo de Pelota, la Plaza de la Escalinata de los Jeroglíficos y los patios occidental y oriental. Otra opción es entrar a conocer las excavaciones que se han hecho para conocer un poco más de las técnicas de construcción, pero te cobran demasiado por este pequeño circuito adicional.

 

La escalinata jeroglífica contiene el texto maya más largo hasta ahora encontrado, con más de 1250 jeroglíficos, aunque su lectura hasta ahora es incipiente. También sobresale el altar Q donde se representa la secuencia dinástica de los 16 gobernantes de Copán.

 

No deja de sorprender cada una de estas ciudades y al terminar en Copán mi periplo de la cultura Maya, se que apenas vislumbré una ínfima parte de esta gran cultura.

 

De regreso en "La Entrada" pude ayudar a los bomberos en algunos preparativos de la feria que se aproximaba en la ciudad, incluyendo acompañarlos a algunos barrios marginales a llevarles unas piñatas a los niños. Fue muy bonito compartir con estos amigos estos momentos.

 

La carretera al acercarse a la costa  en su mayoría era en bajada por lo que al siguiente día pude hacer bastantes kilómetros para llegar a la ciudad del Progreso.

 

Tuve la fortuna de llegar en el momento oportuno a la estación de bomberos donde me alojaron, pues a los 5 minutos las nubes negras que rondaban las montañas cercanas descargaron el agua con toda su fuerza posible.

 

El clima continuaba despejado por las mañanas pero casi que era una norma que en la tarde era necesario estar bien refugiado para el palo de agua que se dejaba caer. Por ello procuraba iniciar mis jornadas temprano para que luego del medio día estuviera terminando la jornada.

 

Del Progreso continuaba la ciudad costera de Tela. Tuve algunas subidas para poder disfrutar de las playas pero luego de 80 kilómetros nuevamente estaba en el Caribe.

 

Estuve como una hora en la playa relajándome y hasta tomando una siesta, luego me fui al centro de la ciudad para buscar a los bomberos. Una parada adicional en el muelle permitió conocer a otros amigos incluyendo uno que me comentó de un colombiano viviendo en Tela. Antes de ir a los bomberos decidí pasar por el restaurante de mi compatriota. Resulto que ¨Oviedo¨, como todos lo conocen en Tela, no solo me recibió de forma excelente, me invitó a comer y hasta me abrió la posibilidad de ir al siguiente día a una de las playas más bonitas de las cercanías.

Esa noche me quedé con los bomberos de la ciudad que como siempre abrieron las puertas de su institución para que tuviera una estadía placentera.

 

Al siguiente día al final no salió viaje a Punta Caracol, pero descansé bastante caminando por las playas de la ciudad y por la tarde compartiendo con mi amigo colombiano mientras que caía un fuerte aguacero que convirtió las calles en ríos.

 

La carretera costera continuaba más  al oriente para llegar a La Ceiba. Este tramo resultó un poco más largo de lo esperado pero a su vez no resultaba aburrida ya que el paisaje se mantenía espectacular entre el mar que asomaba en ocasiones a un lado del camino y ríos y montañas que tenía al otro costado, donde el parque nacional Pico Bonito sobresale por su belleza. Al final llegaba nuevamente a los bomberos que para mí se han constituido como en un segundo hogar.

 

Luego de instalarme fui a conocer la ciudad donde pude constatar que hacer la visita a las islas era demasiado costoso. A pesar que muchas personas me recomendaron visitarlas, el costo era muy elevado para simplemente ir por un día o dos. Por lo cual preferí continuar camino al día siguiente.

 

Me encontraba recorriendo mis primeros 20 km hacia el oriente, cuando me encontré con Karla, una chica ciclista que paro para conversar y terminó invitándome a desayunar en su casa. Allí conocí a su hermano que también practica el ciclismo y luego de conversar un rato la decisión de quedarme no fue difícil de tomar.

 

Por eso con más calma fuimos a la playa a darnos un buen baño y luego como para terminar el tratamiento relajante fuimos a una poza cercana que formaba un río de aguas cristalinas. Es realmente un lugar privilegiado al tener mar, montaña, ríos y selva todo en un mismo lugar.

 

Esa tarde fuimos a La Ceiba para conocer a otros amigos ciclistas y luego regresamos a casa para descansar y ahora si preparar mi despedida de la costa Atlántica por un buen tiempo.

 

Al día siguiente Karla me acompañó por unos 20 km hasta la casa de sus padres donde antes de continuar camino llené mis tanques con un muy buen desayuno. El camino continuó con un paisaje espectacular con quebradas bajando de la montaña constantemente. Mi destino fue el poblado de ¨Saba¨ donde existe una pequeña estación de bomberos y donde por supuesto tuve cama y nuevos buenos amigos.

 

Me empecé a preocupar cuando todas las personas coincidían con relación a lo peligroso que era el camino que iba a tomar rumbo a la capital. Mi plan era tomar la carretera sin pavimento que atraviesa el estado de Olancho y cada vez que me acercaba a este lugar, los comentarios eran peores. Nadie me auguraba que saldría con mis pertenencias de la que muchos llaman la "carretera de la muerte".

 

Al rodar los últimos kilómetros de pavimento inclusive me encontré otro ciclista que me recomendaba tomar un bus y al llegar al cruce de caminos donde debía tomar la nueva ruta, los policías que estaban allí me aseguraban que me robarían y que adicionalmente tendría que tener cuidado con el grupo de los "AKAS" que andaban con armamento pesado en la zona. Ya no sabía que hacer y luego de meditarlo un poco llegué a la conclusión que mi seguridad era lo fundamental. Con la idea de tomar el bus de la mañana esperé como media hora y me monté sin ganas al bus. No se si era el destino que quería que no tomara buses en mi viaje, pero este se varó a los 300 metros de recorrido. Ni formas, bajé nuevamente mi bicicleta y empecé a rodar pensando que en últimas tomaría el bus que enviaran de remplazo en una hora.

 

Con miedo y viendo fantasmas en cada curva continué mi camino realmente solo. Un carro asomaba por mucho cada media hora, pero poco a poco me fui tranquilizando y tomando las cosas con calma. Al final luego de 2 horas pasó el bus pero no me recogió y así la obligación de hacer el recorrido a pedal estaba definida. La Unión resultaba más lejos de lo esperado y sin más opciones de parada para el final del día tuve que recurrir a una camioneta que me ayudó unos 15 km de pura subida. Realmente sin esta ayuda hubiera llegado de noche al poblado y era lo último que quería para ese día.

 

En la Unión tuve la fortuna de conocer a Carlos Jiménez, su esposa Marixa y sus 5 hijos. Me acerqué a comentarles que necesitaba un lugar para poner mi tienda y terminé invitado a cenar y con un colchón dentro de la casa.

 

Con este calor humano terminé de tranquilizarme y sentir que en muchas ocasiones el miedo es el principal enemigo de las propias decisiones y acciones humanas. Aunque la región ha tenido historias no muy agradables y por ello las recomendaciones y los cuidados adicionales, este paso me trajo a la mente a mi país, pues algo parecido es lo que puede pasar a muchos otros viajeros que dejan de conocer a mi querida Colombia por toda la mala reputación que tiene hacia el extranjero.

 

Toda esta región de Olancho se caracteriza por sus bosques de pino que en sus 3 variedades principales, se encuentran desde casi el nivel del mar hasta regiones un poco altas y frías. Por ello la extracción maderera es la actividad principal de la zona.

 

De la Unión tenía todavía unos 65 kilómetros sin pavimento y aunque empezaron los primeros 20 con un clima seco, el cielo cada vez se tornó más gris hasta que la lluvia se convirtió en mi compañero de todo el día de pedaleada. La lluvia tornó el camino más complicado y a pesar de que no estaba rodando en zonas muy altas, en las bajadas mis brazos se erizaban del frío que sentía. No sé si parecía como un poco complicada mi situación, que hasta tres carros pararon a ofrecer llevarme y sacarme de este lugar. Sin embargo yo estaba disfrutando de la situación y nunca pasó por mi mente aceptar dicho ofrecimiento.

 

Salía por fin al pavimento y otra vez la preocupación de rodar por la orilla y el estar pendiente de los autos y camiones volvía a aparecer. Paré a almorzar en un restaurante al lado de la carretera y creo que su propietaria al verme empapado y al saber de donde venía se solidarizó conmigo que al final no me cobró el almuerzo.

 

El aguacero se hizo más intenso pero por fin llegaba a mi destino: Guaymaca. Allí terminé siendo entrevistado por Orlando en un canal local de televisión y gracias a él, pude tener una noche de bastante comodidad en un hotel de la ciudad y gracias a otros amigos anónimos que vieron el programa tuve cena y desayuno.

 

Mi destino estaba ahora en llegar a Tegucigalpa donde me esperaban unos amigos colombianos. A pesar que todo indicaba que el agua nuevamente sería mi compañero de viaje, al final solo unas pequeñas goteritas aparecieron y de esta forma llegué seco a la capital.

Tegucigalpa ha sido la capital Centro Americana con más complicaciones para entrar. Muchos barrios marginales y calles angostas y complicadas de entender, pero no faltaba también la gente que me lanzaba una sonrisa o que me levantaban sus brazos en gesto de saludo. Era necesario tener mayores precauciones en estos lugares, pero a la vez los gestos positivos de la gente también aparecían por doquier.

 

Por fin me encontré con mis amigos Armando y su hermano Leonardo. Fue como llegar a casa después de un largo viaje. Me recibieron como si me conocieran de años atrás y yo fuera un miembro más de la familia. Para mí era realmente necesario este descanso y esta tranquilidad. Llevaba varios días de constante pedaleo y sentir sobre todo la amistad de Leo y Armando reconfortaba rápidamente frente a los días de lluvia y los kilómetros realizados.

 

En Tegucigalpa tuve tiempo para descansar, conocer un poco de la ciudad, estar en algunas entrevistas para algunos periódicos de la ciudad y nuevamente dejar mi equipo listo para continuar. Estuve como 5 días en la ciudad dentro de los cuales llegó Cielo la prima de mis amigos que también con su alegría y buen ambiente terminó por completar unos días espectaculares en la ciudad.

 

Daba tristeza seguir dejando a mis amigos, inclusive estuve tentado a quedarme por lo menos otro día más, pero al final necesitaba avanzar para entrar a mi siguiente país.

 

Salir de Tegucigalpa no fue tan rápido pues tuve que sortear unas buenas subidas antes de descender a la zona Tabacalera de Danlí.  Allí y con un aguacero que me pisaba los talones pude alojarme nuevamente en su cuerpo de bomberos.  Quedaba ahora si, realmente cerca de la frontera y solo una buena subida me separaba de mi octavo país en el recorrido.

 

Honduras como ha sido la constante en los países centro Americanos, me ha brindado mucho más de lo esperado, en cuanto a su gente y a sus paisajes. Me queda la sensación de solo haber conocido una parte pequeña de todo lo que ofrece, pero a su vez la satisfacción de haber visitado muchos de sus lugares más bellos.

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

  • A Rigoberto López, director de Socorrismo de Cruz Roja departamental de Copán por toda su ayuda en mi paso por Santa Rosa de Copán
  • A Oscar Alvarado por su colaboración en la carretera con agua y frutas y su buena y positiva forma de ver la vida.
  • A Enrique Zea, un compatriota que paró al ver mi bandera en la bicicleta. Espero verlo nuevamente en Colombia.
  • En la Entrada a la Cruz Roja en especial a Lorenzo Contreras y a los miembros del Comité de la Feria en especial a Delmi Suyapa, su presidenta, a Ana María Villeda, a Silvia Molina y a Kisthel Nineth, la reina de las Alsacias.
  • En el Progreso a su cuerpo de Bomberos en especial al Sargento Luis Ramón Vallejo y a todo su equipo (Tomás, Santiago, Julio, Wilmer y Lenain). Si quieren conocer un poco más de ellos pueden visitar www.bomberoselprogreso.hn
  • En Tela a su cuerpo de Bomberos, al Sargento Angel Leuceda y a parte de su equipo Glenda, Amaldo, Raul, y Sabino.

 

En La Ceiba

 

  • A su cuerpo de Bomberos que nuevamente me recibieron de gran forma .
  • Un agradecimiento especial a Karla Salomé y su hermano Noel por invitarme a su casa y hacer de mi paso por La Ceiba un gran momento. Espero que no se desanimen de la idea de realizar un viaje en bicicleta por su país.

 

En Sabá

 

  • A su cuerpo de Bomberos Voluntarios en especial a Emilcia, Jackeline y Julio.
  • Un saludo a Fredy Ramirez un amigo ciclista con quien compartí unos kilómetros de ruta.

 

La Unión

 

  • A una gran familia que me recibió en su casa tranquilizando mi paso por esta ruta un poco solitaria. A Carlos Jiménez, su esposa Marixa y sus hijos Carlos, Karla, José, Jhonatan y Liliana, les envío un gran saludo y un fuerte abrazo.

 

En Guaymaca

 

  • A Roberto Carlos Avila y su alcalde Nelson René por permitirme en una primera instancia pasar la noche en el salón comunal de la ciudad.
  • A Orlando y su esposa Rebeca Leiva, quienes al saber de mi paso por la ciudad me invitaron a su programa de televisión y también terminaron invitándome a pasar la noche muy cómodo en el Hotel Central.
  • A Laurentino Coca a su esposa y su hijo Fernando, del Hotel Central, por convertir mi paso por su hotel en un gran momento donde pude dejar nuevos amigos que supieron valorar mi proyecto.

 

Tegucigalpa

 

  • A mis compadres Leonardo, Armando y Cielo. No tengo palabras para expresar lo bien que me sentí con ellos. Sus grandes corazones que se abrieron para brindarme una gran amistad, hicieron de mi paso por Tegucigalpa un recuerdo imborrable. Se que nos volveremos a ver.
  • A Denia Salgado por toda su ayuda en mi paso por la ciudad y por coordinar algunas entrevistas con algunos periódicos de la ciudad.
  • A Daniel Sagastume, su esposa Marielos y su hija Yurie por compartir unos gratos días en la ciudad.

 

Danli

 

  • A su cuerpo de Bomberos que nuevamente me recibieron en su cuartel. Para mí y en especial en Honduras los Bomberos se han convertido en mi segundo hogar donde se voy a tener un lugar donde alojarme. Realmente Gracias.

 

 

DATOS DE INTERES

 

  • Días recorridos en la etapa:                                          18
  • Días acumulados de viaje:                                            389
  • Kilómetros realizados en Honduras:                              1003
  • Kilómetros acumulados:                                               21.157

 

Completaba así mi séptimo país del viaje.

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Honduras

 

 

DEL MAR A LA MONTAÑA EN EL SALVADOR

Del 3 al 8 de julio, 2008

 

Entraba al Salvador muy cerca de la playa y por ello los primeros kilómetros fueron bastante planos y sencillos en medio de un paisaje siempre verde y húmedo.

Mi primer día en este pequeño pero interesante país, quería pasarlo en una playa, por lo que fue necesario hacer un poco más de 70 km hasta que las palmeras de coco fueron visibles y el olor y la sensación que deja el mar se sentían en el ambiente. Llegué a la playa de Sihuapilapa y era el lugar ideal para pasar el resto de la tarde. Dejé mi bicicleta y caminé un poco por ella. Estaba en estas cuando en una de las casas que dan a la playa se encontraban unos muchachos realizando el trabajo de mantenimiento de sus redes de pesca. Entré, les comenté de mi viaje y luego de la consulta obligatoria a sus padres ya tenía lugar para poner la carpa esa noche.

 

Con la tranquilidad que da tener el lugar de descanso, fui a caminar un poco más lejos y tomar unas fotos. Esa noche pude hablar con varios miembros de la familia Hernández que cuidaban esa casa y también se dedican a la pesca. Pude compartir con ellos la cena y al final me invitaron para que al siguiente día los acompañara a recoger las redes que habían dejado puestas.

Esa noche, como de costumbre en esos días de invierno, cayó un fuerte aguacero, pero afortunadamente yo estaba acampando debajo de una maloka o palapa. Fue muy especial esa noche dormir con el sonido de las olas rompiendo fuertemente, el viento soplando y la lluvia cayendo a mi alrededor.

 

La mañana siguiente me tuve que levantar bien temprano pues la intención era salir a las 6 de la mañana a recoger las redes. Tuve todo listo a la hora fijada y tardamos como 2 horas en el proceso de recoger 3 trasmallos.  Lo único malo era que por la tormenta de la noche, el mar estaba muy movido y en todo el proceso yo ya andaba muy mareado por el movimiento constante del bote.

Ya en tierra firme y respirando bien profundo para que me pasara el mareo, pude desayunar y luego de despedirme de toda la familia seguí camino.

A pesar que el camino ahora seguía pegado a la costa, la montaña llegaba también a sus pies y eso hizo que la carretera no parara de bajar y subir; inclusive tuve que pasar 5 túneles y muchos puentes. En fin un camino lento pero muy bonito, al tener el mar y sus acantilados a un lado y la montaña y selva al otro.

De esta forma me fui acercando al puerto de La Libertad donde el camino volvió a ponerse un poco más plano.

No quería pasar la noche en este lugar y quise avanzar un poco más por la carretera que empezaba a subir a la capital. Ascendí únicamente 4 kilómetros donde tomé la decisión de buscar un lugar para pasar la noche. Estaba en estas cuando encontré una bonita casa al lado de la carretera y paré a preguntar. Luego de hablar con Ibeth, pude consultarle a Don Lito, su propietario, quien muy amablemente me ofreció aparte del lugar para quedarme, un buen baño en la piscina y hacer canoping en las instalaciones que tenía en su propiedad para este deporte de aventura. Resultó que yo ni siquiera me había dado cuenta del anuncio a la entrada de la casa.

 

Con la ayuda de Diego y otros muchachos, me facilitaron el arnés y el equipo necesario y nos fuimos a lanzarnos por varios cables que rozaban los árboles. En total fueron unas 6 estaciones donde pude bajar rápidamente.

Una estadía única tuve acá donde después de esta diversión inesperada pude compartir con la familia de una deliciosa cena y ya en la mañana, nuevamente del baño en la piscina antes de partir hacia la capital.

Estaba a tan solo 29 km de San Salvador, pero en su gran mayoría fueron de subida lo que hizo que los terminara en casi 3 horas. Al final llegaba a la capital y me dirigía donde mi contacto Diego Barrios y su tienda de bicicletas Bicimanía.

 

Gracias a Diego tenía un lugar para quedarme el tiempo que necesitara y terminé conociendo a varios amigos que practican el ciclo montañismo en la ciudad. Dentro de ellos conocí a Cesar Solano, un Colombiano que hace varios años vive en el Salvador.

Al siguiente día justamente me encontré con Cesar, Oscar y Alexander, otro par de amigos amantes del ciclismo. Desayunamos y luego de una buena charla tuve la invitación de Oscar y su hermano Alexander para conocer la ciudad y luego con su familia nos fuimos a almorzar unos deliciosos mariscos.

Esa noche fui a descansar a Bicimanía con la grata compañía de mi amigo Ricardo. Realmente me empezaba a sentir mal, pues una gripa cada vez se manifestaba con más fuerza.

 

Partía al siguiente día buscando acercarme a la frontera con Honduras, el camino en su primera parte fue ondulante y luego una muy buena bajada hizo que los kilómetros pasaran rápidamente. Sin embargo luego de esta parte relajada el camino volvió a subir y los kilómetros se hicieron muy, pero muy lentos. Adicionalmente la gripa no me había dejado y por el contrario este día mi cuerpo tenía los peores síntomas con dolor de huesos y debilidad general lo que hizo de esta parte del recorrido una experiencia no muy agradable.

 

Subía por la ruta de las artesanías, por lo que al final del día pude visitar el pueblo de La Palma donde realizan trabajos artesanales de diferente tipo, en especial bonitos grabados en madera y cerámica. Sin embargo no encontré donde quedarme allí y avancé hasta San Ignacio, otro pequeño poblado donde gracias a Manuel López, su esposa Magdalena y su familia pude quedarme en el centro Scout que tienen allí.

Estaba realmente cerca de la frontera con Honduras y a pesar de corto tiempo que pasé en El Salvador, mi paso por este país se llenó de buenos amigos, bonitos paisajes y gratos momentos. A pesar de algunas advertencias sobre el tema de seguridad, que son las básicas cuando viajas, encontré un país que vale la pena visitar y disfrutar.

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

 

  • En la playa de Sihuapilapa a la familia Hernández, en especial a don Reyes y doña Laura por la posibilidad de disfrutar de esta hermosa playa y de conocer un poco de su vida como pescadores.
  • Un saludo a don Luis Tamayo y su esposa Rosa y a Vladimir Pacheco y su esposa Yolima, quienes pararon a saludarme cuando me vieron en la carretera llegando al Puerto de La Libertad.
  • En el km 29 un agradecimiento especial a Don Lito por permitir pasar la noche en su propiedad y por la invitación a realizar Canoping. Es una gran experiencia.
  • Les mando un saludo especial a Claribel, a Diego a Juan Diego y a Ibeth por hacer el paso por el km 29 un momento también con mucho calor de familia.

 

En San Salvador

 

  • Marco Guirola: A pesar que no lo conocí personalmente realizó los contactos para que pudiera tener un lugar tranquilo donde llegar.
  • A Diego Barrios por permitirme quedarme en su tienda Bicimanía. Gran tienda y gran amante de este deporte que me ayudó en mi paso por la capital.
  • Un saludo a mi compatriota Cesar Solano con quien pude compartir buenos momentos en la ciudad.
  • Un agradecimiento a Oscar Herrera, su esposa Liliana y su hermano Alexander por toda la atención que me brindaron, por llevarme a conocer la ciudad y la invitación que me hicieron a almorzar de unos deliciosos mariscos.
  • En la tienda Bicimanía conocí a otros amigos amantes del ciclismo a quienes les envío un gran saludo:  a Javier Mayorga y a Juan Carlos Hasbún.
  • Un gran saludo a Ricardo Orellana quien trabaja en Bicimania y con quien pude compartir mucho más cuando me quedé en la tienda.

 

En San Ignacio

 

  • Un gran saludo a Manuel López, su esposa Magdalena y sus hijos quienes me permitieron quedar en el centro Scout que cuidan y me atendieron de una manera muy especial.

 

ALGUNOS DATICOS DE INTERES

 

Días De viaje por el Salvador:               6

Días acumulados en el viaje:                 372

Kilómetros recorridos:                          264

Kilómetros acumulados                         20154

Me agarró por fin la primera gripa en todo el viaje.

 

Más fotos de este recorrido : Fotos El Salvador

 

 

RECORRIENDO LAS MONTAÑAS GUATEMALTECAS

 

Desde Cobán hasta la salida al Salvador:  del 19 de junio al 3 de julio.

 

La geografía del interior de Guatemala tiene mucha montaña y se caracteriza por una serie de volcanes (12 en total) que atraviezan todo el país.

 

Otra característica que solo he encontrado aca, es que buena parte de sus carreteras están diseñadas con una inclinación alocada. Parece que los ingenieros de vías en este país no se tomaron la molestia de analizar rutas más suaves sino que escogieron en muchos casos unos toboganes casi imposibles para hacerlos en bici.

 

Salí de Cobán dejando unos buenos amigos y tomaba camino rumbo a Chichicastenango para conocer este mercado tradicional que tiene gran fama en el país.

 

Un pedacito de la ruta sin pavimento y sin casi carros, me llevó a algunos lugares muy bellos que no aparecen en las rutas de viajeros. Eso si, las  montañas se perdían en el horizonte y la necesidad de bajar hasta encontrar un río y luego volver a escalar al otro lado de la montaña, con esas inclinaciones poco convencinales, eran la constante del recorrido.

 

La ruta me llevó a algunos poblados como San Cristobal Verapaz, Santa Cruz Verapaz y Chicamán, donde me quedé en la iglesia, gracias al padre Felix.

 

Poco a poco fui ascendiendo hasta pasar de los 2100 metros para luego tener que bajar fuertemente hasta el poblado de Sacamulas, 1000 metros más abajo. Era como empezar de nuevo el ascenso. Era necesario tener paciencia y volver a mirar hacia adelante y hacia arriba para volver a remontar el siguiente paso. Esa noche me pude quedar en una escuelita en medio del campo donde una tormenta que se desató, convirtió el lugar en el ideal para un cuento de terror.

 

Me acercaba ahora si al poblado de Chichicastenango. Por fin no tuve que bajar más de lo que había subido y fue una jornada más bien de culumpios, algunos suaves, otros al estilo de las vías guatemaltecas: lentas, sudando por montones y de mucha paciencia.

 

Chichicastenango tiene su típico mercado dos veces por semana: los jueves y domingos y a pesar que llegué el sábado ya se podía sentir la fuerza del lugar. El mercado parecía activo, aunque realmente muchas personas estaban preparándo su lugar para el siguiente día. Estuve recorriendo la ciudad, almorzando en su mercado y al final gracias a los Bomberos Voluntarios del lugar tenía garantizado mi hospedaje allí.

 

El siguiente día me fui temprano al mercado para ver el movimiento y sentir el espíritu del lugar. Mucho movimiento, color, gente de todos los alrededores, lengua maya por doquier, trajes de distintos grupos, todo al mismo tiempo y en un lugar reducido.

 

Muchos estaban terminando de colocar su sitio de ventas y hasta la salida de la iglesia se llenó de flores e incienso. Fue realmente especial recorrer este lugar con tanta gente alrededor y sentir la fuerza de su ambiente. Inclusive entré a la misa de las 10, la cual se reza en español y en lengua maya y en algunos ritos los hombres están con sus trajes típicos.

 

Ese mismo día, ya un poco tarde seguí camino ahora hacia otro destino obligatorio en Guatemala: El lago de Atitlán.

 

Aunque el lago estaba a casi 500 metros por debajo del nivel de Chichi, me pasé la mayor parte del día nuevamente subiendo. Algunas cuestas casi imposibles y al tomar una vía central por un momento la carretera volvía a subir de una forma normal. Claro que este contentillo duró poco pues nuevamente al salir a otra vía secundaria, esta nuevamente se empinaba como queriendo no cortar camino. Eso sí, el descenso final al lago fue de bastante adrenalina. En menos de 10 km bajé 1000 metros con algunos sectores de curvas tan cerradas que tenía que tomarlas a menos de 10 km por hora. Tenía que estar muy concentrado pues no podía dejar tomarle ventaja a mi pesada bicicleta. Cuando por fin el lago apareció fue una vista increíble: Su color azul intenso con un telón de volcanes a sus lados y una serie de pueblitos regados en sus orillas. No podía levantar la mirada muy seguido por lo cual era preferible parar y disfrutar del escenario.

 

Gracias a las orientaciones de Edward, a quien encontré pinchado al lado del camino, pude llegar a mi destino en San Juan de la Laguna y al cuerpo de Bomberos Voluntarios. Resultó que San Juan estaban en ferias y fiestas por lo que tenía un movimiento inusual, pero a su vez podría ver aspectos especiales de su cultura.

 

Gracias a Abel Pérez, uno de los bomberos, pude visitar las cuatro cofradías que en honor a algún santo se mantienen en una casa de la comunidad y que para las fiestas se sacarían en procesión. También pude participar de parte de estos ritos y tomar Etole, una bebida a base de maiz con anís que brindan en cada una de las paradas de la cofradías.

 

Ese día me quedé en San Juan hasta las 3 de la tarde pero quería pasar al otro lado del lago para conocer un poco de Panajachen antes de seguir el recorrido. Fue así que me fui para San Pedro de la Laguna a tomar la lancha y ya al otro lado del lago nuevamente los Bomberos Voluntarios fueron mis ángeles del camino.

 

Panajachel resultó muy comercial para mi gusto. Es el sitio donde todos los extranjeros llegan. por lo cual está adaptado para brindarles servicios especiales. Esto hace que se pierda lo auténtico que pueden tener los pueblitos del otro lado del lago.

 

Nuevamente a subir 600 metros, luego bajar 400, volverlos a subir casi 2 veces más para al final llegar a la ciudad de Antigua casi a la misma altura que había empezado. Eran etapas de no muchos kilómetros pero que te dejaban rendido al final del día.

 

En Antigua, la joya colonial de Guatemala, nuevamente los Bomberos Voluntarios me recibieron. Creo que voy a pedir que me hagan miembro honorario de esta institución.

 

Salí a dar un primer vistazo a la ciudad, pero el cansancio no me permitió disfrutarlo de verdad, por lo que regresé a los bomberos a descansar y dejaría una visita más relajada para la mañana.

 

Antigua es realmente un lugar especial, a pesar que la mayoría de sus iglesias colapsaron en terremotos pasados y hoy sólo se pueden conocer sus ruinas, las iglesias que quedan, sus calles empedradas y toda su arquitectura colonial pintada de colores terracotas le dan un aire único al lugar. Es una ciudad que se presta para todo tipo de intención que se tenga: tranquilidad, fiesta, aventura o cultura. 

 

Es un lugar que atrapa y lo constaté pues no sería la última vez que la visitaría.

 

Luego de recorrer sus calles y tomar muchas fotos esa misma tarde decidí que aprovecharía el buen clima y me iría a la capital. Tuve un ascenso de por medio pero luego de coronarlo y tener el premio de ver a Ciudad de Guatemala en todo su esplendor, el regalo fue una bajada casi constante hasta ella.

Mi primera parada sería la tienda de bicicletas "Bike Center", donde tenía garantizado un servicio completo a mi bicicleta. Gracias a mi amigo Diego Garavito que acababa de ganarse una competencia de ciclomontañismo en Antigua, me contactó con don Gonzalo Quevedo dueño de la tienda que me ofreció el servicio.

 

Realmente mi querida Monarca lo requería pues desde la ciudad de San Diego en Estados Unidos no había sido consentida.

 

Me encontré luego con mi amigo Alvaro, al que había conocido en Ciudad de Belize y cuando menos lo esperaba me dijo que regresaríamos a Antigua a acompañar a otro amigo.

 

Me imaginé que sería una visita corta pero esta se prolongó hasta la 1 de la mañana con unas cervezas adicionales y una muy buena bailada de salsa. Al comienzo estaba como oxidado, pero el cuerpo poco a poco fue recordando los pasos que aprendí desde mi época de colegio. Y como son pocos los que bailan estos ritmos, tuve la fortuna que hasta algunas chicas lindas me sacaran a bailar. Que grande es Antigua.

 

El siguiente día fue uno de los más lentos y cansados que he tenido. Las cervezas y el trasnocho hicieron su efecto y en realidad no tuve ganas de hacer nada. Solo preparé los papeles para mi solicitud de visa para Costa Rica. Sin embargo al otro día tuve la buena noticia que al tener la visa de Estados Unidos no necesitaba hacer este trámite. Por lo menos una preocupación menos.

 

Luego de salir de la embajada fui a recoger a Monarca a Bike Center. Tuve la grata sorpresa, cuando aparte del servicio, cambiaron todo el enradiado de la rueda trasera y le pusieron llantas nuevas. Monarca quedó como si la estuviera sacando nueva de la tienda. Esa tarde fui a conocer un poco del centro de la ciudad de Guatemala y al siguiente día junto con Julia, Ben y Alvaro regresamos a Antigua para ir a visitar el volcán Pacaya que se encuentra activo y poder estar muy cerca de un río de lava.

 

Nuevamente en Antigua esa misma tarde contratamos el tour y pudimos estar llegando cerca del cono volcánico a eso de las 6 de la tarde. Al final la noche nos atrapó pero a su vez la sensación que el río de lava daba en medio de la oscuridad era mayor. Uno podía acercarse a unos 3 metros de distancia. Más cerca era imposible por el calor que se sentía. Inclusive se tenía la sensación de estar caminando en un suelo falso cuando por algunas grietas se podía ver la lava incandesente abajo de uno y escuchar como crujía el piso en el que estaba apoyado.

 

Como para completar el escenario se desató una lluvia intensa que al caer en la lava despedía vapor intensamente. La oscuridad total nos atrapó y salir de allí en medio del chubasco se hizo más difícil, pero fue el ingrediente que me gusta para sentir un poco la adrenalina.

 

Regresabamos a Antigua pero el cansancio solo dejo alientos para comer algo y dormir.

 

Nuevamente el siguiente día tempranito me levanté para darme otro recorrido por esta ciudad que tiene nuevos lugares y postales en cada esquina.

 

Antes de devolvernos a la capital acompañamos a Julia y otros amigos alemanes a hacerle fuerza a su selección en la final de la Eurocopa. Lamentablemente para ellos la celebración no se pudo realizar al ganar España.

 

Regresamos a Ciudad de Guatemala y yo me preparaba para seguir camino al siguiente día.

 

Me despedía de Alvaro y su famlia con quienes pude estar en la ciudad como si estuviera en mi casa. Siempre es duro decirle adios a un buen amigo.

 

Mi destino ahora estaba en la costa Pacífica para conocer un campamento tortuguero. Era una jornada larga pero con unos buenos kilómetros de bajada que la hacían posible.

 

Al final tras una jornada de casi 150 km, la más larga en mi viaje, llegué a la comunidad de Conacaste y pude conocer a Don Marco Tulio y su familia. Su hijo Ismael ahora es el encargado del campamento tortuguero y con él tuve la posibilidad de salir a un recorrido nocturno y ayudarle en la colocación de la sombra en el sector donde se trasladan los huevos que se encuentran.

 

Otra gran familia que me brindó mucho cariño de hogar y junto con el cumpleaños número 66 de don Marco Tulio, también celebraron mi primer año de haber salido de mi país y haber llegado a Alaska. Fue una celebración con pato incluido y una deliciosa torta. De esta forma celebraba este año de grandes experiencias.

 

Llegaba mi último día en Guatemala y mi intención era llegar a la frontera o muy cerca de ella. Por un camino casi plano, poco a poco me acerqué a mi sexto país pero la amenaza de lluvia hizo que buscara refugio unos 10 km antes. Gracias a don Alfredo y doña Bertha pude tener el lugar ideal para colocar mi carpa, una buena charla y hasta una deliciosa comida para terminar el día en medio de la lluvia.

 

Se terminó Guatemala y me llevo en la mente un país cargado de cultura ancestral, mucho color en sus paisajes, vestidos y pueblos, mucha alegría en su gente y buen ánimo para ayudar, pero a la vez contrastes en relación con las desigualdades sociales que se pueden percibir en relación a la gran mayoría que apenas puede vivir de forma muy básica y otros en la ciudad que poseen en demasía. Lamentablemente creo que esta es la regla más constante en nuestros países latinoamericanos.

 

Apesar de muchas prevenciones, me sentí muy seguro y en ningún momento tuve problemas. Al contrario, la ayuda y buena gente fue la constante de mi paso por Guatemala. Claro que se que la delincuencia ha aumentado y siempre hay que tomar las medidas básicas al momento de acampar o buscar el lugar para terminar la jornada.

 

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

 

  • En Chicaman al padre Felix por permitirme alojarme en su casa parroquial y la deliciosa cena que me brindó.
  • En Chichicastanango a su grupo de Bomberos Voluntarios en especial a su comandante José.
  • A Santos González, del taller de bicicletas "El Campeón" en la vía hacia San Juan la Laguna (km 147) por ayudarme con el rayo roto que tuve en el camino
  • En San Juan la Laguna a su cuerpo de Bomberos Voluntarios, compañìa 120. Un saludo especial a su comandante Marcos, a Antonio Pérez, Joel Pérez, Mario David, Diego David,Miguel Aroldo y Pedro Iván.
  • Tengo que dar un agradecimiento especial al Bombero Abel Pérez por ser mi guia en la ciudad, llevarme a las cofradías e invitarme a su casa. Fue realmente especial compartir con él mi paso por este lugar especial.
  • En San Juan, también le envío un saludo a Edward quien me acompañó a la ciudad y me guió para encontrar a los bomberos.
  • En Panajachel a los Bomberos Voluntarios que nuevamente me recibieron.
  • En Antigua prácticamente me volví miembo honorario de los Bomberos Voluntarios cuando nuevamente me recibieron. Gracias a la compañía No 8 en especial a Edwin Rodríguez, Miguel López, Max Xuyá, Nelson, Renato, Carlos y un abrazo especial para Michela Grotti.

 

En Ciudad de Guatemala

 

  • Mi paso por Guatemala no hubiera sido el mismo sin la gran ayuda de mi amigo Alvaro. Realmente gracias por hacer de su casa mi casa y por la gran amistad que me brindó mientras estuve en la ciudad. Un gran anfitrión con quien pasamos muy buenos momentos.
  • Mi paso por la capital se completó gracias a la compañía de Julia. Ahora pudimos conocernos un poco más y realmente me llevo el recuerdo de una gran mujer a la que espero volve a ver.
  • A Ben por su amistad. A pesar que su español está todavía de principiante y mi inglés no llega a intermedio, pudimos tener buenas pláticas y compartir buenos momentos en la ciudad.
  • Tengo que dar un agradecimiento muy especial a Gonzalo Quevedo y su tienda BIKE CENTER por el mantenimiento que le hicieron a Monarca. La dejaron como nueva, con rayos nuevos para quitarme el eterno problema que venía padeciendo de tantas rupturas y llantasnuevas con las que espero tocar suelo colombiano.  Un saludo a todo el equipo de Bike Center: Oscar Gómez, Daniel Ramirez, Erwin Castillo y Antonio Calel. Si requieren conocer un poco más de ellos pueden visitar su sito en internet www.bikecentergua.com
  • Un saludo a Nelson Diaz, su esposa Patricia Forero y su hijo Juan Esteban. Familia colombiana que pararon a saludarme en el camino y que me recargaron de buena energía.

 

En Conacaste

 

  • A don Marco Tulio y su familia, en especial a su hijo Ismael quien está encargado del campamento tortuguero. Hicieron de mi paso por este lugar un recuerdo imborrable.

 

Cerca a la frontera

 

  • En la aldea El Toro don Alfredo Carrillo y su esposa Bertha me permitieron quedarme y me atendieron muy bien

 

 

DATICOS DE INTERES

Días de viaje                            14 

Km recorridos                           630

Días totales de viaje                 364

Km totales recorridos                19890

 

Más fotos de este recorrido : Mas Fotos de Guatemala

 

 

GUATEMALA: LA TIERRA DEL COLOR.

Rodando por el norte del país. Del 11 al 18 de junio.

 

Salía de Belize y entraba a la ciudad de Melchor. Un pequeño incoveniente me dejó sin poder sacar dinero de los 2 únicos cajeros automáticos y por ello mi presupuesto quedó muy limitado para la entrada a Tikal.

 

Sin tener otra opción seguí camino internándome en terrenos más boscosos. Primero fueron 30 km sin pavimento y cuando por fin ví el asfalto al final de una buena trepada, también se vino encima un aguacero bastante fuerte.

 

Fue necesario guarecerme en una casa a orillas del camino pero esto se convirtió en una buena oportunidad para conocer un poco de mi nuevo país al charlar con la familia que allí se encontraba.

 

Como el aguacero duró bastante, ese primer día solo avancé unos kilómetros más. Una bella familia me permitió acampar en su casa. Fue bonito compartir con ellos, en especial con los niños, mi experiencia del viaje.

 

Al siguiente día el camino se volvió más ondulate, selvático y húmedo. Mi paso por varios lagos, incluyendo el famoso Lago Petén, hicieron que parara muchas veces a tomar fotografías de estos paisajes únicos. El verde en todas sus tonalidades brotaba en cada rincón del paisaje y el azul turquesa del agua completaban el cuadro.

 

La entrada a Tikal no iba a estar tan sencilla, unas cuantas subidas bastante pronunciadas eran obligatorias para ganarse el premio de  llegar a este lugar único. Sin embargo, luego de cruzar la entrada del parque nacional había un premio adicional, pues pedaleaba en medio de una selva intacta donde tuve la posibilidad de ver monos araña, aulladores, muchas aves y otros pequeños animalitos que escapaban rápidamente.

 

Lo único malo de Tikal fue su precio, pues a partir de noviembre del año pasado el costo subio de 50 a 150 Q (de 7 a 20 USD aprox).

 

Con mi presupuesto bajo y con la necesidad de pasar una noche acampando en el lugar, me quedé prácticamente sin dinero. Esa tarde llovío de la forma en que solo se da en la selva. Que diluvio, del que afortunadamente me escapé por cuestión de minutos.

 

El recorrido por Tikal se hace en medio de una hermosa selva y por pequeños senderos que conectan las diferentes construcciones y templos del complejo arqueológico. Este lugar fue una de las ciudades más importantes del período clásico de los Mayas y sus pirámides están consideradas como una de las maravillas del mundo moderno y la UNESCO la declaró patrimonio cultural de la humanidad.  Dentro de los principales lugares a visitar en Tikal sobresalen, la Gran Plaza con el famoso templo del Jaguar, el templo IV y V desde donde se tienen unas vistas únicas de la selva y de las partes altas del resto de pirámides, el Mundo Perdido y el templo de las Ventanas.

 

Recorrer Tikal es una experiencia única, la cual compartí con Nathanael, un amigo frances que conocí el día anterior y con quien compartimos nuestra sorpresa del costo de la entrada y también nuestra iliquidés al salir del parque.

 

Salía con 5 Q en mi bolsillo (ni 1 dolar) y sabía que necesitaba pasar una noche en el camino antes de llegar a Flores. Tampoco tenía para cocinar, pues mis reservas las había gastado en el camping. Afortunadamente el ángel de la guarda estaba conmigo y primero a la salida del parque en el puesto militar, luego de hablar un momento con los guardias, me invitaron a almorzar y cuando llegué al Remate, a orillas del lago Petén, a buscar mi sitio de camping, me encontré con una familia que llegaba a hacer un asado y también me invitaron a la cena. Terminé comiendo mucho más que en las ocasiones normales del viaje.

 

Pedaleando un camino casi plano llegué a la ciudad de Flores, la cual es la capital del estado de Petén. Es una pequeña isla con una arquitectura especial y colorida. Anexa a ella están las ciudades de Santa Helena y San Benito que son mucho más grandes.

 

Aquí ya encontré por fin un cajero electrónico, pude ir a internet y me fui a conocer las grutas de Actún Kan. Pequeñas pero interesantes por sus formaciones y por los pasadizos que se van descubriendo si te tomas el tiempo de escudriñar.

 

Pretendía salir de la ciudad pero la ruptura de un rayo me obligó a buscar un taller de bicicletas, el que no me dió mucha confianza pues su mecánico no sabía como quitarle los piñones a mi bicicleta y me toco explicarle y hacerlo prácticamente a mí.

 

De todas formas, mientras trabajaban en mi bici, cayó otro de esos aguaceros tropicales fortísimos. Cuando terminamos, la lluvia había cesado pero el cielo amenazaba más lluvias y la hora no era la mejor para seguir. Así que me devolví un poco, busqué el cuerpo de bomberos Voluntarios de San Benito y como siempre no tuve ningún inconveniente para contar con su ayuda.

 

De flores a Chisec sería un camino prácticamente plano, escaso en ciudades pero lleno de pequeñas aldeas indígenas.

 

Era como trasladarse al pasado y ver a la población indígena con sus labores y costumbres de antaño: sus mujeres, lavando sus ropas en las quebradas, cargando el agua, enseres o ropa sobre sus cabezas y caminando al lado de la carretera con sus vestidos típicos.Los hombres siempre con su machete trabajando el campo o también acarreando cargas que parecían imposibles de llevar. El idioma maya es el que manda en la región, inclusive muchos no hablan español. Resultaba eso sí en ocasiones algo contrastante verlos también hablando por teléfono celular y sentir que de todas formas la modernidad va entrando lentamente y transformando su cultura.

 

Algo muy curioso pasó en todo mi recorrido; ya lo había vivido en Perú, pero acá fue más intenso: mi paso causaba mucha curiosidad entre toda la población indígena. Algunas mujeres cuchicheaban y reian, la mayoría de los hombres saludaban y los niños no paraban de gritarme "Gringo, Gringo". No importaba lo lejos que estuvieran, escuchaba salir de todos los rincones de las casas estas palabras que se convirtieron en mi identidad por estos días. No valía mi bandera, ni mi apariencia muy alejada a la de un europeo o estadounidense, pero el simple hecho de viajar de esta forma, me categorizaba para ellos como Gringo.

 

Tuve que pasar el río de la Pasión en un pequeño ferry y luego de encontrar donde peluquearme y comer algo en el poblado de Sayaxché continué por un camino siempre ondulante pero afortunadamente sobre suaves colinas.

 

Esa noche puse mi carpa en una pequeña maloka al lado de un comedor y al siguiente día emprendía el camino hacia Chisec.

 

Me sorprendió siempre lo verde del paisaje, tal vez por las lluvias recientes pero todo a mi alrededor irradiaba todos los tonos de verde posibles y el contraste con un cielo azul con nubes bien definidas como pacas de algodón regadas por el cielo, daban un escenario muy especial para tomar fotografías.

 

Las montañas empezaron a verse a la distancia con lo que supe que la parte suave de la ruta estaba terminando. Antes de llegar a Chisec pude entrar a conocer las grutas de la Candelaria y ya en la ciudad, sin saber donde quedarme, apareció nuevamente mi salvador.

 

Esta vez fue Juan Manuel Alvarado a quien entré a preguntarle si tenía internet en su negocio y terminó ofreciéndome un cuarto con cama y mosquitero en la parte de atrás.

 

Afortunadamente tuve esa noche larga y confortable para descansar pues al siguiente día empezaban las fuertes subidas hacia Coban.

 

Ya tenía referencia de ellas, pero una cosa es imaginarselas y otra sentirlas en tus piernas y tu aliento. Que camino tan duro, empezaba con el ascenso a la Ventana con unas rampas que deberían tener en partes más del 12% y lo peor de todo fue coronarla y luego después de una bajada vertiginosa volver a la altura en que estaba inicialmente. Así me la pasé todo ese día viendo pasar los kilómetros tan lentamente que se veía lejano el final. Y ese día Coban no apareció; un fuerte aguacero que duró casi las 2 horas me obligó a refugiarme y ya por la hora, opté por acampar en la escuela de Pequichú, una pequeña aldea al lado del camino.

 

Dejé mi llegada a Coban para el siguiente día bien temprano. Antes de las 9 ya estaba en la ciudad y justamente cuando me encontraba pensando si iba a pasar una noche allí o seguía camino, apareció Eduard. Eduard es un Colombiano que al ver mi bandera no dudó en acercarse a saludarme. Al final me invitó a su casa y mi duda estaba resuelta, me quedaba un día en la ciudad.

 

Eduard y su esposa Yesenia me hicieron sentir como en casa, adicionalmente fuimos donde Alvaro y su esposa Eugenia. Él es también colombiano  de Cartagena  y ella de Guatemala y tienen un restaurante con mucho sabor colombiano. Gracias a su invitación pude degustar una deliciosa mojarra frita y tomar un jugo de maracuyá que no probaba desde mi salida de Colombia.

 

La lluvia se vino nuevamente y me preparaba para continuar camino, ahora por zonas con mucha montaña. Estuve tentado a hacer un nuevo desvío para conocer el famoso parque nacional Lachuá, pero a la vez quería llegar al mercado de Chichicastenango por lo que decidí seguir mi ruta programada.

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

  • Mi primer día de camping en Guatemala, fue gracias a don Miguel, Lupita y Mayra. Un saludo para toda esa gran familia.

 

Tikal

  • Un saludo a Nathanael Durand quien fue mi compañero de visita a todo el complejo arqueológico
  • También saludos a Guillermo y Edwige a quienes conocí en el camping. Con Guillermo nos une los viajes en bicicleta pues él también viajó por suramérica.
  • Al grupo de soldados que se encuentran a la entrada del Parque por su invitación a almorzar.

 

El Remate

  • A la Familia Herrera Ramos por compartir conmigo unos buenos momentos y por su invitación al asado que estuvo delicioso.
  • A Petronilo  Soto, del Proyecto Ecológico Artesanal por permitir colocar mi carpa en su taller.

 

San Benito

  • A los Bomberos Voluntarios por su gran amistad y por permitirme usar sus instalaciones como si fuera mi casa.
  • Un saludo al grupo de ciclistas que me encontré en la ruta: Marven, Orlado, Alwin, Rudi y Hugo.

 

Sayaxché

  • A Mauro y su esposa Laurelia por su grata compañía y por ayudarme en la foto de mis 19.000 km.

 

Chisec

  • Agradecimieto especial a Juan Manuel Alvarado por invitarme a quedar en su casa. Si pasan por acá y necesitan internet no duden en visitar la Academia de Computación Superación.

 

Coban

  • Un gran abrazo a mis amigos Yesenia y Eduard quienes hicieron de mi paso por Cobán un momento imborrable. Puede ser un solo día compartido pero que se siente como si fueran muchos más. Con Eduard compartimos muchas cosas en común inclusive nuestro exacto día de nacimiento.
  • Si quieren degustar de una deliciosa comida en Cobán no dejen de ir a "Chicharrones don Carlos". Gracias a Alvaro y su esposa Eugenia recordé algunos sabores muy colombianos.

 

DATICOS DE INTERES

  • Días de viaje                            8 
  • Km recorridos                           451
  • Días totales de viaje                 352
  • Km totales recorridos                19261

 

Número de veces que los niños me gritaron Gringo: Les aseguro que más de 500

 

Más fotos de este recorrido : Fotos de Guatemala

 

POR LOS CAMINOS DE UN PAIS DIFERENTE: MI PASO POR BELIZE.

Del 5 al 11de junio.

Por fin, con mi visa Beliceña, la mañana del 5 de junio le decia adios a mis amigos colombianos en Chetumal y también, luego de 6 meses en el país, le decía adios a México.

Solo 12 km me separaban de la frontera y me acercaban a un país diferente al resto de Centro América: otra moneda, otro idioma y una mezcla de culturas,  estampan un sello único a Belize.

Luego de hacer los trámites respectivos y cambiar los pocos pesos que me quedaban, entraba oficialmente a este país. El español, el inglés y el creole serían ahora la mezcla de idiomas que empezaría a escuchar entre la población. El español lo podría utilizar en la medida que me encontrara con inmigrantes centroamericanos o al estar cerca de las fronteras, el inglés es el idioma que todos hablan y el creole es una mezcla entre inglés, español y otras lenguas de origen africano, pero que varía dependiendo de la región del país. Es el producto de cientos de años de relación cultural que también le da una identidad especial al país.

Tendría que desempolvar mi poco inglés, especialmente si tenía que hablar con la población negra del país, los cuales, poco hablan el español.

Belize lo habría podido pasar en 3 dias, sin embargo quería conocerlo un poquito mejor.

El primer poblado que visité fue Corozal, allí pude sentir el cambio cultural, en especial al ver en su arquitectura el legado inglés caribeño. Construcciones en madera sobre palafitos, la mayoría con colores claros o pastel, daban un toque único al lugar. Adicionalmente la  población rasta me recordaba a la isla de San Andrés en mi Colombia.

Seguí mi camino en medio de plantaciones de caña de azucar, pues cerca se encontraba una de las pocas industrias que tiene el país: un ingenio azucarero.

Aunque el clima había mejorado, rodaba con un cielo nublado que podía cambiar en cualquier momento.

Pasé por la ciudad de Orange Walk, donde pude ver a los Menonitas, quienes con un buen grupo de población Koreana e Indú, son los que manejan la gran mayoría de la agricultura  y el comercio del país.

Esa primera noche busqué refugio  a las afueras de la ciudad y en una gran maloka, sede de una empresa turística que viaja en lancha por el "New River" hasta las ruinas de Lamanai, pude encontrarlo. Gracias a Juan Antonio Maldonado, un hondureño radicado hace más de 20 años en Belize, pude tener un lugar seguro y seco para esa noche que amenazaba lluvias.

Seguía con destino a la ciudad de Belize. Aunque no es su capital, si es la ciudad con mayor población del país.

Allí me esperaba Ruben Pineda, otro amigo de couchsurfing, quien me había confirmado que me podía recibir en su casa.

Gracias a Ruben, ese mismo viernes de mi llegada a la ciudad de Belize, pude ir a la embajada de Guatemala y dejar lista mi visa de entrada a mis próximos 4 países. Por un convenio multilateral entre Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, con la visa de uno solo de estos países puedo entrar al resto, lo que me ahorra tiempo y me quita una preocupación de encima.

Ruben fue un gran anfitrión, siempre estuvo pendiente de hacer de mi paso por Belize una gran experiencia.

Al siguiente día fuimos a recoger a dos amigos más que llegaban de Guatemala. Se trataba de Pampa y su amiga Julia. Junto con Lisandra otra amiga de Rubén formamos un grupo bastante interesante, pues eramos 6 amigos de 6 nacionalidades diferentes.

Realmente la pasé muy bien ya que pude compartir con todos ellos gratos momentos, incluyendo la ida al cayo Caulker al siguiente día.

Belize es reconocido en todo el mundo como un paraiso para practicar el buceo, ya que comparte con México, Guatemala  y Honduras la segunda barrera de coral más grande en el mundo. Por ello, por lo menos quería ir a dar un vistazo a sus cayos que se constituyen en la puerta de entrada a este mundo acuático.

Mis limitantes de tiempo y presupuesto no me permitieron ir a bucear, pero por lo menos estuve con la careta y el snorkel buscando pecesitos en las inmediaciones del cayo. No fue lo esperado pues el arrecife está muy retirado, pero el consuelo de ver una gran morena en el fondo del muelle me alegró las zambullidas.

Los cayos atraen a mucho turismo internacional y el espíritu caribeño se siente con mayor fuerza en ellos.

Seguía mi camino ahora rumbo a la frontera con Guatemala. Había leído bastante sobre las ruinas arqueológicas de Caracol, pero las lluvias anteriores sumado a un camino largo sin pavimento, me tenían en duda si tomaría ese desvío que implicaba 3 días adicionales de viaje. La decisión la tomaría cuando estuviera en la intersección de caminos.

Me despedía de Ruben, Pampa y Julia. El camino plano y una brisa que me ayudaba un poco hizo que rápidamente llegara a la capital de Belize: Belmopan.

Belmopan, es tal vez, la capital más pequeña en el mundo. Con tan solo 6000 habitantes, alberga las entidades del gobierno central que se independizó de Inglaterra apenas en 1971.

Solo estuve aproximadamente una hora en la ciudad recorriendo sus calles y entidades gubernamentales. Le dediqué otro tiempo para visitar el pequeño parque Nacional Guanacaste, que mantiene una muestra de selva que era el paisaje que originalmente dominaba toda esta área.

El camino fue cambiando lentamente con más colinas y con una vegetación que se fue poniendo más frondosa y selvática.

Llegué al punto donde necesité tomar la decisión para desviarme a las ruinas de Caracol. No tuve que pensarlo mucho pues una fuerte lluvia llegó al mismo tiempo. Con una carretera no muy buena y la perspectiva de un clima que continuaría con mucha agua, realmente no era muy buena la idea de adentrarme en la selva.

Por ello cuando bajó un poco la intensidad de la lluvia me dirigí a San Ignacio donde Marcus y Theo me recibieron en su casa. Era un lugar a las afueras del poblado, en medio de la selva y al lado del río. El ver iguanas, pacas, loros y otros animalitos era lo común en este lugar.

Pensaba salir al siguiente día pero la magia del lugar, sobre todo su tranquilidad, me sedujo para parar un día más y descansar.

Entraría a un nuevo país y este lugar sería mi despedida de Belize.

Me faltaban apenas 20 km a la frontera, por lo cual esperaba estar entrando temprano a mi quinto país en el viaje. Sin embargo en el camino y a escasos 5 km de llegar al puesto fronterizo, estaba la desviación para ir a las ruinas arqueológicas de Xunantunich. Como no había estado en ningunas en Belize opté por visitarlas. Fue necesario pasar en un pequeño ferry el río Mopan y luego superar un par de trepadas cortas pero que me dejaron sin aliento y empapado en sudor. Al final estaba entrando a este pequeño lugar arqueológico que resultó muy interesante y especial. Aunque no son muchas las edificaciones, están en buen estado y la pirámide principal es de gran tamaño y posee parte de decorados que casi se han perdido en el resto de sitios de esta zona. Estuve más de una hora allí y quedé muy contento de haber optado por desviarme.

Regresé al camino principal y rápidamente llegué a Benque Viejo del Carmen, el último poblado Beliceño. Realicé los trámites de salida donde me sacaron otros 20 dolares (que no los tenía previstos) y oficialmente tocaba suelo guatemalteco.

Belize me dejó con un grato sabor y a pesar del tiempo que estuve, sentí que no entré realmente en su cultura, sabor, costumbres y ritmo. Una semana es muy poco para un país por pequeño que sea y me queda la inquietud de algún día regresar, más cuando conocí a algunos nuevos amigos.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

·         Mi entrada a Belize no hubiera sido posible sin la ayuda de Chajira y Hugo del consulado belizeño. Además le doy las gracia al señor consul de Belize en Chetumal, don Rafael Chávez Martínez por su interés y ayuda para que mi visa saliera lo más pronto posible.

·         A Juan Antonio Maldonad cerca de Orange Walk por permitirme quedar en la maloka que el vigila y por la amistad que me brindó mientras estuve allí.

En la ciudad de Belize

·         A Rubén Pineda quien estuvo realmente muy pendiente de mi paso por la ciudad. Un gran anfitrión y embajador de Couch Surfing en Belize.

·         Un saludo especial a Pampa, Julia, Lisandra, Pejman y Janine con quienes compartí mi estadía en la ciudad.

En San Ignacio

·         A Marcus, Theo, Clhoe y KIatia. Una hermosa familia que me abrió las puertas de su bella casa en medio del bosque.

DATICOS DE INTERES

·         Días de viaje                            7 

·         Km recorridos                           280

·         Días totales de viaje                 345

·         Km totales recorridos                18810

Más fotos de este recorrido : Fotos de Belize

 

DEL SOL RADIANTE AL DILUVIO: VIAJANDO DE CANCUN A CHETUMAL.

Del 20 de mayo al 4 de junio.

Entraba a Cancún con toda una cantidad de opiniones contrastantes de esta turística ciudad. Muchos que la habían conocido aportaban opiniones bastante diferentes y por tanto quería hacerme a mi propia idea de lo que era Cancún.

Mi primera impresión fue la de encontrarme en el mismo lugar, la miseria de algunos barrios totalmente marginales a las afueras de la ciudad y la opulencia exagerada de su zona hotelera y turística. Generalmente pasa que estos dos polos opuestos se atraen cuando los más pobres buscan una oportunidad de acceder así sea a las migajas de los más ricos.

Por esto creo que nunca voy a poder sentirme bien en estos lugares, por más bonitos que sean, pues resultan una contradicción social para mí.

Por otro lado, Cancún me presentó a nuevos amigos: Manolo y Erick, quienes fueron mis anfitriones; los contacte por couchsurfing y no dudaron en recibirme de gran manera. También en mi primer día conocí a José Manuel Hernández, otro colombiano que andaba en un evento en la ciudad y gracias al hecho de nuestra nacionalidad, nos hizo platicar y recordar muchas cosas de nuestro país. Realizando una consulta en la oficina de inmigración conocí a Eliana y Cecilia de Argentina, con quienes compartí una noche de buena charla y un par de cervezas y por último conocí a Carlos Palazuelos, un amigo que quiere mucho a Colombia y con quien pude conversar de forma muy especial en el hotel donde trabaja. Carlos a pesar de que es Mexicano, resultó queriendo a mi Colombia mucho más que otras personas que conozco que si nacieron allí. De todos ellos me llevo su amistad y buenos recuerdos.

En Cancún visité algunas de sus playas públicas, que son pocas, en comparación con tanta playa que de alguna manera funcionan como privadas al ser difícil su acceso. Es un destino diseñado para el que tiene dinero y quiere derrocharlo, especialmente para los estadounidenses. Los europeos tienden a ir a otros lugares cercanos más tranquilos.

De todas formas lo que no se puede negar es la hermosura de sus playas con su arena blanca y sus aguas que cambian en todos los tonos de azul y verde. Es un placer disfrutar de sus aguas tibias y ver un amanecer o atardecer allí.

No gasté más días en Cancún pues mi visa mexicana estaba pronta a vencerse y quería llegar a Chetumal a terminar de hacer mis trámites en el consulado de Belice, para poder entrar a mi siguiente país.

Luego de Cancún siguió otro lugar bastante turístico:  Playa del Carmen.  Me enteré que justamente por la belleza de sus playas y la llegada masiva de muchos europeos y argentinos, en estos momentos es la ciudad con mayor crecimiento en todo México. Al comienzo me esperaba una ciudad pequeña pero son muchos los nuevos barrios que proliferan por doquier.

Allí otro colombiano me recibía. Gracias a mi Amigo Andrés, de San Miguel Allende, Roberto Ramírez esperaba por mí en la ciudad.

Como siempre que me encuentro con algún colombiano, empezaron las charlas de nostalgia con relación a lugares, costumbres y comidas que son difíciles de encontrar fuera de nuestro país. Roberto me hospedó en su casa y gracias a él pude tener una estadía realmente cómoda, inclusive pude tener una sesión de masajes en un spa de unos amigos: realmente mi espalda lo necesitaba.

Antes de salir de Playa del Carmen tuve dos encuentros muy agradables. El primero con Edison Leonardo y parte de su familia México-colombiana. Leonardo trabaja en su panadería y pudimos compartir una noche de buena charla disfrutando de una deliciosa pizza preparada por ellos. El segundo encuentro fue con Lynn Earle a quien había contactado por la página de couchsurfing. Realmente una gran mujer que vive de una forma muy natural y ecológica, por lo que pude sentir muchas cosas en común de nuestra forma de ver la vida.

En medio de tanto hotel no me imaginé que iba a encontrar un oasis de tranquilidad. Me habían hablado de la playa de Xcacel, la cual es un santuario de protección de las tortugas marinas y me dirigí allí con la intención de contarles mis anteriores experiencias y que me dejaran ayudarles una noche en su labor de protección de estas especies amenazadas de extinción.

En el camino no pude entrar con mi Monarca a una playa pública pues el acceso era por un hotel y ellos no permitían dejar pasar bicicletas. Afortunadamente, empezando la tarde pude llegar al santuario de las tortugas. Que bueno que existe este lugar en medio de tanto artificio y sentido comercial que el turismo ha traído a todas las playas cercanas. Espero que nunca prospere el deseo de algunos políticos corruptos que ya hicieron un intento de venderla a una cadena hotelera, a pesar de que es declarada área natural protegida.

Esta playa recibe principalmente poblaciones de tortugas Blanca y Caguama, aunque por ahora solo están empezando a arribar de la segunda clase.

Allí encontré un grupo humano increíble que me permitieron quedarme y conocer del trabajo que realizan. Me esperaba una noche de gratas sorpresas.

La labor empezó a las 9 de la noche y a esa misma hora reportaron rápidamente 3 tortugas que estaban empezando su labor para dejar sus huevos. Que hermosas tortugas, más grandes que las Golfinas que había conocido en Michoacán y con una cabeza grandísima.

Fue mágico verlas en su proceso de abrir su nido, depositar los huevos y cubrirlos de una manera meticulosa. Al final de la noche fueron 4 las tortugas que pude ver, de las cuales tuvimos que reubicar 2 de los nidos, pues quedaron muy cerca de la línea de la marea.

Como a las 3 y media de la mañana me fui a dormir, cansado pero contento de aprender un poquito más de estos animales, de haber colaborado en algo y de saber que sigue habiendo esperanzas para su conservación, pues hay personas que se comprometen de lleno en su vida, para la protección de estos animales.

Un poco con sueño, pero con la necesidad de seguir avanzando esa mañana dejaba el campamento tortuguero de Xcacel y continuaba para conocer las ruinas arqueológicas de Tulum.

Aunque las ruinas de Tulum son pequeñas en comparación a otras antes visitadas, estas ruinas tienen unos atractivos especiales. Fue una ciudad Maya amurallada, tal vez para protegerla de la piratería que había desde esas épocas y al estar sobre la costa, pude nadar en sus aguas azul aguamarina con la vista de estas edificaciones como telón de fondo.

La energía estaba presente en el lugar, de tal forma que al salir de allí, las ganas de pedalear, los deseos de conocer otros lugares y de obtener lo mejor del viaje, se sentía con más fuerza.

Me despedía de la famosa Riviera Maya, me alejaba de la costa, las playas llenas de hoteles y turistas y entraba en un área natural de mucha riqueza y afortunadamente más tranquila en cuanto al turismo masivo. Se trataba de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´ an. La reserva protege un área enorme de lagunas, esteros y bosques.

Llegué al sector de Muyil donde también encontré unas ruinas mayas. Como seguía un sector sin pueblos ni lugares para acampar, esa noche la pasé ahí, colocando mi carpa cerca de la laguna del mismo nombre.

Gracias a Manuel, el funcionario encargado de cuidar esa parte de la reserva, pude tener una deliciosa cena con Bocona, un tipo de pez que acababan de sacar de la laguna.

El único problema fue que mientras tomé una siesta, alguien se tomó la molestia de abrir mi maleta frontal y sacar el cargador y una batería extra de mi cámara fotográfica. Eso me puso en problemas pues en estas latitudes no sería fácil encontrarlos.

Ahora me dirigía a un lugar realmente hermoso. Le llaman la laguna de los 7 colores pero su real nombre es la laguna de Bacalar. Primero me sorprendió encontrarme en el poblado, un fuerte español que se construyó para intimidar a los piratas que asediaban la región, lo que denota su importancia desde épocas de la conquista y luego, quedé fascinado al ver que realmente esta laguna posee los 7 colores o hasta más.

No podía dejarla pasar sin darme un chapuzón en sus aguas tibias. Ya en la carretera pude disfrutar de sus tonos que cambiaban en cada recodo. Parecía al mar que vi en Cancún pero con la ventaja de sus aguas dulces.

El día se ponía cada vez más gris y el agua empezó a caer. Me encontraba conociendo el Cenote Azul. Otro placer que no dejé pasar, fue increíble nadar en sus aguas transparentes y sentir la profundidad desde el primer momento en que se entra. En promedio tiene 80 metros de profundidad y por ello me sentía como un astronauta flotando en la oscuridad al mirar hacia el fondo.

Pude hacer unos kilómetros más sin lluvia, para llegar al poblado de Xul Ha, donde pude colocar mi carpa nuevamente al lado del lago de Bacalar pero protegido para el aguacero que volvía a comenzar.

Estaba cerca de Chetumal y por ello al día siguiente entré a la ciudad temprano. Primero fui a inmigración donde me aconsejaron esperar un poco más para hacer el trámite de salida definitiva, con la que puedo contar con unos días extras y luego me fui al consulado de Belice para realizar mi trámite de la visa. Yo había mandado por internet los papeles desde 20 días antes pero mi sorpresa fue grande cuando en el consulado no sabían nada de ellos. A partir de allí empezó la peregrinación de todos los días al consulado para averiguar como iba mi trámite.

El clima cambió radicalmente y por la tormenta tropical ¨Arthur¨, empezó a llover sin parar durante los siguientes 4 días. Las calles inundadas el viento fuerte y las ganas de no salir fueron la constante de mis días.

Afortunadamente estuve con mis amigos Colombianos Daissy y Daniel. Con ellos pude compartir muchos gratos momentos, ir a cine, ir a Taekwondo, conocer la ciudad y tener la comodidad de un hogar en estos momentos de lluvia incesable.

Eso sí, cuando supe de Daniel el manatí y a pesar de la lluvia me fui a su refugio en la Laguna Guerrero para conocer este hermoso animal. Gracias a don Eladio Juárez, su padre adoptivo, pude saber un poco más de ellos y a pesar de la lluvia y las condiciones no muy buenas del momento, me permitió darle de comer y meterme con él para interactuar de forma más cercana. Realmente fue otra gran experiencia que me empieza a generar otro compromiso cada vez más fuerte en la protección de nuestros recursos tan maltratados.

Quien quiera conocer a Daniel, el Manatí, puede visitar la página en internet http://w2.ecosur-qroo.mx/manati/index.htm

Al final fue necesario realizar el trámite de Salida Definitiva con la inmigración mexicana para obtener unos días más en el país y luego de tanto ir y venir la visa Beliceña me salió el 4 de junio.

Fueron 6 meses exactos en México donde pude conocer un poco de su variada geografía y cultura, muchas personas de las cuales dejo bastantes amigos y desde ya, siento nostalgia de salir de este gran país.

Empieza mi tránsito por Centro América. Países pequeños y trámites por doquier para entrar a cada uno de ellos. Espero que no vayan a ser tan demorados como el trámite de Belice, porque si no, voy a necesitar otro mes extra con tantas visas que tengo que sacar.

 AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

CANCUN

·         A Manolo y Erick por recibirme en su casa y brindarme toda las comodidades y confianza para poder conocer la ciudad. Espero que sus proyectos continúen y que pronto estén en Nueva York.

·         A Eliana y Cecilia por compartir conmigo un agradable momento en la ciudad.

·         Carlos Palazuelos, por invitarme a comer, pero más que nada por su amor por Colombia. Sentir que un Mexicano habla tan bien de mi país y lo siente como suyo me hace seguir teniendo esperanzas que nuestro país puede cambiar para bien.

PLAYA DEL CARMEN

·         A Roberto Ramirez, por recibirme en su casa y estar pendiente de mi paso por la ciudad. Gran anfitrión con quien disfruté mi paso por la ciudad. Gracias por su invitación para que pudiera tomar un masaje que lo andaba necesitando.

·         Al grupo Colombo-Mexicano que conocí: Edison Leonardo, Julian, Edgar Marín, Yuly y Elsa. Fue muy emotivo compartir con ellos y sentir mi país un poquito más cerquita.

·         A Lynn quien me había invitado a quedarme en su palapa. Aunque sólo estuve una mañana me contagié de su alegría y su espíritu libre. Que rico fue conocerla y ver un ejemplo de vida acorde con la naturaleza. Espero seguir parte de tus pasos.

CAMPAMENTO TORTUGUERO XCACEL

Fue toda una experiencia poder ayudar una noche en el campamento. Tengo que agradecer en primer lugar a Emmanuel funcionario del SEDUMA y a Leonel, el coordinador del programa por permitir quedarme para conocer y ayudar esa noche de seguimiento al desove de la tortuga.

Todo el grupo de amigos que trabajan en este programa, ya sean contratados o voluntarios me brindaron su amistad y apoyo para que mi paso fuera el mejor. Un saludo a Eva, Marcela, Laura, Grendi, Nilvia, Erika, Edwin Flores, Raimundo, Rosendo y Ricardo.

Gracias a todos ellos pude aprender mucho sobre las tortugas Caguama y me hicieron sentir como un miembro más del grupo de trabajo.

Con personas como ustedes hay esperanza para que estos animales continúen con nosotros.

RESERVA DE LA BIOSFERA DE SIAN KA´ AN

·         Gracias a Manuel por permitirme acampar dentro de la reserva e invitarme a una deliciosa cena con pescado frito que acababan de sacar de la laguna de Muyil.

EN ANDRES QUINTANA ROO

·         A doña Ebelina y su sobrino por permitir colocar mi carpa en su patio y pasar una noche realmente tranquila

RONDANDO LA LAGUNA DE BACALAR

·         Un saludo a Anita y Victor de Hungría con quienes estuve charlando un poco acerca de nuestros viajes y proyectos.

·         Al representante del poblado de Xul Ha por permitir quedarme en el balneario de la comunidad

EN CHETUMAL

·         A Mario Lievano de la oficina de turismo municipal, pues apenas supo de mi viaje me invitó a comer y terminé quedándome en su casa esa primera noche. Es agradable encontrar personas como él, que conociéndote de 5 minutos, te abren las puertas de su casa como si te conocieran de mucho tiempo atrás.

·         Un agradecimiento bien especial a mis amigos colombianos Daniel y su esposa Daissy. Junto con la familia de Daniel hicieron de mi paso por Chetumal un descanso necesario para la nueva etapa que empieza. Me hicieron sentir como en casa mientras esperaba que mi visa de Belice se desempantanara. Gracias a Ana, Masa y Chiro por compartir conmigo diferentes momentos en mi paso por la ciudad, incluyendo unos buenos entrenamientos de taekwondo a los que pude asistir.

·         A Manuel Amaro director de la academia de Taekwondo Eagle Park por permitirme entrenar en su academia.

DATICOS DE INTERES

Días de viaje                            8 de recorrido entre Cancún y Chetumal y 4 en la ciudad

Km recorridos                           472 de carretera y 88.2 en la ciudad

Días totales de viaje                 338

Km totales recorridos                18517

Lluvia que cayó: en cuatro días cayó toda el agua de la que me había salvado en mi recorrido por la parte norte del país.

Más fotos de este recorrido : Fotos desde Cancun hasta Chetumal

 

ADENTRANDOME EN LA PENINSULA DE YUCATAN

De Palenque hasta Cancún. Del 5 al 18 de mayo.

Salir de Palenque era dejar definitivamente la sierra y adentrarme en una zona prácticamente plana con solo algunas colinas que columpiaban al camino pero de forma leve.

Era también adentrarme en el mundo mágico y místico de los mayas, de sus ciudades perdidas y de otros tesoros como sus cenotes y playas. Por todo esto, entrar a esta gran península era otra etapa en mi recorrido.

Pero para acceder a todas estas maravillas tendría que pagar el precio. La temporada de calor empezaba y las temperaturas superaban los 30 grados y en muchas ocasiones pasaban de los 40. Con estas condiciones pedalear al medio día se convertía en casi una misión imposible.

Salí de Palenque, Chiapas y ese día con un terreno de suaves ondulaciones pude realizar un paso fugaz por el estado de Tabasco para luego adentrarme en mi estado mexicano número 20: Campeche.

En medio de ranchos ganaderos transcurrió un día bastante estresante por lo angosto del camino y por la cantidad de camiones que transitaban la zona. Afortunadamente pude tener el premio al final de este caluroso día al terminar nadando en las aguas del río Chumpán. Esa noche la pasé detras de la estación de policía de la pequeña población y aunque pude dormir con solo la colchoneta, preferí armar la carpa debido a la cantidad de mosquitos que querían hacer de mí, su festín nocturno.

Bien temprano me levanté para aprovechar el poco tiempo de frescor que la mañana brinda. Pude tomar un café en un rancho cercano y seguir pedaleando, eso sí, bien concentrado en mi espejo cada vez que sentía que un camión se acercaba por la retaguardia.

Quería llegar nuevamente a las costas del Golfo, pero eso implicaba una etapa bastante larga. Sin embargo poco a poco los kilómetros pasaron y con una mejor carretera pude tener un par de horas en las que pude disfrutar mejor del paisaje.

El cambio entre la región húmeda, boscosa y lluviosa de Palenque y ahora una región seca y plana se sentía con cada pedalazo que daba. Hay algunos ríos importantes y zonas boscosas cercanas, pero la gran mayoría son pastizales para la ganadería. Sin embargo me puedo imaginar que muchas de estas áreas son el producto de la tala y la quema que también pude ver en la región.

Tomé un nuevo desvío por un camino más angosto, pero afortunadamente mucho más solitario. Sin embargo después de superar los 100 km en el día, ya las piernas empezaron a pedirme un descanso. Ya sentía la costa cercana, pero esta cercanía también llegó con un viento en contra que me puso a sufrir la última hora de pedaleo.

Llegaba al poblado de Sabancuy preguntando por los bomberos o Protección Civil, pero resultó un poblado muy chico para tenerlos. Estaba en el momento de mi día cuando realmente no se donde voy a terminar, cuando aparecieron mis ángeles para esta jornada. Se trataba de Alejandro, Jonathan y Antoine, tres jovenes investigadores universitarios que estan realizando estudios con los monos aulladores de la región. Ellos viven en una casa con otras dos chicas investigadoras y me invitaron a compartir con ellos esa noche. Inclusive tuve lavadora para mi ropa, computadora y cocina para prepararme algo de comida.

Bien a las 6:30 de la mañana, estaba listo para iniciar el día, pues mis amigos también partian en su labor de investigación con estos animales. Me hubiera gustado acompañarlos pero con mi tiempo contado para México, era necesario seguir.

Nuevamente el mar del Golfo sería el paisaje a tener a mi costado. Lo que si sentí era que sus colores y su temperamento habían cambiado. Ahora parecía más una piscina tranquila y sus tonos azules y verdes se asemejaban más a las postales caribeñas. Sin embargo Campeche no es un estado de playas, más bien sus costas son rocosas y esas playas de postal estarían dadas para más adelate.

No quería llegar a la ciudad de Campeche sin pasar una noche en una playa y nadar en sus aguas, por esto fue que muy cerca de Villa Maderos en una playa de pescadores, decidí que allí terminaba mi día. Con la ayuda de Irma y su esposo Angel, pude comer y tener un lugar donde poner mi colchón muy cerca del mar. Conocer a estas personas y tener como final de la jornada la puesta de sol sobre el mar, es un gran premio que definitivamente recarga de energía y motiva para seguir con el viaje.

No tenía muchas referencias de la ciudad de Campeche, realmente no sabía que su centro histórico era patrimonio cultural de la humanidad, por ello me sorprendí gratamente cuando poco a poco fui descubriéndola a mi entrada a la ciudad. Primero fue el Fuerte San Miguel, al que me topé de pura casualidad cuando entre a la ciudad por la ruta escénica. Allí me enteré que junto con el fuerte de San José, los baluartes y la muralla que rodeaban la ciudad, convirtieron a Capeche en la mejor defendida de toda América Latina para el siglo XVIII.

Ya en la ciudad tuve primero que pasar por una bicicletería, pues la ruptura constante de rayos tenía a mi rueda un poco descuadrada. En esta búsqueda le dí una primera pasada a su centro histórico donde de primera mano pude encontrar mucho parecido entre Campeche y Cartagena de Indias en mi Colombia.

Me encontré con mis anfitriones, Reyna y Daniel, a los que había contactado gracias a mi amigo Rubén de Xalapa. Fuimos a su casa donde me pude instalar y regresé esa noche para hacer un primer recorrido nocturno de la ciudad.

El siguiente día lo dediqué para visitar la ALDEA INFANTIL SOS de Hampolol. Tuve que pedalear como 20 km en pleno medio día, pero encontrarme con un auditorio lleno de niños hace que se te olviden todos esos pequeños sacrificios. Sin embargo esta historia queda como un capítulo adicional.

La ciudad me había dejado con ese deseo de adentrarme más en sus calles y construcciones, por lo que al siguiente día me fui a recorrerla. Visité 4 de sus 7 Baluartes, lo mismo que la gran mayoría de sus calles y lugares de interés. Es una ciudad tranquila que conserva parte de su historia, donde su comercio pujante y por ende la piratería, modelaron cada una de las etapas y estilos arquitectónicos por los que pasó la ciudad.

Me despedía de Reyna, su madre Chela, su hijo Yamil y su esposo Daniel. Hicieron de mi paso por Campeche una experiencia única. Ahora mi camino apuntaba a un nuevo estado, Yucatán y su capital Mérida.

Tenía dos opciones, una vía corta pero sin mucho que observar u otra que implicaba un día más de pedaleo, un poco más de subidas pero la oportunidad de conocer algunas ruinas mayas de la región.

Como pueden imaginarse opté por la segunda opción. El primer día mi destino era la población de Hopelchen. Aunque la altura máxima fue de apenas 100 metros fue una etapa con bastantes subidas y bajadas durante toda la jornada.

Esta es una región sin ríos y las ciudades que crecieron aquí dependían en su totalidad del almacenamiento del agua en época de lluvias. Pude encontrarme con un primer vestigio al lado de la carretera, se trataba de las ruinas de Tacoh. Queda muy poco de ellas pero fueron el abrebocas de las demás ruinas de la ruta.

En Hopelchen me pude hospedar en la casa parroquial gracias al padre Jesús. Me abrió las puertas de su casa y a pesar de que tuvo trabajo toda esa tarde que impidió que pudieramos hablar más de 10 minutos, me dejó habitación, baño y cocina a mi disposición. Que más podía pedir.

El lunes 12 de mayo continué mi recorrido hacia las zonas arqueológicas de Kabah y Uxmal.

De la primera se han rescatado parte de sus palacios y otras estructuras piramidales, lo mismo que un arco que servía de puerta de comunicación con la ruta a Uxmal.

Sin embargo fue Uxmal la que me dejó realmente sorprendido. Tal vez por que había escuchado hablar de otras ruinas como Chichén Itzá, Tikal, Tulum, Calakmul, pero de Uxmal había escuchado muy poco.

Entrar a Uxmal fue sentir la grandiosidad del imperio Maya, la elegancia de sus construcciones y palacios, la imponencia de sus pirámides y la belleza de su arquitectura. La imaginación vuela al soñar como sería en su esplendor con toda la población en sus calles y plazas. No diré que es mejor o peor que las ya vistas, pero por lo que me encontré, para mí debería tener la misma fama de Palenque, o las ruinas antes mencionadas. Lo único positivo de que no tenga este reconocimiento, es que se puede visitar sin el turismo masivo que empantana la magia y misticismo del lugar.

Esa noche quería acampar cerca de Uxmal para poder ir al espectáculo de luz y sonido que presentan, sin embargo la única presencia de hoteles alrededor de ellas hizo que me alejara demasiado buscando un lugar para descansar. Terminé avanzando hasta Muna, donde pude acampar muy cerca de su iglesia.

Por unas vías mucho más anchas entraba a la capital de Yucatán: Mérida. Conocida como la ciudad Blanca (No por el color de sus fachadas, sino por ser, al comienzo de su fundación, el único lugar con población europea y mestiza de la región).

Aquí pude llegar a casa de Adan Villanueva, otro amigo de Couch Surfing quien me abrió las puertas de su casa.

La ciudad de Mérida posee muchas casas de estilo francés que dan una muestra de su época de auge, donde prevalecía mucho más la cultura importada de Europa, que las raíces indígenas que la rodeaban. Sin embargo hoy en día, sus mayores atractivos y el motivo  por el que el turismo llega a la ciudad, está dado más por el legado Maya y por los tesoros naturales.

Salía de Mérida rumbo a unos de los destinos turísticos más famosos del mundo: las ruinas de Chichen Itza y la ciudad de Cancún.

Tomé una vía alterna que inicialmente me llevó al pueblo de Cuzamá. Quería llegar allí para visitar algunos cenotes. En toda la península de Yucatán hay más de 1000 de estas joyas naturales, sin embargo muchos son de difícil acceso, otros están en propiedades privadas y los más accequibles, lamentablemente cobran cada vez más por su entrada.

De por sí, a los cenotes de Cuzamá se accede por un caminito con una pequeña linea de rieles. Un guía local te lleva en un carrito jalado por un caballo en un recorrido de ida y vuelta de 15 km. Como yo podía hacerlo en mi bicicleta, afortunadamente no tuve que cancelar por el servicio aunque al comienzo no me querían dejar pasar.

En total pude acceder a 5 cenotes, cada uno de ellos con particularidades especiales: Sus estalactitas y estalagmitas, sus aguas color azul intenso, la luz entrando por pequeñas claraboyas en lo alto de la caverna, sus peces ciegos y el ambiente natural del que están rodeados, todo ello hace que el nadar en sus aguas se convierta en el mejor premio y terapia al llegar a esta región. Adicionalmente pude hacerlo bien temprano por lo que me encontraba completamente solo en estos lugares. Lástima que no tenía una cámara submarina pues el paisaje que se ve al sumergirse es también único.

Mi siguiente destino era Chichen Itza, la recientemente declarada nueva maravilla del mundo. Antes de llegar allí, pude entrar a otro cenote en el poblado de Homun y colocar mi carpa en la comisaría de Libre Unión.

La ruta de estos días fue recta y apenas con pequeñas ondulaciones, era eso sí de mucho cuidado pues era angosta y sin acotamiento.

Llegar a Chichen Itza era nuevamente entrar a una zona muy turística con varios hoteles lujosos y muchos autobuses transportando gran cantidad de europeos, estadounidenses, canadienses, japoneses y algunos Mexicanos. Es realmente apabullante la cantidad de turismo que llega a estas ruinas. Afortunadamente el llegar un poco temprano hizo que me pudiera escapar a esas oleadas que luego fueron llegando.

El símbolo de este legado Maya es el castillo de Kukulcan, que se encuentra en medio de toda la zona arqueológica y domina los demás templos como el grupo de las Mil Columnas, el Osario, el Observatorio, el templo de los retablos y la zona del juego de pelota, que es el más grande hallado en toda esta cultura prehispánica.

Estuve varias horas recorriendo los anteriores templos y pirámides y me queda el contraste de una cultura con un conocimiento detallado de astronomía y matemáticas pero que a la vez mostraban el lado oscuro del ser humano con sus rituales de sacrificios humanos que se podían ver represenrtados en varios grabados de sus templos.

Era muy difícil acampar cerca a las ruinas. Me pasó lo mismo que en Uxmal. El turismo convierte la ayuda en un asunto comercial y mi presupuesto, luego de pagar la entrada a este lugar estaba un poco descuadrado.

Por este motivo continué otro trecho para encontrar mi hospedaje en Cuncunal, donde coloqué mi carpa en el segundo nivel de una plaza de toros que hacen de forma muy artesanal para un evento donde todo el pueblo participa lanzándose al ruedo o apoyando a sus nuevas figuras taurinas. Eso sí, varios lesionados salen de cada evento y de vez en cuando, alguno que otro de gravedad. Es lo mismo que las corralejas en mi Colombia.

El camino seguía un poco monótono en su paisaje de bosques bajos, donde algunas quemas indicaban que los agricultores se están preparando para la época de lluvias.

Entraba a mi estado número 22 en México. Se trataba de Quintana Roo y con él, el caribe se sentía cerca.

Ahora si entraba a la famosa Cancun, ciudad que hace 30 años era una pequeña villa y hoy por hoy alberga a las principales cadenas hoteleras del mundo. Eso si, retornaba a un mundo bastante alejado de la realidad mexicana, pero eso será historia del próximo relato.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

En el Ahuacatal al Comisario Oscar por permitir colocar la carpa en el patio de la Comisaria

·         A Alejandro, Jonathan y Antoine por su invitación para pasar la noche en su casa en Sabancuy.

·         A Nikko un amigo con padre Colombiano que al ver la bandera en mi bici me invitó a desayunar en el restaurante Bahia de Tortugas.

·         En Villa Maderos, en la playa de pescadores "Costa Blanca" a Irma y su esposo Angel por su ayuda y su invitación a comer.

En la ciudad de Campeche

·         Un saludo a Reyna, su esposo Daniel, su hijo Yamil y su madre Chela, quienes fueron mis anfitriones y estuvieron pendientes para que mi estadía en la ciudad fuera la mejor.

·         Un saludo a todos los niños, niñas y tías de la Aldea Infantil SOS de Hampolol.

·         Un agradecimiento especial a Maria Angélica González, trabajadora social de la aldea y a su directora Sandra María García.

En Hopelchen gracias a su párroco Jesús quien abrió las puertas de su parroquia para que me sintiera como en casa.

En Mérida

·         Adam Villanueva fue mi anfitrión en la ciudad. Pudimos platicar muchísimo y compartir nuestros sueños de viajar. Cada encuentro como este, aviva el deseo para el futuro de seguir viajando y conociendo otros lugares.

En Cuzamal a los coordinadores del transporte hacia los cenotes, pues a pesar que al comienzo estaban reacios a que pasara en mi bicicleta, comprendieron mi estilo de viaje y pude conocer los cenotes de Chelentun

En libre Unión a Carlos, el secretario del poblado quien permitió alojarme en la comisaría.

·         A la policia de Cuncunal por ayudarme en mi paso por su poblado.

·         A la policia de Nuevo Xcan, en especial a Eutimio por permitirme dormir en sus instalaciones.

ALGUNOS DATICOS DE INTERES.

·         Días de viaje en el tramo:                                15                   

·         Días totales de viaje:                                       322

·         Kilómetros recorridos en el tramo:                    1115    

·         Kilómetros acumulados:                                    17925  

3 rayos rotos en 3 días me pusieron bastante nervioso sobre si la rueda aguantará para los caminos centroamericanos. Espero que sean los últimos a cambiar.

Más fotos de este recorrido: Fotos desde Palenque hasta Cancun

 

CON LA LENGUA DE CORBATA Y MOJADO HASTA LAS MEDIAS.

Adentrándome hacia el interior de Chiapas con un calor infernal.

Del 21 de abril hasta el 4 de mayo, 2008

Le daba un hasta luego a las aguas cálidas del Golfo de México y partía hacia una de las regiones más esperadas en mi recorrido por este país. Chiapas venía cargado con gran misticismo y expectativa por los comentarios que se fueron sumando sobre esta región, de parte de otros viajeros y residentes mexicanos.

Sin embargo, primero necesitaba recorrer unos kilómetros de montañas ondulantes y algunas sierras con muy buenas subidas.

Salía de la región de los Tuxtlas y buscando hacerlo por una ruta diferente, en mi mapa encontré una carretera sin pavimento que estaba muy cerca de la Sierra de Santa Martha. A pesar de algunos comentarios que buscaron desalentarme por lo difícil del camino, estos lo que hicieron fue animarme aun más.

Sin embargo rodar con un clima frío por la montaña es muy diferente a tener que hacerlo con temperaturas que rondan los 40 grados y desde el comienzo de mi retirada de la playa lo pude comprobar.

Tenía que deshacer mis pedalazos por unos 20 kilómetros superando un paso de apenas 520 metros de desnivel. En mi viaje he tenido que hacerlo muchas veces, pero en esta ocasión el calor me cobró con todo. No se cuantas veces paré al sentir que pedaleaba dentro de un horno, gasté toda mi agua en poco tiempo y mis fuerzas se desvanecieron con cada pedalazo. Lo peor es que sabía que este era solo el abrebocas de la etapa.

Ese día con la lengua de corbata, haciendo muchas más paradas de lo acostumbrado y sudando a litros por todos los poros de mi cuerpo, llegaba al poblado de La Magdalena. Fue una etapa corta en kilómetros pero que vi pasar lentamente uno a uno de ellos, sobre todo en cada una de las fuertes subidas que tuve que remontar con una carretera que en sectores parecía una senda para autos 4x4.

En La Magdalena, gracias a don Jesús Gutiérrez, representante oficial del poblado,  pude descansar en el salón comunal y también recuperar energías gracias a su invitación a comer.

Salía al siguiente día prevenido del camino que me esperaba por la sierra, pero a pesar de unas subidas fuertes en un comienzo, el terreno empezó a cambiar y ahora la tendencia era a la bajada. Luego de pasar unos poblados indígenas donde sus mujeres usaban trajes bastantes coloridos, el camino mejoró y aunque seguía rodando por terracería, se encontraba en muy buenas condiciones y las pendientes volvían a ser las normales.

Justo antes de salir al pavimento y luego de una bajada deliciosa, me percaté que se me había caído el GPS. Me regresé unos 4 km de ascenso en pleno medio día y no logré encontrarlo. Cuando ya me resignaba a seguir sin este aparatito y estaba retomando la ruta, por fin lo pude ver a un lado del camino.

La carretera volvió al pavimento y con él empezaron a aparecer nuevamente los autos. Una bajada suave pero constante hizo que avanzara rápido y pudiera llegar a otra vía todavía más importante. Ahora nuevamente mi mayor preocupación volvía a ser los grandes camiones.

Esa noche pude contar con la ayuda de la "Protección Civil" de Cosoleacaque y me preparaba para tomar una autopista nueva que no contaba con poblados, por lo menos en el mapa.

Luego de unos 50 kilómetros de columpios encontré mi nueva ruta. Una autopista relativamente nueva que afortunadamente para mí, tenía muy buen acotamiento y no era muy transitada. Suaves ondulaciones en el camino fueron la constante del resto del día, alternando algunas zonas boscosas con grandes sectores talados y adaptados para la ganadería. Se nota que antes todo este gran territorio era una selva del que sólo pequeños fragmentos dan una idea de su exhuberancia.

Ese día por la falta de poblados el hambre se estaba apoderando de mí, hasta que al fin en el kilómetro 45 de esta autopista, encontré un pequeño ejido donde pude comer arroz, huevos a la Mexicana y fríjol, pero lo más gratificante de esta parada fue mi encuentro con Daniel Pereira, quien se puso a filosofar de muchas cosas de la vida, de una manera tan clara y profunda que realmente era un gusto escucharlo. Encontrarse con un filósofo en medio de la nada en un pequeño poblado como estos, son los premios que definitivamente tiene el andar en bicicleta.

Al final de mi día llegué a otro pequeño ejido: Cuahutemoc Pedregal. Aquí un grupo grande de niños fue el que me dio la bienvenida. Luego conocí a los padres de algunos de ellos y pude darme un buen baño y comer gracias a su invitación. Pasé una tarde muy amena al son de cumbia colombiana que estaban escuchando.

Seguía en Veracruz pero Chiapas se sentía cada vez más cerca. Primero tuve una entrada fugaz al estado de Tabasco y luego Chiapas me recibía con el embalse de Nezahualcoyotl que es el tercero de los cuatro que represan al río Grijalva en su paso por México.

El clima seguía siendo el que marcaba el paso. Tenía que avanzar lo más que pudiera en la mañana, pues a eso del medio día y hasta las 3 el calor era tal que obligaba a realizar algunas paradas para recobrar las energías e hidratar.

Ese día luego de unas últimas subidas que me dejaron sin aliento y buscando mi lugar para colocar la carpa, encontré un recodo junto al pequeño río de Cacahuano. Allí estaba Eneas quien me permitió colocar mi carpa en la propiedad que el vigilaba. Lo primero que hice allí fue darme un buen chapuzón en este río que me invitaba a refrescarme.

Todavía me encontraba en una zona baja y sabía que para llegar a Tuxtla Gutierrez, me esperaba una buena subida pero nunca me imaginé que fuera tanta. Toda la mañana me la pasé suba que suba y cuando parecía que ahora si empezaría la bajada final a la ciudad de Tuxtla, aparecía una nueva rampa que me encumbraba otros metros más.

Lo malo fue que cuando realmente empezó la bajada y ya estaba dispuesto a disfrutar de mi premio, la ruptura de un rayo (el segundo en esta etapa) hizo que la rueda se desequilibrara e hiciera imposible rodar. Fue necesario solicitar ayuda y llegar en auto directo a buscar una bicicletería donde reparar a mi Monarca. Gracias a Rober De Los Santos pude dejar lista mi bicicleta para continuar con mi viaje.

En Tuxtla me esperaba mi amigo Irving Niño, a quien había contactado con anterioridad. Me encontré con él en el parque principal y debido a su trabajo de fotógrafo no podía acompañarme hasta la casa. Sin embargo con las llaves en mi bolsillo y con unas indicaciones pude ir a relajarme y preparar estos días de descanso.

Tuxtla aunque es la capital de Chiapas, no es la ciudad más visitada por los turistas en este estado. Sin embargo para mí sirvió de punto de partida para visitar al día siguiente el poblado de ¨Chiapa de Corzo¨ con su imponente Cañón del Sumidero, el cual pude recorrer en bote en un trayecto que dura 2 horas en ir hasta la presa de Chicoasén y regresar. También pude visitar otra Aldea Infantil SOS, de la cual habrá una historia particular, ir a una pelea de boxeo, estar en el concierto del grupo Argentino ¨Enanitos Verdes¨ y compartir con todos los amigos que conocí en la ciudad:  Irving, Rudy, Pablo, Venus, Ariel y Hélèn y Francis, una pareja de ciclistas que iniciaron su viaje en Canadá y van para Suramérica.

Ahora emprendía camino para San Cristóbal de Las Casas, pero para alcanzarlo tenía que superar una subida con 1900 metros de desnivel. Tuve la suerte que ese día estuvo completamente nublado y hasta frío para lo acostumbrado y pude tomar este reto con paciencia y ritmo, lo que me permitió coronarla hacia la 1 de la tarde. Fueron 40 kilómetros sin ningún descanso donde nuevamente rompí otro rayo que preferí arreglar para no tener el problema de mi llegada a Tuxtla.

San Cristóbal tiene una mezcla interesante entre su legado de arquitectura colonial, su población indígena, el turismo que llega en buena cantidad y el bullicio propio de ser un centro comercial y económico de la región. Aquí confluyen muchos aspectos positivos y negativos de la vida del sur de México.

Me recibía Tania, quien me acompañó a dar una primera vuelta para mostrarme los lugares más representativos. 

Al siguiente día primero tomé un colectivo para ir al tradicional pueblo de Chamula y ver más de cerca el colorido de su mercado y su población, que casi en su totalidad es indígena. De todas formas algunos de ellos están bastante influenciados por el turismo y esto se siente cuando los niños se acercan a ti con la única intención de pedirte dinero.

Regresé a San Cristobal a seguir recorriendo sus calles y edificaciones coloniales. Sus casas llenas de colores y el constante ir y venir de población indígena por todas sus vias empedradas, generaban un ambiente muy particular. Me adentré también en su mercado, que considero es el mejor lugar para ver la realidad de todo el movimiento y las diferentes relaciones entre la gente local.

Esa tarde pude reencontrarme con mis amigos de pedaleada Matt y Scott. Con ellos había compartido algunos días muy frios en California y por esas coincidencias mágicas del viaje nuevamente estabamos en el mismo lugar.

Junto con otra amiga de San Cristobal, Janis, estuvimos charlando toda la tarde, acompañados de una cerveza mientras afuera llovía fuertemente. Estos momentos de buenos amigos, relajados y sin ningún tipo de preocupaciones recargan energías para esos días de soledad y de condiciones un poco adversas.

Me encontraba haciendo consultas para la obtención de mi visa de Belice y un correo electrónico de parte de la embajada de este país me dejó un poco preocupado frente a los trámites que debía realizar. Ya estoy en la recta final de mi paso por México y el tener los días contados, hizo que decidiera que debía continuar camino.

Tenía por delante un día que por la ubicación de mi destino, debía ser con tendencia a la bajada, sin embargo las subidas aparecían constantemente y este carrusel hizo que en tiempo total estuviera mayor parte de él pedaleando fuertemente en un ascendo bastante intenso. Esta es la zona nucleo del grupo Zapatista, por lo cual frecuentemente encontraba consignas que me lo recordaban.

La ruta me llevó de sectores con bosque de pinos a una vegetación más tropical hasta la población de Ocosingo. Allí el grupo de rescate y Protección Civil me recibió muy bien y en medio de un diluvio que se desató al final de la tarde, pudimos realizar unas prácticas de ascenso y descenso por cuerdas.

Antes de continuar hacia Palenque quise ir a conocer las ruinas de Toniná. Había escuchado muy buenos comentarios de este lugar y realmente tiene su magia, más cuando fui el primero en entrar y por casi una hora era el único que deambulaba por sus construcciones, sus pasillos y sus escalinatas. Fue un centro religioso que rendía especial culto al Inframundo, que para la cultura maya es el paso siguiente luego de la muerte terrenal.

Necesitaba rodar 65 km hasta las famosas cascadas de Agua Azul y a pesar que la jornada la empecé tarde y que también encontré algunas buenas subidas, hacia las cuatro y media estaba entrando a este lugar único.

Había visto fotos del lugar y por ellas pensaba que sería un lugar casi virgen, pero la sorpresa fue grande cuando al entrar, los autos, buses, turistas por doquier, restaurantes y vendedores ambulantes pululaban en cada recodo del camino a sus miradores. El sitio natural es único y su belleza hipnotiza, sin embargo tanto comercio tan cerca de ellas rompe el encanto que se pueda llegar a tener.

Esa noche conocí a otros amigos de Colombia y una española que trabajaban en Oaxaca. Hablamos de todo un poco y me invitaron a colocar mi colchoneta en su cabaña. Ellos partía bien temprano al día siguiente y yo aproveché esa mañana para visitar las cascadas sin turistas ni vendedores.

A pesar que salí temprano, el camino a Palenque se empezó a poner complicado por el calor tan fuerte que hacía y las subidas que empezaron a aparecer. Al final bastante deshidratado estaba llegando a la famosa Palenque.

Tomé camino hacia el sector de las ruinas buscando un campamento y por las cosas que tiene el viaje, volví a encontrarme con mis amigos Colombianos, justo para despedirme de ellos con la idea de volvernos a ver en Colombia a mi llegada.

Dejé un día completo para conocer las ruinas arqueológicas de Palenque. La magia que se siente al estar en medio de una selva bien conservada, con los rugidos y bramidos de los monos aulladores como telón de fondo y el encuentro con los vestigios de esta imponente ciudad, es única.

Se pueden visitar las pirámides construidas como cámaras funerarias de los jerarcas mayas. La más importante es la de Pakal, lo mismo que sus majestuosas edificaciones como el templo de las Inscripcioes y el Palacio.

Todo el recorrido está lleno de la grandiosidad de esta cultura y solo queda a la imaginación el contemplar esta gran ciudad en todo su esplendor. Toda la mañana estuve recorriendo sus palacios, habitaciones y subiendo y bajando sus escalinatas angostas. En la tarde fuí a visitar el museo y ya rendido regresé al campamento sintiendo que apenas me unté de un poquito de todo lo que Chiapas tiene para ofrecer.

De todas formas quedé con preocupación pues esta área que era pura selva, hoy es más un gran pastizal para el ganado y la visibilidad desde lo alto de las pirámides en Palenque, solo permitia ver una mancha gris producto de tanta quema que se da en la región.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

En La Magdalena:

·         A Eneida Solano y su esposo Jesús Gutierrez por su invitación a comer y por permitir colocar mi colchoneta en el salón comunal del poblado.

·         A Protección Civil de Cosoleacaque, en especial a su comandante Ivan y a Servando e Ignacio quienes pusieron a mi disposición el lugar.

·         Un saludo especial a Daniel Pereira, un filósofo en medio del camino. Todas sus palabras me llegaron muy adentro.

·         A la familia de Wilmer y María Aurora en el Ejido Cuahutemoc Pedregal. Los niños Anahí, Fredy, Lorena, Irving, Anabella, Herbey y Alexi hicieron muy amena mi estadía allí.

En Tuxtla Gutierrez

·         A Rober de Los Santos de la Colonia San José Teheran por arreglar mi bici y hacerlo sin cobrarme ni un peso. Y eso que hasta ahora está empezando con su nuevo pequeño taller.

·         En la oficina de turismo un agradecimiento a Ariosto Montero por toda su ayuda y paciencia para brindarme toda la información que necesitaba.

·         A Irving Niño por ser mi anfitrión en la ciudad, abrirme las puertas de su casa y ayudarme en todo lo que necesité.

·         A Venus Montalvo y Rodolfo Robles por la compañía y buenos momentos que compartimos.

·         Ariel Silva por mostrarme todo su trabajo fotográfico y compartir parte de su experiencia en este gusto que también comparto. Si quieren ver el trabajo de este amigo pueden visitar www.arielsilvafoto.blogspot.com

·         A mis amigos ciclistas Hélène y Francis con quienes compartimos este mismo sueño y con quienes pude aprender y ver la experiencia de viajar en bicicleta desde otra perspectiva. Ellos tienen su sitio en www.rollingforgreen.org

En la Aldea Infantil SOS

·         Raul Diaz Zárate, su director, por abrirme las puertas de la aldea para compartir con los niños y sus madres, conocer de este gran trabajo y sentirme más comprometido con esta causa.

·         Al Licenciado Jaime Javier López, Director nacional de las Aldeas en México, a quien conocí en Tuxtla, por su apoyo en este deseo de visitar las Aldeas.

En San Cristobal de Las Casas.

·         A Tania Liseth Cifuentes por permitir quedarme en su casa y ser mi guía en la ciudad.

·         A Alejandra Carrillo (Janis) por compartir esa tarde de buena charla. Una mujer muy interesante a la que espero encontrar en otra oportunidad.

·         A mis amigos Matt y Scott por su amistad y en realidad les deseo lo mejor en la continuación de sus sueños.

En Ocosingo

·         Un saludo y agradecimiento especial al Cuerpo de Rescate y Protección Civil

·         Gracias a Remigio de la zona Arqueológica de Toniná por su invitación a conocer el área.

En Las Cascadas de Agua Azul y Palenque:

·         Un saludo especial a Alejandra, Catalina, Andrea y Leo. Fue muy especial encontrarme con compatriotas en estos parajes distantes, volver a probar bocadillos de mi tierra y ante todo dejar unos buenos amigos que espero volver a ver cuando regrese a Colombia.

ALGUNOS DATICOS DE INTERES.

·         Días de viaje en el tramo:                                14

·         Días totales de viaje:                                       307

·         Kilómetros recorridos en el tramo:                    715

·         Kilómetros acumulados:                                    16810

Paradas para pedir agua y recargar mis botellas: en promedio unas 7 por día.

Más fotos de este recorrido: Fotos desde Tuxtlas hasta Palenque

 

RODANDO POR EL GOLFO DE MEXICO. De Veracruz a la reserva Biológica de los Tuxtlas. (13 al 20 de abril, 2008)

Saliendo de la Playa de Chalchihuecan me despedía de mi amiga Deyanira y también lo hacía del poblado de Antigua (donde Hernán Cortéz piso por primera vez suelo continental de las Américas).

El fuerte viento que el "norte" había traído, afortunadamente estuvo a mi favor, por lo que los 23 km que me separaban del puerto de Veracruz los pude hacer en menos de una hora.

Allí me esperaba Jorge Lara, a quien había conocido cuando volé en globo sobre las pirámides de Teotihuacan. Realmente Jorge fue un gran anfitrión, con sus invitaciones para que degustara la comida de mar de la región, el hospedaje que me brindó en las "Suites Sofía", y las gestiones que realizó para que no me fuera sin una entrevista con la televisión local.

Por el trabajo que Jorge realiza en su agencia, pude conocer unas nuevas amigas Paraguayas, quienes están realizando diferentes trabajos de modelaje en la ciudad y sus alrededores. También con ellas pude compartir una parte de mi paso por la ciudad.

Veracruz es llamada la "Cuatro veces Heroica" gracias a que soportó diferentes invasiones y asedios por parte de la corona española, del partido conservador y en dos ocasiones por los estadounidenses, entre los años 1823 y 1914. Por esta razón sus calles y construcciones están cargadas de historia, en especial el Fuerte de San Juan de Ulua, el Baluarte Santiago y muchas edificaciones cercanas al puerto. 

Otro lugar que vale la pena conocer en la ciudad es el Acuario. Pude visitarlo gracias a Raul González quien está encargado del programa de tortugas marinas. Lamentablemente por los fuertes vientos, que todavía continuaban, no pude ir hasta una isla cercana a conocer el trabajo que Raul realiza de una forma más directa.

Me despedía de Jorge y de los nuevos amigos que había encontrado en Veracruz, para continuar mi camino junto al mar ahora rumbo a una región especial por su riqueza biológica: La Reserva de la biosfera de los Tuxtlas.

Antes había algunos pueblos que esperaba conocer. El primero de ellos era Alvarado que es reconocido en la región por la pesca que realizan del camarón y otras especies marinas. Allí me recibieron Graciela y Toño, los padres de Graciela Tiburcio, la coordinadora del grupo de tortugas marinas de la región de Los Cabos en Baja California Sur.

Toño se iba de cacería y me invitó a que participara de ella, pero realmente no lo hice pues justamente yo estoy en contra de esta práctica que está llevando a muchas especies al borde de la extinción. Preferí quedarme a descansar, comer pescado que doña Graciela había preparado y luego ir a caminar por la arena de la playa esperando que el sol con sus últimos rayos se despidiera hasta el próximo amanecer.

Estaba como a 30 km de un pueblito pintoresco declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Se trataba de Tlacotalpan y gracias a que salí temprano y a que la vía sólo tenía algunas pequeñas colinas, estuve allí antes de las 11 de la mañana.

Mi intención era conocerlo en un par de horas, pero cuando estuve allí y me llené de su colorido, de su tranquilidad, de su arquitectura particular y de sus gentes amables, me dieron ganas de quedarme. Y justamente gracias a uno de sus habitantes, Juan Manuel, pude dejar descansar a mi Monarca y deleitarme con la paz que este lugar brinda.

Con Juan Manuel fuimos a otros rincones que no aparecen en las guías turísticas y al final de la tarde disfrutamos de una buena nadada en el "Río de las Mariposas" o "Papaloapan", que pasa junto al poblado y que muchos años atrás fue el que le trajo el esplendor al poblado, cuando arribaban barcos de gran importancia.

A la mañana siguiente Juan Manuel me acompaño en su bicicleta por unos 15 kilómetros hasta que retomé nuevamente la ruta principal. Seguía por un camino con ondulaciones suaves pero ya a la distancia se empezaba a ver la silueta borrosa de la Sierra de los Tuxtlas y su pico principal del "Volcán San Martín".

Estos días había tenido la fortuna de contar con un clima agradable pero ya el norte se había ido y el calor empezaba a sentirse con más fuerza.

La cercanía a la Sierra trajo las primeras subidas y con el calor que ahora se empezaba a sentir, hacían que las fuerzas se empezaran a perder rápidamente así como el liquido corporal.

Ya en la región de los Tuxtlas pude visitar en primer lugar a Santiago Tuxtla donde se puede conocer aspectos de la cultura "Olmeca" en su museo "Tuxteco" donde sobresalen 2 de las grandes cabezas de esta cultura.

Por un pequeño brote de rubéola que estaba aquejando la región norte de Veracruz, terminé aplicándome la vacuna. Aproveché la cordialidad y las sonrisas de las enfermeras para no preocuparme de la aguja entrando en mi brazo.

Mi siguiente ciudad era San Andrés Tuxtla donde gracias a los bomberos pude terminar el día descansando cómodamente.

La Sierra de Los Tuxtlas presenta gran cantidad de ríos y quebradas que forman hermosas cascadas. Quería ir a conocer el salto de Eyipantla, quizás el más famoso de la región. Fue necesario tomar un desvío pero realmente valió la pena el conocer este lugar de gran belleza natural.

Eso si, el regreso fue intenso por la subida y el calor que cada vez se hacía más intenso.

Pude hacer una parada en la casa de Isaac, uno de los bomberos que me había dado las señas de la casa de su familia para que parara a descansar y comer antes de continuar mi camino.

Tenía el plan de llegar a una de las playas de la reserva, pero tendría que rodear esta parte de la sierra y eso implicaría algunas buenas subidas.

Antes de ello pasé por la ciudad de Catemaco donde su gran laguna creaba un escenario único. 

Me acercaba a la costa y antes tuve que superar un paso montañoso que en días atrás no hubiera tenido ninguna dificultad,  pero que ahora con el calor que rondaba los 40 grados, parecía un reto inalcanzable.

Una bajada de casi 10 kilómetros por fin me refrescó y pude volver a sentir la playa cerca. Sin embargo la geografía quebrada de la sierra hizo que la espera se prolongara por un poco más, incluyendo un par de subidas adicionales que me fueron dejando con el tanque de combustible casi vacío.

Me pareció bastante triste ver como la Reserva de la biosfera de los Tuxtlas está bastante degradada, realmente la ganadería extensiva tiene destruido este legado natural. Según algunos estudios en estos momentos tan solo el 15% de la cobertura original de la selva sigue en pie y sobre todo se ha perdido la cobertura de las zonas bajas.

Quien sabe cuantas especies habrán desaparecido sin ni siquiera haberlas conocido y el problema es que el deterioro continua.

Llegué a la playa de Monte Pío motivado en gran medida por la posibilidad de ver monos aulladores, pero ni sus aullidos pude escuchar. Lo único que pude ver y sentir fue el turismo masivo que llegó a estas playas para dejar botellas, latas e inclusive pañales tirados al final de este día de descanso.

Un bonito atardecer ya en solitario me hizo volver a sentir el contacto con este entorno tan maltratado.

No quería partir de este lugar así no más. Por lo cual planee para el siguiente día visitar otras playas. Regresaría un poco y me desviaría para conocer la playa donde se filmaron algunas escenas de la película "Apocaliptico" de Mel Gibson y luego iría hasta la "Barra de Sontecomapan" donde buscaría pasar la noche.

La Barra de Sontecomapan resultó una playa muy especial donde confluyen las aguas dulces de una laguna cercana con el mar y la presencia de mangle le dan un colorido hermoso. También es especial el poder adentrarse en sus aguas caminando en sus arenas de baja profundidad.

Llegué temprano y pude disfrutar del paisaje, escribir, leer, nadar y conocer nuevos amigos. Terminé compartiendo con Saul y su familia de una tarde muy agradable.

Me preparaba para salir de la costa del Golfo para adentrarme ahora en la búsqueda de Chiapas, una región con bastantes atractivos naturales y culturales.

Quedaba preocupado por la degradación en que se encuentra esta región y con la despreocupación que la gente tiene en general sobre el medio ambiente. Ojala que las acciones gubernamentales tengan algún efecto, aunque creo, que si la gente no toma conciencia y somos todos los que ponemos nuestro grano de arena en cada acción cotidiana, la tarea y deber de salvar nuestro planeta, va a estar bien difícil.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

En Veracruz

·         A Jorge Lara y su esposa Ana Medellín por hacer de mi paso por el puerto un momento de tranquilidad y descanso.

·         A Marco Lopez y Antonia Albuerne de "Suites Sofía" por la amistad que me brindaron

·         A Raul González por recibirme en el acuario de la ciudad e invitarme a conocerlo.

·         Un saludo especial a Alexandra, Alice y Vanessa de Paraguay.

En Alvarado

·         A Toño Tiburcio y su esposa Graciela por recibirme en su casa.

En Tlacotalpan

·         Un saludo especial a Hisa y Fallo del Ropero de los Abuelos por su recibimiento y amistad.

·         A Juan Manuel Alvizar por invitarme a quedarme en su casa y ser mi guía del poblado y sus lugares desconocidos.

San Andrés Tuxtla

·         A su cuerpo de bomberos, en especial a su comandante Hugo Ponce y a Isaac Hervis que me recibió en la casa de su familia.

En Barra de Sontecomapan

·         A Saul Santos y su familia por la invitación que me hicieron a una excelente comida y por la tarde agradable que pude pasar con ellos.

·         A Juanita y Andrés Rosario de la Palapa Estrella de Mar por permitir quedarme a pasar la noche.

ALGUNOS DATICOS DE INTERES.

·         Días de viaje en el tramo:                                8

·         Días totales de viaje:                                       293

·         Kilómetros recorridos en el tramo:                    327

·         Kilómetros acumulados:                                    16095

Muchos litros de sudor derramados en estos días de intenso calor.

Más fotos de este recorrido: Fotos desde Veracruz hasta la reserva biologica de los Tuxtlas

 

EL GOLFO DE MEXICO: MI NUEVO DESTINO

Del Distrito Federal a las playas de Chalchihuecan (del 2 al 12 de abril, 2008)

Salía de la ciudad más grande del mundo y para ello tuve que rodar por más de 20 km antes de sentir que el campo empezaba a aparecer a los lados del camino. A pesar del estrés propio de rodar en medio de un tráfico bastante agresivo, me fue muy bien en esta parte del camino, sin percances o incidentes.

Cuando por fin dejé las últimas casas de Ixtapaluca, apareció ante mí la visión del volcán de Iztaccihuatl  y con él, empezaron a vislumbrarse las primeras colinas que auguraban un gran ascenso para superar la base de esta gran montaña nevada.

Fue un ascenso de casi 1000 metros de desnivel donde al final me encontré en medio de bosques de pino que hacían parte del parque Nacional de Zoquiapan. A partir de allí me cambié a la autopista para descender rápidamente hasta la ciudad de San Martín donde tomé el desvío  hacia Cholula. Había escuchado hablar de esta población, por su hermosa zona histórica donde sobresale la gran cantidad de iglesias incluyendo una de ellas en la cima de una gran pirámide descubierta recientemente.

Ya al siguiente día pude visitarla y comprobar que prácticamente cada cuadra de su zona histórica tiene una iglesia. También pude visitar la famosa pirámide, recorrer los túneles que excavaron para descubrir la magnitud de la misma y los vestigios que aún quedan en pie. Resulta curioso saber que hasta hace poco tiempo no se sabía que esta gran colina era una gran pirámide.

Algo muy particular de esta región es la posibilidad de ver en toda su magnitud los volcanes de Iztaccihuatl y el Popocatepetl. Hermosos, pero lamentablemente sobreexplotados a pesar de ser Parques Nacionales.

Seguía camino rumbo a la ciudad de Puebla donde afortunadamente me esperaba Fátima.  Como llegué relativamente temprano, pude visitar su centro histórico antes de llegar a la casa de mi amiga. Fue un primer vistazo pues esperaba recorrer con más detenimiento sus calles y construcciones al siguiente día.

Ya en casa de Fátima pude descansar de un día bastante caluroso y revisar lo que quería visitar en el centro histórico de Puebla. El siguiente día mi amiga me acompañó al centro y fue mi guía antes de que tuviera que irse a su clase de economía. Como siempre, caminé bastante de una iglesia a otra, de una calle a la siguiente y de un museo a otro.

Partía ahora rumbo a un nuevo estado. Se trataba de Tlaxcala con su capital que tiene el mismo nombre y que estaba a tan solo 30 km de Puebla. A pesar de unas pequeñas colinas llegué rápidamente a la ciudad, por lo que tuve tiempo de conocerla. Allí tuve la suerte de encontrarme con Zeus Rodríguez, un deportista consumado, quien al saber de mi viaje no dudó en invitarme a su casa.

Luego de instalarme y tomar una ducha, retornamos al centro para recorrer otros sitios turísticos que había pasado por alto. Inclusive resultamos en el poblado vecino de Chiautempan para conocer su ¨Tianguis¨ o mercado popular.

Continuaba camino ahora rumbo a Xalapa y para ello tomé un camino alterno a la autopista con la vista siempre presente del volcán Malinche y sorteando un rosario de pequeños poblados. Me gusta mucho más estos caminos que permiten ver la vida del campesino, del lugareño, del hombre de pueblo de una forma más directa.

Huamantla, me trajo unos bonitos encuentros. Primero fue José Luis, un artesano quien me regaló un zapatito en miniatura que ahora cuelga en uno de los costados de mi maleta y el otro encuentro fue con Omar, su esposa Susy y sus hijos Diego y Faby. Luego de conversar un poco acerca de mi viaje me preguntaron si sabía a que ritmo trabajaba mi corazón; realmente era una pregunta curiosa pero como ellos tienen un centro de spinning sabían del tema. Al final de todo, para que pudiera responder la próxima vez a esta pregunta, me regalaron un reloj medidor de frecuencia cardiaca. Realmente fue un regalo muy especial con el que ahora espero saber si estoy andando demasiado relajado o si alguna subida está a punto de hacerme reventar el corazón.

Esa noche el hospedaje fue cortesia de la Policía Federal. Nunca les había pedido ayuda y realmente me recibieron muy bien en su estación de Zacatepe.

Antes de llegar a la ciudad de Xalapa en mi paso por Perote, pude conocer el fuerte de San Carlos, el cual es un vestigio del poderío español en América y que luego sirvió de escuela militar y por último de carcel. Ojalá lo recuperen para mostrar una parte de la historia de la región.

Luego de un gran descenso, donde la adrenalina estuvo al ciento por ciento al momento de pasar gran cantidad de camiones, entraba a la capital del estado de Veracruz. Xalapa me recibía con un buen grupo de amigos bicicleteros. Tenía la invitación de Ruben Hernández del grupo los Cafecletos y también al llegar a la ciudad pude conocer a Raul y Roy quienes coordinan el grupo "Xalapa pro ciclismo". Gracias a estos encuentros mi estadía en la ciudad estuvo llena de gran calor humano y realmente no me quedó casi ningún momento libre, pues siempre había alguna actividad programada con alguno de ellos.

El día siguiente a mi llegada realicé una pequeña charla organizada por mi amigo Ruben en "El Café Latino", donde pude conocer a más amigos del ciclismo de la ciudad e inclusive dar un par de entrevistas para un periódico y un canal de televisión local.

Gracias a Victor Escoto y Denisse de la tienda de bicicletas "Bike-X", quienes asistieron a la charla, mi Monarca tenía garantizada una revisión para el siguiente día, donde le pude resolver un problema con mi parrilla, con los pedales y con el cuentakilómetros.

Mi Monarca quedó lista para recorrer las calles de la ciudad en el acostumbrado paseo nocturno de los miércoles donde se reúnen ciclistas urbanos para dar un recorrido por sus calles, promoviendo el uso de este gran medio de transporte y buscando que exista un mayor respeto por parte de los demás vehículos frente a la bicicleta.

El jueves fue un día que lo dediqué a las tareas rutinarias del viaje, como son, el organizar ropa, escribir un poco, revisar correos y tratar de adelantar mi sitio web que en ocasiones se me empieza a quedar atrasado por todas las demás actividades que aparecen en el recorrido.

Me habían recomendado de antemano visitar un par de poblados cercanos a Xalapa y para ello, Raul, Roy y Alison se ofrecieron a acompañarme mostrándome una ruta muy especial por carreteras de terracería y en algunos lugares inclusive sorteando senderos en medio de cafetales. El camino no era muy largo, pero la belleza de cada mirador o los detalles que aparecían en cada recodo del sendero hicieron que se nos fuera todo el día en el recorrido. Visitamos el pueblo de Coatepec donde sobresalen sus casas virreinales y toda la cultura entorno al café y Xico donde es obligatorio visitar el salto de Texolo y disfrutar de una comida típica en el restaurante "La Molienda".

Esta es una región de mucha naturaleza con varios atractivos para realizar deportes de aventura, pero hubiera necesitado quedarme varios días más para disfrutar de todas sus posibilidades.

Afortunadamente gracias a que don Tomás Martínez nos acompaño con su camioneta escolta, pudimos regresar con seguridad en medio de la noche.

Se me acababan los días en Xalapa y partía con la nostalgia de dejar buenos amigos. Sin embargo Ruben no quería dejarme partir en solitario por lo que convocó a algunos amigos que se sumaron a mi jornada en busca de las costas del Golfo.

Al día siguiente éramos un grupo como de 12 personas las que salíamos de la ciudad rumbo a tierras más calientes. Mi destino propuesto era llegar a una playa veracruzana con la intención de tener mi encuentro con este nuevo escenario: el Golfo de México. Había podido compartir con mi amiga Deyanira este deseo y ella me comentó de la playa de Chalchihuecan, la cual también tenía un significado especial para ella, por lo que me acompañaría a este lugar especial.

El día afortunadamente estuvo fresco y en la medida que iban pasando los kilómetros empezaron las despedidas. Primero fue Rubén, luego don Tomas, su familia y otro grupo de jóvenes ciclistas, hasta que en Antigua nos despedimos de los últimos amigos. Solo quedamos Deyanira y yo en busca de nuestra playa a la que nunca me le aprendí el nombre.

Lo único malo fue que se estaba presentando lo que llaman "Norte" o temporal de mal tiempo, por lo que los vientos fuertes convirtieron las aguas calmas del Golfo en un escenario de mayor cuidado. Sin embargo no podía dejar para otro día el zambullirme en sus aguas.

Estaba al otro lado de México y mi viaje ahora continuaba muy cerca del Golfo y de sus aguas calidas. Nuevos paisajes, cultura, costumbres y amigos. El viaje sigue cargado de todos estos encuentros que le dan el picante al recorrido.

 

 

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

En Puebla

·         A Gabriel Mora y su amigo Emanuel Solis. De jugos "El Mora" por su invitación a deleitarme de un gran jugo a mi llegada a la ciudad.

·         A Fátima quien me recibió en su casa, me mostró los lugares interesantes de la ciudad y fue una gran anfitriona. Realmente gracias por su amistad.

En Tlaxcala

·         A Zeus Rodriguez por su invitación para quedarme en su casa, por guiarme en mi paso por esta ciudad y por la buena dotación de barritas de cereal para el camino.

En Huamantla

·         A Omar Rodriguez, su esposa Susy y sus hijos Diego y Faby. A pesar del corto tiempo que estuvimos juntos me entregaron su amistad y llevaré ahora otro aparatito más con el que sabré si mi corazón no se está esforzando mucho o si estoy a punto de reventar. Gracias por este gran regalo.

·         A Jose Luis, un artesano del lugar que me regaló un zapatito miniatura que ahora llevo colgado en mis maletas. Espero encontrarle su pareja cuando llegue a Colombia.

En Zacatepec

·         A la Policia Federal por permitirme pasar la noche en su estación, por la invitación a comer y por la buena energía que me brindaron. Un saludo especial al oficial Sanchez Delfín.

En Xalapa

·         A Rubén Hernández quien a penas supo de mi viaje se puso en contacto conmigo y gestionó gran parte de las actividades que realicé en la ciudad. Un gran amigo "Cleto" al que le deseo lo mejor en sus próximas actividades y viajes.

·         A Roy por brindarme el hospedaje en su casa y ser otro gran promotor del ciclismo en la ciudad. Pueden conocer su trabajo en www.xalaparoy.com

·         A Raul por toda la fuerza que le impone al sueño de tener ciudades bicicleteras, por los proyectos que adelanta y su amistad y compañía en estos días en la ciudad. Los proyectos de Xalapa Pro Ciclismo los pueden conocer comunicandose al e-mail: xalapaprociclismo@yahoo.com.mx

·         A Victor Escoto y Denisse Jácome, de la tienda de ciclismo "Bike-X" por solucionar todos los problemitas de mi querida Monarca. Si están en la ciudad y quieren el servicio de una excelente tienda no duden en consultarles. Su sitio web es: www.bike-x.net

·         A Hilder Lara del Café Latino y del restaurante "La Molienda" en Xico, por sus invitaciones a comer . Creo que gracias a ellas salí un par de kilitos más gordito de la ciudad. www.coyopolan.com

·         A Yolanda y Leonardo del Restaurante Lola por su amabilidad y también por las invitaciones que me hicieron a comer en su restaurante muy tradicional.

·         A mi amiga Deyanira por su amistad, hospitalidad y por ser mi compañera de viaje en un día de recorrido al llegar a la playa de Chalchihuecan.

·         A David Pettitt y Paula Johnson, dos amigos estadounidenses que conocí en la casa de Roy y que me brindaron su amistad. Espero algún día ir a visitarlos.

·         A todos los amigos ciclistas de la ciudad que fueron a la charla y a los que me acompañaron a mi salida de la ciudad. Algunos me ofrecieron otras ayudas para mi bici o llevarme a conocer algunos lugares cercanos pero creo que hubiera necesitado estar otra semana para haber realizado todas las actividades que se me fueron abriendo poco a poco. Les quedo agradecido y espero volver para compartir más tiempo con cada uno de ellos.

ALGUNOS DATICOS DE INTERES.

·         Días de viaje en el tramo:                                11

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